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La última caza (1956)

La última caza
Trailer
6,6
583
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Sinopsis
Historia de cazadores de búfalos ambientada en las praderas del noroeste de los Estados Unidos a comienzos de 1880. Sandy McKenzie está cansado de cazar búfalos; en cambio, Charlie Gilson, disfruta tanto matando búfalos como indios. A pesar de sus diferencias, siguen cazando juntos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Last Hunt
Duración
108 min.
Guion
Richard Brooks (Novela: Milton Lott)
Música
Daniele Amfitheatrof
Fotografía
Russell Harlan
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Western Caza
"Espléndido western de resabios ecologistas, precursor de la etapa crepuscular del género, que abrió las puertas a los territorios que más tarde explorarían directores como Peckinpah. (...) un canto a la pureza, la tolerancia y la vida natural, al tiempo que a la pasión por el cine."
[Diario El País]
7
Los búfalos
Westerns del realizador Richard Brooks (1912-92) (“A sangre fría”, 1967). El guión, del propio Brooks, adapta la novela “The Last Hunt” (1954), de Milton Lott. Se rueda en escenarios naturales de Dakota del Sur (Badlands National Park, Carter State Park y Sylvan Lake) y en platós de MGM Studios. Producido por Dore Schary (“Caravana de mujeres”, Wellman, 1951) para MGM, se estrena el 30-IV-1956 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en tierras de Dakota del Sur, entre junio y diciembre de 1883. El cazador de búfalos Charlie Gilson (Taylor) desea aprovechar las últimas oportunidades de cazar libremente búfalos en las praderas del NO del país, poco antes de su inminente prohibición. En la población de Medicine Rock reúne a un grupo de cuatro hombres al que se incorporan Sandy McKenzie (Granger) como socio, el desollador cojo apodado Woodfoot (pata de palo) (Nolan) y el joven mestizo Jimmy O’Brien (Tamblyn). Más adelante, se une a ellos una joven india (Paget). Charlie, experto cazador, es racista, sádico, machista y da muestras de desequilibrios emocionales y mentales. McKenzie es honesto, honrado, leal y sincero. Se enrola en la operación por haber perdido su rebaño de vacas a causa de una estampida de búfalos. Woodfoot lleva tiempo sin trabajo a causa de su edad y su afición al alcohol. Jimmy acaba de bajar de la reserva india, donde se ha criado, y acepta el trabajo que le ofrece Gilson, que será el primero de su vida.

El film suma drama, crimen, romance y western. Es el primer western de los tres de Brooks (“Los profesionales, 1966” y “Muerde la bala, 1975”). Brooks, uno de los realizadores más liberales de Hollywood de su tiempo, se acerca al género por el interés que siente de denunciar la caza indiscriminada y sin limitaciones, practicada entre 1853 y 1883, de los búfalos del NO. La cabaña de los mismos pasó de 60 millones de cabezas en 1853 a sólo unas tres mil en 1883. La caza intensiva respondía a la utilidad de las pieles del búfalo para la producción de manufacturas. La ausencia de controles se debía a la voluntad del Gobierno de reducir la población de búfalos, que constituían la base de la alimentación de las tribus indígenas, como medio de hostigamiento y debilitación de las mismas. Charlie dice explícitamente: “Un búfalo menos es un indio menos”.

La cinta focaliza la atención dramática en la rivalidad de dos socios expertos, maduros y con intereses comunes. La tensión que se establece entre ellos se extiende a los otros miembros del grupo. La rivalidad, que en ocasiones es estimulante, puede derivar en enfrentamientos violentos, crecientes y destructivos. Las cosas suelen ser así, cuando una de las partes se halla condicionada por impulsos patológicos de difícil control. Los grupos cerrados y aislados, como el del film, son pasto propicio de rivalidades.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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21 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Bisonte Bill
"La última caza" es otra de las pruebas que demuestran que Richard Brooks fue un director con mucho oficio y uno de los mejores adaptadores de novelas.

Pequeña reflexión sobre los últimos exterminios de bisontes (llamados búfalos erróneamente) que a finales del siglo XIX contaban con tan solo 700 ejemplares. El bisonte o búfalo era un animal muy importante para los indios, ya que les aportaban enormes beneficios, por eso era una caza espiritual. Pero esto se les vió truncado cuando el hombre blanco puso son ojos en él, siendo utilizado muchas veces de trofeo, para vender pieles o comerciar con la carne, dejando valles enteros de huesos.

La película nos muestra dos personajes totalmente distintos. Stewart Granger, un experto cazador de búfalos que acepta una sociedad cazando los últimos ejemplares de Dakota con Robert Taylor, un hombre agresivo que desenfunda a la primera de cambio.
Siendo rodada en 1956 nos muestra escenas atípicas de los westerns de la época, como esa crueldad desaforada hacia dicho animal (la cantidad de bisontes que tuvieron que sacrificar) y los indios, y que más bien sería un punto de referencia para las posteriores películas de lo que se llamaría "western crepuscular".

Me ha perecido un western infravalorado y olvidado, pues es una perfecta crítica hacia la caza exagerada y descontralada, y un paso más para conocer ciertos matices de la cultura india.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil