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Lejos de los hombres (2014)

Sinopsis
Argelia, 1954. En medio del duro invierno, Daru (Viggo Mortensen), un profesor francés, acepta de mala gana escoltar a Mohamed (Reda Kateb), un hombre acusado de asesinato, a través de las montañas Atlas para que se enfrente a juicio. Perseguidos por hombres que reclaman la ley de la sangre y por colonos revanchistas, los dos hombres se rebelan. Juntos lucharán para recuperar la libertad. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Loin des hommes (Far From Men)
Duración
101 min.
Estreno
2 de octubre de 2015
Guion
David Oelhoffen (Relato: Albert Camus)
Música
Warren Ellis, Nick Cave
Fotografía
Guillaume Deffontaines
Productora
One World Films / Perceval Pictures
Género
Drama Western Años 50 Colonialismo África
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Albert Camus
7
Bandas y banderías: la imposibilidad lacerante de querer permanecer al margen
Argelia, lejos de todo pero de lleno en el devenir cotidiano e implacable del quehacer diario de sus heterogéneos habitantes. Un profesor de escuela, un ganadero, unos gendarmes franceses, unos rebeldes que buscan independizarse de la metrópoli, terroristas para unos, mártires para otros. Cada cual tiene una vida que en muchos casos no ha elegido, que le ha venido dada por accidente, atavismos, inclinación o por puro e insondable azar. Estar en un lugar y sentirse en casa no significa – para ciertos integristas ideológicos o religiosos – ser de eso lugar o tener derecho alguno a permanecer allí. Siempre hay algún chalado con ínfulas mesiánicas o con afán libertador (o liberticida) que pretende arrogarse la potestad de decidir cuáles son las esencias y necesidades de un pueblo, que tan sólo quiere vivir en paz.

Pocos personajes bastan para configurar un microcosmos desolador de las miserias y amarguras que provoca la guerra, la obstinada propensión de cierta gente a decidir quiénes son los buenos y quiénes los malos de cada lugar y momento, según sea la conveniencia circunstancial o las aspiraciones políticas de ellos mismos. Luego lo revisten con una bandera refulgente, con un eslogan oportuno u oportunista, con rancios linajes falaces y tradiciones obtusas u obsoletas que rescatan del baúl de los recuerdos imaginarios, urden necesidades inalienables que son privadas y egoísta pero las recubren de engañosos ropajes o andrajos comunitarios para justificar fracciones, enfrentamientos, martirios y muertes.

Nada nuevo hay bajo el sol, todo se ha visto ya muchas veces y los siglos están llenos de aquelarres y autos de fe que tan sólo han traído congoja, enemistad, hostilidad, destrucción y desventura. Esta modesta cinta francesa propone una metáfora muy pertinente sobre la obstinada pervivencia de lo peor del ser humano: su afán por crear identidades legendarias, alimentar diferencias irreconciliables, fomentar enfrentamientos contumaces, y enterrar todo entendimiento, cualquier pretensión ecuménica o intento de reconciliación. Nos muestra el éxito lamentable del clan gregario sobre cualquier virtud individual o personal, que borra amistades, fraternidades, camaraderías o buenos propósitos. Pero sin embargo deja un rayo de esperanza: el entendimiento es posible desde el corazón, cuando dos individuos honestos encuentran una forma de comunicarse más allá de los tópicos y las consignas.

Cinta austera, de ritmo pausado pero devastador, donde la mínima trama externa siembra un caudal de sugerencias e ideas íntimas y fértiles que por su universalidad conmueven lo más hondo y justo del alma. Calladamente lanza un grito de confianza y entendimiento, pero… ¿quién lo escuchará?
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36 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El maestro
Hermosa película. De corazón complejo e intrincado y de apariencia sencilla y fabulesca.
Es un viaje. Dos hombres y un paisaje. Muchas aventuras, dificultades y una conclusión.
Y, al mismo tiempo, se plantean diversos asuntos de forma inteligente y sutil:
- El principal tema, la tesis central, quizás sea la confrontación de lo concreto con lo abstracto. El valor infinito de una vida humana cuestionado, perseguido, sojuzgado, constantemente, por la concurrencia de grandes ideas-fuerza (la familia, la ley de la sangre, la venganza, el pueblo, la independencia, el ejército... ). Lo cual lleva a una lección moral esencial: el bien se realiza a través de las pequeñas cosas, los actos más nimios y cotidianos, desde abajo hacia arriba (no al revés), desde el hombre con el que hablas, compartes la comida o miras.
- Lo trascendente. Un Dios al que se alude varias veces, el musulmán o el cristiano. Y relacionado, una especie de panteísmo, reflejado en la tremenda importancia de la naturaleza, desolada, lunar, árida, desértica; que sirve de guía, referente y espectador, como un espejo en el que el hombre debe mirarse para comprender lo efímeros que somos, lo frágiles, lo delicadas que son nuestras almas y nuestros cuerpos como para andar destruyéndolos tan alegremente, con tantas excusas, tan gratuitas y perniciosas.
- La amistad. Aprender a ver al otro, a descifrarlo, a entender de dónde viene y por qué, a tratar de ponerse en su lugar, aunque sea solo un poco.
- El absurdo humano. Los que lucharon contigo ayer, mañana te querrán matar. Los que te consideran amigo hoy, serán los que te condenen después.
- Las fronteras diluidas. El protagonista (el buen Mortensen). De padres españoles que se crió con franceses y árabes, y vive en tierras norte africanas. ¿De dónde es? ¿Por quién debe morir? ¿Cuál es su patria?
- El amor (la mujer). Aquello que nos hace humanos, que nos consuela y nos da sentido.
Y todo mostrado sabiamente, a través de una narración sobria, rotunda, austera. Sin caer en demagogias o buenismos indigestos.
Los actores, magníficos. La dirección, estupenda. Gran película.
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27 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil