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Lacombe Lucien (1974)

Lacombe Lucien
Trailer
7,2
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Sinopsis
Durante la Segunda Guerra Mundial Lacombe, un joven campesino cuyo padre está prisionero en Alemania y cuya madre se acuesta con su jefe, intenta ingresar en la Resistencia. Rechazado por el cabecilla local, ingresa por azar en la policía alemana. Con una capacidad asombrosa para amoldarse a lo que su nuevo puesto le exige, su vida cambia cuando se enamora de France, la hija de un sastre judío. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Lacombe Lucien
Duración
140 min.
Guion
Louis Malle, Patrick Modiano
Fotografía
Tonino Delli Colli
Productora
Coproducción Francia-Italia-Alemania del Oeste (RFA); NEF / UPF / Hallelujah Film / Vides Cinematografica
Género
Drama II Guerra Mundial
8
Excelente relato del ambiente colectivo de la Francia ocupada
Louis Malle dirige el film, en el que además interviene como coproductor y coguionista. Rodada en Figeac (Francia), fue nominada un Oscar (película de habla no inglesa). Ganó un BAFTA (película), un Crítics Awards (película), un NBRA (actor reparto) y un NSFCA (actor reparto). Se estrenó el 29-IX-1974.

La acción tiene lugar en un pequeño municipio del suroeste de Francia, entre junio y agosto de 1944. Narra la historia de Lucien Lacombe (Pierre Blaise), un muchacho analfabeto, de 18 años, trabajador de la limpieza, hijo de un miembro de la Resistencia detenido y deportado. El desinterés por el trabajo y deseos de aventura le llevan a solicitar la admisión en la Resistencia, que no obtiene por su escasa edad. Reclutado por los colaboracionistas de la policía, conoce a France Horn (Aurora Clément), hija de un sastre judío, de la que se enamora.

La película describe la actitud de la población ante la ocuapción nazi, alejada del mítico heroísmo de la versión oficial. El intercambio de colaboración por inmunidad y supervivencia definió el comportamiento ampliamente mayoritario. A Malle le gusta demoler mitos, en este caso el de la heroica resistencia de la población frencesa. La proyección del film levantó en Francia una encendida polémica y protestas públicas que alcanzaron niveles de paroxismo. La película no formula reproches: relata hechos de forma escueta y, en ocasiones, seca y áspera. La historia tiene por protagonista a un muchacho inmaduro, sin criterio propio, que se siente satisfecho con las ventajas que obtiene como colaborador de las SS. No es del todo inocente: es testigo de crímenes abominables y en algunos participa activamente. No desconoce la gravedad de los hechos, lo que convierte el relato en una reflexión sobre la pérdida de la inocencia.

La música, de acompañamiento, utiliza melodías fancesas de la época y jazz, al que Malle era muy aficionado. Se oyen solos de piano, de viento y fragmentos orquestales jazzísticos. La fotografía se beneficia de unos escenarios y un vestuario de época excelentes y de la buena mano de uno de los mayores directores de fotografía, Tonino delli Colli ("El verdugo", 1963). Las imágenes del caballo muerto son impresionantes. El guión elabora una historia trágica, exenta de juicios de valor, que aborda el tema tabú del colaboracionismo. La interpretación corre a cargo de actores y actrices no profesionales. Pierre Blaise inició una carrera prometedora, que truncó un mortal accidente de tráfico. Aurora Clément tuvo una prolongada carrera de éxitos. El secundario Helfer Lawenadler, en el papel de médico, obtuvo 2 premios internacionales merecidos. La dirección construye una pieza que recrea con acierto el ambiente de la Francia ocupada y sometida.

La película constituyó uno de las mayores éxitos del autor y, a la vez, la causa de una acalorada polémica, que le llevó a establecerse en EEUU.
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26 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
MOTIVOS PARA LA TRAICIÓN
Primer acercamiento de Louis Malle al tema de la Francia ocupada y el colaboracionismo, que luego culminaría con "Adiós muchachos", en mi opinión su mejor obra.

Lacombe Lucien es un joven campesino cuyo padre está preso de los alemanes y cuya madre ha establecido relaciones sentimentales con otro hombre; su vida es vulgar, marcada por cierto desamparo fruto de la ausencia de la figura paterna, pero el carácter del muchacho se revela cruel y afanoso por ejercer poder. Alguien escribió una vez que todo poder es una violencia ejercida sobre los otros, y es precisamente la predisposición humana a ejercerlo la realidad que pone al descubierto el proceso histórico de la ocupación. En él, gentes aparentemente sencillas ven al alcance de sus manos la posibilidad de vengarse de sus vecinos, de enriquecerse a su costa, o simplemente de humillarlos. Lucien no es distinto; al principio se contenta con maltratar animales (el pájaro, los conejos), pero pronto encontrará un medio mejor de ejercer el poder de la mano de la policía alemana. En su seno va a buscar un referente a seguir, así como un sentimiento de pertenencia y un vehículo de promoción personal, motivaciones que se verán paulatinamente truncadas por su relación amorosa con una joven judía. Tan sólo ese amor (otra emoción o necesidad puramente humana) le empujará a traicionar a los traidores.

El filme tiene numerosas virtudes, comenzando por un buen guión y una excelsa fotografía tanto en interiores como en exteriores. La dirección artística logra una eficaz ambientación y recreación de la época, factor que resulta reforzado por la elección de la música, con abundantes temas de guitarra del genial Django Reinhardt. Malle filma con parsimonia, sin apresuramientos, atento a los silencios y los rostros, consiguiendo un rigor estético casi documental.

El fenómeno colaboracionista siempre ha resultado muy difícil de asumir para Francia, que tras la guerra se esforzó en crear el mito de que toda la sociedad ocupada era "resistente"; de ahí que a Malle le llovieran críticas desde todos los sectores sociales y sensibilidades ideológicas por este frío y descarnado acercamiento a una realidad menos heroica, y por eso mismo, más cierta. De hecho, ante las reacciones desatadas, Malle decidió emigrar durante un tiempo, concretamente a los EE UU, por lo que desde "El Unicornio" (1975) hasta "Adiós muchachos" (1987) no volvió a dirigir en Francia. No obstante, resulta irónico que su vuelta tuviese lugar de la mano de una película que volvía a abordar los mismos temas; Malle no había encontrado motivos para traicionarse a si mismo.
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil