arrow

The French Connection, contra el imperio de la droga (1971)

The French Connection, contra el imperio de la droga
Trailer
7,3
23.447
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Jimmy Doyle y Buddy Rosso son dos policías neoyorquinos que siguen la pista de una red de traficantes de drogas. El primero, que confía en su olfato, sospecha que una confitería de Brooklyn está implicada y convence a su jefe para intervenir la línea telefónica. Poco después, Doyle y sus hombres siguen al dueño de la confitería, que los conduce hasta Nicoly y Charnier, dos franceses que acaban de llegar a Estados Unidos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The French Connection
Duración
104 min.
Guion
Ernest Tidyman
Música
Don Ellis
Fotografía
Owen Roizman
Productora
Twentieth Century Fox Film Corporation / D'Antoni Productions
Género
Thriller Drama Policíaco
7
Cine de tendencia
Creo que nadie en nuestros días puede dudar que los cinco Oscar y siete nominaciones que recibió esta película fueron, como ha pasado otras muchas veces, excesivos. Y más cuando ese año había obras como "La naranja mecánica" "Verano del 42" o "Nicolás y Alejandra". "French Connection" es ante todo una película oportuna, y eso siempre se valora en los premios.

La moda y estética de "Bullit" y "Cowboy de medianoche" había impuesto un tipo de cine policiaco realista y sucio, que tanto crítica y público querían ver. Algo estaba cambiando en el cine de la época, se estaba haciendo más televisivo y nuevos valores surgidos de la pequeña pantalla empezaban a trabajar en la industria del cine. De ahí surge esta película. Para casi todo el equipo que compuso la película esta era su primera o segunda película (guionistas, montadores, fotógrafos, músicos, fotógrafos, director...) también para el actor Roy Schneider e incluso para Gene Hackman, más avezado, era su primer protagonista. Quitando a nuestro Fernando Rey (y eso que no era el actor elegido por Friedkin sino Rabal) el resto eran casi novatos. Y eso se nota en ideas muevas, como zooms, cámara en mano, giros de cámara brutales, y una estética como decía antes un tanto kitsch.

Había nacido el cine de los setenta que marcaría una época para directores como Scorsese por ejemplo. Friedkin se convertiría en el director de moda y rodaría un par de años después su obra maestra "El exorcista".
Por lo tanto con la segunda parte, de otro director televisivo como Frankenheimer, no tiene casi nada que envidiar a esta, pero como lo que se premiaba a la primera era su impacto novedoso en la época - y no tanto su valor artístico- y eso ya había pasado pues no recibió los aplausos.
Película que destaca más que por sus valores cinematográficos por su significado en la evolución de la historia del cine.
[Leer más +]
87 de 102 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Crónica de una obsesión
Es 1971 y está en auge el realismo fotográfico. Para la iluminación de “The French Connection”, Owen Roizman se aparta exitosamente de la línea marcada por otra película consagrada por las estatuillas, “Cowboy de medianoche”, que presentaba una visión superrealista y algo psicodélica de la jungla urbana, que resulta postiza, histérica y kistch. Hoy es el aspecto más destacable de la película de Friedkin, que puede verse como una leve historia que sirve de excusa para enlazar varias largas escenas de acción urbana, y es lógico que al cabo del tiempo tengamos esa impresión porque todo lo que ofrece al margen de eso no resulta novedoso cuarenta años después; hay policías masticando bocadillos mientras hablan sin parar, escenas de seguimiento callejero tomadas con teleobjetivo y un jefe que no cree que exista caso alguno a pesar de la intuición de sus subordinados. Y, naturalmente, está la escena de la persecución, de un esfuerzo técnico elogiable. Habría que preguntarse si hay algo más.

Tomemos la igualmente célebre escena de la estación de metro. En ella se da lo que posiblemente debería haber vertebrado “The French Connection”, el contraste irónico, casi humorístico, entre el personaje de “Popeye” y el de Charnier, Gene Hackman y Fernando Rey respectivamente. En su seguimiento del segundo, el primero es ruidoso, vehemente, carente de sutileza, un producto físicamente urbano. Charnier, en cambio, se mueve con la gracia del patricio. Pide un café –Popeye compra una manzana de caramelo- y parece como si lo estuviera tomando en los Campos Elíseos. Se trata de la primera confrontación directa entre ambos personajes y gana la astucia sobre el esfuerzo, pero sobre todo gana la distinción sobre la zafiedad.

Es un gran acierto de planteamiento: en realidad, “The French Connection” confronta las maneras americanas con las europeas y llega a la conclusión de que la raíz del vicio suele estar oculta bajo el lustre y la pulcritud. Marsella es una ciudad soleada y tranquila, sedimentada por siglos de solera, mientras que Nueva York es la metrópoli formada por el aluvión humano, la filiación espuria y el caos.
[Leer más +]
50 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil