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Mujer oculta (1950)

6,7
82
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Sinopsis
Tras caer su auto a un río, las autoridades buscan infructuosamente el cadáver de Deborah Chandler Clark (Ida Lupino)... pero, ella -que ha sobrevivido- va a contarnos lo acontecido el día de su boda y su larga fuga para impedir que su marido, Selden Clark (Stephen McNally), la saque del camino para quedarse con la empresa de su padre. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Woman in Hiding
Duración
92 min.
Guion
Oscar Saul, Roy Huggins (Historia: James Webb)
Música
Frank Skinner
Fotografía
John F. Seitz, William H. Daniels
Productora
Universal Internacional Pictures
Género
Cine negro Drama Intriga
7
Hasta que la muerte nos separe
Película eficaz y francamente entretenida que tal vez tiende a ser subestimada por la escasa originalidad de su argumento central, que nos propone una historia en la que una atractiva heredera es perseguida por su reciente esposo, que ansía quedarse con su fábrica, crímenes mediante.

A diferencia de otras películas precedentes de similar trama, como podrían ser “Sospecha”, de Hitchcock, o las dos versiones de “Gaslight” (Dickinson y Cukor), en el presente filme en seguida conocemos las intenciones de Selden, por lo que en vez de privilegiarse la intriga o la ambigüedad –que sí estaban presentes en los títulos antes mencionados- se opta por dar más importancia al drama, centrándose en la angustia de Deborah, y al thriller, cuyas señas de identidad se hacen evidentes tanto al principio como al final de la cinta. Si el enfoque melodramático funciona, ello se debe principalmente a la excelente interpretación de Ida Lupino, actriz experta en este tipo de papeles que bordean la fina línea entre el drama y el género negro, y en los que casi nunca tiene suerte con los hombres, al menos en sus primeras opciones. La intérprete logra transmitir en todo momento la angustia e inquietud que convienen a su personaje, encarnación del bien amenazado. Como era de esperar, dada la época, la desvalida protagonista precisa de un “salvador”, y ése es Keith, noble y bienintencionado, interpretado por un correcto Duff. A la pareja de buenos se opone otra de villanos, con un frío e impasible Selden (tal vez demasiado impasiblemente encarnado por McNally), y una suerte de mujer fatal (más bien mala a secas, aceptablemente interpretada por la debutante Peggy Dow).

La estructura narrativa es convencional salvo por el comienzo, con una secuencia inicial que se nos muestra durante los títulos de crédito y que da paso a un flashback introducido por la voz en off de la protagonista, consiguiendo, cuando menos, cierto impacto en el espectador, si bien no del todo bien aprovechado después. Correctamente realizada, con escaso protagonismo de la música y poco afán de lucimiento formal, destacaría la secuencia en la que Deborah y Keith se ven envueltos en una enorme fiesta en un hotel en el que se celebra una convención. Es un acertado y divertido contrapunto a la inquietud y angustia que predominan en la película, y que reaparecen precisamente a continuación, con la secuencia de la escalera (introducida con un característico pero bello plano cenital). En cuanto al tramo final, se caracteriza por retomar la tensión inicial adoptando soluciones propias del thriller y del género negro, como las secuencias ambientadas en la fábrica (se hicieron muy frecuentes en películas de género a raíz de su acertada utilización en el clásico “White Heat”, de Raoul Walsh), en las que la fotografía juega dramáticamente con el claroscuro.

En conjunto, y más allá de sus lugares comunes y de alguna que otra inconsistencia, una buena película que no defrauda las expectativas de los aficionados a estos géneros.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buena muestra de modesto cine negro de serie B.
Arranca mostrándonos un coche conducido por una mujer circulando a excesiva velocidad por una carretera de montaña, hasta que pierde el control y cae a un río, para a continuación oír sobre la imagen del coche colgando de una grúa sobre el agua y varios tipos dragando el río, una voz femenina en off diciendo: "están dragando el río buscando mi cuerpo, el cuerpo de Deborah Chandler Clark".

Con este singular arranque en el que también vemos al supuesto viudo (un tipo de mirada torva y conducta inquietante) asistiendo a la búsqueda del cadáver, comienza primero un flashback en el que esa voz en off nos cuenta como ha llegado a ese río con una historia de asesinatos, traiciones y accidentada luna de miel, y luego ya corriendo la acción en tiempo real, entrando en una buena muestra de modesto cine negro de serie B, adaptación de la novela escrita por James Webb, "Fugitive from Terror", protagonizada por esa excelente actriz llamada Ida Lupino en el papel de esa mujer en continuo peligro, con un desarrollo de la trama que a golpe de acertados giros de guión logra mantener el suspense durante todo su metraje, un digno trabajo de Stephen McNally y Howard Duff en los papeles de viudo negro y recién conocido tipo de fiar, y de una muy guapa Peggy Dow enredando la historia, y una sobria y hasta si me apuran artística dirección de Michael Gordon (algunos planos en perspectiva y las escenas finales en una fabrica son todo un ejemplo de ello).

Súmese una buena fotografía en blanco y negro a cargo de William Daniels, y esas localizaciones en río, estación de autobuses, tren, y fábrica, que tan bien sientan a este tipo de historias, y lo dicho, una buena muestra de modesto cine negro de serie B, que pese a lo que tiene de semi-desconocida merece un visionado por todo aficionado al género.

Para finalizar y como rendido admirador de Ida Lupino que me considero, ahí va el latiguillo con el que acostumbro a cerrar las reseñas que escribo cuando esta mujer está por medio: Prolífica actriz, productora y todo lo que se terciara durante la friolera de 40 años, que gustaba llamarse a sí misma, en clara alusión por su excelente carrera en serie B, "la Bette Davis y Don Siegel de los pobres", poseedora de dos estrellas en "El paseo de la fama" de Hollywood y para el autor de estas líneas, la magnífica Marie Garson en una de las mejores películas (a mi juicio) de la historia del cine: "High Sierra 1941", de Raoul Walsh.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil