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La buena boda (1982)

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Sinopsis
Segunda película de la serie "Comedias y Proverbios". Sabine es una joven de 25 años que tiene un "affaire" con Simon, un hombre casado. Cuando se da cuenta de que él nunca va a dejar a su esposa, impulsivamente decide que tiene que casarse. En una boda, su amiga Clarisse le presenta a Edmond, un joven abogado de su edad, y Sabine decide casarse con él. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Le Beau Mariage
Duración
97 min.
Guion
Éric Rohmer
Música
Ronan Girre
Fotografía
Bernard Lutic
Productora
Les Films du Carrosse / Les Films du Losange
Género
Romance Comedia Drama Amistad Comedia romántica Comedia dramática
Grupos  Novedad
Comedias y proverbios de Rohmer
8
Conocerás al hombre de tus sueños
"La rodilla de Claire" (de los "Seis cuentos morales"), "La buena boda" (de las "Comedias y proverbios") y "Cuento de otoño" (de los "Cuentos de las cuatro estaciones") son quizás mis favoritas de cada uno de los tres grandes ciclos rohmerianos.

No es en absoluto una casualidad que en este trío ostente un protagonismo Béatrice Romand —a quién vemos desde la adolescencia a la madurez—, una de mis "divinas feas" predilectas (con permiso de Charlotte Gainsbourg). Me ocurre con el cine de Rohmer, dónde lo único que vemos es a gente conversando mientras se tejen tramas livianas como el vuelo de una hoja, que me importan mucho los actores. No hablo de las aptitudes interpretativas (que siempre mantienen un nivel homogéneo, transmitiendo una gran naturalidad) sino del hecho más primario y emocional de sentirse a gusto observando unos rostros, unas voces, unos cuerpos concretos, y no otros.

También me importan los ambientes, los interiores, las ropas... La conversaciones ante el lago Annecy, por las calles empedradas del casco viejo de Le Mans o entre viñedos, no tendrían el mismo encanto en una moderna urbanización o en una multitudinaria avenida de París. Ninguna luz en su cine me proporciona tanta placidez como la acogedora de "La buena boda".

Y todo ello es independiente del grado de adhesión que a priori sea susceptible de provocar el carácter de cada personaje. En la vida real, sobre las líneas de una novela o en la pantalla con otra actriz, seguramente encontraría insufrible e irritante a Sabine, nuestra protagonista. Pero con los rasgos y gestos de Béatrice Romand, todo ese infantilismo, esa tozudez, esas reacciones imprevisibles, inmaduras y caprichosas, se impregnan de una gracia y una ternura que me llevan a una mirada cándida y cómplice. No me parece en absoluto que sea una arribista: su interés manifiesto por casarse con un hombre que la sitúe socialmente no deja de ser parte tópica de ese cuento de hadas de color de rosa que quiere construir.

Precisamente "¿Quién no hace castillos en el aire?" es el acertado epígrafe proverbial del episodio. Pocas veces en esta serie se hace tanto honor al genérico de "Comedias y proverbios". Hay mucha comedia: el propio punto partida de obstinarse en casarse antes de saber con quién ya es jocoso; abundan los diálogos hilarantes y las escenas que en su fondo no dejan de ser humillantes y patéticas para la protagonista, y que bien podrían trastocar el film en drama, se resuelven también en clave de comedia.

Y está el proverbio. Sabine sólo aprenderá a construir con cimientos sólidos a partir del reconocimiento de la alteridad, desde la aceptación que los demás no pueden ser sólo personajes que cumplan el papel predeterminado en su propia ensoñación.

Que lo consiga o no, ya escapa a la historia que hemos presenciado, y tampoco importa demasiado. El cine de Rohmer no está hecho para los personajes, sino para que nosotros, los espectadores, aprendamos un poco más de nosotros mismos.
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30 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El cartel de Man Ray
Segundo título de la serie “Comedias y proverbios, del realizador francés Éric Rohmer. El guión, original de Rohmer, se basa en ideas elaboradas por él antes del inicio (1981) de la serie, hecho que le permite escribir el film con mayor rapidez de lo habitual. Se rueda en escenarios reales (interiores y exteriores) de Le Mans, Bollon, Paris y la campiña francesa. Fue nominado al premio César al mejor guión original. Producido por Margaret Ménégoz para Les films du Carrosse y Les Films du Losange, se estrena el 19-V-1982 (Francia).

La acción dramática tiene lugar en las poblaciones de Le Mans y Ballon (Sarthe) y en Paris, a lo largo de varias semanas del otoño de 1981. Sabine (Romand), de 25 años, estudiante de Historia del Arte, pendiente de terminar la tesina de fin de carrera para graduarse, mantiene una relación amorosa con Simon (Atkine), pintor, separado y padre de dos hijos. Un día decide romper unilateralmente la relación porque desea casarse. Su prima Clarisse (Dombasle) le presenta a Edmond (Dussolier), de 35 años, abogado en ejercicio con despacho abierto en Paris. Sabine es soñadora, ingenua, fantasiosa y de personalidad adolescente. Busca estabilidad, seguridad y ascenso social. Edmond es apuesto, gana mucho dinero y está libre de compromisos sentimentales. Acaba de dejar atrás una relación tumultuosa y vive volcado en el trabajo profesional.

El film suma comedia, drama y romance. Rohmer reflexiona sobre el ser humano y sus relaciones con el mundo contemporáneo. Le interesa poner de relieve la importancia que en las relaciones humanas tienen los equívocos, las sorpresas, las casualidades y los imprevistos. Se interroga sobre las diferencias que separan las relaciones de pareja estables y las relaciones amorosas efímeras y circunstanciales. Explora los secretos del complejo mundo del amor y de las relaciones humanas. Se refiere a uno de sus temas preferidos: la importancia del azar en el amor. Contrapone la concepción tradicional de pareja con las concepciones liberales en boga.

La construcción de personajes se presenta elaborada con coherencia y densidad. Se ocupa sobre todo de moldear la personalidad de Sabine, que sitúa en un contexto de posiciones plurales y contrapuestas. Entre ellas se dan cita el conservadurismo de una madre luchadora (Mezbah), la personalidad superficial e idealista de su prima Clarisse, los compromisos familiares de un padre inseguro y egoísta, el trato seco de un antiguo novio juvenil, las frustraciones de una anticuaria indolente e insincera, las interrupciones impertinentes de su hermana menor, Lise (Renoir), y el pragmatismo contradictorio, poco transparente e hipócrita de un joven profesional acostumbrado a defender a sus clientes, pero inexperto a la hora de defenderse a sí mismo del asedio imprevisto de jovencitas aspirantes a casarse con él a toda costa.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil