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La piel (1981)

6,5
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Sinopsis
En 1943, Nápoles acaba de ser liberada por las tropas americanas. Un mafioso local negocia un intercambio de prisioneros alemanes con el general Clark. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
La pelle
Duración
130 min.
Guion
Liliana Cavani, Robert Katz (Novela: Curzio Malaparte)
Música
Lalo Schifrin
Fotografía
Armando Nannuzzi
Productora
Coproducción Italia-Francia; Opera Film Produzione / Gaumont
Género
Drama II Guerra Mundial
9
LA OTRA HISTORIA QUE DEBÍA CONTARSE
Liliana Cavani es una directora polémica, desmitificadora, le encanta despachurrar paradigmas y modelos aceptados por el común de la gente… y. al menos con “LA PIEL”, lo ha logrado a cabalidad.

Libremente inspirada en la discutida novela de Curzio Malaparte, la película describe un episodio de gran trascendencia, como fue la llegada del ejército americano a Nápoles, en 1943. Primera ciudad sustraída del infierno nazi, para caer en el purgatorio gringo.

Una sutil descripción de los militares americanos, vista a través de la mirada escudriñadora del mismo Malaparte, da inicio a la narración. Y así conocemos al General Cork, pura amabilidad… ante las cámaras. Jimmy Wren, idealista y pasional… pero comprador de “favores” como muchos de sus compatriotas. El sargento racista, incapaz de aceptar un consejo que provenga de un italiano. Y la aviadora Wyatt, participe de una guerra que no está muy segura de comprender. En imágenes sin tapujos, un reflejo del “american way of life”, demarcado hasta en los peores momentos del enfrentamiento bélico.

Malaparte conserva una visión amable de los Estados Unidos, pero de repente, esta visión comienza a empañarse. Está viendo a las mujeres de su patria prostituirse por cualquier moneda ante la urgencia de sobrevivir. Ha visto a las madres, desesperadas por el hambre, alquilar a sus varoncitos para infames pedofilias. Ante sus ojos, seres humanos inocentes, han sido despedazados por las bombas asesinas… y, en este caos de miseria y degradación, el ejército libertador se empeña en mantener su nivel de vida, burgués y privilegiado.

La Cavani recrea la guerra sin omitir detalles, sin melindres ni pudor alguno. Las cosas como son, la realidad tal cual. Las imágenes resultan hiperrealistas, y uno siente que está haciendo parte – por fortuna, sólo de manera virtual – de aquel escenario física y emocionalmente cruento.

Las escenas de comedor son rotundas y rememoran esa joya de Buñuel titulada “El Discreto Encanto de la Burguesía”. Malaparte hace de las suyas y logra que los americanos sientan simbólicamente las crueldades de la guerra. Y la Cavani se solaza con su manera escueta de narrar. Quiere sacarse una espina que traía clavada desde hacía ya rato.

Disfrutar de la exquisitez y del exceso, cuando a nuestro alrededor pulula el hambre y la escasez absoluta, creo que hace inevitable que nos atragantemos en algún momento. Por más que nos esforcemos por acallar la conciencia, esta sigue ahí, indeclinable, recordándonos que el otro también cuenta.

“LA PIEL” es una franca y potente denuncia del desarraigo y la crueldad que brotaron con el fascismo. Es un espejo incuestionable sobre la brutalidad de toda guerra y es también, una recreación certera y fidedigna, de la tarea que desempeñaron los norteamericanos en aquel momento histórico.

Las imágenes finales son rotundas y cierran, con maestría e impacto, este inolvidable filme. La Cavani ha contado, por fin, la verdadera historia.
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16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Una crónica amarga...
...de la invasión americana en Italia, al final de la II guerra mundial, para liberar a los italianos tanto de los alemanes que la habían ocupado (paradojas de la política, tras el abrazo de Hitler y Mussolini), como de los fascistas que ya estaban derrotados. Marcello Mastroiani representa al propio autor de la novela "La piel", de Curzio Malaparte (nombre utilizado por Kurt Erich Suckert, de padres germano-italianos), en su papel de oficial de enlace con el ejército yanki; y lo borda, porque nadie más apropiado para figurar como prototipo del italiano culto, de buena figura y talento burlón. Más extraño es que Burt Lancaster se ofreciera para hacer de general americano, más bien tosco e ignorante, que es como veía Malaparte a la mayoría de aquellos militares, y no como presuntos salvadores de la desangrada Europa. Liliana Cavani aprovecha a tope las posibilidades que ofrece la guerra para rodar escenas impactantes y escalofriantes. Toda una exageración, auque la película es buena y aún se deja ver, pese a los años transcurridos.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil