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Lady Halcón (1985)

6,7
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Sinopsis
Edad Media. Una leyenda de carácter sobrenatural relata la diabólica venganza del Obispo de Aquila, que consiste en hacer imposible el amor entre Navarre (Rutger Hauer) e Isabeau Anjou (Michelle Pfeiffer). Aliándose con las fuerzas del mal, el Obispo consigue hechizar a los amantes: ella se convertirá en halcón durante el día, y él será un lobo por la noche. Eternamente unidos y separados, encontrarán un aliado en el joven lacayo Philippe Gaston (Matthew Broderick), que intentará ayudarlos a conjurar la maldición del obispo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Ladyhawke (Lady Hawke)
Duración
124 min.
Guion
Tom Mankiewicz, Michael Thomas, Edward Khmara
Música
Andrew Powell
Fotografía
Vittorio Storaro
Productora
20th Century Fox / Warner Bros
Género
Aventuras Romance Fantástico Fantasía medieval Edad Media Espada y brujería Magia
7
Composición de imágenes
La ciencia del encuadre, la destreza para la composición de los planos cinematográficos. A partir de los setenta, más o menos, comienza la confusión y la concepción que se tiene de la composición de imágenes deviene estática, en el mejor de los casos propia de directores preciosistas y, en el peor de los casos, pedantes.

Es un legado envenenado de las generaciones de las nuevas olas y de la televisión, con su descuido formal disfrazado de frescura y vanguardia en el primer caso, y su vulgar funcionalidad en el otro.

Los cineastas nuevos han aprendido en facultades y escuelas y, técnicamente, están en manos de los directores de fotografía, que subordinan el encuadre a la iluminación. Además, es en los setenta cuando se impone por completo la tendencia a la iluminación natural y eso hace mucho más difícil ejecutar un guión técnico con una alta exigencia gráfica; se requiere una personalidad y experiencia que, simplemente, no se posee, además de una dedicación artesanal que se desprecia. Los estudios de cine son caros, se usan sólo para reconstrucciones de época y películas de efectos especiales.

Así que, cuando se llega a los ochenta, esto ya no existe, sin más. El modelo del cine de género de calidad es el dúo Lucas/Spielberg y la composición de la imagen y el encuadre minucioso se asimilan a un cine contemplativo y minoritario.

Por eso me gusta ver “Lady Halcón”, porque es la prueba de que esto no tenía necesariamente que haber sido así. Una buena película de aventuras, con las servidumbres de cualquier época –relativas a la música y el reparto- que cumple perfectamente sus objetivos funcionales, que obtuvo el enorme éxito al que aspiran las películas comerciales y que está rodada prestando atención al encuadre de los planos y su relación entre sí; puesto que la composición cinematográfica es un concepto dinámico, como el propio cine, siempre ha sido así. Es la forma natural de narrar, incluso para una película de género, que no es menos cine por ser de género.

Tener a Vittorio Storaro de director de fotografía es una ventaja de la que hay que sacar partido, como hace Richard Donner que aprovecha para ofrecer momentos de gran altura cinematográfica, no un privilegio divino que provoque reverencia, bloqueo creativo y dejación. Esto ya lo hizo en “La profecía”, en “Superman” y lo volvería a hacer en “Arma Letal”, films de género magníficamente rodados. Después, como es natural, se dejó llevar por la vulgaridad general y el primerplanismo más rampante, algo normal en una industria en la que las estrellas constituyen el 50% del presupuesto de una película que no sea de efectos especiales, porcentajes de taquilla aparte.

Richard Donner, un director cuya piscina sí se sufragó con cine de curso legal. Y ahora, sigamos elogiando a los hombres famosos.
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34 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una de las muchas muestras del buen cine de fantasía que se hacía en los ochenta
La vi por primera vez cuando era pequeña y me emocionó y aunque luego, en un visionado adulto, perdía muchísimo, la historia de los dos amantes hechizados en un mundo de espada y brujería me sigue pareciendo encantadora. Eso sí, deberían reconsiderar un repasito a la horrenda banda sonora a ver si en un futuro remasterizado pueden hacerle un arreglo y meter aunque sea algún recorte de Blackmore's night porque la cosa tuvo delito.

De todos modos, la historia no puede ser más sugerente. Por una maldición, dos amantes se ven condenados a vagar, él, como lobo durante la noche y ella, como halcón durante el día. El único momento en que pueden tocarse como seres humanos, es un mísero segundo antes del amanecer. Ante esta premisa tan desesperadamente romántica, duro es el corazón que se resista. La fábula es de lo más bonita y combina bien el romance, la aventura y la fantasía con el ingenuo maniqueísmo de los cuentos de hadas.

Sin embargo lo que nos marcó a los niños ochenteros y por lo que recordamos esta película, es el plano del rostro de Michelle Pfeiffer la primera vez que se descubre en la pantalla. Creo que nadie había visto hasta entonces algo tan bello: aquel rostro no parecía de un ser humano. Y Donner pone la guinda emparejando una cara tan exquisita con un Rutger Hauer que nunca estuvo tan atractivo ni tan viril como cuando interpretó al enigmático Navarre. Matthew Broderick ya era un tanto odioso por entonces, pero bueno, en los ochenta todavía caía simpático y aquí no desentona demasiado.

Igualmente hay que enfrentarla con cierta carga de nostalgia para perdonar sus muchos erores, de modo que mejor si has crecido con Harry Potter y demás, no pierdas el tiempo.
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33 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil