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Sócrates (TV) (1971)

7,0
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Sinopsis
Biopic que narra con detalle los últimos días de Sócrates, incluyendo el juicio y su ejecución. Roberto Rossellini nos muestra al filósosofo griego discutiendo en el ágora y muestra tambien los acontecimientos políticos que lo llevaron a su histórico juicio. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Socrate (Socrates) (TV)
Duración
120 min.
Guion
Roberto Rossellini, Renzo Rossellini, Jean-Dominique de la Rochefoucauld, Marcella Mariani
Música
Mario Nascimbene
Fotografía
Jorge H. Martín
Productora
Coproducción Italia-España-Francia
Género
Drama Biográfico Antigua Grecia Telefilm
7
"Habla para que yo te conozca". Sócrates.
Cuando a principios de los setenta Roberto Rossellini anuncia que abandona la pantalla grande por superflua y que se dedicaría a realizar a partir de entonces películas para la televisión con una finalidad educativa y cultural, demostraba que en algunos hombres todavía existe el deber moral de hacer el bien.

Rossellini no hace tantas décadas que nos dejó, sin embargo es un personaje sacado de otro mundo que hoy sería imposible. Es uno de los últimos exponentes que demuestra que se puede ser al mismo tiempo de izquierdas y católico, racionalista y populista, científico y humanista, genial y mundano.

Que eligiera la figura de Sócrates para su primer proyecto didáctico también dice mucho positivo de él. Personalmente tengo una querencia especial por Sócrates. No podemos decir que fuera un gran filósofo en sí, al menos como se entiende la filosofía a partir de Descartes con un método y una epistemología elaborada, pero desde luego fue un modelo de conducta, un ancla moral donde un individuo puede hallar su camino, de la misma forma que con Jesús, Buda, Confucio o Gandhi. Porque todos estos nombres no pretenden vivir de meras enseñanzas teóricas (que ya por sí mismas son extraordinarias) sino que pasan a la acción, haz lo que hago y no sólo lo que digo.

Sócrates se muestra implacable con el poder. Es la mosca cojonera de su tiempo, pero no como ahora, que lo hacen desde una oposición expectante de recobrar el poder. Él lo hacía exclusivamente en honor a la verdad. Un verdadero mártir. El tiempo demostró que Sócrates tenía razón en sus palabras y que los hombres que le enjuiciaron falsamente acabaron detenidos, juzgados, ejecutados o desterrados y sobre todo olvidados, mientras que el bueno de Sócrates será siempre inmortal.

Ver esta película de Rossellini es contribuir a un mundo más justo, tal vez por eso no tenga ni sesenta votos, porque el mundo hace tiempo que es de todo menos bueno.

Nota. 7,3.
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52 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Verdad es igual a virtud
Necesaria cinta de Rossellini, que se nutre de los testimonios escritos del filósofo Platón, del historiador Diógenes Laercio y del dramaturgo Aristófanes para narrar los momentos de adultez más relevantes de aquel ¿sabio?* que fuera Sócrates.

En este sentido, el director esboza una adaptación libre desde el punto de vista cronológico: narra momentos típicos de la vida social de la Atenas de finales del siglo V a.c. entre hechos acaecidos en los diálogos platónicos e inserciones del anecdotario elaborado por D. Laercio (como la simpática alusión socrática a la relación causal entre las broncas de su mujer, Jantipa, y las cuestiones meteorológicas). Los diálogos platónicos están tratados con necesarias brevedad y síntesis, y podemos encontrar algunos como: "Eutifrón", o de la Sanidad, "Hippias Mayor", o de lo Bello"; "Apología de Sócrates", "Critón", o del Deber", "Fedón", o del Alma"; etc. Relacionado con lo anterior, existe un momento de la película que no acabé de entender: uno de los "alumnos" del protagonista le reprocha, a cuenta de las vicisitudes de la gobernanza de la ciudad, que su discípulo Platón defiende que el gobernador de la polis debe ser necesariamente filósofo. Esta teoría es cierta, pero es presentada en el diálogo de madurez "La Replública", o de lo Justo, escrita décadas posteriores a la muerte de Sócrates. Además, en ese momento Platón sólo era un jovencillo aspirante a poeta que acababa de conocer el método de su maestro.

En lo tocante al apartado técnico, destaca la excelente y austera recreación de la demo ateniénse, resguardada y regida desde lo alto por la magnánima Acrópolis con la figura escultórica de la diosa Atenea al frente; destaca, asimismo, la dirección de actores, apreciable en una obra en la que el soporte que la sustenta es la conversación entre iguales. Conviene tener siempre presente la condición de película producida para la televisión, motivo por el cual no encontraremos grandes pretensiones, ni soberbias, ni fastuosos artefactos de pirotecnica; la recreación de la supuesta vida de Sócrates precisa de simplicidad y naturalidad en lo formal.

El visionado de esta obra se me antoja obligatorio por cuanto traslada a la "gran pantalla" momentos cruciales en el origen y configuración del Hombre occidental tal y como lo hemos entendido desde la Grecia Clásica hasta nuestros días. La Filosofía, la razón occidental, nace con el pensamiento sistematizado de Platón, cuyo legado no es más que la prolongación de las reflexiones de su maestro, del "mejor (hombre) de cuantos hemos conocido en nuestro tiempo; y, por otra parte, el más sabio, el más justo de todos los hombres"**.



* El perfil histórico de la figura de este personaje ha sido y sigue siendo polémico dadas la excesiva idealización con la que su alumno Platón lo describe en sus diálogos y el denigrante trato de Aristófanes en sus obras, en las que califica a Sócrates de poco menos que bufón de tres al cuarto.

** PLATÓN, "Fedón".
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil