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La vida es un milagro (2004)

La vida es un milagro
Trailer
7,3
5.028
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Sinopsis
Bosnia, 1992. Luka, un ingeniero serbio de Belgrado, se ha instalado en una casa aislada con su mujer Jadranka, cantante de ópera, y su hijo Milos. Luka está preparándose para construir una vía ferroviaria que hará de la región un paraíso turístico. Pero, cegado por su trabajo y por su natural optimismo, Luka no presta atención a los persistentes rumores de una guerra civil inminente. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Serbia y Montenegro Serbia y Montenegro
Título original:
Zivot je cudo (La vie est un miracle)
Duración
155 min.
Guion
Emir Kusturica, Ranko Bozic
Música
Dejan Sparavalo, Emir Kusturica
Fotografía
Michel Amathieu
Productora
Coproducción Serbia y Montenegro-Italia-Francia; Les Films Alain Sarde / Rasta Film / Rasta Films / Studio Canal
Género
Comedia Romance Guerra de Bosnia Años 90
"Con sus momentos de elaborada surrealidad, pero también con sus excesos y su controlada locura. (...) termina dinamitando por dentro los elementos interesantes que, con todo, el filme contiene."
[Diario El País]
"El amor en tiempos de guerra. (...) Kusturica no se deja abatir por esa guerra incomprensible y se parapeta tras su cámara armada de música y de vida, infestada de animales y sonrísas zíngaras. (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
8
UNA PELICULA PARA BEBER Y VIVIR
Si la vida es la guerra y la guerra es un drama, entonces,la vida es una comedia. Aunque sea una deducción disparatada para un filósofo, ésta, parece ser la conclusión voluntarista de la inusual lógica de Emir Kusturica. El director ¿bosnio? ¿serbio? ha firmado una ¿comedia? ¿drama? No hay forma de confirmar estas precisiones recorriendo los territorios de internet. Cierto es que nació en Sarajevo, en la actual Bosnia-Herzegovina, y la valoración de si el filme es una comedia ,drama o qué, dependerá, al final, de la mirada de cada espectador.
Parecido desconcierto o desacuerdo ha merecido para la crítica la llegada de la película a las pantallas. Algunos opinan que Kusturica se repite, que no aporta nada nuevo .Otros, a quienes me adhiero, reivindican este trabajo como una obra con fuerza y valor notables. Es verdad que hay elementos muy reconocibles que se asocian con la anterior filmografía del director, pero, ¿es eso un defecto? Cierta locura de los personajes, que albergan una entrañable comicidad; situar la acción en un escenario popular, con gente sencilla; la presencia importante de la música, son características que dibujan su firma inconfundible. La excentricidad que otorga este Fellini balcánico a sus criaturas - humanas y animales- en la película, podrá exasperar a algún espectador carente de sentido del humor, que creerá que Kusturica frivoliza al abordar así, el dramático conflicto de la antigua Yugoslavia. Pero alguien que, como él, ha nacido y vivido allí, está moralmente autorizado a tratar esos acontecimientos desde el tono anímico que quiera. Ya, hace algunos años, fue malinterpretado por unas declaraciones por las que se le adjudicó la etiqueta de proserbio, que en este contexto viene a ser sinónimo de fascista o nazi. Y no iban por ahí las cosas. Descifrando, por ejemplo, el discurso de la película de hoy, habrá que pensar que sus declaraciones irían más en el sentido de la canción de Jorge Drexler, cuya letra empieza así: “Yo no se de donde soy, mi casa está en la frontera y las fronteras se mueven como las banderas....” .Además , quienes hayan visto otras películas de Kusturica como El tiempo de los gitanos, Underground, o Gato negro, gato blanco, tendrán la seguridad de que no es un nacionalista proserbio sino alguien que ama al ser humano por encima de las banderas, y que es un optimista incurable,. como Luka, uno de los protagonistas de La vida es un milagro. De todas formas, claro que choca ver una película así, si la comparamos con otras, tan sólidas y necesarias como Las flores de Harrison, que también penetraba en esa guerra todavía caliente. Pero de todo tiene que haber en la viña cinematográfica; la diversidad siempre enriquece. Por otra parte, La vida es un milagro cuenta, sobre todo, una gran historia de amor.
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38 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sigamos alucinando
Surrealista.... ¿? Lo que si resulta surrealista son las críticas que he podido leer sobre esta [excelente] película. Empezando por la comparación con "El milagro de P. Tinto" (ya puestos, "Mortadelo y Filemón) o con... ¡¡"Largo domingo de noviazgo"!! (animo al autor de tan excelsa crítica a deslumbrarnos con las concomitancias de ambos filmes... puede ser divertido ).

"Sobre gustos, colores". Sabia frase que ha perdido buena parte de su significado. Me puede gustar la comida de Burger King, pero ello no implica que sea "buena".

Tratar a Kusturica de pedante, eso sí es surrealista. Otra crítica dice que pinta a los bosnios como angelitos... bueno animaría a ver "Grbavica", o a visitar Bosnia, para saber de primera mano las burradas que cometieron los "chetnik" serbios (empezando por la violación estratégica de mujeres musulmanas, sabiendo que serían repudiadas por sus familias, con la consiguiente ruptura generacional en Bosnia).
Hablando de la película. Kusturica NO ES cine de autor. Si el encefalograma de los espectadores (de todos, me incluyo) está intoxicado con ritmos narrativos USA (de videoclip MTV) e historias donde lo único importante es:
A) partirte la caja
B) ver palos a montones
C) que el Shyalalyan de turno te "sorprenda" con el final
D) algún susto de atracción de feria: buuuuuu!!!
E) omprobar "que bonito es el amor", sobre todo entre actor+actriz monísimos

eso NO QUIERE DECIR que todo director que haga una película fuera de este esquema sea acusable de "cine de autor" (nótese el odio que se añade a este término).

Por eso, Kusturica no lo es. No es intelectual. No lo son sus bromas, gags... que tampoco son en absoluto suerrealistas: conozcan su vida y la de sus colaboradores y vean que, como en las increibles historias de García Márquez, la base real es enorme. Tiene su propio ritmo narrativo, que resulta prácticamente impecable. Porque Kusturica descubre, como Bergson, que la risa es el canal para decir las más dolorosas verdades, y cuanto más se roza la locura, más cerca se está de mostar la realidad.
"La vida [fue] un milagro" en ese destrozo de país, convertidas sus casas en gruyère. La expresividad de la historia no busca emocionar (¿qué es eso de que, si no fuera por la música, se lograría cierto clímax?, por favor... para llorar, véanse "Philadelphia"), sino darnos a entender el caos, la mezcla irracional que era Yugoslavia. Por eso música, personajes, guión... son calculadamente caóticos, locos. Los personajes han perdido la cabeza, para poder vivir en un lugar donde "La vida es un milagro".

Similar tema, con música sensiblera y rancia, lo toma Benigni (prestigioso director, de gran trayectoria posterior...jaja), añadiendo gags años 20 (slap stick de manual) y desata elogios de público y crítica. No importa que hacer coñas con un campo de concentración esté fuera de lugar. Ahora resulta que el "raro", el "surrealista", el que está fuera de lugar, es Emir Kusturica.
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22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil