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Sweet Country (2017)

Sweet Country
Trailer
6,6
577
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Sinopsis
Inspirada en una historia real sucedida en el interior de Australia en 1929. Cuando el aborigen Sam (Hamilton Morris) mata al propietario blanco Harry March (Ewen Leslie) en defensa propia, Sam y su mujer Lizzie (Natassia Gorey-Furber) emprenden la huida. Pero la pareja será perseguida de forma incansable por las autoridades. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Australia Australia
Título original:
Sweet Country
Duración
112 min.
Estreno
25 de mayo de 2018
Guion
Steven McGregor, David Tranter
Fotografía
Dylan River, Warwick Thornton
Productora
Bunya Productions. Distribuida por Memento Films International
Género
Western Drama Racismo Años 20
7
Áspero Enclave
Retomar el género del western pudiera parecer un acto de nostalgia o escapismo, pero revitalizarlo, renovando sus entrañas con tanto mimo como respeto es una labor digna de elogio que merece ser resaltada. Esto es el caso del presente filme que evoca las cintas de vaqueros del Hollywood clásico pero añadiendo un brioso discurso autocrítico que lo convierten en una rareza llena de audacia y rabia. Estamos en Australia, años veinte del pasado siglo, pero sólo la alusión velada a la Gran Guerra Europea (luego llamada I Guerra Mundial) nos permite determinar la época. Y como todo país colonizado por los desteñidos europeos y con una milenaria población autóctona aborigen, el rechazo, desprecio y vejación con la que los invasores agravian a los nativos nos recuerda que todos somos culpables de unas actitudes arrogantes y racistas, por demasiado tiempo consideradas ‘normales’.

Negar la evidencia de esa infausta y perseverante ignominia visceral nos llevaría a repetir los errores del pasado. Por ello lo que podría parecer una cinta localista se erige así en una pertinente acusación intemporal contra todos aquellos que se creen superiores e inmaculados, recordándonos que la fraternidad y la compasión son tan humanas como cicateras y que conviene acordarse de dónde venimos para no tropezar de nuevo en la misma piedra de la infamia. Basta con que un nativo mate a un blanco para que el ‘sentir popular’ lo quiera linchar sin más, obviando los detalles y disquisiciones de leguleyo que permitan determinar su grado de culpabilidad o los motivos exactos de semejante suceso. Este es el meollo del relato: mostrarnos una sociedad escindida entre ‘nosotros’ los buenos por la gracia divina y los odiosos ‘otros’ criminales por naturaleza y pigmentación de la piel.

Además nos propone un recorrido punzante y nada benévolo – aunque quizás algo premioso – sobre un paisaje tan lejano como severo, tan inhóspito como rudo, es decir, de la Australia ‘profunda’ alejada tanto de las metrópolis bulliciosas como de las leyes que oficialmente rigen esos recónditos territorios quizás ya ‘independientes’ pero tanto entonces como ahora bajo el dominio de la áurea corona británica. Pocas veces se ha visto tan bien retratado el complicado tema de la justicia humana como en esta agreste propuesta a trasmano de fatigados tópicos al uso. Y al cubrir su inequívoco discurso antirracista en un envoltorio insólito y remoto nos permita apreciar mejor el esfuerzo que requiere construir un mundo cabal y recto en la bárbara lontananza de la periferia, donde impera la ley del talión.

Es admirable la reconstrucción de una época pasada y, sin embargo, aún próxima. Y aunque el ritmo demasiado moroso – elegido de forma consciente – pueda desafiar nuestra paciencia, el resultado final es encomiable y desolador.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Interesante
La película si bien no es mala tampoco es excelente.

Empieza de una forma que a más de uno podría enganchar, cuenta una historia buena pero demasiado lenta y con muy pocos momentos que te hagan sentir alguna emoción, no es mala como dije pero realmente no hay nada destacable de la misma. Hay una película parecida a ésta que a mi parecer es mucho mejor, se llama "The Ballad of Lefty Brown" que tratan casi de lo mismo y ambientada casi en la misma época, pero que en la mencionada se me hace es mejor en muchos aspectos que "Sweet Country".

La historia es simple, un ciudadano indigena "negro" mata a un "blanco" en defensa propia, sin embargo deciden darle caza por el crimen que cometió pero sin importárles la razón de el porqué lo hizo sino el color de la persona de quién lo hizo, así que el resto de la película transcurre en el seco y árido desierto de Australia donde vemos unos excelentes paisajes pero que a pesar de ello la película no logra despegar en ningún momento, quedándose solo en una película genérica con un guión más que aceptable y una gran ambientación.

La película la verdad a pesar de que no es mala, no se la recomendaría a nadie, solo es para que uno la vea en una tarde aburrida y este solo en casa.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil