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Bernie (2011)

Bernie
Trailer
6,1
4.479
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Sinopsis
En Carthage, un pueblo de Texas, Bernie Tiede (Jack Black), un enterrador muy querido por toda la gente del pueblo, entabla amistad con una rica y malvada viuda (Shirley McLaine). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Bernie
Duración
99 min.
Estreno
7 de agosto de 2015
Guion
Richard Linklater, Skip Hollandsworth
Música
Graham Reynolds
Fotografía
Dick Pope
Productora
Castle Rock Entertainment / Collins House Productions / Detour Filmproduction / Wind Dancer Productions / Mandalay Vision / Horsethief Pictures
Género
Comedia Drama Comedia negra Vida rural (Norteamérica) Años 90 Crimen Basado en hechos reales Comedia dramática Drama judicial Cine independiente USA
7
Una grata sorpresa.
Una película altamente entretenida, con un ritmo ágil y muy constante de principio a fin, desarrollando una historia de manera tradicional, narrándola a manera de documental con declaraciones de testigos, en un tono ligero, muy ameno y que desde un inicio intriga, engancha y evoluciona de una forma muy bien lograda. Quizá algunos momentos de drama no están tan explotados y la actuación de Jack Black no es del todo creíble en algunas escenas, pero por la peculiaridad de su personaje resulta efectivo considerando que Jack Black no suele hacer papeles convencionales. Matthew McConaughey, por otro lado da cierto tono ligeramente paródico y cómico a su personaje, por momentos dando la sensación de que la trama se desarrolla en un plano surrealista pero totalmente creíble.

Quizá no es una historia extraordinaria ni un concepto muy original pero cumple totalmente. Grata sorpresa de una película de la que no se esperaba nada.
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31 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
A un metro bajo tierra
Los caprichos y lagunas de la distribución cinematográfica han retrasado sobremanera (la friolera de cuatro años) el estreno en las salas españolas de esta sólida comedia negra de Richard Linklater, impulsado ahora quizás por el tirón de Boyhood en la última temporada de premios. No estamos desde luego ante una propuesta tan ambiciosa como la de la "película en tiempo real", pero sí ante un interesante ejercicio de estilo y oficio que supone un cambio de registro en la filmografía de un cineasta ya de por sí ecléctico (completó el título que nos ocupa antes de cerrar la trilogía de Antes Del…).

Como buen hijo de la escena independiente que es, el realizador tejano esquiva el tufo a telefilm prefabricado e insípido del "basado en hechos reales" con una combinación de la forma del docudrama y el tono del 'mockumentary', en la que resulta imposible distinguir quiénes son actores y quiénes lugareños del apacible paraje de la Norteamérica provinciana en la que tienen lugar los hechos. Con este acertado ingrediente estructural, la narración consigue tornar lo estrambótico y perturbador de la historia de base en una sutil, contenida y eficaz comedia negra, en una línea más liviana de lo que ofrecía la memorable A Dos Metros Bajo Tierra, con la que comparte no pocas similitudes de premisa y contexto (salvando las oportunas distancias en todo momento, que conste).

Precisamente, ante el riesgo de agotamiento y caducidad de la fórmula humorística (estamos ante un largometraje, no ante una serie de 63 episodios), el relato avanza convenientemente hacia otros derroteros, siempre manteniendo el tono negro y mordaz, para llevarnos en su tercer acto a una peculiar pero ingeniosa deriva hacia el género judicial, con un discurso latente de denuncia social e institucional. Precisamente el núcleo semántico de esta recta final, y por extensión de la película en su conjunto, en oportuna línea con el tono sarcástico y hasta provocador sobre el que fluye, reside en la siempre controvertida identificación con el criminal en detrimento de la víctima, cambiando unas tornas que siempre se dan por supuestas pero que no necesariamente concuerdan con el sentir, individual y colectivo, de quien ha conocido a ambos. Máxime en un escenario tan conservador y religioso como el sur profundo de los Estados Unidos.

El otro gran pilar de la película lo erige la interpretación de Jack Black, también en su particular desvío (más que cambio) de registro. Por un lado, explota el filón de la delgada línea que separa a un buen cristiano de un tipo cuando menos inquietante, y por el otro, sostiene con credibilidad, paralelamente a la narración, la evolución progresiva de la identificación del espectador con el criminal, por encima de la víctima. Merecen asimismo mención una plana pero profundamente pérfida Shirley MacLaine, necesaria para que el resto de elementos pivoten adecuadamente, y un (auto)paródico Matthew McConaughey (en la antesala de su auge interpretativo), que pone la guinda tanto al sarcasmo como a la denuncia social subtextual que destila la película, ligera pero compacta a la vez que muy eficiente en su heterodoxia, más semántica que aparente.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil