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El ultimo tour (2015)

El ultimo tour
Trailer
6,4
1.960
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Sinopsis
La película se centra en la historia de la entrevista de cinco días entre el reportero de la revista Rolling Stone David Lipsky y el aclamado novelista David Foster Wallace, que tuvo lugar justo después de que se publicara la novela épica y revolucionaria de Wallace en 1996: "La broma infinita". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The End of the Tour
Duración
105 min.
Estreno
22 de enero de 2016
Guion
Donald Margulies
Música
Danny Elfman
Fotografía
Jakob Ihre
Productora
Modern Man Films / Anonymous Content / Kilburn Media
Género
Drama Cine independiente USA Literatura Biográfico
6
El malestar en la cultura o (el chico de las toallas)
Leer a Wallace es una experiencia tan poderosa e inaudita, tan intensa y entretenida, que uno comprende rápidamente el que se convirtiera en un mito, en vida, quizás más en muerte.
Un joven que hablaba desde el corazón del imperio, desde dentro, desde él mismo, a otros como él, parecidos, no tan afectados ni tan lúcidos ni tan literariamente superdotados, pero sí tocados igualmente, irradiados por la onda expansiva de la cultura norteamericana, si entendemos esta como el epítome de la era tecnológica, capitalista y de un progreso tan compulsivo como sin dirección ni sentido.
Un escritor que retrataba un mal espeso y sordo, un dolor agazapado tras los efluvios optimistas de la ironía televisiva, ese Leviatán moderno tan divertido, y publicitaria (o de cómo vender haciendo creer cualquier cosa, aturdiendo, utilizando los mismos instrumentos que supuestamente la cuestionan, riéndose de sí misma para ser más eficaz).
Un heredero de la tradición posmoderna de los 50 y 60 (Barth, Pynchon, Gaddis... ), que primero se amamantó bajo esa sombra protectora e instructiva, pero que luego en cierto modo la rechazó, consideró que no era suficiente, que no valía con destruir lo dado a través de la inteligencia y la sonrisa, que el dolor seguía ahí y era muy hondo. De ahí que, con el tiempo, tratara de hacer una literatura "sanadora", moral, que "sirviera" para algo, que curara las heridas, más cerca de Tolstoi, el realismo decimonónico y su ambición humanista que de trucos vanidosos y relamidos, sin por ello perder todo el potencial formal desasosegante, quirúrgico y visionario. Esa fue una de sus luchas, recuperar el sentido más idealista de la literatura sin renunciar a su esencia iconoclasta y experimental.
Libros de una complejidad endiablada, escindidos, retorcidos sobre sí mismos infinitamente, llenos de juegos, ingenios y brillantez, de una hiperconsciencia hambrienta y ensimismada como, al mismo tiempo, capaces de analizar rigurosamente la realidad mediante una penetración incisiva y desoladora.
Un hombre enfermo y genial. Que alternaba profundos estados depresivos (el suicidio, su deseo y horizonte, como único atisbo o salida ante un daño apabullante y totalizador) con etapas de una actividad literaria y social frenéticas. Atormentado por una autoexigencia imposible de soportar para su estructura psicológica y humana frágil y desvalida, que en público hacía denodados esfuerzos por resultar atractivo y encantador, pero que en privado se flagelaba (por su necesidad de atención y su interpretación de un personaje que él sentía como falso, "El neón de siempre" sería un relato en el que explicaría esta sensación angustiosa).
Acorazado tras su bandana (el sudor como mancha ominosa que delataba su inseguridad y miedo), unas gafitas de intelectual y un arsenal de sustancias de las que tenía un conocimiento enciclopédico, este hombretón no aguantó más y el 12 de Septiembre de 2.008 se ahorcó. Tenía 46 y dejaba tras de sí una obra deslumbrante.
¿Y la película?, me preguntaréis apasionados y ansiosos, después de haber leído ávidamente esta tesis doctoral.
Pues muy flojita, amigos. Inspirada en unos días que pasaron el escritor en ciernes con el recién consagrado, se trata de un apreciable, pero fallido, esfuerzo por seguir los pasos del héroe, sus huellas legendarias, los restos pasados del naufragio, los negros augurios. Cuando acababa de llegar a la escena y recogía las flores tras su monumental "broma infinita". Había salido de graves crisis psiquiátricas con sus correspondientes internamientos y se había recompuesto para lograr escribir esa obra inabarcable y abismal, una especie de confesión mastodóntica o reflejo distorsionado y aumentado de su mundo enloquecido y circular, de nuestra pesadilla actual sublimada y desquiciada.
El actor elegido afea y embrutece a Wallace. El guion ablanda y simplifica su fulgor. Se tocan de refilón los asuntos clave. Superficial, correctamente. Sigue la estructura conocida: presentación, buen rollo, charlas, pequeña crisis, reconciliación, confesión... Queda una figura chata, limada en los extremos, no vemos casi nada de su locura, muy poco de su tremenda inteligencia. No está mal, es interesante y digna, pero sabe a muy poco.
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23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Crisis del espíritu
David Foster Wallace fue un escritor americano considerado un genio por la crítica tras escribir su novela más conocida, la broma infinita, de más de 1.200 páginas. Y la prensa y la publicidad le otorgaron un aura de escritor maldito, es decir, de talento genial pero de carácter problemático y rumores sobre adicciones. La película se basa en el libro que David Lipsky publicó sobre la entrevista que le hizo para la revista Rolling Stone durante cinco días en los que tuvo oportunidad de conocer al autor.

El ritmo es fluido y las conversaciones resultan interesantes en todo momento con buenos diálogos, sin embargo puede decepcionar a quienes esperen acción o grandes giros argumentales, es más una aproximación a la persona de David Wallace desde el punto de vista de David Lipsky a través de un breve encuentro en sus vidas, por dar un ejemplo como referente de película con conversaciones recordaría Mi cena con André.

James Ponsoldt retrata hábilmente a David Wallace como un personaje autodestructivo, aunque no en un sentido tópico, la obra de Wallace muestra ingenio, una gran precisión por el detalle y complejidad, pero tras cada relato de la broma infinita (y esto es una opinión personal, claro) se puede apreciar un concepto clave ya sea incomunicación o aislamiento entre muchas otras que unidas conforman un tratado sobre la soledad, y muestran a alguien dañado, con un intelecto brillante, pero profundamente solo. Durante la entrevista se sondean varias posibilidades como la causa, las adicciones, que dan un mayor impacto sensacionalista, y la depresión crónica que sufrió, o crisis del espíritu, en la que si analizas lo suficiente la realidad, esta poco a poco pierde el sentido hasta convertirse en una ilusión y si eso pasa, funcionar, levantarse cada mañana como cualquiera, puede resultar una tarea abrumadora. De hecho, es más sencillo ponerse en la piel del entrevistador quien oscila entre la admiración e idolatría por el talento del entrevistado y el ansia de notoriedad y de alcanzar su prestigio y su fama, ya que muestra unas necesidades y ambiciones más cercanas a la mayoría.

Ambas interpretaciones son de gran nivel, aunque lo que más destacaría es el tono de la película, un tono amable y optimista, que nos muestra a David Wallace disfrutando viviendo en los detalles, como darse un atracón de chucherías, jugar con sus perros, o disfrutar como un niño ante una pantalla de cine.
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19 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil