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Sin pistas (1988)

Sin pistas
Trailer
6,4
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Sinopsis
Después de crear el personaje de Sherlock Holmes, el doctor Watson (Ben Kingsley) necesita encontrar a un actor que esté dispuesto a encarnarlo. El problema es que el actor que contrata (Michel Caine) es mujeriego, bebedor y muy vago. Muy pronto Watson tendrá que investigar un importante caso: el robo de las planchas para acuñar moneda del Tesoro Británico. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
Without a Clue
Duración
107 min.
Guion
Gary Murphy, Larry Strawther (Personajes: Arthur Conan Doyle)
Música
Henry Mancini
Fotografía
Alan Hume
Productora
Incorporated Television Company
Género
Comedia Intriga Sherlock Holmes Parodia
Grupos  Novedad
Sherlock Holmes
7
Elemental, mi querido Holmes.
Dentro del universo Holmesiano, hay dos películas que tratan la figura del célebre investigador parodiándola, sin llegar a ser irreverente. Una de ellas es La vida privada de Sherlock Holmes (B. Wilder, 1970) y otra es ésta: Sin pistas.
Sin pistas ofrece la posibilidad de que la auténtica cabeza pensante de la célebre pareja fuera el doctor Watson. Watson, debido a que era un médico conocido no contaba con la suficiente credibilidad para presentarse como un experto investigador, por lo que recurrió a un actor en declive como pantalla para practicar su afición detectivesca. Así fue que dio el nombre de Sherlock Holmes al actor y al mismo tiempo le cedió la fama con tal de trabajar en los casos más importantes y misteriosos de la Inglaterra victoriana.
Ahora bien si:
Sir Arthur Conan Doyle: médico, militar, escribió en la realidad las aventuras de SH.
John Watson: médico, militar, escribió en la ficción las aventuras de SH.
Podemos aceptar que el Dr. Watson fuera en realidad el agudo detective.
La película Sin pistas tiene ese aire y encanto a la serie televisiva Se ha escrito un crimen, y a pesar que en una primera impresión pueda parecer un producto flojo, enseguida se advierte una correcta ambientación y unos personajes bien definidos y atractivos que nos intrigarán (Michael Caine lo borda como un alegre Holmes, borrachín y mujeriego, incapaz de cualquier deducción). No creo que disguste a los Holmesianos, a no ser que sean a los muy críticos o a los teóricos.
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28 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El genial Dr. Watson
Obra independiente, dirigida por Thom Eberhardt. Rodada en exteriores de Gloucester, Lake District (Cumbria), Londres, Palacio Blenhein y en los Studios Shepperton y Pinewood (RU). Fue nominada al Saturn Award, de la Academia de Cine de Ciencia Ficción, Fantasía y Horror. Ganó el Premio Especial del Jurado del Festival de Cine Policíaco de Cognac. Se estrenó el 21-X-1988.

La acción principal tiene lugar en Londres, en torno a 1890. Explica la historia del Dr. John Watson (Ben Kingsley), escritor famoso por sus relatos de las aventuras de Sherlock Holmes. Su éxito le obliga a presentar en público al imaginario detective. Para ello contrata los servicios de un actor en paro, Reginald Kincaid (Michael Caine), de escasas luces, mujeriego, adicto al alcohol y vago. En lo sucesivo, Watson no podrá evitar la compañía incómoda de Kincaid en sus investigaciones.

La película constituye una parodia del personaje creado en 1887 por sir Arthur Conan Doyle. Sherlock no es, como se creía, el personaje inteligente y perspicaz, capaz de resolver cualquier misterio, sino un pobre actor, a las órdenes del Dr. Watson, el verdadero detective genial. El público, fascinado por Holmes, no acepta la valía de Watson. La historia, desarrollada con gracia y tensión, es cautivadora y deliciosamente absurbda. Se respeta el domicilio de siempre de Homes (Baker Street, nº 221 B) y la figura de su mayor enemigo, el malvado profesor James Moriarty (Paul Freeman), responsable, en este caso, del robo de 4 planchas del Tesoro para la fabricación de billetes. Son secuencias destacadas la lucha a espada de Holmes y Moriarty sobre el escenario del Gran Teatro de Comedias, el incendio de la fábrica clandestina de billetes falsos y el gran interés que suscita en Holmes la señorita Leslie Giles (Lysette Anthony).

La música, de Heny Mancini ("La pantera rosa", 1964), aporta una partitura original, alegre y colorista, que gira en torno a un tema central, simpático y pegadizo. La fotografía se apoya en la excelencia del paisaje, la belleza del interior del Palacio Blenhein y en unos escenarios de buena factura, en los que predominan los colores cálidos suaves. El guión construye una historia que combina la intriga con recursos cómicos basados en torpezas de Holmes, su afición a la bebida, sus indiscreciones, su locuacidad incontrolada y su fátua complacencia en el papel de gran personaje. Se añaden caídas, batacazos, golpes y desplomes de contrapesos, en línea con una comicidad contundente y visual, a lo Chaplin y Keaton. Las interpretaciones de Caine y Kingsley son excelentes. A su lado destacan las de Paul Freeman y Lysette Anthony. La dirección crea una obra de humor iconoclasta, que aprovecha bien, aunque sólo en parte, el potencial cómico del argumento.

Película singular e interesante por la parodia que hace de Holmes. Predominan los lances visuales, a lo Chaplin, en contraste con los más verbales y sutiles de Billy Wilder ("La vida privada de Sherlock Holmes", 1970).
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26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil