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Arrebato (1979)

Arrebato
Trailer
7,3
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Sinopsis
José Sirgado, un joven director de cine, ha terminado su segunda película y se siente profundamente insatisfecho. Tal vez sus relaciones con el cine no tengan nada que ver con lo que él había imaginado. Tal vez la heroína ha dejado una huella más profunda de lo previsto. Tal vez su ruptura con Ana -la protagonista de su primera película-, sea una especie de boomerang. Sin duda lo es. Al volver a casa, ambas -Ana y la heroína- le aguardan como si nada hubiera ocurrido. José, que está muy alterado, no tarda en caer en la tentación. Sin embargo, un misterioso paquete parece acudir en su ayuda. Lo envía Pedro, un adulto de comportamiento infantil al que José apenas prestó atención cuando lo conoció, pero que ahora resurge como la única respuesta posible al angustioso SOS de José. La extraña trayectoria vital de Pedro, reflejada en la película y la grabación que contiene el paquete, arrastrará a José a un punto límite. Ana, el sexo, el cine, las drogas, quedarán atrás en este arriesgado salto al vacío para el que José tal vez no esté debidamente preparado. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Arrebato
Duración
110 min.
Guion
Iván Zulueta
Música
Grupo Negativo
Fotografía
Ángel Luis Fernández
Productora
N.A.P.C
Género
Intriga Drama Drogas Cine experimental Película de culto Cine dentro del cine
Premios 0
"Cine que queda (...) Es "Arrebato" un instante oscuro del pesimismo. Es cine intrincado, insondable en algún punto de su torcido y tumultuoso recorrido. Y es, sobre todo, cine en carne viva, turbador, doloroso y elevado"
[Diario El País]
10
Redefinición del arte
Se acabaron los guiones imperfectos. Que son inverosímiles, un engaño al espectador.
Se acabó la imagen mejorable. Que no exprime las posibilidades de la fotografía.
Se acabaron las interpretaciones sublimes.Qué bien está Fulano, aunque no tanto como Mengano, lo mejor de su carrera.
Se acabó la historia hueca. Que no tiene sustancia. Que no significa nada.

Se acabó esta forma de ver y analizar el cine.

Cuando una película es arte, lo es por sí misma. Por lo que tiene de CINE. Si has perdido la inocencia, no entrarás en ella.
Cuando una película alcanza el mito, adquiere entidad propia, se separa de su autor. Lo vampiriza.
Y no admite explicaciones racionales, ni exámenes. Sólo será válida la crítica poética.

Arrebato cambió mi forma de ver el arte. No de disfrutarlo.
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205 de 287 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La fascinante atemporalidad de una obra de arte
Cualquier persona que ve “Arrebato” por primera vez tarda relativamente poco tiempo en darse cuenta que la película de Zulueta elude con destreza y habilidad los cauces del cine convencional para perderse en los tortuosos meandros del cine experimental. Personalmente no me considero excepcionalmente perspicaz ni clarividente. Ni muchísimo menos. Pero intentar visionar “Arrebato” desde la perspectiva del raciocinio es un despropósito absoluto.

Todo empieza con una cinta de Super 8 que Pedro ( Will More )le envía a José ( Eusebio Poncela ) conjuntamente con un cassette que contiene enigmáticas confidencias existenciales. Esa cinta se nos muestra inicialmente como un McGuffin cinematográfico en toda le regla. Craso error. Zulueta, consciente de ello, rehuye toda tenaza argumental y procede a deconstruir su guión con premeditación y alevosía.

Cuando lo que acontece escapa a toda lógica, el espectador se siente inmerso en una encrucijada. El derecho al pataleo, opción lícita y natural en la mayoría de los casos, se traduce indefectiblemente en la acción de cagarse en las muelas del director, de su familia y de los amiguetes de Nueva York, responsables de introducir a Iván en las diabólicas sendas del cine underground. Ello conduce, por ejemplo, a pregonar la mediocre interpretación de los actores, las insostenibles lagunas del guión, la tosquedad o precariedad de sus medios tecnológicos o el irrisorio efecto de su banda sonora. Mi alternativa, en cambio, consistió en desistir de todo intento de rastrear cualquier idea de organigrama narrativo y limitarme a disfrutar de todo lo que mi intelecto me permitiera. De ese críptico devenir de flashbacks. De esa fascinante mezcla de formatos. De ese turbador empleo de los efectos sonoros. De ese autodestructivo submundo de la droga y las paranoias artísticas. De esa obsesiva y subyugante búsqueda del arrebato artístico. De la quimérica obtención del “estado de gracia”.

Sólo así, despreciando cánones y vulnerando axiomas, pude gozar de “Arrebato” perdiendo definitivamente mi virginidad underground y corroborando que, al margen de su aura hermética y compleja, la peli de Zulueta es una de las pocas obras de arte que ha dado el cine español.

P.D..: No puntúo “Arrebato” con mayor generosidad porque le debo un segundo visionado y, porque, pese a que me ha fascinado enormemente, me siento hipócrita otorgándole un 10 a un film que me desencaja y transfigura mi cara en la de un completo bobalicón.
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126 de 153 usuarios han encontrado esta crítica útil