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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Críticas ordenadas por:
The Conquest of the Air
The Conquest of the Air (1936)
  • Reino Unido Alexander Esway, Zoltan Korda, ...
  • Documentary, Frederick Culley, Laurence Olivier, Franklin Dyall, ...
8
La trágica y heroica historia de la aviación
El avión fue uno de los más valiosos inventos logrados por el hombre en el siglo XX. Un avión sirve para que las personas puedan recorrer grandes distancias en el menor tiempo posible y también sirve para llevar una carga de manera más ágil y segura; permite fumigar extensos sembrados en un mínimo espacio de tiempo y apagar los más voraces incendios forestales; favorece la elaboración de mapas incluyendo territorios inhóspitos a los que, por otro medio sería difícil llegar y ofrece la oportunidad de llevar servicios de salud a los sitios más remotos… pero, la aviación también favorece la guerra permitiendo atacar, con descargas de balas ¡o con potentes bombas!, a cualquier comando enemigo ¡o a una inerme población!

Así, un avión es como un libro o como un cuchillo, su función depende de quien sea el que lo utilice… pero, nadie puede negar el inmenso servicio que, la aviación, viene prestado a la humanidad entera. ¡Cuanta satisfacción produce el saber que un viaje, que otrora se hacía en meses, semanas o días enteros, ahora puede hacerse en unos minutos o en unas pocas horas!

Miremos ahora hacia el pasado: ¿Quiénes fueron los primeros hombres que imaginaron el poder volar e hicieron los primeros intentos para lograrlo? ¿Cómo fueron estos inventos y qué resultados produjeron? El monje inglés, Roger Bacon, se anticipó diciendo que, “la magia de volar requiere un par de alas y plena autoconfianza” … y ¿cómo terminaron las alas y adónde condujo la confianza de todos aquellos que soñaron con volar? ¿Qué papel jugaron, Leonardo Da Vinci, los hermanos Montgolfier, Vincent Lunardi, George Cayley, Otto Lillienthal, Ferdinand Von Zeppelin… y los hermanos Wilbur y Orville Wright, en el desarrollo de la aviación? ¿Cuántos años pasaron y cuántos aparatos se inventaron para que, por fin, los aviones fueran lo que hoy son?

Muchas y sorprendentes naves aéreas han surgido entre 1940 y el día de hoy, pero, la prehistoria y parte de la historia de la aviación, ha quedado magníficamente plasmada en este semi-documental que produjera, Alexander Korda para London Films, combinando valiosísimos registros auténticos, con segmentos interpretados por actores profesionales (Frederick Culley, Franklyn Dyall, Laurence Olivier, John Abbott, Henry Victor…), con los cuales se establece una agradable dinámica narrativa.

Se partió de los más significativos hechos que aparecen registrados en la historia y se añadieron pequeños segmentos contados por Antoine de Saint-Exupèry, en sus libros, “El Aviador” (1926), “Correo del Sur” (1928) y “Vuelo Nocturno” (1931). La dirección estuvo a cargo de Zoltan Korda, Alexander Esway, John Monk Saunders y otros documentalistas.

El filme se estrenó en Inglaterra en 1936, pero, habiendo tardado su estreno en América hasta 1940, se aprovechó para hacerle una puesta al día… y así, se pudo incluir el primer intento de salir al espacio; la sonada tragedia del Hinderburg… y la aparición de los bombarderos Spitfire, “opuestos a las verdaderas aspiraciones del hombre”.

A fin de cuentas, <<LA CONQUISTA DEL AIRE>>, nos deja muy bien ilustrados sobre la trágica y heroica historia de la aviación.
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La saga de los Hardeman
La saga de los Hardeman (1978)
  • 5,2
    51
  • Estados Unidos Daniel Petrie
  • Laurence Olivier, Robert Duvall, Katharine Ross, Tommy Lee Jones, ...
7
Con la familia basta para tener una guerra
Mejor conocido por sus allegados como Number One, Lauren Hardeman es el patriarca de un gran emporio industrial donde, los automóviles, son sólo uno de los tentáculos de sus negocios, y para él, su gran obsesión. Empecinado en construír un nuevo modelo que, además de barato sea de poco consumo, no contaminante y seguro (¡eso se llama visión de futuro!), Number One decide contratar al automovilista Angelo Perino, por su peri-cia, su conocimiento de la mecánica automotriz… y porque, además, es nieto de un viejo y gran amigo, para que le ayude con el proyecto al cual bautizan, The Betsy, en homenaje a la joven biznieta del magnate a quien tiene en el más alto aprecio.

Mientras esto sucede, comenzaremos a entrar en los secretos mejor guardados de una familia que pareciera tenerlo todo, pero donde el odio, la infidelidad, la crueldad y otros malestares, tienen un lugar de primera fila. La historia se inicia en 1975, pero, para poder comprender sentimientos y actitudes muy actuales de sus protagonistas, impactantes recuerdos de los años ’30 saldrán a la luz… y así veremos como, el poder económico y la abundancia material, jamás son suficientes para atraer la felicidad.

De nuevo, y como ya lo lograra con la más alta eficacia en “The Carpetbaggers” (1961), el escritor Harold Robbins, nos entrega a un puñado de fuertes personajes, y “The Betsy” (1971), vuelve a impactar como novela. En cambio, como película, he sentido que no logra la altura del filme de Edward Dmytryk sobre su anterior novela, pero, no obstante, el interés se mantiene en alto por el solvente nivel de drama y de crítica social que se preserva en su narrativa. Los diálogos son de muy buen nivel y la puesta en escena lograda por el director, Daniel Petrie, garantiza la solvencia y el estilo en que se mueven esta suerte de personajes.

El filme salta de una época a otra, pero la edición resulta inobjetable y la caracterización de Laurence Olivier, el único personaje importante que se preserva en aquel medio siglo, es del más alto nivel. Entre las mujeres, muy bien Jane Alexander como la esposa de Lauren III, el hijo que no perdona al abuelo las cosas que sucedieron en el pasado; y por su parte, Lesley-Ann Down llena la pantalla con cada plano de su divino rostro… y es ella, precisamente, la que hace notar con toda claridad, lo desubicado que resulta Tommy-Lee Jones en su rol de galán, luciendo esa pinta 60’s style, con más aires de cantante de rock que de exitoso hombre de negocios. ¡Cómo es que Petrie no cae en la cuenta de que estaba poniendo a su lado a una de las actrices más bellas y con más clase del cine de aquellas décadas!

Exceptuando este bache, <<THE BETSY>>, está lleno de fuertes significados y el drama de aquella prominente familia queda recreado de manera impactante… y de nuevo, se nos permite comprender que se puede tenerlo “todo”, pero, si se ha fracasado como padre y no se tiene amor, el ascenso a la cima de la vida está todavía bastante lejano.

Sin embargo -y aquí también pesa el papel que jugaron William Bast y Walter Bernstein en la estructura del guion-, cuando conocemos las más íntimas razones que motivan el comportamiento del prominente Lauren Hardeman, surge una imprescindible pregunta: Aunque sus hijos tienen argumentos para odiarlo, ¿has conseguido, también tú, tener por él ese mismo sentimiento?

“Comprenderlo todo, es perdonarlo todo”, decía Friedrich Nietzsche… ¿Será que sigue teniendo razón?

Título para Latinoamérica: LOS DESALMADOS
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Honor y venganza
Honor y venganza (1954)
  • 5,9
    73
  • Estados Unidos George Marshall
  • Audie Murphy, Mari Blanchard, Lyle Bettger, Thomas Mitchell, ...
8
La ley no debería tener dos caras
Muchas veces ocurre que, el nombre que los padres eligen para sus hijos los marca, de tal manera, que es como si, enseguida, determinara su destino. Gilbert L. Faust, eligió para su hijo el nombre de Frederick Schiller, en homenaje al filósofo, poeta y dramaturgo alemán Friedrich Schiller, sólo que utilizó el primer nombre como se escribía en las escuelas estadounidenses. Para nadie, fue entonces raro que, desde que ingresó a la universidad, Frederick Schiller Faust, demostrara un gran interés por escribir y comenzara a publicar artículos varios y poesía en diversos periódicos y revistas. Tampoco sorprendió a nadie, el hecho de que desertara del ejército durante la Primera Guerra Mundial, pues, su carácter pacifista, lo llevaba a tener una indeclinable objeción de conciencia.

Dado que, su nombre, ya había hecho historia en otro(s) personaje(s), Faust escogió el seudónimo Max Brand y así firmaría las dos obras con las que triunfaría en el cine, “Destry rides again” (1930) y “Dr. Kildare” (1936), hasta que fue contratado como escritor de planta (uno de los mejor pagados) por los Estudios Warner… aunque jamás aprendió la técnica de adaptar una historia a guion. Así que, él escribía con su estilo y otros hacían las adaptaciones.

En versión libre y con un héroe que no era para nada pacifista, “Destry rides again”, fue primero llevada al cine en 1932, bajo la dirección de Benjamin Stoloff y con Tom Mix en el rol de Tom Destry (el nombre del héroe original era Harrison Destry, pero desde aquí, seguiría llamándose Tom). Siete años después, surge la aclamada versión que dirigiera George Marshall, quien con un guion firmado por Felix Jackson, Gertrude Purcell y Henry Myers, da un nuevo aire a la historia, dotándola con refrescantes toques de comedia, incluyendo el derecho del pueblo a levantarse contra la tiranía y devolviendo, al héroe justiciero, el carácter pacifista que comenzaba a reclamar la nueva sociedad. Infortunadamente, por razones que ya muchos conocen, triunfa de nuevo el poder de las armas y las buenas intenciones terminan totalmente aguadas.

<<HONOR Y VENGANZA>>, es un remake hecho por el mismo director George Marshall, y aunque pareciera rodado toma por toma, en realidad contiene algunas pequeñas, pero significativas variaciones, que, al final, lo convierten en un filme bastante meritorio, y para mi gusto personal, mucho más atractivo que el original.

En primer lugar, no obstante que admiro profundamente a James Stewart y a Marlene Dietrich por las muchas grandes películas en que participaron, sentí a Audie Murphy mucho más preciso para su rol: baja estatura, aspecto juvenil y fragilidad mucho más creíble. Mari Blanchard, supera con creces a la Dietrich, con su morena belleza y su feminidad, con su voz alegre y delicada… y de su carácter en pleno, fluye un encanto que irremediablemente enamora. También, Thomas Mitchell, resulta maravilloso en el rol del borracho haragán, convertido en sheriff como si el destino se hubiese acordado de que, en el pasado, fue un hombre digno. Y Wallace Ford, inmejorable como el médico que teme más a la esposa que a cinco hombres armados.

Escenas, como la de la pelea entre la cantante del club y la esposa del médico; el momento en que Destry demuestra su puntería con las pistolas, o la del enfrentamiento en el bar, entre otras, han sido mejor resueltas en esta ocasión.

Ahora, como antes, vuelven a triunfar las pistolas, y la ambiciosa e irracional industria armamentista se siente de nuevo confortada… pero, cuando vemos ese plano de Destry, caminando de nuevo sin armas por las calles de Bottleneck, sentimos que una luz se ha abierto camino y que seguirá en su empeño contra todos los obstáculos.

Leí alguna vez que “no importa demasiado la originalidad, si en lo que se hace hay frescura, fuertes emociones e inteligencia en los recursos con que se presenta la trama”. Ignoro quien dijo esto, pero creo que, por esta vez, tiene toda la razón.
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Réquiem por un campeón
Réquiem por un campeón (1962)
  • 7,3
    451
  • Estados Unidos Ralph Nelson
  • Anthony Quinn, Jackie Gleason, Mickey Rooney, Julie Harris, ...
9
¿La amistad... o la dignidad?
Acabando de graduarse de la Escuela Secundaria, Rod Serling se enlistó en el ejército siguiendo a su hermano mayor. Mientras entrenaba como paracaidista, ingresó también a las prácticas de boxeo y llegó a ser peso mosca, alcanzando un total de 17 combates. Esta experiencia, le serviría luego para animarse a escribir la amarga historia de un boxeador que, tras 111 peleas y haber alcanzado el puesto 5° entre los pesos pesados, de pronto se ve obligado a retirarse, pues, de seguir correría el grave riesgo de quedar ciego.

Esta sentida y conmovedora historia se convertiría, en 1956, en uno de los episodios de Playhouse 90, televisión en vivo que se pasaría con el título de, “Requiem for a Heavyweigth”, y fue protagonizado por Jack Palance, Keenan Wynn y Kim Hunter. Debido a que, también Palance había sido boxeador, este telefilme dirigido por Ralph Nelson, se ganó el reconocimiento de la crítica especializada por su aire de autenticidad y su poderoso drama.

La televisión alemana también se interesó en la historia de Serling y, en 1959, la presentó como “Requiem voor een zwaargewicht”; y llegado el año 1962, se convenció de nuevo a, Ralph Nelson, para que llevara la historia a la pantalla grande, pero, esta vez serían Anthony Quinn, Jackie Gleason, Julie Harris y Mickey Rooney, quienes tendrían el gran privilegio de dar vida a tan magníficos personajes.

La historia, reescrita por el propio Serling, se incrementó con nuevas y oscuras situaciones que le dan un cierto toque de film noir, y hasta el final se cambió logrando llevar a un alto nivel el drama del ahora llamado, Louis “Mountain” Rivera. Curiosamente, en la única escena de boxeo que hay en el filme, el director Ralph Nelson se luce al disponer de Muhammad Ali (entonces Cassius Clay), para que golpee a un hombre que no vemos, quedando nosotros en su lugar subjetivamente… hasta que, al fin vemos como ha quedado su contrincante.

Se impone en el filme la impresionante y muy emotiva relación de amistad que se da entre los protagonistas… y el boxeo queda de nuevo en entredicho, pues, como siempre, salen a la luz los oscuros manejos que suelen producirse entre empresarios y apostadores.

Anthony Quinn, nos llega a las entrañas con su singular y patético personaje, un hombre de la más alta dignidad que nunca aceptó un soborno, pero que, ahora, se ve a punto de convertirse en lo que nunca ha admitido ser. El resto del reparto resulta igualmente memorable y, <<RÉQUIEM POR UN CAMPEÓN>>, fluye con una carga emocional que no decae ni un sólo minuto. Los diálogos son muy precisos y concretos, y el ambiente general queda plasmado con la autenticidad que reclamaba la historia.

Es con filmes como éste que uno se pregunta: ¿Qué debemos privilegiar en un momento dado, la amistad o la dignidad?

Título para Latinoamérica: RÉQUIEM PARA UN LUCHADOR
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Los once diablos
Los once diablos (1927)
  • Alemania Zoltan Korda
  • Gustav Fröhlich, Evelyn Holt, Lissy Arna, Fritz Alberti, ...
7
El éxito llama a su puerta
Habiendo nacido el 3 de mayo de 1895, en un lugar llamado Pusztaturpaszto, cerca de Túrkeve, Hungría, para Zoltán Kellner se hizo necesario irse a Budapest, pues, sus aspiraciones de estudiar y salir adelante, eran incontenibles. Llegó allí a la edad de 13 años, hizo la secundaria y trabajó en una empresa minera… hasta que fue enlistado en el ejército austrohúngaro tras el irrumpimiento de la I Guerra Mundial. Durante uno de los enfrentamientos, Kellner resultó envenenado con gases y esto afectaría sus pulmones durante el resto de su vída.

Cumplidos 23 años, su hermano Alexander Korda (apellido que retomó de un seudónimo que utilizaba cuando escribía como miembro activo de la izquierda), quien ya era un prolífico director y acababa de ser comisionado para presidir la industria cinematográfica húngara, lo vinculó como editor… y ese mismo año, lo probaría como co-director de un primer filme titulado, “Károly-Bakák” (1918), el cual firmaría como Zoltán Korda, asumiendo a su hermano como si fuera su padre. Realizó, luego, en solitario, un filme de horror titulado, “A Csodagyerek“ (El Prodigio,1920) y como asistente de su hermano le acompañaría a Viena y a Berlín, y aquí se anima a rodar una obra escrita por Walter Reisch, un dramaturgo y guionista, entonces sin fama alguna, pero, quien, años después, sería recordado por títulos tan celebrados como “Gaslight” (1944), “The Fan” (1949), “Niagara” (1953) y otros.

La película se tituló, <<LOS ONCE DIABLOS>>, y la historia daba cuenta de como un chico llamado Tommy, capataz de una fábrica, se convierte en capitán de un equipo de fútbol aficionado, conformado por trabajadores de diferentes oficios, y llamado Club Deportivo Linda, en honor a su novia, una preciosa rubia que los apoya y a quien todos consideran como el ángel del equipo.

Los líos comienzan cuando el propietario del Club Deportivo Internacional -un equipo profesional- se siente atraído por el talento de Tommy y se propone contratarlo para que juegue… ¡contra su propio equipo!

Korda, consigue plasmar un ambiente con una buena dosis de romanticismo y aunque su película es de bajo presupuesto, con una ambientación casi neorrealista, se logra mantener vivo nuestro interés al servirse del conflicto general y del partido de fútbol, como una clara metáfora de la lucha de clases, pero, en un tono conciliador, progresista y significativo.

Los protagonistas: Gustav Fröhlich, actor que recién había hecho de Freder en, “Metrópolis” de Fritz Lang; Eveline Holt (“Liebelei”, 1927); Fritz Alberti, intérprete muy apreciado por Lang y quien, además de “Metropolis”, también estuviera en las dos partes de “Los Nibelungos”; y Lissi Arna (“Der Katzensteg”, 1927), logran unas interpretaciones bastante llamativas… y Zoltan Korda estaba ya listo para su paso siguiente: El cine hollywoodense.
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El sueño de Ellis
El sueño de Ellis (2013)
  • 6,1
    5.617
  • Estados Unidos James Gray
  • Marion Cotillard, Joaquin Phoenix, Jeremy Renner, Angela Sarafyan, ...
8
A veces los sueños comienzan con pesadillas
Me causa una gran complacencia el comprobar que, cada vez es mayor de número de directores que van tomando conciencia de la realidad, habiendo llegado a comprender que dentro de cada ser humano hay luz y sombra, bien y mal, amor y odio… y que son niveles distintos los que se manifiestan en unos y otros. De aquí, esas depuradas historias que nos complacen plenamente porque no emiten juicios, nos permiten apreciar los errores de unos y los aciertos de otros y a la inversa; y al ver contrastantes matices debidamente asentados en cada ser humano, aprendemos que no tenemos derecho a juzgar y nos damos cuenta de que, el perdón es innecesario cuando se logra comprender.

<<EL SUEÑO DE ELLIS>>, es la segunda y última colaboración, entre el director James Gray y el guionista, Rick Menello, el cual falleció de un paro cardíaco el 1° de marzo de 2013, tres meses antes de que el filme fuera lanzado en el Festival de Cannes. Su primer trabajo juntos fue en, “Two Lovers” (2008) y de ahí surgió una estrecha amistad que los reuniría, cinco años después, en una nueva historia de amor y drama realizada con excelente gusto.

Profundamente complacido por haber logrado que Marion Cotillard y Joaquin Phoenix protagonizaran su película (pues, fue expresamente para ellos que pensó los personajes de Ewa Cybulska y Bruno Weiss), el director James Gray, demostró que tenía plena razón en su elección, pues, este par de estrellas nos ofrece unas interpretaciones memorables. Cotillard (como la inmigrante polaca), desborda una suavidad y una ternura que enamora, y sus contrastes de “improcedencia” tan solo aumentan su potencial humano. Y Phoenix, el burócrata oportunista que se siente atrapado por la belleza, la calidez y la compleja situación de aquella avecilla con las alas recortadas, de pronto va a sentir que de su ser afloran unos valores que, hasta entonces, no conocía. Con ellos, Jeremy Renner (Emil–Orlando, el mago para las salas de espectáculos), dará lugar al triángulo amoroso que traerá confrontación y quizás tragedia a ese micro-mundo en que se ha convertido, para ellos, la isla Ellis de New York.

El filme nos atrae sensiblemente porque, a todo lo dicho, podemos sumarle que no hay en él trampas de tipo alguno; es mucho más interior que físico en toda su narrativa; y lo más importante, es que nos da ocasión de conectarnos a plenitud con sus personajes. De otro lado, su puesta en escena resulta plenamente satisfactoria, y la fotografía es muy precisa, logrando que las cámaras luzcan casi imperceptibles al tiempo que logran planos de connotada significación.

La historia toma como base la experiencia vivida por los abuelos del director, unos inmigrantes rusos que llegaron a la isla Ellis en 1923. Y el personaje de Ewa –según ha confesado también James Gray- está relacionado con la sor Angélica de “El tríptico”, las tres óperas de un acto que, Giacomo Puccini, estrenara en New York en 1918, y también con “La pasión de Juana de Arco”, pues, es evidente el parecido físico de Marion Cotillard con la actriz Maria Falconetti.

Creo que, <<EL SUEÑO DE ELLIS>> es una película bastante acertada y deberían verla todos aquellos que ya hayan comprendido que, “conocerse a sí mismo es conocer el universo”.

Título para Latinoamérica: LA INMIGRANTE
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Nevada Smith
Nevada Smith (1966)
  • 6,6
    1.202
  • Estados Unidos Henry Hathaway
  • Steve McQueen, Karl Malden, Brian Keith, Arthur Kennedy, ...
7
Una insaciable sed de venganza
“The Carpetbaggers” (Los Insaciables, 1961) fue, sin duda, la novela más exitosa de Harold Robbins. Vendió seis millones de ejemplares y fue llevada al cine dos años después, primero, como un fuerte drama donde el personaje central (también de la novela), Jonas Cord, heredero de una gran fortuna, pero, marcado por la muerte de su hermano gemelo en estado de locura y por el alcoholismo de su padre que también lo llevó a la tumba, termina convirtiéndose en un despiadado multimillonario que no anhela ninguna relación seria con las mujeres, pero sí aspira a hacerse ‘dueño del mundo’. Protagonizado por George Peppard, Alan Ladd y Carroll Baker, este filme lo dirigiría, Edward Dmytryk, con enorme acierto y conservando el título original.

Dos años más tarde, el mismo guionista del filme anterior, John Michael Hayes, retoma de nuevo la novela, pero, esta vez extrae de ella al personaje Max Sand -un expistolero que prácticamente se ocupó de Jonas Cord en ausencia de su padre- quien, cuando llega su momento de reformarse y accede al cine como stuntman, comenzará a llamarse, Nevada Smith.

Pero, este personaje será tomado muy libremente; Jonas Cord jugará un rol bien distinto; entrarán en escena nuevas figuras que se moverán en bandos contrarios… y <<NEVADA SMITH>>, se convertirá en un western que funciona como una especie de precuela de la exitosa película de Dmytryk.

Aunque lejos del nivel narrativo de “Los Insaciables” y la fuerza dramática que este filme posee, el director Henry Hathaway, consigue una atractiva historia donde, Max Sand, se convertirá en un muchacho con una insaciable sed de venganza, luego de que, tres hombres, ávidos de oro, asesinan a su padre y a su madre, una indígena kiowa, por quienes él sentía el más profundo afecto.

Steve McQueen, impone un valioso carácter a su personaje, logrando que simpaticemos con él sin dificultad alguna, no obstante que se trata de un chico analfabeta, terco y no muy atinado en ciertas decisiones. Pero, su innata destreza, su recursividad para abrirse camino y el empeño que pone para llevar a cabo sus planes, lo van convirtiendo en un ser valioso que, quizás, termine aprendiendo algunas cosas de la vida. “Hace falta valor, mucho más valor para renunciar a la venganza que para caer en la tentación”, le enseñará un monje… ¿conseguirá comprender Max el valor de este mensaje?

Un reparto que incluye a la siempre bella, Suzanne Pleshette y a los recordados y muy efectivos, Karl Malden, Pat Hingle y Brian Keith, entre otros, da fuerza a un filme que se deja ver con suficiente agrado.
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Green Book
Green Book (2018)
  • 7,6
    15.834
  • Estados Unidos Peter Farrelly
  • Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini, ...
8
Hay momentos de la historia que jamás deberían repetirse
Mientras que, en los Estados Unidos de Norteamérica, florecía la industria automotriz, en los Estados del sur, las leyes y costumbres que seguían promoviendo la discriminación racial, aún producían la peor maleza y seguían enlodando todo el territorio. Así las cosas, mientras los blancos podían darse el lujo de pasear libre y cómodamente en sus autos por las nuevas autopistas, los negros tenían que hacerlo escabullendo a las autoridades que se servían de cualquier excusa para cometer todo tipo de agresiones y arbitrariedades contra ellos y sus familias. Además, los afrodescendientes tenían vedados los mejores restaurantes y los hoteles de categoría… y tenían que resignarse a llegar a sitios de tercera clase y hospedarse en hoteluchos de mala muerte. Llegaría a tal grado el riesgo que corrían las minorías raciales, que un modesto cartero afro, Victor Hugo Green, se animó a darles una herramienta de protección publicando, en 1936, un librillo al que llamó, The Negro Motorist Green Book (El Libro Verde del Automovilista Negro), y era éste una guía de sitios en donde serían acogidos sin tener que vérselas con los enconados racistas. Nunca estaban libres de los temidos uniformados que podían atravesarse en sus trayectos… pero, al menos ahora, podían dirigirse a lugares donde no serían tratados como si fueran escoria. El librillo se actualizaba cada año y estuvo vigente hasta 1966, cuando por fin la Ley de los Derechos Civiles (1964) comenzó a aplicarse con cierto rigor… pero, esto no lo vería Green, quien fallecería en 1960.

El Green Book es la guía que llevará, Tony Vallelonga (llamado, Tony Lip, por ser bastante lenguaraz), cuando al fin se decida a hacer las veces de conductor del pianista negro, Don Shirley, quien, obstinadamente, ha decidido hacer una gira con su trío por los Estados del sur. Shirley es un gran músico, además es un hombre culto y pacifista, y siente muy dentro de su alma (aunque no lo diga) que, para un hombre de su nivel, no hay razón para que haya lugares vedados en el “país de la libertad” … pero, lo que se va a encontrar, quizás le demuestre que la libertad es un mito en el coloso del norte y que la cultura todavía tiene muchas asignaturas pendientes para graduarse de civilización.

La historia está basada en hechos reales escritos por Nick Vallelonga (hijo del protagonista), con la colaboración de Brian Hayes Currie y de Peter Farrelly, quien también tuvo a su cargo la dirección, y el resultado es una comedia dramática que, siguiendo la línea de “The Defiant Ones” (Stanley Kramer, 1958) y “The Wilby Conspiracy” (Ralph Nelson, 1975), contiene un todavía necesario reclamo de libertad y una impactante descripción de lo que aún sigue siendo la sociedad estadounidense.

La película no se hizo para rememorar tan sólo tiempos pasados, se hizo para prevenir los azarosos caminos a los que quiere regresar el gobierno actual de Mr. Donald Trump, y también para advertir al mundo de la suerte de atrocidades que volverán a presentarse si se le abre de nuevo las puertas al oprobioso fascismo.

Viggo Mortensen y Mahershala Ali (Galardonado con el Premio Oscar), llevan el mayor peso de este vigoroso drama donde, los frecuentes y divertidos toques de comedia, sirven con efectividad para oxigenar el cerebro y distencionar el cuerpo… y así no caer en la rabia que, inevitablemente, despierta todo lo que sucede.

<<GREEN BOOK>>, es un filme necesario. Dense la oportunidad de verlo.
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La conspiración
La conspiración (1975)
  • 5,7
    290
  • Reino Unido Ralph Nelson
  • Sidney Poitier, Michael Caine, Nicol Williamson, Prunella Gee, ...
10
Los diamantes NO son eternos
Después de conseguir que, Shack Twala, fuese liberado de sus cargos tras haber pasado diez años en Robben Island, en donde fue recluido bajo el cargo de “violación a la ley contra el terrorismo”, la abogada, Rina van Niekirk, decide ir con su defendido y con su amante, Jim Keogh, a celebrar la buena nueva… pero, su propósito es interrumpido cuando, ante las arbitrariedades de un par de policías, sus amigos los golpean para protegerse. Este hecho, pondrá a Rina en manos del racista y empecinado Mayor Horn de Capetown, Sudáfrica -donde suceden los hechos-, mientras que, Koegh, huye llevando a Twala en dirección a Johannesburg donde éste espera encontrar refugio.

Estamos en tiempos del infame apharteid, cuando los recursos de las autoridades inglesas para contener a los rebeldes nacionalistas venían siendo bastante extremos, pero, esto no consigue disuadir a los miembros del African National Congress (Congreso Nacional Africano) del cual, pronto sabremos, hace parte Shack Twala.

El filme funciona de maravilla en varios niveles: El primero, como una firme y documentada radiografía de la discriminación y los abusos que, por causa del racismo, se cometen a diario contra la comunidad afro. Después, como un encomiable mensaje de integración y de respeto por la diferencia, cuando al dársenos la ocasión de conocerlo, se nos permite ver de manera clara los valores inherentes al individuo y las causas por las que hace su indeclinable oposición al régimen; y entre otras cosas, el colonialismo queda muy mal parado con sus maneras arrogantes, brutales e inhumanas como se apodera de la tierra y de las riquezas de los países en vías de desarrollo hasta el punto de convertirlos en regiones con los más altos niveles de pobreza.

La trama está llena de sorpresivos e ingeniosos recursos de ambos bandos; hay lugar para algunas distencionantes sonrisas; la acción está brillantemente manejada; y las interpretaciones de Michael Caine, Sidney Poitier y Nicol Williamson son de quitarse el sombrero.

La película partió de la novela, “The Wilby Conspiracy” (1972) del irlandés Peter Driscoll, un hombre que vivió y trabajó en Sudáfrica durante muchos años y pudo conocer de primera mano la suerte de vejámenes que a diario se causaban en aquellos tiempos de infame colonialismo… y ante la valentía del director, Ralph Nelson, de ponerse del lado de la razón, la película tuvo las habituales resistencias de los sectores más reaccionarios y, en EE.UU., muy pocos se animaron a exhibirla.

<<LA CONSPIRACIÓN>>, tiene como antecedente la emotiva, “The Defiant Ones” (Stanley Kramer, 1958) donde era Poitier quien aquella vez huía con Tony Curtis. Y la oscarizada y muy interesante, “Green Book” (Peter Farrelly, 2018), sigue ahora la misma línea. Los cineastas insisten porque la conciencia del hombre tarda demasiado en despertar.

En todo caso, <<LA CONSPIRACIÓN>> es un filme impecable y de gran valor histórico… aunque al final aparezca el aviso protocolario de que 'cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia'… y, sí, ¡las coincidencias son bastantes!
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Contraataque (Contra ataque)
Contraataque (Contra ataque) (1945)
  • 6,6
    33
  • Estados Unidos Zoltan Korda
  • Paul Muni, Marguerite Chapman, Larry Parks, Harro Meller, ...
10
La psicología también hace parte de la guerra
Dado el trascendental papel que jugó La Unión Soviética desde su entrada a la II Guerra Mundial, los países Aliados llegaron a tener en tan alta estima a los rusos que, además de que políticamente donde no escatimaban los halagos en las tribunas, también se les exaltaba por medio de las artes (teatro, música, literatura y cine), haciendo encomio de su brillante y potente presencia, más, cuando los mejores artistas simpatizaban abiertamente con su sistema de gobierno.

Entre las muchas cosas que se hicieron para exaltar a los héroes, la novela “Победа” (Pobjeda=Victoria), que escribieran, Ilya Vershinin y Mikhail Ruderman, basándose en aquel momento histórico cuando los rusos demostraron sus grandes avances en ingeniería construyendo un puente bajo el agua para poder destruir un frente nazi que estaba invadiendo su territorio, fue adaptada para el teatro por los estadounidenses, Janet y Philip Stevenson, y convertida en un drama en tres actos, se estrenó en Broadway (teatros Windsor y Adelphi) logrando estar en cartelera durante 85 representaciones. Entre los protagonistas, se contó con Morris Carnovsky, Barbara O’Neil, Richard Basehart y Karl Malden.

Zoltan Korda, realizador húngaro que, con notable éxito (“The Jungle Book”, “Sahara”), se venía probando en La Meca del Cine, decidió, entonces, adaptarla para la pantalla grande, y haciendo las veces de Productor y Director, puso la novela y la obra en manos de su amigo, John Howard Lawson, y con una eficaz fotografía de James Wong Howe, el resultado (como en “Sahara”) vuelve a ser una gran película que muestra otra de las maneras bien particulares como puede hacerse la guerra.

Los diálogos son cáusticos y mordaces, y Korda hace fluir la historia con gran eficacia, no obstante que, en su mayor parte, transcurre en un mismo set (una vieja casa a punto de derrumbarse). Cada plano ha sido trazado para lograr significados muy concretos… y el duelo de sutilezas que manejan los nazis retenidos frente al soldado ruso, Aleksei Kulkov, es memorable. Éste, apoyado y asesorado únicamente por su camarada, Lisa Elenko, se ve de pronto en la circunstancia de descubrir quien es un oficial entre los siete alemanes, pues, usando ropas que no le corresponden, se ha camuflado entre el resto de los soldados.

Paul Muni, como Kulkov, resulta magnífico haciendo la guerra psicológica ante sus sagaces prisioneros y la recursividad de que hace alarde nos hará pasar un rato inolvidable. Marguerite Chapman, es Lisa, la camarada viajera cuyos conocimientos de geografía van a ser bastante útiles; y Ludwig Donath, Louis Adlon y Rudolph Anders, entre otros, tendrán sobre sus hombros la representación de los soldados nazis, y todos ellos lograrán los mejores resultados, haciendo de, <<CONTRAATAQUE>>, un imperecedero filme bélico.
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Acto de violencia
Acto de violencia (1949)
  • 7,2
    369
  • Estados Unidos Fred Zinnemann
  • Van Heflin, Robert Ryan, Janet Leigh, Mary Astor, ...
9
¿Volverá la paz a tu alma cuando busques la ocasión de redimirte?
Frank Enley es, hoy día, uno de los ciudadanos insignes de Santa Lisa. Recientemente homenajeado por su valiosa participación en la construcción de vivienda social, con su joven y linda esposa Edith y su pequeño hijo George, Enley está llevando una vida tranquila, y nada de lo anteriormente vivido, pareciera tener significado ahora… Pero, a veces, el pasado regresa, y un error alguna vez cometido, se hace de nuevo presente para estropear esa felicidad que ha comenzado a hacerse palpable, porque ¿será que el universo siente que todavía no nos hemos redimido?

Joe Parkson, artillero que, durante la guerra, participara con Enley en numerosos vuelos, no sólo como compañero de tareas sino como su mejor amigo, ha vuelto a aparecer… pero, ahora, ¡con la firme decisión de matarlo! ¿Por qué? ¿Qué pudo haber ocurrido para que, una gran amistad, se convierta en un odio irreprimible? ¿Por qué, Frank Enley, prefiere huir a enfrentar a su ‘repentino’ enemigo?

Una historia de Collier Young, convertida a guion por Robert L. Richards, es la segura base para este consolidado thriller con el que, el director Fred Zinnemann, vuelve a corroborar que tenía talento para hacer historia, pues, con suma habilidad narrativa, estructura unas intrincadas personalidades donde la culpa, el odio, el deseo desesperado de escapar para siempre del pasado y el ansia de vengar un hecho ‘imperdonable’, se entremezclan en un conflicto humano donde, para nosotros quizás quede excluida toda aspiración de juicio a medida que conozcamos las razones que impulsan a cada personaje. Se consolida así, ese proceso del entendimiento que preserva la razón en Nietzsche: “Comprenderlo todo es perdonarlo todo”. Y es, entonces, cuando podemos sentir que damos sentido a nuestra esencia humana.

Los diálogos son muy cuidados y cada frase va descorriendo una cortina que pronto nos permitirá ver el escenario de la vida con absoluta claridad; la iluminación y los encuadres se pensaron toma a toma para que concordaran con las emociones que dominan cada ambiente; y las actuaciones son sentidas con rigor, hasta hacer que cada personaje tenga vida propia y un cúmulo de emociones que consiguen llegarnos hasta las entrañas.

Van Heflin, Robert Ryan, Janeth Leigh, Mary Astor y Phyllis Thaxter, hacen muy sentida esta experiencia, donde grandes valores humanos tendrán asiento de primera fila. Se ocupa mucho la historia de la confianza y surge por otro lado una pregunta: Cuando tras un error cometido, un hombre se empeña, ahora, en llevar una vida decente, siendo útil a la sociedad y con sumo empeño por hacer feliz a su familia ¿será justo que, con rigor e implacablemente, se le cobren los errores del pasado?

En, <<ACTO DE VIOLENCIA>>, puede haber algún tipo de respuesta.

Título para Latinoamérica: PASIONES HUMANAS
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Salaam Cinema
Salaam Cinema (1995)
  • 7,2
    173
  • Irán Mohsen Makhmalbaf
  • Documentary, Shaghayeh Djodat, Behzad Dorani, Feizola Gashghai, ...
8
“Para ser artista hay que ser humanitario”
Con ocasión del centenario del arte cinematográfico, el director iraní, Mohsen Makhmalbaf, decidió hacer un documental que ilustrase las razones por las cuáles a las personas les gustaría convertirse en actores de cine. Con tal propósito, publicó un anuncio en la prensa… y al llamado acudieron cerca de ¡cinco mil personas! que, en su afán de hacerse con el formulario de inscripción -se tenían mil disponibles-, estuvieron a punto de causar una tragedia. Hecha la selección previa, unas pocas personas pasan a la audición final, y lo que sigue, es suficientemente interesante como para que esta película se convierta en un material digno de ser tomado en cuenta en las escuelas de cine y por todo aquel que tenga aspiraciones en la actuación.

Siempre me sorprendo de la facultad que tienen los realizadores iraníes (Kiarostami, Majidi, Faradhi, Panahi… y por supuesto, Makhmalbaf) para partir de una “simple” idea, y casi con las uñas hacer unos filmes donde la sensibilidad fluye a borbotones y la sociedad iraní queda magníficamente plasmada con sus pros y sus contras, sobre todo en lo relativo a la moral y a las condiciones sociales.

Siento que, no hay nadie como ellos para mostrar a los aficionados que hacer cine no está vedado para persona alguna y sus películas resultan admirables porque siempre demuestran la grandeza de las cosas sencillas.

Hay que ver, <<SALAAM CINEMA>> (en árabe, salaam o salām, se utiliza como saludo y significa Paz), para conocer la suerte de personajes que, con su ojo selectivo y su habitual sensibilidad, logra descubrir Makhmalbaf, y siendo el suyo un documental de enorme austeridad (funciona en un exterior y en un solo espacio interior sin decorados de tipo alguno), son los seres humanos con su espontáneo sentir y su particular forma de expresar sus sentimientos y aspiraciones, quienes nos atrapan sin remedio y nos llenan de interés por las cosas que les pasan.

Curiosamente y como ya es bastante común en los espacios donde hay presencia de hombres y mujeres, son éstas las que toman la delantera, dando cuenta de una valentía y de unos caracteres que se admiran irremediablemente. ¡Cuán grato es ver a esas muchachas defendiendo con plena conciencia aquello en lo que creen! ¡Cuán dulce y emocionante verlas argumentar, con alto grado de razón, acerca de sus aspiraciones! y ¡Qué efectividad la de Makhmalbaf para captar la grandeza de esos aficionados que lo privilegian presentándose ante él!

Mi reconocimiento para Maryam Keyham, Azadeh Zangeneh, Shaghayegh Djodat y también para Feyzolah Ghashgai.
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Revuelta en la India
Revuelta en la India (1938)
  • 5,8
    132
  • Reino Unido Zoltan Korda
  • Sabu, Raymond Massey, Roger Livesey, Valerie Hobson, ...
7
La verdadera amistad no tiene precio
Cuando al escritor, A.E.W. (Alfred Edward Woodley) Mason (1865-1948), la corona inglesa le ofreció el título de Sir (Caballero), él lo declinó con sus más suaves palabras: “Tales honores significan poco para un hombre sin hijos” … pero, para un buen entendedor, puede significar que algo lo prevenía o lo hacía repeler cualquier lazo estrecho con la monarquía. Cuando, por ejemplo, uno sigue las historias de “The Four Feathers” (1902) o de “The Drum” (1937), fácil percibe que Mason recrea los hechos tangenciales con cierto grado de rigor histórico y, aunque trata con comprensible benevolencia al ejército inglés, lo esencial para él son las relaciones humanas donde exalta la amistad hasta niveles casi sublimes… y esto, valga la redundancia, bien podría ser un mensaje subliminal con el que reclama de sus compatriotas un ejercicio humano que, histórica y políticamente, han experimentado bastante poco.

Obsérvese en detalle lo que, respectivamente y con el objeto de reivindicarse, hacen Harry Feversham (en Las Cuatro Plumas) y el príncipe Azim (en El Tambor), y aprecie las razones que tienen para ello… y entonces comprenderá que, indudablemente, quedan plasmadas dos figuras humanas admirables y de la más alta valía.

Aunque no tuvo, en su momento, la brillantez de la puesta en escena que luego tendría, “Las Cuatro Plumas” -hecha con un presupuesto mucho más holgado-, <<REVUELTA EN LA INDIA>>, surge como el primer filme a color de Zoltan Korda y es también su primera gran producción ambientada en la patria de Gandhi, donde ya se luce con un gran manejo de las escenas de masas y con una brillante resolución de las secuencias de acción.

El guion de Lajos Biró, Arthur Wimperis y otros, goza de buenos diálogos con algunos afortunados toques de humor, al tiempo que incluye sutiles detalles que, históricamente, ponen las cosas en su justo lugar. Empero, un poco más de vitalidad en las actuaciones protagónicas, pudo haber dado mejores resultados, pues, tan sólo Raymond Massey (el Khan Ghul de Tokot), logra impactar con su figura de implacable conspirador.

Por su parte, Sabu, vuelve a ser el consentido de los Hermanos Korda y haciendo de príncipe Azim, sobre sus hombros va a llevar el peso inmenso de la amistad.

Título para Latinoamérica: LA LLAMARADA / Motín en las Montañas
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Los parientes
Los parientes (1981)
  • 5,8
    50
  • Unión Soviética (URSS) Nikita Mikhalkov
  • Nonna Mordyukova, Svetlana Kryuchkova, Andrei Petrov, Ivan Bortnik, ...
7
Las cosas cambian… pero algunos tardan en enterarse
Al común de los seres humanos les pasa que, hasta cierta edad, avanzan en el conocimiento y en la puesta al día con la realidad que los circunda, pero, de cierto momento para acá, tiran el ancla y, entonces, comienzan a ver el que fuera su pasado como lo bueno, lo correcto y lo que debe preservarse, y todo lo nuevo lo ven con malos ojos, desagradable e inconveniente... y como no comulgan con el estilo de vida de las nuevas generaciones, comienzan a chocar con ellas al tratar -en vano- de preservar las viejas, y a veces rancias, costumbres. “Tradición, familia y propiedad”, es el lema en el que viven ancladas las organizaciones más conservadoras que padecemos, pero éste se ve a diario sacudido por visiones innovadoras que, ahora reclaman actualización, pluralidad y equidad, y mientras se van haciendo los necesarios ajustes éticos y culturales, se va ganando en autonomía y en el derecho a ser uno y único… ¡y eso vale oro!

En su sexta película, <<LOS PARIENTES>>, el director ruso Nikita Mikhalkov, ha decidido ocuparse de este interesante tema, tomando como personaje central a una mujer, María Vasilievna Konovalova, quien, tras pasar mucho tiempo en una aldea rural, ahora decide visitar en Moscú a su hija Nina, a quien encuentra separada y viviendo en compañía de Ira, su pequeña nieta. También Marusia se deshizo de su esposo por una infidelidad… pero, esta ocasión planea aprovecharla para procurar la reconciliación de su hija con el padre de la niña, y de paso buscar a éste, su desjuiciado excónyuge.

Pero, como es de esperarse, el choque generacional va a producirse… y muchas cosas de tinte agridulce van a suceder en un filme donde, la sociología y la psicología van a ocupar un sitial bien interesante. Como es habitual en sus películas, Mikhalkov consigue expresar un gran cariño por todos sus personajes y a cada uno le da los mejores argumentos y motivaciones para actuar como lo hacen. De esta manera, la historia se colma de un humor bondadoso que hace factible que la vida siga adelante con sus inevitables sinsabores.

Con audiciones de la canción, “Sunny” de Boney M, que, sin cansancio, escucha la pequeña Irischka (personaje curiosamente asignado a Fyodor Stukov… ¡cuando aún era un precioso niño!), más algunas imágenes de Bruce Lee y un pequeño homenaje a Gregory Peck, el director ilustra esa gradual mirada hacia occidente que comienza a tener la cultura rusa, y de esta manera, transmite a su gente que, lo que ahora pasa allí, hace rato que viene pasando en otras latitudes.
Mikhalkov sabe mostrarse imparcial ante las razones de una y otra generación… y nos toca a nosotros decidir si también echamos el ancla o nos acomodamos a los cambios generacionales.

Con sus magníficas actuaciones, Nonna Mordyukova (María), Andrei Petrov (Lyapin) y Yurly Bogatyryov (Stasik), entre otros, el filme mantiene un atinado nivel que nos deja bastante complacidos. Habitual cameo de Nikita Mikhalkov, esta vez al lado de Pavel Lebeshev (su cinematografista) y Aleksandr Adabashyan (actor y escritor, quien esta vez se ocupa del diseño de producción), haciendo las veces de meseros del restaurante donde se celebra el baile (el encuentro entre Marusia y Stasik resulta memorable); y debut, a los 21 años de edad, de Oleg Menshikov (Kirill), actor que, años después, haría historia interpretando al oficial Mitia en la trilogía “Utomlennye solntsem”.

Título para Latinoamérica: LA PARENTELA
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Los pasos del destino
Los pasos del destino (1964)
  • 6,3
    103
  • Estados Unidos Ralph Nelson
  • Glenn Ford, Nancy Kwan, Rod Taylor, Suzanne Pleshette, ...
7
¿Cuál pudo ser la causa esencial de esta tragedia?
En su novela autobiográfica, “Fate is the Hunter” (1961), el escritor Ernest K. Gann, cuenta sus experiencias como aviador durante la II Guerra Mundial, y luego como piloto de una aerolínea cuando la aviación todavía tenía muchas cosas por mejorar. Las remembranzas casi nos desalientan para volver a tomar un vuelo, pues, mientras Gann señala una serie de graves riesgos que solían producirse en aquellos años, va dejando ver cómo muchos pilotos más esperanzados y jóvenes que él, demuestran que ‘el destino es un cazador’ que escoge sus presas al azar… claro que, lo del azar es algo cuestionable, pero ¡que los escoge, los escoge!

Adaptada luego, por Harold Medford, la historia de salió de su cauce para convertirse en algo bien distante de la novela, y la dirección se encargó a Ralph Nelson, director que también convino en que algunos cambios eran necesarios. Valga recordar que, el autor de la obra quedó desencantado con el resultado… pero después se arrepentiría de haber solicitado que su nombre fuese retirado de los créditos, porque pronto aparecieron muchas copias que lo incluían (como la que he podido ver) y además se privó de las regalías a que hubiese tenido derecho por las muchas ocasiones en que el filme fue pasado por televisión.

<<LOS PASOS DEL DESTINO>>, no ofrece nada relevante como película de catástrofes (y en este aspecto puede resultar francamente decepcionante), pero, lo rescatable del filme es esa muy sólida relación de amistad que se da entre, Samuel M. Bane (Glenn Ford) y su compañero de aventuras en tierra y aire, Jack Savage (Rod Taylor), además de que es uno de los primeros filmes que se atreve a plantear el decisivo rol que suele jugar el Fatum en muchas tragedias atribuidas a hechos accidentales o a fallas humanas… y, en lo particular, creo que ambas cosas son de la más alta relevancia.

Siento que faltó más potencia en la narrativa y en la resolución de algunas situaciones, pero, también a su favor cuenta con una efectiva cinematografía (acreditada a Milton R. Krasner y nominada al Premio Oscar); la edición y los efectos de sonido son bastante acertados… y a la muy buena actuación del par de protagonistas, siempre resulta grata la presencia de Suzanne Pleshette (Martha), la aza(r)fata a la que el “azar” aún no quiere c-azar.

Para el recuerdo, la canción favorita de Jack, “Blue Moon” de Billie Holliday:

“Blue moon
You saw me standing alone
Without a dream in my heart
Without a love of my own.
Blue moon
You knew just what I was there for
You heard me saying a pray for
Someone I really could care for.
And then there suddenly appeared before me
The only one my arms will hold
I heard somebody whisper please adore me
And when I looked to the moon it turned to gold” …

Título para Latinoamérica: EL DESTINO NOS PERSIGUE
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Seis destinos
Seis destinos (1942)
  • 7,1
    473
  • Estados Unidos Julien Duvivier
  • Charles Boyer, Rita Hayworth, Thomas Mitchell, Ginger Rogers, ...
9
“Sigue, como la noche al día, no siendo nunca falso con ninguno”
Para su próxima actuación teatral, al actor Paul Orman, le llevan un frac (levita) que perteneciera al fanfarrón Bartoldy, prenda sobre la que éste echara una maldición tras perder su empleo luego de usarla: “Traerá desgracia -dijo- a todo el que lo use” (¡!!!¡) ¿Se cumplirá esta maldición?

Necesario es ver el largo camino que seguirá el mencionado frac, para comprobar que, el director Julien Duvivier, ha bordado una trama altamente sensible y profundamente aleccionadora, con momentos que son arte en su más plena esencia. El inevitable prejuicio que me surge ante las películas ¡con todas las estrellas!, desapareció aquí por completo, pues, con cada segmento el nivel crece favorablemente, y el resultado final, nos deja altamente satisfechos con la labor realizada.

Duvivier, se dio el lujo de contar con prácticamente todas las estrellas -protagonistas y secundarios- de la Twentieth Century Fox, y para escribir las historias estuvieron también los mejores guionistas de la casa: Ben Hecht, Ferenc Molnár, Donald Ogden Stewart, Lamar Trotti, Henry Blankfort y otros tantos.

Todo estuvo asegurado para hacer una película magnífica, pues, hasta el mejor equipo técnico que pudo extraerse, fue puesto al servicio de, “SEIS DESTINOS”, porque la idea era hacer una obra que exaltara a la Fox como el mejor Estudio hollywoodense. ¡Unos verdaderos zorros!

El primer segmento lo protagonizan, Charles Boyer y Rita Hayworth, él, como el actor Paul Orman que llevará el maldecido frac, y ella como la fascinante mujer que se debate entre amarle a él o seguir fiel a su marido. Después, es Ginger Rogers la que, el mismo día en que planea casarse, entrará en duda sobre la fidelidad de su prometido y Henry Fonda será quien entre, con el frac en la mano, para ayudarla a dilucidar este conflicto.

Llega entonces el tercer segmento y, Charles Laughton, lucirá magistral haciendo de tímido, pero muy inspirado compositor, ávido de surgir mientras trabaja tocando temas ajenos y populares. Lo que ocurrirá cuando un célebre director de orquesta le dé la oportunidad de dirigir, es algo que nos llega tan hondo… que, estoy convencido, no se borrará nunca de nuestra memoria.

La trama luce como una suerte de tragicomedia… y entonces se avendrá otro brillantísimo segmento, con, Edward G. Robinson, haciendo de abogado en la más profunda crisis, al que, de repente, el destino le da la ocasión de asistir a la fiesta del 25° aniversario de la promoción universitaria de 1917… y lo que allí ocurre también nos dejará huella.

Y tras un pequeño paso en falso que tuvo, Duvivier, con el 5° segmento, protagonizado por W. C. Fields -sabiamente excluido antes del estreno, pero, incluido para curiosos en el reciente DVD-, el filme se cierra con un maravilloso “cuento de hadas” sobre una pareja de nobles afrodescendientes (inolvidables Paul Robeson y Ethel Waters) quienes moran en el más humilde pueblo que se pueda imaginar y allí les cae del “cielo” el frac repleto de dinero. Lo que harán con este tesoro, apenas se le ocurriría a alguien como Longfellow Deeds, y Duvivier, tiene la más plena inspiración para hacer que, ese pueblo plagado de miseria luzca como un lugar celestial cuando veamos lo que ocurre.

Una gran satisfacción me ha dejado, “SEIS DESTINOS”.
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Operación Whisky
Operación Whisky (1964)
  • 6,5
    1.278
  • Estados Unidos Ralph Nelson
  • Cary Grant, Leslie Caron, Trevor Howard, Jack Good, ...
8
Cuando necesitas cambiar… el universo te envía las ayudas necesarias
Durante la candente II Guerra Mundial, y en vista de que las tropas japonesas están atacando a Filipinas y el general MacArthur se ha replegado en Bataan, se está necesitando un espía que aviste los aviones japoneses que se estén aproximando a través de la isla Matalava, así que, el capitán Frank Houghton, piensa en Walter Eckland, su amigo alcohólico -desde hace ya bastantes años- y quien cuenta ahora con una barcaza sospechosamente adquirida, pues, nunca ha tenido en el bolsillo más de 200 libras… y cumpliendo a regañadientes con su misión, el quisquilloso Eckland, va a tropezar con un asombroso descubrimiento que, quizás, cambie su vida para siempre.

Una historia escrita por S.H. (Sandford Howard) Barnett, trasladada a guion por Peter Stone y Frank Tarloff (galardonados con el premio Oscar), fue el punto de arranque para, <<OPERACIÓN WHISKY>>, una cálida y estupenda comedia que va a dar cuenta de cómo, hasta el más amargado de los hombres, puede ser transformado por la inspiradora presencia de una mujer de empuje… ¡o por unas cuantas pequeñas! que consigan despertar su especial instinto paterno.

El filme estaba pensado para que lo dirigiera David Miller, pero, por alguna razón pasó a manos de Ralph Nelson y este logró una dinámica tan efectiva y dotó a la historia de personajes tan encantadores que, bien seguro, no va a decepcionar a (casi) nadie. Eckland es un barquero a lo Rick Blaine (“Casablanca”) acero por fuera, pero, chantilly por dentro… y cuando se tropieza con esa suerte de mujeres como las que la vida atrae a su destino, muchas cosas comenzarán a removerse por dentro, hasta que lograremos conocer más íntimamente a un personaje que se puede llegar a …… (añadan ustedes la palabra más justa).

Cary Grant (quien tenía 60 años, entonces) quedó tan a gusto con su personaje y con esta película, que siempre la tuvo entre las mejores que hizo en su vida y se cuenta que, hasta varios años después, estuvo visitando a las familias de las chicas que aparecieron con él. Su compañera de aventuras, Leslie Caron (la eterna “Lili”) tenía tan solo 33, pero, aún así su química es especial… ¡y tienen que ver al grupo de aventajadas jovencitas que se cruzan en sus caminos, creo que nunca las olvidarán! Y junto a ellos, magnífico Trevor Howard, el “lobo feroz” que sabrá coger a “papá ganso” por las alas.

Se consolida, así, un director que viene dando prueba de que está interesado en probarse en los más variados géneros, pues, bien que sabe de los inmensos y muy variados potenciales del séptimo arte… y Nelson parece interesado en degustarlos cuanto se pueda.

El universo es generoso, por eso, cuando necesitas cambiar te envía las ayudas necesarias… pero, servirte bien de ellas, o desaprovecharlas, es asunto tuyo.
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El millón (The Million)
El millón (The Million) (1931)
  • 6,8
    235
  • Francia René Clair
  • Annabella, René Lefèvre, Jean-Louis Allibert, Paul Ollivier, ...
8
¡Todos por una chaqueta!
Segunda de cuatro obras que consiguiera estrenar en Broadway, “Le Million” (1913) es una comedia en cinco actos que, Marcel Guillemaud, escribió esta vez en compañía de Georges Berr, y aunque su paso por las tablas no fue precisamente deslumbrante (sus funciones no llegaron a cien), el cine se interesó casi de inmediato en ella y fue, Thomas N. Heffron, quien, en 1914, dirigió la primera adaptación… otra vez sin deslumbrar a nadie, quizás porque la obra original se sostiene a punta de diálogos y los incesantes intertítulos pudieron fatigar al público.

Dieciséis años después, cuando el sonido ya se había incorporado al celuloide y en Hollywood se hacían casi tantos musicales como sellos postales, al director francés René Clair, le dio por hacer una nueva adaptación de esta divertidísima trama y, <<EL MILLÓN>>, se convertiría en un filme de enorme éxito por la ingeniosa manera como resolvió las falencias de la obra.

Primero, transformó (y redujo de paso) muchos de los diálogos en canciones, y a diferencia del musical, Made in USA, donde cada canción se oía de principio a fin en un solo escenario hasta que nuestros párpados empezaban a ponerse pesados, Clair optó por hacer que, solamente una parte breve se oyera en el escenario, y luego, seguía la acción con la canción de fondo, para lo cual se sirvió de un metrónomo que le permitió asegurar la continuidad melódica sin cortes ni saltos discontinuos. De otro lado, y puestas únicamente a cargo de los actores de segunda fila, las canciones resultaron bastante amenas manteniendo la trama siempre hacia adelante.

Aunque la suerte de enredos que envuelven el argumento hace de ésta una comedia encantadora y aunque algunas escenas resultan memorables (la representación de la ópera Los Bohemios que, además, fue un estreno en esta película; el juego de rugby buscando quedarse con la chaqueta…), es innegable que, con esta película, no se tuvo otro propósito que el de hacer un fresco divertimento, pues, aunque simpáticos, sus personajes no consiguen dejar huella alguna en el corazón. Casi podría afirmar que, luego de terminar de ver <<EL MILLÓN>> no ha habido nadie interesado en recordar los nombres de René Lefèbvre, Vanda Gréville o Louis Allibert… y si acaso recuerdan a Annabella (Béatrice) es seguro porque ya la vieron en sus magníficos filmes posteriores.

El argumento gira alrededor de Michel Bouflette, un pintor de bolsillos flacos cuyos acreedores revolotean a su alrededor mientras el joven los repele como puede… pero, cuando parece que ya no tendrá escape, su compañero de cuarto y cuestionable amigo, Prosper Benevant -escultor de oficio con menos suerte que él-, llega para anunciarle que el número ganador de la lotería está entre los billetes que ellos compraron. Un gran rayo de luz parece entrar en sus vidas… pero, pronto se desvanece cuando la chaqueta donde Michel guardó su billete resulta que su novia la acaba de regalar a un hombre que apenas conoció.

Lo que sigue es harto divertido y cuando entren en escena, La Tulipe (El Tulipán) y su pandilla, y el tenor Ambrosio Sopranelli, el juego se complicará con una serie de hechos que, Clair, sacará avante con un gran sentido artístico. Se me vino a la memoria, “El Billete del Millón de Libras”, la famosa novela que Mark Twain publicara en 1893, donde ya se veía como cambia el sentir de alguna gente con respecto a nosotros, según lo vacíos o llenos que luzcan nuestros bolsillos. Por supuesto, me quedo con Twain, pero, también agradezco el alto sentido del divertimento que ha logrado René Clair con <<EL MILLÓN>>, una película apta para buscar la integración familiar.
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La estrategia de la araña
La estrategia de la araña (1970)
  • 6,7
    502
  • Italia Bernardo Bertolucci
  • Giulio Brogi, Alida Valli, Vito Scotti, Pippo Campanini, ...
8
“Aquí todos somos amigos”
La víspera de la rebelión que tanto había premeditado y soñado, el conspirador irlandés, Fergus Kilpatrick, se llevaría la sorpresa de su vida. Era el 6 de agosto de 1824 y los hechos que se avendrán van a hacer que su destino esté tan curiosamente relacionado con el “Julio César” y el “Macbeth” de William Shakespeare e incluso con Abraham Lincoln, que se demostrará así que, ficción y realidad, literatura e historia, están tan íntimamente interrelacionadas que, imposible es encontrar la línea que las separa. Incluso, originalidad y plagio entran en una disyuntiva tal que suelen borrarse muy fácilmente sus fronteras.

Un breve relato que, Jorge Luis Borges, titulara: “Tema del Traidor y del Héroe”, el cual incluyó en su libro, ‘Ficciones’ (1944), apunta además a demostrar como, las componendas, pueden transformar esa cosa -tantas veces falsa o improbable- que llaman historia a capricho de quienes juegan al rol de conspiradores… e incluso de tratadistas (valga mencionar que el propio Borges se inspiraría en el filme, “The Informer” de John Ford).

Fue, éste, el punto de partida para una más amplia y desmenuzada trama que escribieran, Marilu’ Parolini, Edoardo De Gregorio y Bernardo Bertolucci, quienes trasladaron los hechos al ficticio pueblo de Tara en la región de Mantua, Italia, incluyeron nuevos e interesantes personajes... y el momento histórico es ahora, 1961, según nos refiere el poster de la película, “The Last Sunset” de Robert Aldrich, el cual veremos en alguna escena.

El protagonista es ahora, Athos Magnani (la alusión a Dumas y a una gran actriz es intencional), un joven que llega a Tara para reencontrarse con el pasado del “héroe” que fuera su padre y cuyo busto reposa en una plaza para seguir espantando el fantasma del fascismo que asoló a la Italia de la primera mitad del siglo XX. Éste, llegará a ocupar un lugar en casa de Draifa (con ella entrará en el recuerdo el capitán, Alfred Dreyfus, al que defendiera, Emile Zolá, tras ser acusado de traición) y también será, para Athos, una suerte de sostén mientras indaga sobre la muerte de su padre de la que ya, únicamente Draifa quiere hablar.

Como puede verse, Bertolucci juega como Borges a entremezclar ficción y realidad, literatura e historia, verdad y componenda, sin olvidar los guiños cinematográficos que, en conjunto, llevan a que, <<LA ESTRATEGIA DE LA ARAÑA>>, luzca como una telaraña en la que uno queda atrapado, sin escape posible, si consigue jugar bien el juego… y esa ambigüedad de la conspiración, nos pone ante un singular doble sentido que -con alto riesgo- osa conceder el derecho a elegir.

P.D. Jugando como Athos, hijo, a los detectives, descubrí un leve error que no consigue empañar esta novedosa historia: Para la estatua del héroe fue a él a quien se tomó de modelo y no a su padre… ¿Adivinen por qué?
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Cuidado con los inspectores
Cuidado con los inspectores (1950)
  • 5,0
    28
  • Estados Unidos Walter Lang
  • James Stewart, Barbara Hale, James Gleason, Fred Clark, ...
7
Nunca se sabe si lo que acabas de ganar es, en realidad, un golpe de suerte
De seguro, ya ustedes habrán leído el magnífico cuento oriental del granjero que se le perdió un caballo, y cuando un amigo se refirió a su mala suerte, el hombre tan solo murmuró: “¡¿Quién sabe?!” La noche siguiente, el caballo reapareció en la granja trayendo consigo una hermosa yegua… y cuando los vecinos hablaron de su buena suerte, el hombre solo comentó: “¡¿Quién sabe?! A los pocos días, su hijo adolescente se montó en la yegua, se cayó mientras la llevaba al galope y se lesionó una pierna. Una vecina se refirió a su desgracia y el granjero respondió: “¡¿Quién sabe?!” A la semana siguiente, a la granja llegaron varios soldados reclutando personal para el ejército, y al ver al chico enyesado, lo descartaron de inmediato. Un vecino, al que se le llevaron dos hijos, felicitó al granjero por su buena fortuna… pero, el granjero apenas susurró: “¡¿Quién sabe?!”

El cuento viene como la leche al café, porque algo semejante es lo que le ocurre a William J. Lawrence, cuando, en cierta época en que su vida se resiente de una cierta rutina trabajando como empleado en un gran almacén y viendo que en su hogar no ocurre nada nuevo, de repente, el figurar en la guía telefónica se convierte para él en un golpe de suerte… y hay que ver que para mí, y para muchos otros, aparecer en la guía tan solo nos sirve para que nos llamen los casposos encuestadores, los incompetentes políticos que buscan votos, los banqueros ofreciendo sus préstamos de usura… o la empresa de servicios amenazándonos con un futuro corte.

Lawrence, en cambio, recibe la invitación a participar en un concurso radial llamado: “Name the mistery husband” (Nombre al esposo misterioso), donde le citarán primero un refrán en clave –pero para eso tiene a su pequeño Tommy- y luego le dirán el acertijo más grueso –y para eso ya obtuvo una buena pista- y entonces… el amigo Bill entrará en el picaresco juego del destino como le ocurrió a aquel granjero.

El director, Walter Lang, pasaba por un buen momento como realizador de comedias (la memorable, “Sitting Pretty”, la encantadora “Cheaper by the Dozen”…) y <<CUIDADO CON LOS INSPECTORES>>, fue un dinámico guión que pusieron a su disposición los acreditados Henry y Phoebe Ephron, con quienes volvería a trabajar en tres películas más.

Comedia familiar al 100%, esta es una simpática historia que nos habla de la importancia de innovar, de la necesidad de creer en el otro, del daño que hacemos, y nos hacemos, con los celos infundados… y de la manera como el gobierno se esmera por arruinarnos cualquier momento de buena fortuna que la vida nos ofrece.

James Stewart, está estupendo como el hombre al que la suerte tiene cogido de minga para moverlo como a una montaña rusa. Barbara Hale, resulta conmovedora como la adorable esposa que no sabe como cobrarse sus celos ni qué hacer con toda esa gente que ahora llega a su casa… y por ahí estará, Natalie Wood, la pequeña que aún mira con cierta indiferencia todo lo que a su alrededor sucede.

Véanla en familia. Es muy probable que se diviertan o… ¡¿Quién sabe?!

Título para Latinoamérica: LA SUERTE SE DIVIERTE
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