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La higuera de los bastardos (2017)

La higuera de los bastardos
Trailer
5,2
563
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Sinopsis
La historia de un falangista reconvertido a ermitaño que queda atrapado al cuidado de una higuera después de sentir la mirada de odio de un niño de diez años, hijo de una de sus víctimas, que despierta en él la certeza de que cuando crezca, lo matará. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
La higuera de los bastardos
Duración
111 min.
Estreno
24 de noviembre de 2017
Guion
Ana Murugarren (Novela: Ramiro Pinilla)
Fotografía
Josu Inchaustegui
Productora
Blogmedia
Género
Comedia Drama
7
Crítica de la Higuera de los Bastardos por Cinemagavia
La Higuera de los Bastardos de Ana Murugarren tiene desde el principio una atmósfera de cuento cruel para pasar por un género tan nuestro como el esperpento y retomar, como en una montaña rusa, al cuento siniestro. La historia es un paseo por la Guerra Civil y sus años posteriores donde no se nos ahorra la crudeza de la represión ni la mezquindad de los personajes. Como en todas las situaciones de conflicto, la guerra española fue el caldo de cultivo para que afloraran lo mejor y lo peor de los sentimientos humanos.

En La Higuera de los Bastardos, la mayoría de los personajes tienen su parte oscura bien a la vista. Sin embargo, y esto es uno de los mayores logros de la cinta, no generan un rechazo total en el espectador. No son malvados de TBO, planos y maniqueos. Quien asiste a sus miserias llega a entenderlos dentro de su oscuridad.

En el Getxo de 1938 Rogelio (Karra Elejalde), un falangista irredento asesina a un maestro republicano y a su hijo mayor. La mirada del hijo pequeño de la víctima causará una reacción inusitada en él. Como si de repente descubriera la inutilidad de todos los conflictos al quedar convencido de que el niño de diez años lo asesinará de mayor para vengar a su padre y hermano. Cegado por esta idea descubre que el niño ha plantado una higuera en el lugar donde han sido enterrados sus familiares. Conminada por la mirada muda del niño Rogelio se toma como una promesa el cuidar de la higuera.

Tomado por un loco primero y luego por un visionario religioso el personaje de Karra Elejalde verá pasar ante sus ojos las primeras décadas de la dictadura franquista sin moverse de higuera. Asistiendo al desencanto de muchos falangistas y su eterna revolución pendiente hasta llegar al desarrollismo económico de los 60 con los tecnócratas del Opus.

Los actores consiguen dar carne a unos personajes con los que sería fácil caer en la interpretación impostada. Los biotipos políticos y humanos están perfectamente encarnados por ellos. El falangista que cree ciegamente en la Nueva España para desencantarse lentamente (Elejalde), el soplón Ermi que hace de su cinismo su forma de vida (un soberbio Carlos Areces), el pícaro que ve de la nueva situación política un lugar donde medrar (Jordi Sánchez) y el niño bien jugando a soldado, cruel y discrecional en sus decisiones (Mikel Losada).

Es Losada el más forzado de los actores. Su intento por hacer despreciable su personaje le hace ser en puntos de la película muy exagerado. Entre tanto hombre destaca una Pepa Aniorte en estado de gracia. Su Cipriana es una rara avis en este universo masculino cruel. Una mujer religiosa sin estridencias y que ve desde una distancia irónica y cínica lo que sucede ante sus ojos. La habilidad de Aniorte para colocar las frases en el punto adecuado es uno de los disfrutes de la película.

Junto a los actores, como uno más, está el paisaje del norte al que la directora ha convertido en un protagonista mudo de la historia. Este muestra lo peor de sí mismo (la oscuridad, el frío, la lluvia interminable) y lo mejor cuando la cinta evoluciona por sus tonos de cuento macabro a astracanada y viceversa. Con el oscuro paisaje ocurre como con los protagonistas de la historia. Aun sabiendo lo poco agradables que resultan a priori, es inevitable no sentir interés y, en algunos casos, hasta fascinación.

Una película que gustará a los que no soportan las películas españolas sobre nuestra guerra y a aquellos que quieran dejarse llevar por los relatos con un punto de oscuridad atractiva. Como Tim Burton hubiese descubierto Simón del desierto.

Escrito por David González

https://cinemagavia.es/higuera-de-los-bastardos-pelicula-critica/
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
La flaqueza del falangista
Simbología obvia y gruesa para una duración estrepitosa teniendo en cuenta lo (no) contado.
Si digamos que hay un prólogo, un desarrollo y un final, podríamos quitar la mitad (todo lo gordo) y nos quedaría el inicio (mucho más reducido mejor, para qué tanto insistir en lo mismo, en las bellaquerías de los truhanes de telenovela barata) y el seco final (más un epílogo minúsculo). El resto es morralla, repetición, personajes de cartón piedra, malos de opereta y cuchufleta, maniqueísmo y una superficialidad en la que es imposible entrar a buscar cualquier tipo de información, imaginación o gracia. Minutos eternos de situaciones insostenibles, reiterativas, absurdas en su vacío y nulo interés.
Guecho. Los nacionales malos matan a los rojos buenos (se supone, ¿o no?). Vamos bien. Todo en orden. Como (casi) siempre en estos casos cinematográfico españoles. Hay una mirada. Una culpa. Una paranoia. Y una higuera.
¿Redimirá sus pecados asesinos el falangista felón? ¿La higuera será el lugar de penitencia del malandrín o de peregrinación de todas las muchedumbres necesitadas de luz? ¿La higuera molestará a los que del pasado ya nada malo quieren recordar?
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13 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil