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Almas sin conciencia (1955)

7,4
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Sinopsis
Tres estafadores que operan en Roma, Augusto, Roberto y Picasso, preparan un golpe con la ayuda de otro timador, conocido con el sobrenombre de "El Barón". Éste les espera en una solitaria carretera para entregarles las instrucciones. El trío llega a una casa de campo donde, aprovechándose de la buena fe de unas pobres mujeres, les estafan cerca de medio millón de liras. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Il bidone
Duración
114 min.
Guion
Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli
Música
Nino Rota
Fotografía
Otello Martelli (B&W)
Productora
Coproducción Italia-Francia
Género
Drama
8
El timador
Segundo film de la "trilogía de la soledad", de Federico Fellini, basado en hechos reales. Se rodó en exteriores del Acueducto del Agua Feliz, Cerveti y Marino (Lacio, Roma) y Roma y en los Estudios Titanus (Roma). Fue nominado a León de oro de Venecia. Producido por Mario Derecchi, se estrenó el 9-IX-1955 (Italia).

La acción tiene lugar en Roma y alrededores en 1953/54. Augusto (Broderick Crawford), Roberto (Franco Fabrizi), Carlo "Picaso" (Richard Basehart) y el Barón Vargas (Giacomo Gabrielli) forman una banda de timadores dedicada a estafar a personas sencillas e impresionables. El cerebro del grupo es Vargas, que prepara los golpes. Augusto es el protagonista de su ejecución, tiene 48 años, se siente atrapado por la edad y la soledad. Roberto desea emular a Johnny Ray y busca divertirse y gozar de la vida. Carlo está casado con Iris (Giulietta Masina), es un pintor frustrado y roba para sostener a la familia.

La película explica una historia dramática y amarga, de personajes derrotados por la pobreza, la falta de habilidades personales y la escasez de oportunidades de la Posguerra en Italia. Son personas desesperadas y desarraigadas, que malviven abusando de la credulidad de ingenuos, a los que engañan con el timo del tesoro escondido. Usan hábitos clericales para acrecentar la verosimilitud de sus propuestas y ganar la confianza de las víctimas (viudas, labradores, discapacitados). Los hurtos que hacen en la ciudad son descubiertos con facilidad. El relato evoluciona desde la exploración del patetismo que envuelve las figuras de los timadores, los timados y las situaciones que los reúnen, hacia la emergencia gradual de la mala conciencia, el desasosiego moral y el rechazo interior de timos, cuyas víctimas son personas frágiles y desheredadas que venden medios de subsistencia (vacas) o renuncian a medios de producción (mulos), en un contexto de angustiosa y mísera precariedad. El film deja de lado las cuestiones éticas y morales, para adentrarse en los aspectos humanos. La narración, saturada de melancolía y tristeza, construye un discurso poético que extrae lirismo de la desventura. Exento de sentimentalismos, aporta un dibujo penetrante de la soledad, los sentimientos de culpa, los propósitos dificilísimos de enmienda y los deseos de redención. La escena en la que Augusto es identificado por una de sus víctimas en el cine ante su hija y la conversación que mantiene con una muchacha poliomelítica, son memorables.

La música, de Nino Rota ("El padrino", 1972) refuerza el aire melancólico y dramático con melodías jazzísticas excelentes. Añade canciones del momento en las escenas de las fiestas sociales. La fotografía realza el realismo y el sentido tragicómico. Broderick Crawford ("El político", 1949) ofrece una interpretación sentida, ajustada y rica en matices. Masina brilla en un papel breve pero deslumbrante. Considerado un film menor, contiene elementos de gran potencia cinematográfica.
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36 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
ALMAS DE FELLINI
Una de las obras pioneras del maestro Fellini en la que hace gala de su maravilloso olfato para hacer cine. La película trata sobre la estafa y el timo, teniendo al dinero como el verdadero móvil durante la hora y media de metraje. El dinero es para estos tres "amigos inseparables", la verdadera conquista y devoción para salir adelante en una vida intensa y llena de giros con complicaciones inoportunas. Fellini demuestra y nos plasma su facilidad para introducirnos en la psicología de sus personajes, los cuales se autocuestionan y evolucionan a lo largo de toda la obra. Vemos por lo tanto, uno de los ingredientes básicos del cine "felliniano": los personajes redondos.
Además, el genio de Rimini, nos introduce a mitad de la trama nuevos personajes (como es el caso de la joven hija de Broderick Crawford) que no solamente no estropean la trama principal sino que la enriquecen todavía más.
En definitiva, y para no alargarme mucho más, es una de esas películas que todo amante del buen cine al acabar de verla se siente "bien", esto es, con la sensación de no haber perdido el tiempo sino de todo lo contrario: haber aprendido una lección más de alguien llamado Federico Fellini.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil