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Monseñor (1982)

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Sinopsis
Un joven capellán del ejército norteamericano, John Flaherty (Christopher Reeve), toma parte en el desembarco aliado en Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Pasa del terreno de batalla al ambiente del Vaticano, donde su personalidad no tarda en destacar, y donde recibe la difícil misión de conseguir fondos para rehacer las reservas económicas, muy maltrechas debido a la guerra. Combinando los imperativos morales de su fe con el futuro económico del Vaticano y ganándose la confianza del cardenal Santoni (Fernando Rey), el padre Flaherty se mezcla con el mercado negro italiano y establece contacto con su amigo Lodo Varese (Joseph Cortese), el cual le pone en relación con la Mafia, concretamente con el capo Don Appolini (Jason Miller). (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Monsignor
Duración
121 min.
Guion
Wendell Mayes, Abraham Polonsky (Novela: Jack-Alain Léger)
Música
John Williams
Fotografía
Billy Williams
Productora
Frank Yablans Presentations / Twentieth Century Fox Film Corporation
Género
Drama Crimen Religión II Guerra Mundial
5
Arderemos en el infierno.
Para qué engañarnos. La película, supuestamente escandalosa, que narra la historia de un capellán del Ejército, que nada más empezar la película se carga a dos soldados alemanes, y de como asciende en la Curia a fuerza de mirar para otro lado y de tener amistades poco recomendables en el mundo del Hampa, se ve lastrada por la sucesión de pecados y crímenes que comete un mal actor como es Christopher Reeve. Y no solo él sino el director Frank Perry quien no consigue mantener el pulso narrativo. Me parece más interesante la parte de EEUU que la que se desarrolla en Roma.

Para ver una película sobre un cardenal ved mejor la magistral "El Cardenal" de Otto Preminger, que también contaba con un protagonista poco adecuado para el papel pero aún así le sacaba mucho mejor partido a su actor principal que "Monseñor".

Eso sí, en el lado positivo merece destacarse todos los secundarios, incluido el español Fernando Rey, y la novicia interpretada por Geneviève Bujold, un pedazo de actriz pero con un físico extraño.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
A ciertos personajes, más les valiera dedicarse a coger aceitunas
Hay hombres que nacen con una “suerte” infinita. No importa de donde (se) tiren, siempre caen parados… como los gatos. Parece ser que hubo un hombre que fue sacerdote, capellán de un comando durante la II Guerra Mundial, comisario del vaticano después de la guerra, monseñor, gerente del Banco Vaticano, cardenal… y no se dice hasta donde más llegó, pero, todo estaba dado para que fuese el sucesor del papa que reemplazaría al pontífice de turno (léase Pío X) tras su fallecimiento. Lo curioso, es que, cada contravención o improcedencia que este prelado cometía, se le premiaba dándole un cargo cada vez más representativo.

Pero, estas cosas suceden porque, según sea la moral, son las interpretaciones, y para alguien como Santori, el secretario general del Vaticano, ciertas contravenciones (como matar alemanes durante la guerra, hacer parte del mercado negro en connivencia con la mafia, sostener relaciones sexuales con una novicia…. y otras que hasta pudiesen afectar las finanzas del Estado más rico del mundo) lucían para él como pruebas de valentía y más que afortunadas aquellas que se convertían en jugo$o$ beneficios.

Este “cuento” –con muy claros y curiosos parecidos con la realidad- es el que nos echa el escritor, cantante y traductor parisino Daniel Théron, quien, firmando como Jack-Alain Léger, publicó, en 1976, una especie de thriller-parodia titulado “Monsignor”, que vendió 350 mil ejemplares solamente en Francia y fue traducido a más de 20 idiomas. Alguien con gran tino, calificó la novela como “una narración de capa y espada en un universo de truhanes”. Las capas, claro, las llevan los prelados, y las espadas… bueno, mejor ver esta película que resulta la mar de interesante porque conserva un delicioso humor negro que, si nos disponemos como se debe, nos va a dejar muy bien ilustrados sobre las muchas cosas que suceden al interior de la “santa” iglesia católica.

Los escasos resultados de taquilla que tuvo la película, se debieron, en buena parte, a que la crítica más conservadora la emprendió contra ella y, es de suponerse, que la misma institución afectada hizo lo que pudo para ayudar a silenciarla. Para Christopher Reeve, actor que se preparó concienzudamente para hacer verosímiles sus escenas como sacerdote (y yo creo que lo logra), “la película se salió del carril por razones de las que es mejor no hablar porque avergonzarían a algunas personas, pero hubo escandalosos incidentes que muchos no creerían”. (IMDB)

El reparto resulta bastante calificado, pues, además de Reeve, Genevieve Bujold (Clara), cumple muy bien con su imagen de monjita aparentemente dócil, pero, con un carácter que quizás salga a flote cuando las circunstancias lo ameriten (la escena cumbre entre ella y Flaherty, es arte puro). Fernando Rey, con la solidez de siempre, recrea al especial Santori, la suerte de hombre que ha preservado la gran $olvencia de Roma. Y Jason Miller (Vito Appolini), con un fuerte carácter que pudo haber resultado más efectivo si el director, Frank Perry, hubiese exigido más rigor en su maquillaje.

La adaptación que, de la novela hicieran Abraham Polonsky y Wendell Mayes, contiene muy buenos diálogos con espacio para el cinismo y la ironía, y es contundente cuando salen a flote esos “especiales” argumentos que todo lo justifican y que los incautos siempre se tragan enteritos. Un fuerte abrazo de "triunfo sobre todo mal", es el típico final con el que, muchas veces, terminan los despropósitos en la vida real.

Bien masticado, este “MONSEÑOR” puede resultar bastante ilustrativo.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil