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Paciente cero (1993)

6,3
43
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Sinopsis
El fantasma de Zero (Normand Fauteux), un azafato gay canadiense que supuestamente fue quien introdujo el SIDA en Canadá, regresa al mundo de los vivos para hacer unas visitas a sus viejos amigos. Mientras tanto, Sir Richard Burton (interpretado por John Robinson) trabaja para el Museo de Historia Natural de Toronto, y está organizando una exposición sobre el SIDA. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Zero Patience
Duración
87 min.
Guion
John Greyson
Música
Glenn Schellenberg
Fotografía
Miroslaw Baszak
Productora
Coproducción Canadá-Reino Unido; Zero Patience Productions / Téléfilm Canada / The Ontario Film Development Corporation / Channel 4 Television Corporation
Género
Drama Musical Homosexualidad Enfermedad SIDA
"Original experimento en clave musical sobre los orígenes y las consecuencias del sida. Película con aire teatral, vibrante a rachas, original, didáctica"
[Cinemanía]
8
Ninguna paciencia
A mediados de los 80, cuando el Sida comenzaba a hacer estragos, unos científicos formularon una curiosa teoría. Afirmaron que el paciente cero del sida en Norteamérica, o el primero en transmitir la enfermedad, fue un homosexual francocanadiense. De esta acusación parte el musical "Zero Patience" (Paciencia cero), en el que Sir Richard Burton, científico victoriano que supuestamente encontró la fuente de la juventud y sigue vivo en el siglo XX, investiga -con sus prejuicios victorianos- la historia del paciente cero, un fantasma al que sólo él puede ver.

Es cierto que la película es irregular, que algunos números musicales no están todo lo logrados que deberían, que no es una obra maestra, y que se nota que el presupuesto era ajustado. Pero no se le puede negar que es muy original y muy arriesgada, además de fresca, irónica y divertida. Presenta la muerte, el sida y su complicado tratamiento, y la homosexualidad desde una perspectiva muy diferente a la que estamos acostumbrados: con música y coreografías, pero sin caer en la parodia fácil o la ridiculización, como pasa a veces cuando se unen los términos “homosexualidad” y “humor”. La película además combina con gracia muchos elementos diferentes: toques dramáticos y una historia de amor, críticas feroces y divertidas a la industria farmacéutica, varios desnudos masculinos y hasta unos esfínteres cantarines que discuten sobre el sexo anal en la canción más sorprendente de la cinta.

Así, "Zero Patience" es muchas cosas, aunque es sobre todo un ataque a la utilización de la ciencia, o de una pseudociencia, para reforzar ideas y prejuicios que no tienen nada de empíricos. Desgraciadamente, eso se ha hecho demasiadas veces. Sin ir más lejos, hace unos meses, El País publicó una noticia en la que recogía unas declaraciones del presidente de una federación de médicos católicos. Éstos afirmaban que la píldora anticonceptiva femenina puede tener efectos muy nocivos para el medio ambiente, debido a las hormonas que liberan con la orina. Estas hormonas, decían, también tienen efectos negativos para la fertilidad masculina. Ante esto, sólo nos queda suscribir lo que cantan los protagonistas de la cinta: ¿Cuánta paciencia? ¡Ninguna!
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Amábamos nuestros cuerpos
Que la persona que introdujo el SIDA en Estados Unidos era un auxiliar de vuelo franco canadiense es una teoría que en los 80 se daba por cierta y que hoy en día esta absolutamente descartada. Sin embargo son cada vez más las voces que aseguran que todavía no se ha encontrado una vacuna contra el VHI porque las casas farmacéuticas están ganando mucho dinero con los medicamentos carísimos que se administran a los pacientes con SIDA. Esta película trata estos dos temas de una forma muy original, como musical, comedia de humor y un toque de ciencia ficción. Su visión es muy agradable y al mismo tiempo que te sonríes con los toques de humor, los anos cantando es una pasada, digo que al mismo tiempo que te sonríes no dejas de pensar en toda la manipulación que sobre esta enfermedad se ha producido y se sigue produciendo. El ritmo que tiene algo de teatro musical, está perfectamente conseguido y como las letras de las canciones están integradas dentro de la historia no producen aburrimiento, muy al contrario. Quizás lo más flojo sea la interpretación, pero no es del todo mala.
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