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El techo de cristal (1971)

5,5
272
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Sinopsis
Una joven que vive sola y aburrida en un apartamento empieza a asustarse cuando cada noche oye unos misteriosos ruidos en el piso de arriba. Su vecina intenta convencerla de que son los pasos de su marido cuando vuelve del trabajo; pero la chica no se deja persuadir y comienza a investigar. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
El techo de cristal
Duración
92 min.
Guion
Eloy de la Iglesia, Antonio Fos
Música
Ángel Arteaga
Fotografía
Francisco Fraile
Productora
Fono España S.A.
Género
Terror Intriga Drama Drama psicológico
7
La inquietud que puede generar un ruido
Una original mezcla de intriga y terror psicológico donde Eloy de la Iglesia propuso un interesante contraste físico y artístico entre dos de las mujeres más bellas que ha tenido el cine español, Carmen Sevilla y Patty Shepard. Ambas actrices brillan con luz propia en la película. Carmen como la mujer imaginativa cuyas extrañas sospechas se irán confirmando como realidades y Patty como la mujer sugestiva e inquietante con la que nunca se sabe a que atenerse. Del reparto hay que destacar también las colaboraciones de dos intérpretes de la categoría de Fernando Cebrián y Encarna Paso, esta última como una amiga que visita a Carmen Sevilla acompañada de una niña impertinente. Tiene alguna escena desagradable como es lógico tratándose de un film de Eloy de la Iglesia pero es una buena película llevada con habilidad que parte de una fascinante idea argumental. Engancha al espectador.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿El terror vive arriba?
Thriller especulativo en el que una mujer aburrida durante los contínuos viajes de su marido se entretiene imaginando siniestras motivaciones a los ruidos que se oyen en el piso de la vecina de arriba. El joven casero de ambas, que también vive en la finca y la atractiva chica que reparte la leche, son los otros vértices para una figura de difuso contorno.

Como ocurriría después en La semana del asesino con Vicente Parra, se hace protagonista a una actriz a la que se saca del contexto habitual, Carmen Sevilla, y que deambula algo inexperta en estas lides.

Entre recurrentes cigarrillos y tazas de café, calor ambiental, esporádicos desnudos femeninos (en la época de las dobles versiones iban dirigidos a un incierto mercado internacional y suprimidos con saña en la proyección patria) es un curioso y claustrofóbico ejercicio que gira detenidamente hacia diversas sendas y converge en una línea decididamente deudora de Darío Argento.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil