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Shortbus: Tu última parada (2006)

Shortbus: Tu última parada
Trailer
6.3
7,337
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Sinopsis
Varios neoyorquinos navegan por los vericuetos tragicómicos del sexo y del amor dentro y fuera de un club polisexual underground llamado "Shortbus". Sofia, una terapeuta sexual que nunca ha tenido un orgasmo, lleva años fingiendo con su marido. Severine, una dominadora, intentará ayudarla consiguiéndole diversas relaciones sexuales. Por otro lado dos pacientes de Sofia, James y su compañero Jamie, piensan en incluir a un tercero, Ceth, en su relación sexual, pero Jamie no acaba de decidirse. Todos se encuentran en Shortbus, un lugar fuera de lo común en la Nueva York post 11-S donde se mezcla la política, el arte y el sexo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Shortbus
Duración
102 min.
Estreno
9 de febrero de 2007
Guion
John Cameron Mitchell
Música
Yo La Tengo
Fotografía
Frank G. DeMarco
Productora
Fortissimo Films / Q Television / Process Productions / THINKFilm [USA]
Género
Drama Erótico Homosexualidad Cine independiente USA
"Sabe mostrar sexo explícito sin agredir al público poco curtido en el cine X (...) resuelve su juego mediante una lógica más musical que narrativa. Cameron Mitchell ha vuelto a hacer una obra única en su especie. Y necesaria."
[Diario El País]
"Sexo en Nueva York. (...) No es 'porno': su intención no es la de excitar y el sexo se utiliza para hablar de sentimientos, soledades e inhibiciones (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)."
[Diario ABC]
8
(Mucho) sexo en Nueva York
Insólita reflexión sobre la importancia del sexo para el alcance de la felicidad. La segunda película de John Cameron Mitchell, tras la genial "Hedwig and the angry inch", es una divertida y valiente tragicomedia que sigue a distintos personajes en busca de la satisfacción afectiva y sexual.

Ritmo ágil, geniales diálogos co-escritos por los actores y situaciones desternillantes -junto a momentos amargos- son los puntos fuertes de una cinta de sana irreverencia, que lejos de buscar la mera provocación, se preocupa por encontrar soluciones para unos personajes con problemas emocionales. Abstenerse mentes cerradas y asiduos de la Cope.
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82 de 113 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
PELÍCULA CON SEXO EXPLÍCITO NO PORNOGRÁFICO
El impulso liberador que llenaba de pasión el canto de “Hedwig and the Angry Inch” se diversifica y vuelve coral en “Shortbus”, entrelazando tres historias de contacto a flor de piel, personajes que en la aglomeración neoyorquina viven pegados unos a otros sin que por ello deje la soledad de abrir abismos personales.

John Cameron Mitchell mantiene su original actitud creadora y continúa desplegando inventiva visual. Nueva York aparece representada por una fabulosa maqueta animada por la que se desplaza el foco del relato de un edificio a otro a vuelo de avión más que de pájaro. Significativamente, la película arranca con primerísimos planos de la estatua de la Libertad.

A otra escala, el club “Shortbus” (nombre de los microbuses escolares para alumnos con necesidades especiales) funciona también como una maqueta de un sector liberal de la sociedad. Es un club como los warholianos de los sesenta, un loft de Brooklyn dirigido por Justin Bond, legendaria figura del cabaret posmoderno, donde los asistentes se reúnen a tomar copas, armar debates culturales, talleres, conciertos, exposiciones, y también concurridas bacanales en la sala principal.
JCM lo puso en marcha para la película y funcionaba de hecho, con lo que proporciona escenario real a la filmación, que cobra un documental aire de reportaje.

En el club confluyen los personajes de las tres historias principales, en busca de solución a sus conflictos emocionales. Son una terapeuta sexual que, a pesar de ejercitar con su pareja el Kamasutra entero, finge ruidosamente los orgasmos (una forma de ganar tiempo, justifica) porque nunca ha tenido uno, y empieza a considerarlo inaplazable; una pareja gay en crisis, que prueba a ampliar la relación para revitalizarla; una dominatrix profesional incapaz de implicarse afectivamente excepto a través de la fusta.
Alguno de ellos graba su vida en video digital, otra la fotografía en polaroids, lo que proporciona material para enriquecer el montaje, de por sí ágil y fluido.

El director prescinde de la censura, la ignora olímpicamente y la deja atrás. Un primer resultado es que se esfuma la aureola pornográfica. Los desnudos y acoplamientos aparecen en su papel narrativo, sin carga morbosa o excitante. Acaso cómica, por momentos, como en cierta versión “orgánica” del himno estadounidense…

Otra peculiaridad del experimento es la gran dirección de actores que, en trabajo colectivo, aportan sus historias personales.

Con todo, la película permanece deliberadamente en un nivel de fábula bienintencionada, un tanto naif. Lo es suponer una ilimitada fuerza liberadora al orgasmo, la idea del club como fantástica central generadora de energía al potenciar en las orgías conexiones, chispas, corrientes y fusibles, en una visión utópica que encantaría a Wilhelm Reich.
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46 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil