arrow

La llama eterna (1932)

6,1
52
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
John ha llevado una vida solitaria durante treinta años desde la muerte de Moonyeen Clara. Pero ahora Owens, un amigo cercano, insiste en que cuide de su sobrina, Kathleen, huérfana desde que sus padres se perdieron en el mar. Los años pasan, y la niña Kathleen se convierte en una bella joven que es la viva imagen de Moonyeen... Lujosa producción del famoso productor Irving Thalberg, en persona, para mayor gloria de su esposa, la ya en aquel momento "star" del estudio Norma Shearer. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Smilin' Through
Duración
98 min.
Guion
Ernest Vajda, Claudine West (Obra: Jane Cowl, Jane Murfin)
Música
William Axt
Fotografía
Lee Garmes (B&W)
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer
Género
Drama Romance Drama romántico
8
“Moonyeen, moonyeen”
Producida por Irving Thalberg y realizada por Sidney Franklin, uno de sus directores y colaboradores favoritos y más cercanos, nos cuenta cómo un viudo, interpretado por Leslie Howard, encerrado en sus recuerdos y en el dolor por la trágica muerte de su esposa 30 años antes, acoge a una sobrina huérfana que se enamorará de quien no debe, en esta sencilla y sensible historia de amor, muy bien narrada, dividida en dos partes con un flashback de 20 minutos hacia la mitad de la película, que rebela las incógnitas que se han ido acumulando hasta ese momento. Rodada completamente en interiores, inteligente y romántica, con un aire trágico que recorre todo su metraje y algunos elementos fantásticos, cuenta con la emotiva interpretación de Norma Shearer -esposa de propio Thalberg- a veces al límite de un cierto empalago, aunque sin traspasar en ningún momento esa barrera, acompañada de un juvenil Frederic March que no llega a su altura. Con algunas gotas de sutil humor -las correcciones gramaticales que ella, inglesa, le hace a él, americano- y detalles de buen director como el ruido del frente que retumba en las ventanas de la mansión en Inglaterra a docenas de kilómetros o la cruda manera en que muestra –al igual que en su magnífica película “The dark angel” (1935)- el drama y las secuelas físicas y morales de la gran guerra. Por esta y muchas otras razones merece un buen repaso del curioso y exigente espectador sin prejuicios.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Más allá de la muerte
Fue una buena corazonada la que tuvo el director, Sidney Franklin, al pensar en rehacer “Smilin’ Through”, tras la llegada y consolidación del cine sonoro. La historia había sido un éxito en las tablas, y su primera versión cinematográfica, fue también muy bien acogida por cierto sector de la crítica y sobre todo por el público que acudió en masa a verla. Para 1932, Franklin era ya un director ampliamente reconocido; tenía medio centenar de títulos en su haber, y su solvencia para realizar películas calificadas estaba ya fuera de toda duda, así que, podía darse el lujo de pensar en un remake de “Smilin’ Through” con todas las de la ley.

La novela homónima de Jane Cowl y Jane Murfin, fue puesta, entonces, en manos de Ernest Vajda y Claudine West, para que le hicieran una puesta al día. Donald Ogden Stewart y James Bernard Fagan se ocuparon de perfeccionar los diálogos; y la fotografía se encargó al especialista Lee Garmes (“Morocco”, “City Streets”, “Scarface” …), para que se pudiera asegurar unas imágenes inolvidables.

Sólo hacía falta un grupo actoral altamente calificado… y siendo el productor Irving Thalberg, éste dispuso de su adorable esposa, Norma Shearer, para que hiciera el doble rol de Moonyeen Clare y de Kathleen, y llamó a dos actores cuyos nombres resonaban con agrado en los oídos del público: Fredric March, para que hiciera del infortunado Kenneth Wayne y del no menos desafortunado Jerry, y Leslie Howard, para que llevara sobre sus espaldas el largo sufrimiento de John Carteret.

Asegurado este gran equipo, la historia de ese hombre que, tras 30 años de abatimiento desde que fuera truncado su matrimonio, ahora se opone radicalmente a que su hija adoptiva pueda hacer vida junto al hijo del hombre que causó su desgracia, se convierte en otro fuerte drama capaz de conmover hasta el llanto con su sentida carga emocional. “LA LLAMA ETERNA” (título para España), cuestiona de nuevo las rancias tradiciones, los odios sostenidos generación tras generación sin más justificación que un hecho ya agotado y la injerencia en la vida de dos personas que, libremente y con justo criterio, se han escogido la una a la otra.

Norma Shearer, nos ofrece un personaje de mujer que, además de poseer una gran belleza, es leal, firme en sus decisiones y sumamente honesta, y su actuación es tan auténtica que no teme incluso resultar empalagosa en alguna ocasión. Sus escenas de amor al lado de Fredric March son tan naturales y apasionadas que, gracias a estar en tiempos del pre-code, pudieron salir tal cual… y también hay que decirlo, con su fuerza emocional y su altísimo carisma, se engulle a su partenaire, dándose el lujo de hacer dos personajes que enamoran de principio a fin. Fue, ésta, la cuarta de cinco apariciones que tuvo, Norma, junto a Sidney Franklin, y este apreciable director demuestra por enésima vez que, actriz que se ponga a su lado hará roles inolvidables.

El nuevo éxito obtenido por “LA LLAMA ETERNA” (529.000 dólares en taquilla que, proyectados a la fecha, serían aproximadamente unos 9.2 millones), sería suficiente motivación para que, nueve años más tarde, la MGM hiciera una tercera versión conservando el título original y bajo la dirección de Frank Borzage… pero, su direccionamiento a semi-musical con toques de comedia no pegó entre el público y la película yace ahora en el gigantesco promontorio del olvido.

Título para Latinoamérica: CON LA SONRISA EN LOS LABIOS
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica