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El hombre de las figuras de cera (1924)

El hombre de las figuras de cera
Trailer
6,4
254
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Sinopsis
Cuenta la historia de un joven escritor que acepta un anuncio para escribir historias en torno a las figuras que se exponen en un gabinete de estatuas de cera exhibido en una feria. La hija del dueño, muy pronto, queda atraída por el joven empleado... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Alemania Alemania
Título original:
Das Wachsfigurenkabinett (Three Wax Men)
Duración
84 min.
Guion
Henrik Galeen
Música
Película muda
Fotografía
Helmar Lerski (B&N)
Productora
Neptune-Film A.G.
Género
Fantástico Comedia Drama Terror Cine mudo Expresionismo alemán
3
Un peñazo de cera
Tenía buenas sensaciones acerca de esta película, ya que, me gusta el expresionismo alemán, y esta película, además, parecía interesante, puesto que contaba tres historias de personajes malévolos. Pues me equivoqué.

Pese a que la película dura poco (unos 70 minutos), se hace larguísima y pesada, ya que, las historias no enganchan. Además, son muy desiguales: las dos primeras duran alredededor de media hora mientras que, la de Jack el Destripador (a priori, la más atractiva) dura menos de 10 minutos y, la verdad, no es lo que uno espera.

Los actores, ni fu ni fa, quizás el mejor es Emil Jannings, aunque, la verdad, tiene cosas infinitamente mejores.

El film es un perfecto ejemplo de que, aunque la película sea antigua, no es para nada buena.

Mira que me gusta el cine mudo, pero esta película es un auténtico coñazo. No la recomiendo en absoluto.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
En la estela de Caligari
Esta película narra tres historias inspiradas en sendas figuras de cera, las de Haroun-al-Raschid,, Iván el Terrible y Jack el Destripador. La primera sustituye los decorados angulosos de Caligari por formas redondeadas adaptadas al panzudo califa encarnado por Jannings y la influencia del film de Wiene es evidente. Es quizás demasiado larga aunque la anécdota es divertida y Olga Belajeff es deliciosa como la esposa del panadero. La segunda es un poco más realista en los decorados y, para ser justos, parece haber servido de inspiración a Eisenstein para su película sobre el temible zar. La tercera es la más interesante, con complicadas sobreimpresiones , y también, al desarrollarse en una feria, la que más recuerda a Caligari. Es un alarde visual y, si resulta un poco corta (unos siete minutos), también hay que reconocer que esa catarata de imágenes que llega casi a la abstracción no podía prolongarse mucho más.
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