arrow
Críticas ordenadas por:
No me chilles, que no te veo
No me chilles, que no te veo (1989)
  • 5,6
    13.564
  • Estados Unidos Arthur Hiller
  • Richard Pryor, Gene Wilder, Joan Severance ...
6
Comedia afable que tiene más de lucidez que de dejadez.
Que también, ¿eh? Que tampoco estamos ante una comedia de situación del mimo continuado en sus situaciones costumbristas a lo cualquier episodio de "Mr. Bean" (1990-95), ni tampoco estamos ante un enredo criminal con la agudeza y riqueza de "Fargo" (1996). No, "No me chilles, que no te veo" nos presenta una premisa estandarizada de sencilla evolución.

Pues, con una simpleza aun mayor que otras comedias ochenteras equiparables en su tratamiento argumental como "Loca academia de policía" (1984) o "Entre pillos anda el juego" (1983), "No me chilles que no te veo" nos propone una trama en la que un ciego (Richard Pryor) y un sordo (Gene Wilder) que se hacen amigos y compañeros de trabajo son testigos de un asesinato. Pero como uno solo lo ha visto de refilón todo y el otro solo lo ha oído en la distancia... se convierten no solo en testigos imposibles sino en sospechosos. El film no se complica mucho su existencia y acaba derivando en una comedia de acción donde sus protagonistas tratan de dar caza a los malvados de turno con la policía de convidada de piedra.

Estamos pues ante una comedia ágil narrativamente, en la que siempre están sucediendo, gags, gracietas y salidas más o menos inspiradas durante esa trama troncal de criminales y policías que no es más que una mera excusa garabateada para que se den esas situaciones rocambolescas. Y hay que reconocer que son más las gracias perspicaces que las erráticas (y este par que, sin ser el sumun de la complicidad con el espectador, aprovecha esas escenas con habilidad y soltura también tiene mucho que ver en el triunfo de esa comedia). Hay en "No me chilles, que no te veo" gran cantidad de escenas que nos van a hacer reír y sonreír ante esa forma de sobrellevar el día a día de esta pareja (más en spoilers) ya sea para caminar por la acera o para rescatar a alguien de un secuestro de "los malos". El problema viene con la parte "seria" del asunto que le toca en suerte al par de criminales de la cinta (encarnados por un novel Kevin Spacey en este su cuarto largometraje como secundario, y por una decente (que no carismático o sobresaliente) Joan Severance) que se supone quieren hacerse con un objeto muy valioso. Ya que todas las escenas de este apático par con cara de póker hacen que nuestro rictus regrese a lo inalterable.

Eso aunado a una puesta en escena que es limitada a nivel global (la cinematografía es completamente marrullera, el diseño de producción se conforma con ser tan aceptable como resultón (pero ojo a esas escenas interiores en el coche más propias del cine de 1940), la fotografía es rutinaria, y el sonido es competente) hace que la comedia baje enteros en su disfrute (a nivel plástico ya les adelanto que "Deadpool" (2016) o "Mary Poppins" (1964) no es). Pero son esas salidas tronchantes y hasta emblemáticas lo que logran compensar y realzar un producto que se observa siempre con distracción y simpatía, unas salidas que nos harán reír con su astucia y frescura. Como comedia es muy recomendable a todo público (en especial para el que esté de bajón) aunque solo es indispensable para los muy muy aficionados a las comedias ochenteras. Porque "No me chilles, que no te veo" no es una película excelente que traspase géneros y generaciones a lo "Con faldas y a lo loco" (1959), "Aterriza como puedas" (1980), "Shrek" (2001) o "La vida de Brian" (1979). Digamos que es más pareja a "Timadoras compulsivas" (2019), "Entre pillos anda el juego", "El otro guardaespaldas" (2017) o "Cuerpos especiales" (2013) si de comedias de enredos con criminales de por medio se trata. Desde luego supera con creces a films desatinados como "Disaster Movie" (2008), "Spy Kids 2" (2002), "Casi 300" (2008) o "Solo en casa 3" (1997).

Lo peor: Todo lo que envuelve a los personajes de Spacey y Severance.
Lo mejor Me quedo con...
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El hombre agua
El hombre agua (2020)
  • 5,1
    656
  • Estados Unidos David Oyelowo
  • Rosario Dawson, Maria Bello, Alfred Molina ...
4
Más agua que hombre.
De la mano de Netflix nos llegó en el (aciago) 2020 este largometraje de gran factura audiovisual... y de parquedad argumental. El intérprete David Oyelowo ("12 años de esclavitud" (2013), "Un Reino unido" (2016), "Selma" (2014), "El mayordomo" (2013)) hizo su debut en la dirección con este telefilm que también co-protagoniza, un relato descafeinado de fantasía y drama donde un niño (Lonnie Chavis) es incapaz de afrontar la enfermedad terminal de su madre (Rosario Dawson) por lo que se refugia en una travesía ilusa (e ilusoria) para encontrar una mágica cura para su madre.

Lo cierto es que "El hombre agua" no puede evitar asemejarse a la cinta de Juan Antonio Bayona "Un monstruo viene a verme" (2016), solo que en aquella adaptación de la novela de Patrick Ness había un misterio más recóndito y mimado, así como unos personajes más perfilados (y eso que tampoco era una obra maestra de la fantasía precisamente). De todo esto adolece este largo que se denota un tanto rutinario en su devenir argumental. Pues la parte dramática del asunto se trata con topiquez total (con situaciones vistas en multitud de productos sobre protagonistas con padres enfermos), y el trío familiar nunca se sale del arquetipo impuesto (y algo forzado) por el libreto. Chavis es el adolescente introvertido e incomprendido, Oyelowo el padre que no sabe conectar con el hijo (pero los instantes que nos lega de choque entre ambos son demasiado artificiales, más en spoilers) y Dawson la madre abnegada y amatoria. Las dimensiones de los roles son pues ínfimas, tanto que es difícil que el relato despierte el interés o la conexión del espectador. La parte de odisea fantástica por el bosque sufre de ser tremendamente básica en sus avatares, mucha caminata y algún retal de magia previsible y anecdótica (esto no es "El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo" (2001) ni "Harry Potter y el cáliz de fuego" (2005) en su imaginería de encantamientos y andanzas. Ojalá) con un desenlace tan pronosticable como trillado (más en spoilers).

Es, en definitiva, un argumento que cuenta con mimbres jugosos pero que no los elabora con perspicacia, madurez y complejidad. Más bien con desidia y dejadez. Esto le pesa al metraje... pero más le pesa su parsimonia en la puesta en escena, ya que Oyelowo estira los planos de forma exagerada hasta el hastío (si esto tuviera el guion de "El padrino" (1972), le vendría de maravilla al film ese alongamiento en las escenas. Pero no es el caso y lo único que produce es el tedio de la audiencia).

Una lástima que el producto padezca de una realización pausada y se resigne a un desarrollo argumental pre-establecido y superficial. Porque la fotografía de la cinta es soberbia, el diseño de producción es loable, con un vestuario y unos elementos escénicos de categoría, con una elección de escenarios exteriores magnífica, con un despliegue de paisajes boscosos verdaderamente bello, profuso e inmersivo (de lo poco que conecta con el espectador, son esos parajes entre riachuelos y caminos), que cuentan con una iluminación avispada y lucida. Para más inri el conjunto presume de un sonido franco y competente, y de una cinematografía de impoluta y confortable definición. La banda sonora por su parte es olvidable, mientras que las actuaciones resultan naturales pero nunca rascan nada más allá de lo que el libreto les ofrece a sus personajes (que es poco).

Así pues tenemos una versión sui géneris de "Un monstruo viene a verme". Más bien "El hombre agua" se podría llamar "Un ermitaño viene a verme". Pero en este largometraje no contamos con unas imaginación audiovisual tan espabilada como en aquella, ni con una trama tan resultona (y eso que la cinta de Bayona tampoco es que contara con un ritmo frenético, pero en comparación parece que va a dos velocidades más que "El hombre agua" en su progreso narrativo), ni con unas actuaciones con el carisma de Sigourney Weaver o Felicity Jones. Al final "El hombre agua" hace honor a su estreno en plataforma digital y no en la gran pantalla, solo la recomendaría a los muy muy incondicionales del drama con toques de fantasía (o viceversa)... y aun así es fácil que estén tentados a ver la cinta en la opción de Netflix de velocidad x1,5 (admito que caí en ello, sino hubiera sido intolerable). "El hombre agua" está a años luz de aventuras de fantasía con dramas de por medio como la trilogía de "Las crónicas de Narnia", la trilogía de "El Señor de los Anillos", "Coco" (2017), "La bella y la bestia" (1991), "Soul" (2020) o la saga de "Harry Potter"... y tampoco llega a la altura de disfrutables productos como "Las crónicas de Spiderwick" (2008), "El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares" (2016), La bella y la bestia" (2017), "Mi amigo el gigante" (2016), "Donde viven los monstruos" (2009) o la ya mentada "Un monstruo viene a verme". Más bien está dentro del grupo de "Un pliegue en el tiempo" (2018), "Pan" (2015) o "Los nuevos mutantes" (2020).

Lo mejor: Su fotografía.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El vicio del poder
El vicio del poder (2018)
  • 6,8
    17.459
  • Estados Unidos Adam McKay
  • Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell ...
5
Un vicio de postín que se repite casi hasta el empacho.
Admito que yo tampoco soy excesivamente fan del cine de Adam McKay ("Anchorman" (2004), "La gran apuesta" (2015)) y que sus comedias norteamericanas me resultan del montón (y para muestra las olvidables "Los otros dos" (2010) o "Hermanos por pelotas" (2008))... mientras que sus sátiras políticas se me hacen llevaderas con algún que otro punto de interés y curioseo, pero esto se debe más a la temática en sí de esos largos, a la puesta en escena arrebatadora que infunde McKay y a los planteles actorales de categoría con los que cuenta. Y por ello tanto "La gran apuesta" (que considero su mejor obra hasta la fecha sin ser tampoco el acabose del género de comedia por las altas esferas) como "No mires arriba" (2021) como este "El vicio del poder" se tornan en experiencias cinematográficas tan tolerables como primorosas.

Basada en hechos reales, "El vicio del poder" nos narra al ascenso y descenso político de la controvertida figura del ahora ex-vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney (Christian Bale). Un ser que vendría a ser como el pequeño Nicolás infundido de gran poder e influencia por aquellos lares norteamericanos. La trama nos conduce por las argucias de caradura que este señor realizó para trepar en política y ejercer su autoridad sin nadie que le rechistara por muy extrañas o absurdas que fueran sus decisiones.

Pero no se lleven a engaños, esto no es una sátira de un ser amoral con las multifacetas, el arrojo y las vicisitudes de un (por ejemplo) "El lobo de Wall Street" (2013) o un "Uno de los nuestros" (1990). Tampoco es una comedia negra sarcástica de la categoría de "Chicago" (2002) o "El show de Truman" (1998). ¡Es más!, me ponen una sátira política como "In the Loop" (2009) o "VEEP" (2012-19) al lado de "El vicio del poder" y tiraría a la basura este largo sin miramientos. Y con esto no quiero decir que "El vicio del poder" sea un mal film ni mucho menos, pero lo pongo en perspectiva frente a otros productos menos valorados por no contar con el nombre McKay en su cartel.

"El vicio del poder" es en realidad equiparable en su conjunto a largos como "En campaña todo vale" (2012) o "Los idus de Marzo" (2011). Pues "El vicio del poder" cuenta con las virtudes de su potente propuesta (no deja de exponernos hechos relevantes como la toma de decisiones a la hora de invadir Iraq o no (si en España se hiciera un largometraje sobre los tejemanejes de la era Aznar/Rato que también participaron en la pantomima en la infame foto de las Azores... pues también nos despertaría como espectadores la emoción y la curiosidad por muy mal que se hiciera el film), las maquinaciones a la hora de maquillar las torturas de los ejércitos, la configuración de un nuevo gobierno importante a nivel mundial, etc. Y son unos hechos que se narran con un ritmo natural y agradecido), de un guion que no es idiota (pero tampoco brillante), de un diseño de producción impoluto y refinado en todos los despachos y las imágenes de recurso (otra cosa no, pero McKay siempre cuenta con una cinematografía atractiva), de unos planos orgánicos (que no memorables) y de una labor actoral competente (que no sobresaliente, pero esto se debe a que los actores deben sufrir cargas ingentes de maquillaje) que hace de sus personajes seres naturales que ya es bastante (podría haber sido peor).

Digamos que Christian Bale, Steve Carell y Amy Adams sobrellevan sus prótesis mejor que Leonardo DiCaprio en "J. Edgar" (2011)... pero sin llegar al carisma irrefrenable de Meryl Streep en "La dama de hierro" (2011). Así que al final ejecutan unos papeles agradecidos para con el espectador, que no evita situarse con ellos a pesar de sus detestables amoralidades. Sam Rockwell por su parte realiza su particular pero sugerente versión de George W. Bush. Pero el reparto tampoco puede hacer demasiado con unos papeles que son unidimensionales en su maldad y sinvergonzonería. Porque el film es parcial y no lo oculta... esa es una de sus fallas (porque aunque en mi caso no me moleste demasiado, un relato de ficción siempre resulta más completo con unos personajes mejor perfilados a pesar de que se trate de una comedia satírica... y a las personajes de "Chicago" me vuelvo a remitir). Eso aunado a la evidente limitación argumental que se reduce a esos hechos de toma de decisiones belicosas, a que se repite de tanto en cuanto y sin necesidad en el goce que les supone a sus protagonistas ejercer el poder (de ahí el título de vicio en la cinta), y a que McKay se pierde de forma muy puntual en algunos planos detalle estáticos (hechos solo para su propio disfrute y no del espectador, ya les adelanto que no es Steven Soderberg en "Traffic" (2000)) al final "El vicio del poder" se torna en una película mediocre. Que se sobrelleva en todo espectador medio adulto mínimamente interesado en los hechos que narra... o en todo cinéfilo. Pero paren de contar, pues "El vicio del poder" no le llega ni a la suela de los zapatos de "Primary Colors" (1998) o a la infravalorada pero tremendamente superior en opinión de quien esto escribe "El escándalo de Ted Kennedy" (que tiene una temática de denuncia de tejemanejes nada éticos parecida a ésta. Por lo que aquel film de 2017 se me torna mucho más recomendable). No es el desastre de "La intérprete" (2005), "La trama" (2013), "El caso Sloane" (2016) o "La sombra de la sospecha" (2006) pero resulta incomparable a cintas del mundo de la política como "Lincoln" (2012), "Todos los hombres del presidente" (1976), "Primary Coloros" o la mentada "In the Loop", digamos que se queda en un "Valkiria" (2008), un "23-F, la película" (2011), un "El mayordomo" (2013), un "Che, el argentino" (2008) o un "Michael Collins" (1996) como cinta de género político.

Lo mejor: Me quedo con...
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Kill Bill. Volumen 1
Kill Bill. Volumen 1 (2003)
  • 7,6
    186.715
  • Estados Unidos Quentin Tarantino
  • Uma Thurman, Lucy Liu, Daryl Hannah ...
6
De belleza audiovisual con una trama exigua.
Tarantino nos ofreció en su cuarta película como guionista y director un largo que no presume de una trama tan rica y astuta como las de sus mejores films (no, esto no es ni "Jackie Brown" (1997), ni "Malditos bastardos"" (2008) ni "Pulp Fiction" (1994), ni tiene unas argucias criminales llenas de estudio y sorna, ni unos personajes carismáticos y bribones) pero que sin embargo ofrece un catálogo de secuencias que resultan memorables e icónicas dentro del género de acción, y que están entre las mejores de su filmografía dado su ingenio audiovisual.

En menos de dos horas, la cinta nos conduce por la venganza de una asesina a sueldo (Uma Thurman) hacia sus antiguos empleadores. Y ya está, no busquen en este argumento un desarrollo a lo "El caso Bourne" (2002) o a lo "Gladiator" (2000) si de notables cintas con acción y venganza se trata, sino que esperen algo más parejo a "John Wick" (2014) o "Venganza" (2008) en cuestión de profusión argumental. Pues los rasgos del guion atinan en su propuesta de venganza "exótica", pero no los pulen más allá de esa curiosa anécdota que sirve como sostén para las escenas de acción que son el pilar consistente del metraje.

Unas escenas que emplean un diseño de producción extraordinario. Combinando una variedad de escenarios con un gusto delicioso (hay pocos ambientes pero... ¡cómo se cuidan! Desde la casa familiar norteamericana pasando por el hospital claroscuro y llegando a la apoteosis plástica que ese submundo nipón de biombos, sangre exagerada (no busquen realismo en este film. Que si la sangre de una persona tuviera esa presión al salir... la vida no existiría porque ya habríamos explotado por nuestra propia presión sanguínea), choques de katanas (con unas coreografías competentes... aunque en cintas posteriores de acción se han visto mejores) y looks colegiales). No es que estemos ante una magnífica cinematografía sublime, pero eso Tarantino lo compensa con un catálogo de encuadres avezados en sus planos contraplanos, en sus planos amplios, en sus planos detalle y en sus planos secuencia (nos encontramos en "Kill Bill Vol. 1" con uno de los mejores planos/secuencia trucados de la historia del Séptimo Arte, con eso lo digo todo). Pues no hay una sola elección del blanco y negro, de los recursos de animación japonesa, del escoramiento de los encuadres o del mantenimiento del plano que resulte errada y desacompasada. Todo en "Kill Bill Vol.1" nos atrae, algunas escenas con más nervio que otras, pero en definitiva todo el conjunto nos logra entretener dentro de la simplicidad argumental (y hasta irrealismo exagerado) que nos brinda.

Porque "Kill Bill Vol 1." tiene una elección sobresaliente de su banda sonora (que se torna tan pegadiza y ensalzadora durante su visionado como inolvidable tras él) que despunta dentro de la filmografía de Tarantino (y eso es decir mucho teniendo en cuenta los irrepetibles y disfrutones aciertos musicales en "Jackie Brown", "Pulp Fiction", "Érase una vez... en Hollywood" (2019) o "Reservoir Dogs" (1992)), una ejecución impoluta de sus escenarios, una fotografía tan acogedora y elegante como llena de personalidad y singularidad, un vestuario perspicaz a nivel global, unos efectos especiales maravillosos y unas actuaciones diestras (Thurman saca oro de su protagonista y dota de una rabia, determinación y hasta humor a su rol con sus ademanes... que logra enriquecer el papel y darnos su mejor actuación hasta la fecha (en opinión de quien esto escribe), pero hay que reconocer que Lucy Liu, Daryl Hannah y compañía se adecúan a sus papeles con suma naturalidad y cercanía para con el espectador).

Es pues, en definitiva, una película palomitera muy recomendable para todo público adulto pero solo indispensable para los muy muy acérrimos e incondicionales del cine de Tarantino (que aquí muestra sus rasgos narrativos más característicos elevados a la máxima potencia). Pero los que busquen a un Tarantino que cuente en la cinta además con una trama repleta que traspase géneros y gustos... pues que se ponga "Jackie Brown" o "Pulp Fiction". En mi gusto particular "Kill Bill Vol 1." se me sitúa muy por debajo de "Malditos bastardos", "Jackie Brown" y "Pulp Fiction" pero por encima de "Los odiosos ocho" (2015) o "Death Proof" (2007). En su conjunto es más bien pareja a "Django desencadenado" (2012), "Reservoir Dogs" o "Érase una vez en... Hollywood".

Lo mejor: Me quedo con las elecciones musicales y su brillante adecuación en la cinta como...
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bright
Bright (2017)
  • 5,1
    15.585
  • Estados Unidos David Ayer
  • Will Smith, Joel Edgerton, Noomi Rapace ...
4
Un brillo (casi) vacío.
En 2017 Netflix nos dio otro telefilm de alto presupuesto con unos nombres estelares en el cartel y unos efectos visuales de categoría... que se queda en agua de borrajas como "Campamento alienígena" (2019), "La vieja guardia" (2020), "Spiderhead" (2022) o "El hombre agua" (2020). Encabezado por Will Smith ("Men in Black" (1997), "Independence Day" (1996), "Yo, Robot" (2004), "Soy leyenda" (2007)) y Joel Edgerton ("El gran Gatsby" (2013), "Exodus" (2014), "Animal Kingdom" (2010)) y dirigida por David Ayer ("Corazones de aceros" (2014), "Escuadrón suicida" (2016), "Dueños de la calle" (2008)), "Bright" se nos prometía como una curiosa e intrigante película de acción y fantasía, pero se queda en lo decentemente anecdótico (con más tiros y explosiones que diálogos).

En un Estados Unidos ficticio donde los humanos conviven con orcos, elfos... y algo de magia, un policía (Smith) vive una noche de perros con su compañero, el primer policía orco de Los Ángeles (Edgerton) cuando se topan en un aviso con una varita mágica codiciada por todos (en especial por los villanos de turno, claro está). Y así viven una catarata de persecuciones, tiroteos, huídas y combates.

Sinceramente, "Bright" se queda muy muy cortita a nivel de tratamiento argumental (desde luego Max Landis se pone más en el nivel de su libreto para "Victor Frankenstein" (2015) que en el de "Chronicle" (2012)). Coje elementos de aquí y de allá de la mitología popular (los elfos, los orcos, la magia... todo esto ya lo tocaron con más mimo otros autores y cineastas, y a "El Señor de los Anillos" o "Las crónicas de Narnia" me remito) y los mete dentro de una cinta de acción policiaca muy esbozada, con tópicos andantes (esos compañeros con su relación de amor/odio, la bruja malvada, la damisela mágica en apuros, los polis corruptos, los pandilleros chungos, etc.) con malos muy malos, buenos muy buenos, y muchos deux ex machina y casualidades demasiado oportunas.

Y es una pena porque "Bright" pudo perfilar mucho más tanto la idiosincrasia de estos grupos urbanitas así como cada personaje troncal... sin dejar de lado que el "misterio mágico" acaba siendo tan básico y dejado como escasamente intrigante o impactante. Tampoco la vertiente cómica de "buddy movie" triunfa con ese humor holgazán más propio de una serie infantil que de un brillo fulgurante que despierte no ya la risa sino la sonrisa en el espectador adulto medio (admito que no me reí ni una sola vez... y las veces que sonreí se pueden contar con los dedos de una mano).

Y aun con el abandono al que nos somete a nivel de trabajo narrativo, "Bright" cuenta con unos elementos vistosos de fantasía que se acomodan en la escena con cierto estilo (aunque esto se debe más a su puesta en escena que a su relato sobre el papel) y con un progreso de los acontecimientos aceptable (que no sobresaliente, esto no tiene el ritmo enervado de "Arma Letal" (1987) o "Superdetective en Hollywood" (1983). ¡Qué narices, ni siquiera presenta la fluidez vehemente de "Cuerpos especiales" (2013) o "El otro guardaespaldas" (2017)!). Es ese diseño de producción de cierta elegancia (con un buen maquillaje, un C.G.I. correcto y orgánico, unos suntuosos escenarios vetustos, y una iluminación atractiva en todo momento) aunado a unas actuaciones naturales (pero ni Edgerton ni Smith puede hacer milagros... y aún menos la magnífica Noomi Rapace en un rol tan arquetípico), a un progreso narrativo mínima pero eficientemente ajustado (esto no es el horror que divaga de "Assassin's Creed" (2016) o "Mercenarios de élite" (2020)) y a una realización competente por parte de Ayer (pero no memorable, Ayer se limita a los planos/contraplanos y a la acción de edición profusa vista mil y una veces en este tipo de films de género. Que Ayer tampoco es un Paul Greengrass o un Quentin Tarantino de la vida) lo que no torna a "Bright" en un desastre lamentable sino en un producto pasajero y olvidable, superficial pero que aguanta con cierto acomodo un primer visionado a todo público adulto que solo busque un pasatiempo inofensivo (eso sí, los que no aguanten un solo atisbo de elementos de fantasía en una película que ni se acerquen). No es el desastre vergonzoso de "Cazadores de sombras: Ciudad de Hueso" (2013), "Superman IV: En busca de la paz" (1987) o "El monje" (2003) (cintas que van por la misma línea de acción y fantasía con humor errático), pero tampoco la maravilla de "Hellboy 2: El ejército dorado" (2008) o "Thor: Ragnarok" (2017). Más bien se equipara a los telefilms más habituales que nos han dado sobre este sub genero de acción y fantasía/sci-fi las plataformas (tipo "La guerra del mañana" (2021), "Infinite" (2022), "Guns Akimbo" (2019), "El hombre agua", "Spiderhead" o "La vieja guardia" entra otras).

Lo mejor: Me quedo con la actuación de Joel Edgerton.
Lo peor: Su...
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
La tribu
La tribu (2018)
  • 4,9
    7.322
  • España Fernando Colomo
  • Paco León, Carmen Machi, Luis Bermejo ...
5
"A propósito de Henry" (1991) versión cañí (¿o cani?).
¿Recuerdan aquella película de Harrison Ford (todo espectador medio (de millennial para arriba) la recordará) en la que hacía de empresario amoral que perdía la memoria y que durante su nuevo aprendizaje dejaba atrás todo lo que antes le hacía ser mala persona? Pues mézclenlo con un poco del "Luisma (Paco León) es tonto" de "Aída" (2005-14) y tendrán "La tribu". Un film simpático, pero nulamente original. Que sí, que la premisa es jugosa para hacer una comedia entretenida y llevadera (caso que "La tribu" es) pero del cine patrio se podría esperar un guion que no sea prácticamente calcado de aquel que escribió J.J. Abrams para la cinta de Mike Nichols de 1991 (solo que en aquella las notas de drama y comedia se trataban de forma humana y delicada, y aquí de forma chabacana e infantiloide).

Así que el punto más flojo del relato se podría decir que es esa constante sensación de deja vú que va a tener el espectador medio por haber visto esto antes más y mejor. Pero el caso es que, a pesar del nulo esfuerzo del libreto por dotarnos de escenas singulares y astutas, "La tribu" tiene lo mismo de sencillez que de eficacia en su progreso argumental. Con una trama que avanza con mucho brío y cierta naturalidad, lo cierto es que es un film que ameniza y se pasa volando. No nos hará reír a carcajadas como tal vez pretenda (ni tampoco nos hará sonreír demasiado. Aquí no estamos ni ante "Campeones" (2018) ni ante "Lo dejo cuando quiera" (2019) ni ante "Ocho apellidos vascos" (2014)) pero sí hace pasar el rato de forma desahogada en líneas generales (el largo no evita "gracias" que no tienen gracia y resultan más molestas que otra cosa, pero no es la tónica habitual en un film que se mueve por ratos afables dentro de sus arquetipos). ¡Vamos que el guion es aceptable a pesar de no ser original (más bien se debería llamar guion adaptado)! No es el desastre de "Anacleto" (2015), "Los Japón" (2019) o "7 minutos" (2009) si se trata de comedias españolas espantosas a nivel de desarrollo argumental.

Además el film se nutre de unas actuaciones hábiles (desde los actores principales Paco León y Carmen Machi que se ponen por bandera la cinta y la llevan con complicidad y cercanía para con el espectador toda la trama... hasta los más secundarios como Luis Bermejo o Maite Sandoval, aunque los secundarios están muy limitados en estos roles. Sandoval por ejemplo ha dado más rienda suelta al humor en la muy superior al film que nos ocupa "Señoras de h(AMPA)" (2019-21)) de unas coreografías competentes en su concepción y ejecución, de una banda sonora aceptable, de un vestuario fulgurante y de una realización correcta (que no sobresaliente, Fernando Colomo no es Quentin Tarantino precisamente) que parece casi televisiva de multicámara.

Así que al final tenemos un conjunto distraído y confortable, que se deja ver con inmediatez pero que no se torna memorable o sorprendente. Solo recomendable como pasatiempo fugaz y solo indispensable a los muy muy aficionados a la comedia patria actual o a algún fan de sus intérpretes o director. Y los que no soporten el cine español más comercial de estos tiempos mejor que ni se acerque. Pues "La tribu" se sitúa varios peldaños por debajo de "Thi Mai" (2018), "La niña de tus ojos" (1998), "Ocho apellidos catalanes" (2015) o "Carmina y amén" (2014)... y está al nivel de "Ola de crímenes" (2018), "No lo llames amor, llámalo X" (2011), "Sin rodeos" (2017) o "Villaviciosa de al lado" (2016).

Lo mejor: La actuación de Carmen Machi.
Lo peor: Que no maquillan ni un poco la "inspiración" (por no decir otra cosa) del film de 1991.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
20.000 especies de abejas
20.000 especies de abejas (2023)
  • 7,0
    10.132
  • España Estibaliz Urresola Solaguren
  • Sofía Otero, Patricia López Arnaiz, Ane Gabaraín ...
6
Una grata excepción dentro del cine español habitual.
Entre comedias ni tan siquiera dignas de ser emitidas en Disney Channel, y entre dramas guerracivilistas con actores incapaces de hablar lento y no de carrerilla en susurros, nos hemos encontrado este año con una pequeña joyita como es "20.000 especies de abejas". Situada en un pueblo anónimo del País Vasco, la cinta es un drama preciosista que nos narra como la pequeña Lucía (Sofía Otero) aumenta sus sentimientos de incomodidad con el sexo con el que ha nacido (masculino) hasta llegar al punto de preferir la muerte antes que seguir siendo considerada un niño.

Porque sí, la cinta habla de la realidad transexual. Y sí, aun siendo una mujer que ha nacido con cuerpo de mujer y se siente mujer soy capaz de empatizar con la realidad trans fundamentalmente por humanidad (y que, como lesbiana y al formar parte del colectivo LGTBI, me he topado con personas trans y sé de su lucha y esfuerzo para sentirse bien como hombres o mujeres). Ya que el film trata todas sus aristas con honestidad, lógica y complicidad y nunca con tópicos, artificios o melodramas (cosa que hoy en día es la tónica habitual a la hora de tratar en series los temas LGTBI, en los que muestran a personas LGTBI en un entorno afable y amigable de seres queridos cuando la realidad no es esa ni por asomo sino que suele ser todo lo contrario: insultos, agresiones y maltrato en el peor de los casos e incomprensión y vacío en el mejor de los casos. También está muy en boga hoy en día tratar a los creyentes como unos intolerantes agresivos si tienen familiares LGTBI cuando no suele ser así la realidad (a no ser que se sea de una secta tipo el OPUS, claro) e incluso hay creyentes LGTBI con una dimensión espiritual muy rica).

Y es que "20.000 especies de abejas" tiene unas situaciones muy humanas (esa relación de Lucía con su tía abuela (Ane Gabarain), el contraste con la otra abuela (Itziar Lazkano) que nos hace recordar situaciones vividas... hablo del colectivo LGTBI), con diálogos espabilados y reflexivos (ojo a cuando el cura le explica a Aitor/Lucía lo que es la fe) y el film desarrolla sus acontecimientos con un progreso ajustado y complaciente. No digo brillante, porque el film tiene sus fallas con ciertas escenas de relleno de rutinas que lastran un poquito la experiencia cinematográfica, y lo peor viene en cierta recta final (más en spoilers). Y tampoco puedo decir que su tratamiento argumental sea sobresaliente e incisivo (en eso le gana la partida la cinta "La chica danesa" (2015)), pero es notable y elegante que ya es bastante y más de lo que el sector audiovisual nos tiene acostumbrad@s.

La cinta además se envuelve en un diseño de producción sublime, con unos escenarios interiores rurales que cuidan ese entorno de escultura (la cinta hace analogía nada sutil a la situación de su protagonista, pero logra ser una analogía pertinente y estilosa) con sus ocres... que se aúnan a unos imponentes paisajes exteriores verdosos, frondosos y prolíficos que transmiten esa paz y ese "florecer" de su personaje principal. Las actuaciones por su parte consiguen una desenvoltura cercana para con el espectador, así como otorgan gran solidez a sus roles. No hay ningún actor que sea el sumun del carisma y eleve a su personaje a las cotas de lo irrepetible, pero tampoco hay sobreactuación o gelidez (lo cual ya es de agradecer en el cine patrio. Aunque en el comienzo del film todavía tienen esos dejes de susurros que se van puliendo a medida que avanza el metraje). La cinematografía es excelente (pero estamos hablando del cine de 2023, hasta un teléfono móvil aporta una calidad magnífica), la realización de Estibaliz Urresola Solaguren acierta en cada plano (en el film priman los planos cerrados sin dejar de lado unos planos recurso amplios en esos parajes vascos) a los que da un punto de singularidad escorando el encuadre con tino, mientras que la banda sonora es olvidable durante y tras su visionado.

Así pues tenemos un conjunto recomendable a todo público adulto (menos al que sea homófobo, aunque tal vez le venga bien para que deje sus fobias absurdas) que gracias a sus virtudes (temática potente, ritmo adecuado, libreto capacitado, puesta en escena distinguida) no solo nos va a entretener a grandes rasgos sino que nos puede tocar "la patata" de tanto en cuanto. Aunque también es cierto que de tanto en cuanto sus carencias salen a relucir y nos hace tomar distancias. Hablo por ejemplo...
[Leer más +]
4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El cuerpo del delito (Serie de TV)
El cuerpo del delito (2011)
Serie
  • 5,3
    830
  • Estados Unidos Christopher Murphey (Creador), Nathan Hope ...
  • Dana Delany, Geoffrey Arend, Jeri Ryan ...
4
Quiere ser un "The Closer" de medicina forense y acaba siendo un "Bones" más.
Creada por Christopher Murphey, "El cuerpo del delito" es una serie procedimental de crímenes más que duró dos temporadas en antena. Protagonizada por Dana Delany (usual en los telefilms de sobremesa norteamericanos... y cuyo papel más destacado hasta la fecha fue la de la "a priori" sustituta de Teri Hatcher en "Mujeres desesperadas" (aunque finalmente ambas se mantuvieron en la notable serie)), los capítulos nos llevan por casos criminales de asesinatos con una protagonista médico forense que lo mismo está haciendo la autopsia de un cadáver que interrogando a un sospechoso o indagando por las casas de los delincuentes... cosa harto irreal pero que suele ser lo habitual en este tipo de productos comerciales (aunque algunos son capaces de camuflar más ese pluriempleo fantasioso de sus protagonistas, y a "Elementary" (2012-19) o la misma "Bones" (2005-17) me remito).

"El cuerpo del delito" pretende ser una serie de intrigas episódicas mientras se contempla a los personajes protagonistas de forma desenfadada... y en ocasiones se siente como si tratara de emular a "The Closer" (2005-12) con su glamurosa y carismática protagonista (Kyra Sedwick). El problema es que ni Delany tiene el carisma de Sedwick ni tampoco los secundarios que la acompañan. Y el sentido del humor no tiene la sorna de aquella serie tan reseñable. Con esto no digo que "El cuerpo del delito" sea una serie grisácea, pues las tramas se suceden con brío y despiertan el interés eficaz del espectador medio que solo desee un pasatiempo momentáneo, pero carece de más aristas hábiles en sus tintes de humor, drama y en su configuración de personajes (todos meros monigotes estandarizados).

Así pues al final tan solo observamos una serie de tantas que son cortadas por el mismo patrón (a la que más se asemeja es a "Bones" por el hecho de contar con una protagonistas que también es médico forense sabelotodo. Y que conste que no puedo poner a la serie que nos ocupa por debajo de "Bones", pues tampoco soy demasiado fan del producto capitaneado por Emily Deschanel. La encuentro el mismo carisma actoral y la misma solidez argumental que a "El cuerpo del delito", es decir, justito justito) con un caso policiaco por resolver en cada capítulo con sus escenas clásicas de luchas contra delincuentes, disecciones con música "cañera" de fondo y pinceladas de vida personal tan tópicas como obviables.

No es un desastre ni mucho menos (eso se lo dejamos a "Homicidios" (2011), "Mentes criminales: Conducta sospechosa" (2011) o "Señora Colombo" (1979-80)) ya que rueda sus clásicos planos con destreza y resolución, mantiene una cinematografía decente (que no sobresaliente, eso se lo dejamos a "C.S.I.: Las Vegas" (2000-15) o "True Detective" (2014-)), unos efectos especiales correctos, unos guiones fluidos (que no inspirados) y unas actuaciones que no chirrían (aunque tampoco encandilan). Y todo esto hace que se ponga al nivel de productos como "El mentalista" (2008-15), "CSI: Nueva York" (2004-13) o "Ley y orden: Unidad de víctimas especiales" (1999-) pero que carezca de extras en cualquier vertiente (ya sea el de una actuación maestra, el de una fotografía artística o el de unos guiones intrincados) como para llegar al nivel de las más disfrutables "C.S.I.: Las Vegas", "Mentes criminales" (2005-20), "C.S.I.: Miami" (2002-12), "Scorpion" (2014-18) o "Elementary"). Es recomendable al público adulto que no tenga mayor expectativa que pasar un rato de inofensiva y olvidable evasión.

Lo mejor: Su agilidad narrativa.
Lo peor: Su completa falta de originalidad.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
La mujer rey
La mujer rey (2022)
  • 6,0
    2.696
  • Estados Unidos Gina Prince-Bythewood
  • Viola Davis, John Boyega, Lashana Lynch ...
5
Agojies en esteroides, pudo ser una cinta de acción sublime de no ser por su innecesaria ralentización.
Basada (con tremendas libertades) en la vida de las Agojie (una sección armada del otrora Reino de Dahoney (ahora el actual Benín), que en poco tiene que ver con lo que nos muestran en el film. Pues se trataba de un grupo que surgió por las numerosas bajas de soldados masculinos, por lo que el monarca de entonces OBLIGÓ a numerosas mujeres a formar parte de una rama militar. Rara vez se trataba de casos de voluntarias, algo que el film trata de hacer creer que era en la totalidad de los casos en cierto momento del metraje) durante el periodo del Rey Ghezo (y en eso la cinta sí que mantiene cierto rigor histórico con los conflictos con los Oyo y el mercadeo de esclavos entre ambos bandos (a los que se sumaban los colonos europeos)).

La General Nanisca (personaje ficticio encarnado con maestría por Viola Davis) lidera a las Agojie en los combates contra los Oyo y los colonos... mientras que libra su propia venganza personal contra el líder de los Oyo (Jimmy Odukoya). A esto se le suma una relación materno-filial inesperada con una aguerrida nueva recluta (Thuso Mbedu).

A ver, como cine espectáculo "La mujer Rey" está a pocos pasos del triunfo absoluto. Pues ofrece un despliegue espléndido y vistoso de combates cuerpo a cuerpo. Unas coreografías que dejan en pañales a la mayoría de las películas de superhéroes actuales, que se suman a unas actuaciones naturales y vehementes, una realización habilidosa, una elegante ambientación y un guion con personajes muy marcados como "malos" y "buenos" para que nos infundan su crueldad o sus ansias de justicia según que bando se trate. Sin embargo el film sufre de un estiramiento absurdo en todo lo que no envuelva a las escenas de batallas. Unas situaciones que ya de por sí son tópicas y planas como para que encima incidan en ellas con redundancia (caso del entrenamiento del personaje de Mdebu) o candidez (caso de la subtrama obviable y previsible que interpretan Mbedu y Jordan Bolger). Y es que son más de horas de metraje para un guion que es del todo limitado.

Pues, si estuviéramos hablando de una épica con personajes más multifacéticos o con situaciones más reflexivas y maduras, pues tal vez ese exceso de metraje resultaría de lo más idóneo. Pero "La mujer Rey" no es ni "Gladiator" (2000) ni "Braveheart" (1995) ni "La chaqueta metálica" (1987) si de épicas bélicas con temática similar se trata. Pues "La mujer Rey" lo simplifica todo bastante llegando a considerarse (y no sin razón) una especie de cinta de superheroínas con escasos retales históricos. Un tipo de film que hubiera conquistado al público ávido de un espectáculo de aventuras, luchas y batallas si no se excediera en su transcurso con una reiteración algo hastiante (y para casos de lances batalladores tratados con el mismo infantilismo pero con mayor eficacia tenemos la genial "Mulán" (1998) que viene a contarnos casi lo mismo en menos de hora y media. A eso me refiero, a medirse con maestría en sus tiempos).

Y es una pena, porque si no se va buscando fidedignidad histórica (la cinta hace uso de los datos de la época según le conviene a la trama de ajuste de cuentas y triunfo de la justicia) se podría haber disfrutado plenamente de un despliegue distinguido de cabriolas y vivacidad. Pero el film va distanciando al espectador con su tedio... para luego recuperarlo con la parte más física de duelos y combates (y por supuesto la audiencia también reconectará con "La mujer Rey" cuando Viola Davis está en pantalla. Pues la actriz de Carolina del Sur sigue sacando con su carisma oro de todos y cada uno de sus personajes ya sean secundarios testimoniales o protagonistas atribulados como los de "Fences" (2016) o esta "La mujer Rey"). Una pena porque la cinta cuenta con unos combates asombrosos ejecutados a la perfección, con unas actuaciones que encajan con tino en sus papeles (a John Boyega se le nota más ubicado que en la lamentable parte de "Star Wars" que le tocó en desgracia. Pero no le van a la zaga los secundarios Lashana Lynch, Jimmy Odukoya o Sheila Atim) y con un diseño de producción tan pormenorizado como atrayente (desde el vestuario primoroso a la par que asceta hasta la labor de maquillaje en magulladuras y adornos). Pero es una oportunidad desaprovechada y solo recomendable a los muy incondicionales de cintas de acción superficiales o al género superheroico del corte de "Black Panther" (2018), "Vengadores: Infinity War" (2018), "Black Lightning" (2017-21) o "Black Panther: Wakanda Forever" (2022). También se torna indispensable si se es seguidor/a/e de las trabajos de Davis en pantalla, pues aquí sigue sin decepcionar. Pues, aun superando a largos del mismo corte como "Aeon Flux" (2005) o "El Rey Escorpión" (2002), que nadie espere un "Caballo de batalla" (2011) o un "Black Hawk derribado" (2001). Esperen más bien un "Invencible" (2014), un "Centurión" (2010), un "Alejandro Magno" (2004), un "La Legión del Águila" (2011) o un "La última Legión" (2007) nivel global.

Lo mejor: La actuación de Viola Davis.
Lo peor: La parte del guion que trata la parte más "personal" (más bien más arquetípica) de la co-protagonista más joven (Thuso Mbedu).
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Napoleón
Napoleón (2023)
  • 5,8
    15.425
  • Estados Unidos Ridley Scott
  • Joaquin Phoenix, Vanessa Kirby, Rupert Everett ...
7
Un repaso de puntillas por la vida de Napoleón ya es más potente que un repaso de puntillas por la vida de un personaje de ficción.
Que el cine épico de época se le da de bien a muy bien a Ridley Scott es una obviedad para cualquier cinéfilo (y eso no quita para que este excelente director tenga otras obras notables en géneros completamente diferentes. Y para muestra "Alien: El octavo pasajero" (1979), "American Gangster" (2007) o "Blade Runner" (1982)) por lo que no se va a sorprender al observar en "Napoleón" una cinta tan entretenida y eficaz como gustosa y elegante. Pero los neófitos en esto del cine que solo estén interesados en la figura de Napoleón Bonaparte van a descubrir el buen oficio de Scott. Y digo buen porque todo aficionado curtido al Séptimo Arte (como es mi caso) va a decir una obviedad: Que Scott tiene obras maestras de la epopeya que hacen palidecer en comparación a "Napoleón" ("Gladiator" (2000) y "Black Hawk derribado" (2001)).

Pero en ningún caso estamos ante una mala película. ¡Es más!, me ha resultando una cinta más ilustrativa y estilizada que las decentes "1492: La conquista del paraíso" (1992), "Exodus: Dioses y Reyes" (2014) y "El último duelo" (2021). Como si de una biografía resumida de Napoleón Bonaparte se tratara (cosa evidente también. Pues los avatares de este narcisista belicoso muy admirado en su época no se pueden tratar en profundidad en un largo de dos horas y media. Hace falta una serie de muchas temporadas), la cinta nos lleva desde hasta su primera victoria militar afamada en el bando de la República Francesa (en la que su ingenio estratégico estuvo en boca de todos tras derrotar a los realistas franceses apoyados por fuerzas militares extranjeras) hasta su destierro en la isla de Santa Elena.

La cinta, dado el poco tiempo con el que cuenta, va navegando siempre con fluidez entre batalla militar imponente (Scott las rueda como nadie) y relaciones amorosas tóxicas y bizarras (donde también se omiten aspectos de su protagonista, que coleccionaba tantas o más amantes que su mujer de turno). Y, a pesar de que lo que nos cuentan siempre es edificante y jugoso, es innegable que la cinta pudo haber sido más redonda si hubiera variado un poco en sus temáticas y nos hubiera ofrecido algo más de intrigas políticas y manejo gubernamental por parte de la figura central del relato (pues en la película solo se nombra de pasada el tema de Italia, a España ni se la nombra ni tampoco se tocan los temas de la emancipación religiosa, la compra-venta de Lousianna o el secuestro de Papa entre otras omisiones que hubieran enriquecido el film).

Pero, a pesar de que no nos encontramos con una película multiversada (a lo "Gladiator". Que ofrecía batallas y amoríos sí, pero también era capaz de ofrecer otras vertientes con delicia), el hecho es que lo que poco que nos cuenta nos lo cuenta de forma estilosa y complaciente. Todas las batallas por las que nos sitúa tienen un desarrollo tan avispado y evolutivo como magnético y asombroso (destaco el Sitio de Toulon y la batalla de Waterloo, pero hay muchas más), se escoge con astucia y distinción tanto cada plano cerrado de sus estrategas y combatientes como cada plano amplio variado (la cinta pasa de forma orgánica por los planos medios, los planos dinámicos, los focos alternos o los cenitales), el diseño de producción es impecable en cada detalle (ojo a todo el catálogo de armas, caballería, banderas y demás), los efectos especiales resultan impactantes (valga la redundancia), el sonido es imponente (además de contar con una banda sonora la mar de eficiente con un buen (que no sobresaliente, esto no es "1492: La conquista del paraíso") tema principal) y la fotografía resulta decente (no es de un ingenio irrepetible, pero sus filtros tenues se adecúan perfectamente el tono de época y diría que hasta de fábula de sus escenas).

Lo mismo se puede decir de sus situaciones de relaciones personales (centradas prácticamente en exclusiva en su relación con Josefina (Vanessa Kirby), pues lo poco que nos da la cinta de política es tan solo un resumen muy superficial para ponernos un poco, tan solo un poco en contexto), con un manejo diestro de la cámara en sus académicos planos/contraplanos (en eso este año Christopher Nolan le gana la partida a Scott con más avidez a la hora de aportar un sello narrativo ingenioso), unos escenarios atrayentes, un vestuario competente y unas actuaciones capacitadas. Joaquin Phoenix da a su Napoleón Bonaparte una personalidad que (más en spoilers)...
[Leer más +]
2 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El show de Cleveland (Serie de TV)
El show de Cleveland (2009)
SerieAnimación
  • 4,8
    6.143
  • Estados Unidos Seth MacFarlane (Creador), Mike Henry (Creador) ...
  • Animación
4
Una familia McFarlane sin carisma ni diversión... pero con cierta simpatía.
El genial Seth MacFarlane que nos ha dado productos televisivos tan audaces y alocados como "Padre de familia" (1999-) en gran medida y "Padre Made in USA" (2005-) en menor medida... no pudo evitar seguir tirando del carro de ese carisma y singularidad que suelen mostrar sus dibujos animados para adultos, y nos ofreció un spin-off de "Padre de familia" centrado en uno de los amigotes del protagonista Peter Griffin: Cleveland Brown, que se va junto a su hijo al pueblo de su infancia tras su divorcio de Loretta y forma una nueva familia con Donna y sus dos hijastros. Un traslado que duró 3 temporadas hasta que volvió con su nueva familia a Quahog para volver a enriquecer "Padre de familia".

"El Show de Cleveland" tiene a su favor que mantiene ciertas fórmulas eficaces para ser un entretenimiento llevadero para los más fans del humor MacFarlane televisivo (admito que es mi caso), y esto es una duración ajustada de sus episodios (20 minutos), una configuración curiosa de sus personajes (donde se destacan el lenguaraz Rallo (que no tiene el genial sarcasmo y arrolladora personalidad de Stewie pero se le acerca bastante), el nuevo y pavisoso hasta lo divertido Cleveland Jr. y los amigos y vecinos Lester (un sudista indolente) y Tim (un abnegado oso)) y un devenir de los acontecimientos no gracioso y brillante pero sí afable y simpático.

Porque "El Show de Cleveland" no puede presumir de tener unos personajes incisivos a lo Roger, ni especiales a lo Stan...ni todo esto aunado a lo Stewie. El sentido de humor de "El Show de Cleveland" se tiene con conformar con unas salidas y gracias a medio gas, que despiertan alguna sonrisa de tanto en cuanto pero no de forma continuada como el show del que ha salido este spin-off. Y así con todo observamos estos lances diarios que mantienen la fórmula de las dos series McFarlane (como en "Padre de familia" y "Padre Made in USA", "El Show de Cleveland" también navega por despidos de trabajo, bailes de graduación, aventuras de guardería surrealistas, conflictos de instituto llevados a lo absurdo con algo de perspicacia y demás) y eso nos la torna en un producto ameno (solo para los seguidores de "Padre de familia", "Padre Made in USA" y otras series animadas para adultos como "Los Simpson" (1989-), "Futurama" (1999-) o "Historias corrientes" (2010-17). El resto de público (que tal vez pudiera tragar un poco de "Padre de familia" dada su brillantez en ciertos episodios) se aburrirá y hartará con la nueva familia Brown), pero no tiene el arrojo y la perspicacia de la familia Griffin y añadidos.

Así que solo se me torna recomendable para los aficionados a las series de McFarlane... y aun así los fans nos quedaremos con exponentes mejores antes que con "El Show de Cleveland". Solo para pasar el rato de forma inofensiva. Está a años luz de "Padre de familia" o de las mejores temporadas de "Historias corrientes" o de "Los Simpsons"... más bien se equipara a los últimas temporadas de "Los Simpson" o a series como "Hotel, dulce Hotel" (2005-08), "Ella es tu padre" (2017-18) o "Los magos de Waverly Place" (2007-12)

Lo mejor: Que mantiene la singular configuración de personajes "made in McFarlane" (me quedo con Rallo, Lester y Cleveland Jr.)
Lo peor: El personaje de Terry pudo dar muchísimo más (a lo Howard en "The Big Bang Theory" (2007-19)) y se queda en agua de borrajas. Sabiendo lo que "Padre de familia" nos en regalado... en general las situaciones pudieron ser más alocadas y arriesgadas.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Black Adam
Black Adam (2022)
  • 5,3
    11.318
  • Estados Unidos Jaume Collet-Serra
  • Dwayne Johnson, Sarah Shahi, Pierce Brosnan ...
6
Su principal error es no llamarse "MARVEL's Black Adam"...
... sino se la valoraría como objetivamente merece (es todo cuestión de marketing). Y es que, si bien está claro durante sus primeros segundos que "Black Adam" no va a revolucionar el sub-género de los superhéroes en la gran pantalla (desde el prólogo que nos explica la leyenda de Teth Adam hasta el desenlace final cargado de acción, "Black Adam" aporta situaciones totalmente trilladas en el cine comercial (se puede sentir incluso cierta sensación de deja-vú rememorando a largos como "La búsqueda" (2004), "Vengadores: La era de Ultrón" (2015), "La momia" (1999), "El escuadrón suicida" (2021), "Elektra" (2004), "Viuda negra" (2021), "Daredevil" (2003), "Escuadrón suicida" (2016), "Capitán América: Civil War" (2016), "Doctor Strange" (2016), "Aquaman" (2018) y demás largos superficiales de fantasía, aventura y superhéroes)), lo cierto es que se torna como un gustoso divertimento en líneas generales si se es aficionado a este tipo de relatos de fantasía heroica ya sea ceremoniosa (a lo "Batman Begins" (2005) o "Daredevil" (2015-18)) o desvergonzada (a lo "Deadpool" (2016) o "Guardianes de la galaxia" (2014)) como admito que es mi caso.

"Black Adam" tira más por la segunda línea de autoparodiarse en ciertos puntos con sarcasmo para aliviar un poco el peso de tantos cadáveres que deja el protagonista a su paso. Y, aunque no llega a la altura del humor negro perspicaz y triunfal de Tarantino o los hermanos Coen, esos recursos cómicos se denotan completamente orgánicos, naturales y fluidos en el devenir del relato. La cinta se nos presenta como un spin-off de "Shazam!" (2019), y debo decir que ésta es de las pocas veces en las que un spin-off supera a la cinta original (que no era un desastre, pero sí bastante más deslavazada y falta de carisma en el plantel actoral en su conjunto), solo me vienen a la cabeza los spin-off de "7 vidas" ("Aída"), "Cheers" ("Frasier") y "The Good Wife" ("The Good Fight") en la pequeña pantalla.

Modificando ciertos detalles respecto al gran archi-villano de Billy Batson/Shazam (toda la historia de la familia del protagonista en el Antiguo Egipto aka. Kahndaq en el universo DC) pero manteniendo lo fundamental (el lugar de procedencia del protagonista, el origen de sus poderes y todas las cualidades de los mismos. Que esto por fortuna no es el estropicio inventado de "Ms. Marvel" (2022)), Teth (Black) Adam (Dwayne Johnson) es despertado (como suele suceder en los cómics una y otra vez) de su letargo por lo que un grupo de superhéroes (muy bien escogidos en el film, pues nunca se nos habían presentado en la gran pantalla y con tanto despliegue espectacular) viaja hasta Kahndaq para parar los pies a un confundido Black Adam... pero todos deberán aunar fuerzas para combatir a un peor villano que el propio Adam.

Nada nuevo bajo el sol, alianzas previsibles, un malo maloso pronosticable, secuestros, hudías, persecuciones, rescates y combates de todo tipo se nos ofrecen en una cinta que sabe desarrollar su argumento con vivacidad (exceptuando un último tercio un tanto estirado y reiterativo) a pesar de sus lugares comunes y personajes revistos. Pues "Black Adam" posee en líneas generales un ritmo activo y curioso, donde casi siempre se nos aporta progreso y características flamantes respecto a sus personajes (todo un goce ver por primera vez en la gran pantalla el gran poderío mágico del Doctor Destino/Kent Nelson (Pierce Brosnan) que además es interpretado por Brosnan con singularidad y cierto carisma sutil. Pero ojo a los planos de Rompeátomos/Albert Rothstein (Noah Centineo) que dejan en pañales las escenas gigantes de "Ant-Man y la avispa" (2018)). Es, en definitiva, una trama que sabe administrarse con eficiencia, que lega el espectáculo audiovisual en la medida precisa sin dejar de lado de forma ajustada la parte de avance argumental (que no tiene demasiado pero sí lo suficiente).

Y gracias a esto "Black Adam" despliega con gusto toda su gran virtud que reside en una magnífica dirección de escenas de acción (tampoco es algo que sorprenda, dado que Jaume Collet-Serra también sacó oro en las escenas de acción de "Sin identidad" (2011) o "Non-Stop" (2014)), con una edición de planos resolutiva e innata, con un C.G.I. inconmensurable, una fotografía reluciente y un diseño de escenarios y vestuario magnífico (tendría que remontarme a "Vengadores: Endgame" (2019) para observar una puesta en escena igual de embrujante en el cine de superhéroes). A esto se suma un plantel actoral digno (que no sobresaliente, pero ya destaca más que la cinta de la que ha partido, "Shazam". Pues mientras Johnson, Centineo, Aldis Hodge, Marwan Kenzari (el peor parado al contar con un villano unidimensional a más no poder), Sarah Shahi, Quintessa Swindell Bodhi Sabongui o Mohammed Amer resultan naturales y simpáticos (que ya es bastante), Brosnan se convierte en...
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas
Tadeo Jones 2. El secreto del Rey Midas (2017)
  • 5,7
    5.056
  • España Enrique Gato, David Alonso
  • Animación, (Voz: Óscar Barberán, Michelle Jenner) ...
5
Animación esplendorosa dentro de una trama demasiado estandarizada.
Con la proeza patria que resultó el primer largometraje animado de Enrique Gato (cuya trama era realmente trillada y básica, pero había en el film una astucia audiovisual inusitada, en la que se notaba el cariñoso homenaje a los largos de aventuras), además de su éxito comercial, era obligada una secuela que mejora notablemente los trazos de sus personajes (más suaves y depurados) y la profundidad de sus entornos (de una iluminación lustrosa y una definición majestuosa) pero que mantiene la dejadez argumental.

Ignoro si la excesiva rutina y completa ingenuidad (diría que por puntos hasta memez) de su devenir argumental se debe a que el film está orientado principalmente para el público infantil, pero una cinta familiar nunca está reñida con el legar posos de curiosa avidez en la trama para el público más crecidito ya sea en su humor, su drama o su erudición (y basta con remontarse a "Del revés" (2015), "Shrek" (2001), "Buscando a Nemo" (2003), "El Príncipe de Egipto" (1998) o "Coco" (2017) entre otras). Pero no es el caso que nos ocupa; "Tadeo Jones 2" nos conduce por una aventura de caza del tesoro con villanos competidores de lo más básica y acostumbrada, con gags humorísticos de trompazos y confusiones tan dejados como indolentes (admito que no reí ni una sola vez) y con una intriga pronosticable y trillada en todo momento.

Es una pena, porque por culpa de esto el metraje se torna un tanto latoso y reiterativo para una audiencia que sobrepase los 10 años de edad. Y digo un tanto porque por fortuna la película se compensa con su resplandeciente animación. Y es que hay en "Tadeo Jones 2" un abanico de paisajes animados de grata e inspirada composición (ojo al interior de ese templo del Rey Midas, sin dejar de lado esos exteriores en una Turquía de ensoñación) que atraen al espectador con suma facilidad y gran dicha.

Esta puesta en escena (que también presume de un eficiente tema musical principal interpretado por Tini Stoessel y David Bisbal) aunada a un progreso argumental que, si bien revisto y básico, posee una marcha digna (que no sobresaliente) hacen que su casi hora y media de metraje se torne a nivel global en una experiencia llevadera para el público medio... y en un divertimento pasajero para los niños. No es un film que se convierta en indispensable para todo cinéfilo, pero sí es recomendable para ver en familia y que disfruten los más peques de la casa sin que el resto de audiencia tengamos que sacarnos los ojos (aunque puede que acabemos por pedir la hora en alguna que otra secuencia). En su conjunto "Tadeo Jones 2" es incomparable a obras maestras de la animación como "El Rey León" (1994), "Wall.E" (2008), "La bella y la bestia" (1991), "Shrek" o "Aladdin" (1992), pero tampoco es el completo desastre de cintas como "Bolt" (2008) o "Ice Age 3" (2009). Digamos que se queda en el decente nivel norteamericano de "Batman, la Legopelícula" (2017), "Taron y el caldero mágico" (1985), "Hotel Transilvania 3" (2018), "Merlín, el encantador" (1961) o "La familia Addams 2" (2021).

Lo mejor: Sin lugar a dudas fotografía como cine de animación.
Lo peor: La falta de lucidez y perspicacia del libreto.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El hombre contra la abeja (Serie de TV)
El hombre contra la abeja (2022)
Serie
  • 5,7
    1.980
  • Reino Unido Rowan Atkinson (Creador), William Davies (Creador) ...
  • Rowan Atkinson, Jing Lusi, Julian Rhind-Tutt ...
5
Para los amantes del humor de "Mr. Bean" (1990-95) como es mi caso, aunque esta vez se nos de más descafeinado.
Tras la notable obra de humor (recomendadísima) que nos regaló con los sublimes episodios de "Mr. Bean", Rowan Atkinson ha tenido éxitos más discretos como protagonista (toda la saga de "Johnny English" para la gran pantalla) y esta "El hombre contra la abeja" se puede sumar a esos discretos éxitos en los que ofrece (también como co-creador, al igual que en "Mr. Bean") pasar un rato simpático (pero nunca resplandeciente) de comedia.

Y es que esta vez a las "gracias" le faltan la otra mitad de "Mr. Bean" en los guiones que era ni más ni menos que Richard Curtis, y en su lugar tenemos a un menos aguerrido pero sí jovial William Davies (responsable entre otros de los guiones de "Johnny English" (2003) o "Ratónpolis" (2006)). Y así, con un hombre (Atkinson) que queda al cuidado de una "casa inteligente" mientras los cursis de sus dueños (Julian Rhind-Tutt y Jing Lusi) se van de vacaciones, nos encontramos con una serie de travesuras y enredos con desgraciadas consecuencias para la mansión y sus "obras de arte". Y son unas salidas humorísticas que sin duda van a hacer reír... el 50% de las veces. Hay cierta sorna hacia lo pretencioso y ostentoso que queda ridiculizado con tino (más en spoilers), y este protagonista que se llama Trevor Bingley (pero que bien se podría haber llamado el primo lejano de Mister Bean) es capaz de darnos momentos de divertida odisea contra los elementos de la casa (en especial contra el insecto del título de la serie).

Sin embargo este humor se queda a medio gas, con demasiadas escenas de relleno para una serie de 9 episodios con 10 minutos de duración casi todos ellos (el tema de la hija es obviable por completo en una serie de estas características) y bastantes patochadas sin apenas gracejo o inspiración (más en spoilers). Y ya que el sentido del humor solo atina cuando se enfoca al aportado en la serie "Mr. Bean" (con un personaje solo centrado en sus estrambóticos objetivos sin tener mucho en cuenta las consecuencias de sus extravagantes actos)...
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Zathura, una aventura espacial
Zathura, una aventura espacial (2005)
  • 5,1
    9.336
  • Estados Unidos Jon Favreau
  • Josh Hutcherson, Jonah Bobo, Dax Shepard ...
3
Zathura, una anécdota espacial.
Admito no ser muy fan de la película de "Jumanji" de 1995, a la que denoté un tanto anodina a pesar de contar con rostros tan carismáticos como los de Robin Williams, Bonnie Hunt o Kirsten Dunst. Pero sinceramente, no es que estuvieran en una obra maestra del cine de fantasía sino en un relato infantil y anecdótico. "Zathura", también basado en otro libro infantil de Chris Van Allsburg sobre su universo de juegos "mágicos" que meten en el tablero o sacan del tablero a sus personajes, nos lleva por los percances de un par de hermanos (y su anodina hermana adolescente encarnada por Kirsten Stewart) cuando empiezan a jugar al juego del nombre del film. Un juego de mesa que les irá sacando robots, astronautas y que les envolverá en asteroides y demás.

Desde luego la propuesta de "Zathura" pudo dar lugar a un largometraje lleno de humor, ingenio, intrigas y algo de simbolismo. Pero no, esto no es una fantasía a lo "Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario" (2005), "Del revés" (2015), "Charlie y la fábrica de chocolate" (2005), "Guardianes de la galaxia" (2014), "Animales fantásticos y dónde encontrarlos" (2016) o "El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares" (2016). Ni siquiera es una cinta que cuente con la comedia avispada de otras entregas de Jumanji más recientes (y ahí están Dwayne Johnson, Jack Black y Kevin Hart para demostrar como aprovechar un guion de cierta agudeza en "Jumanji: Bienvenidos a la jungla" (2017) o "Jumanji: Siguiente nivel" (2019)), no. "Zathura: Una aventura espacial" se asemeja más al "Jumanji" de 1995 con todo lo que ello implica. Y si "Jumanji" de 1995 te pareció mala... "Zathura" te parecerá peor (y si "Jumanji" (1995) te pareció buena... "Zathura" te parecerá mala de todas formas por no contar con rostros actorales que rescaten un poco la desidia del largo).

Pues estamos ante un largo que desaprovecha su propuesta inicial y la desarrolla con desgana, superficialidad hasta el extremo (los personajes son tópicos hasta el asqueo y la incoherencia. La peor parte se la lleva un peque Josh Hutcherson que le toca el papel de niño con fastidio y resquemor hacia su hermano pequeño... de forma totalmente exagerada e irreal hasta insoportable. Aunque la adolescente calenturienta y desapegada interpretada por Stewart tampoco le va a la zaga) y una carencia total de suspense, humor (en "Zathura" no te ríes ni una sola vez por nada) o dramatismo real y humano (así resulta imposible creerse el cambio de actitud del protagonista Hutcherson que pasa de ser desagradable por completo hacia su hermano a ser un angelito sin haber matices comprensible de por medio).

Y así, entre personajes absurdos y hostiables sin pretenderlo y acontecimientos de lo más usuales y vulgares en todo cine de acción (con las persecuciones, huidas y cabriolas obligadas) tenemos un producto más equiparable a telefilms del corte de "Casper: A Spirited Begining" (1997) o "Halloweentown" (1998) que a una aventura familiar de fantasía que contente tanto a niños como a adultos. Para un adulto (a no ser que se sea completamente incondicional de todo lo que envuelva al universo Jumanji") "Zathura" resultará a ratos un tedio espacial y a otros una anécdota espacial. Ya que, si bien los efectos especiales son logrados y la puesta en escena resulta aceptable, lo cierto es que no es capaz de imprimir una composición pictórica no ya memorable sino atractiva. Jon Favreau por su parte sigue en su línea de aportar planos orgánicos pero incapaces de infundir un brío necesario a la narración (aquí, como en "Chef" (2014), "El Rey León" (2019) o "El libro de la selva" (2016), no tiene un Tony Stark que lo rescate), un empuje que desde luego necesitaba este conjunto que no se caracteriza por la brillantez de su guion (David Koepp los ha tenido mejores ("Atrapado por su pasado" (1993), "Spider-Man" (2002), "Misión: Imposible" (1996)) y aquí nos da un libreto a lo "Mortdecai" (2015) o "La momia" (2017)) aunque las actuaciones presentan cierta solidez (con permiso de un desmedido Hutcherson que afortunadamente a lo largo de los años midió un poco más la intensidad de sus roles) con Tim Robbins deambulando por allí como un convidado de piedra. Pero no es suficiente como para tornar a "Zathura" tan siquiera en un entretenimiento eficiente. No es una cinta que recomendaría a no ser para los más peques de la casa que disfruten con aventuras fantasiosas tipo "Par de Reyes" (2010-13), "Los magos de Waverly Place" (2007-12) y demás series de Disney Channel, pues "Zathura" está en esa línea.

Lo mejor: Diría que su sonido.
Lo peor: La chapuza del guion a la hora de tratar la relación entre los dos hermanos (poco o nulamente creíble) que distancia y chirría al espectador.
[Leer más +]
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las seductoras
Las seductoras (2001)
  • 4,8
    13.002
  • Estados Unidos David Mirkin
  • Sigourney Weaver, Jennifer Love Hewitt, Gene Hackman ...
6
Te ríes bastante, y es de lo que se trata.
David Mirkin (habitual showrunner y guionista de "Los Simpson" desde 1993) nos ofreció en 2001 una comedia romántica simpática, que triunfa en su vertiente de comedia más que en su vertiente de romance. Una madre (Sigourney Weaver) y una hija (Jennifer Love Hewwit) se dedican a timar a mujeriegos millonarios haciendo una de "esposa engañada" y otra de "amante ocasional". En los divorcios se llevan una pasta... hasta que la hija se enamora de uno de los timados.

La cinta cuenta con una serie de situaciones cómicas realmente frescas, audaces y atinadas (donde Sigourney Weaver y Gene Hackman acaban siendo los más favorecidos de ellas) durante unos engaños que siempre están al filo de salir desastrosamente mal y un timado caricaturizado con maestría por parte de Hackman.

Y es que el guion de Robert Dunn, Paul Guay y Stephen Mazur, si bien no ofrece un humor muy elaborado que resulte sutil e inteligente para el espectador adulto (no estamos ante una comicidad del tono de sátira a lo "Chicago" (2002) o hacia el humor británico de "In The Loop" (2009)), lo cierto es que sabe llevar sus situaciones cómicas de forma orgánica, con una fluidez diligente y con unas salidas que se denotan naturales a la par que divertidas. Yo desde luego me he reído bastante sin remedio con toda la trama "rusa" que por fortuna ocupa gran parte del film.

El problema viene con toda la parte romanticona almibarada que le toca en suerte a los personajes de Hewitt y Jason Lee que no hace sino lastrar al metraje de aburrimiento y redundancia (sobre todo en ese último tercio tan estirado innecesariamente y sin un ápice de humor). Es como si a "Aterriza como puedas" (1980) le metieran durante casi la mitad de su metraje los minutos de "Más allá del amor" (2014) o "Sucedió en Manhattan" (2002). Todo un estropicio final que convierte los logros del film en algo bastante más ensombrecido (se acaba pidiendo la hora por desgracia).

Si al menos Hewitt y Lee compartieran química tal vez maquillarían la topiquez y superficialidad de esos momentos ñoños, pero tienen la misma que Nicole Kidman y Sean Penn en "La intérprete" (2005) es decir, ninguna. Lo cierto es que por lo general los personajes no comparten química frente a la pantalla, ni tan siquiera Weaver y Hewitt como madre e hija. Pero todo lo que adolecen en química lo suplen con carisma individual y complicidad para con el espectador (Weaver lo aprovecha cuando le toca romper la cuarta pared con la audiencia). Porque estamos ante una película de actores (que podría funcionar igual de bien como función teatral que como película. Pues la ambientación tampoco es un elemento clave del conjunto), donde la sólida presencia interpretativa marca la diferencia y este caso es para bien. Weaver es la principal triunfadora de este producto en el que se desenvuelve de forma sobrada (experiencia no le falta tras su robaescenas en "Armas de mujer" (1988), aquí tiene todo el protagonismo en un papel similar) durante todas sus insinuaciones seductoras y sus engaños disparatados e imprevistos que le regala el libreto. Ray Liotta se torna en un adorable y simplón caradura mientras que Hackman hace de millonario despreocupado y adicto al humo de lo más curioso y desatado (se nota que se lo pasa pipa con su personaje y eso se transmite al espectador). Hewitt se podría considerar el punto más flojo del elenco... pero luce palmito y se pasea por la cinta con desenfado, así que encaja como un guante en su limitado rol.

La puesta en escena por su parte es adecuada siempre (no estamos ante una película de realización aficionada y decorados de porexpán a lo "Goal III" (2009)) pero nunca nos regala planos imaginativos o decorados asombrosos. Donde más se destaca en ese campo es en el vestuario de Weaver que luce unos extravagantes modelitos muy acordes con lo surreal y gracioso de las trampas y embustes de su personaje.

Así pues tenemos una comedia afable, que va a hacer reír en una cantidad tan considerable como para tornarse en un film de género recomendable a todo público adulto que busque una evasión de cierta categoría. Pues, aunque no estemos ante la comedia de "Fargo" (1996), "Campeones" (2018) o "El show de Truman" (1998), la verdad es que hace pasar un rato ameno y ocurrente casi siempre. En mi caso no aguardaba gran cosa de este largo y a nivel global me ha gustado más de lo que esperaba dejándome varias carcajadas inesperadas con los avatares de "Olga" (da, da, da). Como comedia no es el horror de "Date Movie" (2006), "Una cenicienta moderna" (2004) o "Condemor" (1996) pero tampoco la brillantez continuada de "Aterriza como puedas", "Ocho apellidos vascos" (2014) o "Shrek" (2001). Digamos que se queda en un "Ponte en mi lugar" (2003), "Las mujeres perfectas" (2004) o "El club de las primeras esposas" (1996) que no está mal.

Lo mejor: Me quedo a nivel de guion e interpretación de la comedia con todo su segundo tercio.
Lo peor: Su tercer tercio estirado y repetitivo en el romance rosa forzado.
[Leer más +]
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El nuevo Karate Kid
El nuevo Karate Kid (1994)
  • 3,5
    8.391
  • Estados Unidos Christopher Cain
  • Hilary Swank, Pat Morita, Michael Ironside ...
5
Tan infantiloide como entrañable.
De la saga de "Karate Kid" creada por Robert Mark Kamen que comenzó con el que es hasta la fecha su mejor producto (la película original de 1984), hemos tenido varias continuaciones para pantalla grande ("The Karate Kid 2" (1986), "The Karate Kid 3" (1989), "El nuevo Karate Kid" (1994), "The Karate Kid" (2010)) que he tenido el gusto o el disgusto de visionar) y dos series para la pequeña pantalla (una de animación en 1989 y la web series "Cobra Kai" (2018-), de las que admito no haber visionado por bastante falta de interés en ellas).

La película original dio con las teclas clave para ofrecer una aventura notable de aprendizaje. Un Pat Morita que encajaba como un guante en su rol de mentor atribulado a la par que carismático y equilibrado, un guion que le acompañaba, un desarrollo argumental perspicaz, y una puesta en escena con composición de elementos iluminada (¡cómo olvidar esos entrenamientos en la playa o esa imagen congelada de su conclusión). Sin embargo las continuaciones ya fueron dando signos de flaqueza... y solo lograban apoyarse en la agudeza, ternura y complicidad que Morita siempre imprimió a su rol (pero ni siquiera él pudo levantar del todo el desastre deslavazado que fue "The Karate Kid 3").

Y a "El nuevo Karate Kid" le sucede lo mismo que en aquellas continuaciones (del remake de 2010 merece hablarse de otra forma, pues su tono y su reparto es muy diferente (que no mejor, aunque tampoco mucho peor) a la serie de films protagonizadas por Morita que nos ocupa). Con una propuesta que siempre es la misma, un señor Miyagi (Morita) tranquilo y jubilado que se topa por casualidad con una adolescente con potencial en las artes marciales (Hilary Swank) que es acosada por sus compañeros. Como sucede en esta saga, ambos entablan una relación alumna/o/maestro en la que ambos aprenderán del otro (en esta ocasión es más la alumna la que aprende, eso en el film de 84 está más equilibrado y elaborado) y que se concluirá con el más que previsible y estandarizado final. No se engañen, el desarrollo argumental de "El nuevo Karate Kid" es tremendamente pueril y simplón, de una cinta para un público de 7 años (o 10 como mucho), pero cuenta con la suerte de llevarse con un progreso narrativo ajustado (que no sobresaliente) para no aburrir nunca a pesar de que lo que nos cuentan es tan pronosticable y trillado como ingenuo y simplón. Y cuenta además con las bazas de sus dos protagonistas (Morita sigue en su línea tan habilidosa y sólida en el rol que conoce al dedillo y con el que conecta de forma mágica, y eso que esta vez no guarda tantas escenas de categoría, nos deja un par de leches muy agradecidas, pero adiós a su satisfacción a la hora de ver los resultados de sus enseñanzas o adiós a sus fantasmas desgraciados del pasado. Mientras que Swank, a pesar de estar muy verde todavía y de no contar con los registros y la potencia actoral de sus años venideros (no podemos pedir que esta actuación suya sea la de "Million Dollar Baby" (2004) o la de "55 pasos" (2017)), sigue siendo en éste uno de sus primeros trabajos (su segundo largometraje) una presencia natural y desenvuelta). Hay además en "El nuevo Karate Kid" unos escenarios muy hermosos en varios puntos del relato (me refiero al templo budista y todo lo que lo envuelve), y una banda sonora delicada y pertinente siempre (no es una obra maestra musical, pero imprime al film un tono confortable que la realza). Mientras que la realización de Christopher Cain es correcta sin más (no erra en ningún plano, pero todos son tan usuales como automáticos) y las coreografías de acción son resultonas sin más (esto no es la saga de "John Wick", aquí hay mucho trucaje y el cinéfilo más avezado se dará cuenta de los engaños en los planos/contraplanos. Pero el que lo quiera pasar por alto y disfrutar de las figuras actorales y su envoltura en el film... lo puede pasar por alto perfectamente sin mayor incomodidad).

Así pues tenemos un largo superficial y revisto, que se compensa en su dejadez a nivel de guion en mayor medida (y a nivel de puesta en escena en menor medida y en ciertos momentos) por las presencias de los siempre eficientes Morita y Swank. Digamos que en su conjunto "El nuevo Karate Kid" es un largo de aventuras y artes marciales equiparable a "Power Rangers: La película" (1995), un producto tan tontorrón como placer culpable si se gusta de este tipo de género comercial y familiar con toques pseudo-orientales. Y respecto a la saga, "El nuevo Karate Kid" supera con facilidad a "The Karate Kid 3" (1989) pero está a años luz de "The Karate Kid" (1984), más bien se pone en el nivel de "The Karate Kid 2" (1986) y "The Karate Kid" (2010).

Lo mejor: Pat Morita y su asentada y cómplice actuación (que además se despedía aquí de su rol con total dignidad).
Lo peor: La falta de ambición en el libreto de Mark Lee.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Esperando al rey
Esperando al rey (2016)
  • 5,6
    5.025
  • Alemania Tom Tykwer
  • Tom Hanks, Tom Skerritt, Sarita Choudhury ...
4
Muy poco oasis en el desierto de las ideas.
Adaptando la novela del mismo nombre de 2012 Dave Eggers, "Esperando al Rey" es un dramedy en el que un comercial venido a menos (Tom Hanks) es enviado por su empresa a Arabia Saudí para tratar de vender un producto informático al gobierno saudita. En su periplo irá sorteando la idiosincrasia del país, así como asombrándose de los contrastes y las contradicciones de la sociedad saudita.

Pero "Esperando al Rey" no cuenta con una comedia ácida de otros viajes por terrenos desconocidos para los protagonistas (no ya a lo brillantemente cafre de "El Príncipe de Zamunda" (1988) o "Resacón 2: Ahora en Tailandia" (2011), sino a lo afiladamente sutil de "A propósito de Schmidt" (2002) o "Lost in Translation" (2003)) y admito que no me despertó ni la risa ni la simpatía mientras observaba a Hanks vagando por el desierto entre noches de jet lag y música árabe. Y es que en "Esperando al Rey" todos los acontecimientos de encuentros empresariales y fraternización entre compañeros y trabajadores se suceden de forma orgánica (casi siempre, la cinta no evita repetirse en ciertas situaciones que no presentan ningún tipo de chispa. Y para ejemplos los de los trabajadores del protagonista sin wifi o ese Hanks levantándose resacoso cada mañana) pero tremendamente rutinaria, dejada y superficial. Nada molesta pero tampoco emociona en una cinta que se ve no quiere arriesgar ni cargándose tópicos con guasa ni acomodándose a ellos con sarcasmo iluminado. La intriga del film por su parte es mínima (esa espera de que llegue el Rey saudita para ver la presentación del protagonista se nos convierte en una mera anécdota) y la profundidad o el calado de sus personajes jamás se sale del tópico (más en spoilers). Tan solo logra despertar algo de interés el personaje de Sarita Choudhury, pero esto se debe más al trabajo actoral de la actriz británica que a lo que le otorga el guion (más en spoilers), Hanks tampoco le va a la zaga y siempre despierta la complicidad del espectador... aunque el papel que le toque en suerte sea de los más olvidables de su filmografía como es el caso que nos ocupa. Lo mismo se puede decir de Omar Elba que cumple su cometido con naturalidad.

La puesta en escena por su parte resulta elegante, pero sin una fotografía reseñanble. No hay filtros en "Esperando al Rey" que nos infundan diversos sentimientos (tampoco esperaba que esto fuera "Traffic" (2000), pero algo a lo "Walkabout" (1971) quizás sí) pero sí una composición avezada de sus escasos elementos escénicos así como una elección de planos dispuesta por parte de Tom Tykwer ("Perfume" (2006), "Cloud Atlas" (2012)) donde prima una edición sólida y los planos amplios, los cenitales y los contrapicados. Es, en definitiva, una película vistosa en lo visual... pero parca y algo errática en lo referente a su trama. Desde luego no es un dramedy de los que recomendaría aunque tampoco en un desastre continuado en un primer visionado (esto no es "The Trip" (2010), "Nebraska" (2013), "La vida secreta de Walter Mitty" (2013) o "Ejecutiva en apuros" (2009)), pues está a años luz de los dramedies más reconocidos como "El hijo de la novia" (2001), "Jerry Maguire" (1996) o "Pequeña Miss Shunshine" (2006)... y tampoco llega al nivel de "Birdman" (2014), "The Station Agent" (2003) o "El lado bueno de las cosas" (2012). Digamos que en su conjunto se equipara a "¿Dónde estás, Bernadette?" (2019), "Sobran las palabras" (2013) o "Al final del camino" (2009) en su conjunto.

Lo mejor: Diría que la tenue pero carismática aportación de Choudhury.
Lo peor: Pues precisamente...
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El maquinista
El maquinista (2004)
  • 7,1
    55.716
  • España Brad Anderson
  • Christian Bale, Jennifer Jason Leigh, Aitana Sánchez-Gijón ...
5
Jugoso argumento... que ya hemos visto... y mejor.
Brad Anderson ("Transsiberian" (2008), "La última llamada" (2013)) dirigió en 2004 un thriller psicológico de producción española y reparto hollywoodiense, que acabó siendo más conocido por la brutal transformación física a la que se sometió Christian Bale (a base de una dieta de una manzana con poco (o nada) más al día) que por la trama que nos expone... y no sin razón su fama fue tan limitada.

Trevor Reznik (Bale) es un solitario trabajador de una fábrica con fresadoras, sufre de insomnio y le suceden una serie de acontecimientos que le hacen dudar de si todo es fruto de una conspiración en su contra o de imaginaciones suyas. La respuesta se hace demasiado evidente durante todo el metraje, pues el desarrollo argumental es poco sutil (no, por desgracia esto no es "Mulholland Drive" (2001) o "El club de la lucha" (1999)). Además la temática que presenta el relato está ciertamente revista no solo en el espectador medio (más en spoilers) sino en los artífices de este producto (desde luego no se han rebanado los sesos a la hora de aportar una trama) que podían haber dotado al film de más aristas, sutilezas y humanidades a los avatares y los personajes del film (personajes que no dejan de ser unidimensionales: los dos intereses románticos, el jefe puñetero, etc).

No me malinterpreten, la intriga que vive este personaje no se trata con idiotez absurda (otros productos que tocaron este tipo de propuesta lo hicieron peor, y para muestra "Los Serrano" (2003-08)), el espectador se mete con naturalidad dentro de la cabeza de este tipo, el enredo juguetea con cierta pericia por las dudas del protagonista (con un continuo: "pues estoy loco, pues no estoy loco") pero tampoco nos pongamos estupendos. "El maquinista" es un "club de la lucha" para dummies, un producto más limitado en su elaboración de personajes y la confección de sus misterios. No tiene ni el tacto ni la madurez de ciertas obras con la misma temática... y aun así "El maquinista" es un largo verdaderamente entretenido y eficiente. Ya que las dosis de capacidad de su libreto son suficientes como para sostener una cinta que rebosa talento por parte de su actuación principal (los secundarios se muestra naturales, pero no tienen más que aportar a sus acotados roles), de su elección de planos (aunque prima el plano/contraplano y el plano recurso con ciertos planos detalle y focos alternos muy clásicos), de su fotografía de sincronizados tonos grises y ocres, de su diseño de producción (ojo a toda la ambientación en la fábrica y la maquinaria, pero tampoco tienen desperdicio cierta atracción de terror o la descuidada pero con un toque familiar casa del protagonista) y de sus efectos especiales (una maravilla la labor de caracterización del Trevor Reznik baldado por los golpes, y no le van a la zaga las escenas más chocantes de la película, más en spoilers). La banda sonora por su parte logra imprimir a las situaciones de suspense y temor demandado con comodidad para con el espectador... pero no esperen una notas memorables (de nuevo, esto no es "El club de la lucha").

Es, en definitiva, un film digno. Que desde luego pudo dar mucho más a nivel de escritura tanto en sus situaciones como en los sujetos que las viven, pero que nos otorga suficiente estructura como para distraer con eficacia mientras se goza de su puesta en escena tan lograda e inmersiva. Pero que Scott Kosar y Brad Anderson no son David Lynch o Todd Phillips queda patente en "El maquinista". Como thriller psicológico diría que queda muy por debajo de cintas como "Abre los ojos", "Memento" (2000), "El secreto de sus ojos" (2009) o "Donnie Darko" (2001). La cinta se asemeja más a "La ventana secreta" (2004), "Perdida" (2014) o "La chica del tren" (2016).

Lo mejor: La actuación que se marca Bale (una de sus mejores actuaciones sino la mejor, y eso es decir mucho teniendo el galés en su haber la trilogía de Batman de Nolan, "El imperio del sol" (1987), "The Fighter" (2010) o "American Psycho" (2000)).
Lo peor: Que...
[Leer más +]
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El señor de los anillos: Los anillos de poder (Serie de TV)
El señor de los anillos: Los anillos de poder (2022)
Serie
  • 5,8
    15.980
  • Estados Unidos Patrick McKay (Creador), John D. Payne (Creador) ...
  • Morfydd Clark, Robert Aramayo, Markella Kavenagh ...
4
Bella agua de borrajas.
Tomando como referencia los apéndices de la obra magna de J.R.R. Tolkien "El Señor de los Anillos", y todos los escritos de su mitología (aka. legendarium) compilada con gran tino por sus descendientes en "El silmarillion", Amazon nos ha propuesto una superproducción (que nace a rebufo de los merecidos éxitos de los largometrajes de Peter Jackson en la Tierra Media... y de la serie "Juego de Tronos" (2011-19)) que nos narra varias historias originales que se interconectan y que rozan el ambiente y personajes creados por Tolkien. Y así unos "jóvenes" (teniendo en cuenta cómo pasan los años por el universo de Tolkien) Galadriel (Morfydd Clark), Elrond (Robert Aramayo) o Sauron (no daré nombres para no dar spoilers) se entrecruzan con personajes completamente nuevos como Nori (Markella Kavenagh), Arondir (Ismael Cruz Córdova), Sadoc (Lenny Henry) o Theo (Tyroe Muhafidin) entre muchos otros.

A ver, las intenciones de "Los Anillos de Poder" son buenas, muy buenas. Se pretende homenajear todo el mundo de fantasía y magia creado por Tolkien con elegancia (cosa que consigue) mientras disfrutamos de unas aventuras consistentes y vehementes (cosa que no se consigue). Porque "Los Anillos de Poder" nos acaba narrando unas historias más bien baladíes, diluidas y endebles. Unas anécdotas que preceden a los verdaderos conflictos y lances que el espectador (conocedor o no del prólogo de "El Señor de los Anillos: La comunidad del Anillo" (2001)) ansiaba observar (y para muestra los minutos que se gastan en los paseos de los pelosos en contrapunto con la forja de los Anillos, un gran desatino) entre muchos otros a la hora de escoger situaciones y momentos de la Segunda Edad). Y no es que estemos ante tramas incoherentes o pueriles (aunque esto último lo roza el producto), pero sí comunes, holgazanas y dilatadas (otro punto menos reciben esos diálogos excesivamente lentos y esos silencios dilatados sin necesidad ni propósito)... algo que hace perder el interés al espectador ávido de aventuras entretenidas por mundos imaginados.

Así que no, estos episodios no incluyen siempre momentos potentes y evolutivos (cosa que otras series del mismo corte sí aportaban como la mentada "Juego de Tronos" o su spin-off/precuela "La casa del dragón" (2022-)), y así nos tenemos que contentar con maravillarnos con su puesta en escena (a pesar de que esto no es un cuadro en movimiento sino un relato audiovisual de ficción). Porque otra cosa no (ejem, ejem, los guiones tan desaprovechados y reduciendo a sus personajes a lo más fútil y convencional), pero de cinematografía, diseño artístico y fotografía "Los Anillos de Poder" puede presumir con creces. Ya que la composición de todos sus frondosos y estilizados escenarios es asombrosa (mención especial merecen la configuración del bosque verde, la mezcolanza de tonalidades en las ciudades de los elfos y Númenor, o el C.G.I. tan majestuosos que se utiliza en la transformación de las tierras del sur a manos de los Uruk). Es por esa maravilla que supone para la vista por lo que "Los Anillos de Poder" se llega a equilibrar bastante respecto a sus defecto, y se consigue contemplar con cierta atracción si se pone el empeño en visionar el producto por completo. Pero nada más merece mención (pues sus actuaciones son aceptables y competentes, pero en ningún caso carismáticas e inolvidables. Pues no, Clark es Cate Blanchett ni Aramayo Hugo Weaving ni Daniel Weyman Ian McKellen, y por desgracia lo notamos bastante). Es solo esa puesta en escena tan elaborada al detalle (tanto en escenarios interiores como exteriores), tan distinguida en sus elementos escénicos y con unos efectos especiales superlativos (efectos sonoros incluidos) lo que salva a "Los Anillos de Poder" de ser un desastre y lo transforma en una serie regulera. Una traslación a la pequeña pantalla que desde luego pudo dar mucho más que una distracción a bastantes ratos en su conjunto. Desde luego está a años luz de las series con fantasía contemporáneas más aclamadas (como "Juego de Tronos", "The Boys" (2019-), "The Mandalorian" (2019-) o "Héroes" (2006-10)) y tampoco llega al astuto nivel de "La casa del dragón", "Merlín" (2008-12) o "DC's Doom Patrol" (2019-)), aunque no es el horror de por ejemplo "Power Rangers: Fuerza salvaje" (2002) o "DC's Legends of Tomorrow" (2016-22). Digamos que a nivel global se pone al nivel de "Obi Wan Kenobi" (2022), "Gotham" (2014-19) o "Caballero Luna" (2022).

Es solo recomendable a los grandes aficionados del género de fantasía, y únicamente indispensable a los completamente incondicionales de la Tierra Media. Veremos si remonta en su segunda temporada, porque la primera se ha quedado en una promesa aun sin cumplir.

Lo mejor: Su fotografía.
Lo peor: Sus guiones.
[Leer más +]
4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fichas más visitadas