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Una mujer es una mujer (1961)

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Sinopsis
Una stripper quiere tener un bebé. Sin embargo, no consigue convencer a su novio, razón por la cual decide entonces pedir ayuda a su mejor amigo... (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Une femme est une femme
Duración
85 min.
Guion
Jean-Luc Godard
Música
Michel Legrand
Fotografía
Raoul Coutard
Productora
Coproducción Francia-Italia; Euro International Film (EIA) / Rome Paris Films
Género
Comedia Drama Romance Nouvelle vague Comedia romántica Celos
8
Es una y nunca es cualquier mujer
Descarada, coqueta, irracional, pasaje de ternura y frescura en pequeñas danzas incompletas, sonrisas, parpadeos rápidos y conquistadores, vueltas y más vueltas para volver a la idea inicial, por toda locura tiene un gesto de genialidad, es una mujer encantadora, no hay más.

Inciso:

Aparece Jean Paul Belmondo, se fuma un cigarrillo, desaparece en su presentación de fiel amigo enamorado, yo ya no me quiero ir de aquí.

Continuemos...

Ella baila, ella se desnuda y suele cantar en ese lugar donde trabaja y su ropa puede cambiar gracias a una puerta que ni siquiera da tiempo a estornudar.

Todos juntos vamos a ese piso que comparte con el novio que no quiere que tengan un niño. Y se quieren y nos lo demuestran, y ella busca un modo de cocinar lo que desea (mil preguntas son válidas para el quien es quien alimenticio) y él escucha el fútbol español y vive la vuelta ciclista con una bicicleta en marcha en su propio salón. Y en plena disputa llaman al amigo de ambos para que sea él quien ocupe el lugar de padre ante el deseo de ella.

Inciso:

Belmondo entra en el piso y Anna decide que el hombre que haga la cosa más extraordinaria será con quien ella se vaya. Brialy pone un huevo y Belmondo boxea contra el aire. Yo sigo queriendo quedarme aquí. Ella también se queda en casa tras dar tres portazos.

La película sigue...

La pareja tan unida se detesta y discuten a través de los títulos de los libros. Ella habla con una amiga y las escuchamos mientras vemos a todas esas personas individuales y únicas que pasan por la calle mientras ellas permanecen desaparecidas para el objetivo. Ella se encuentra con el eterno amigo en un bar.

Inciso:

Tras charlar animadamente con Belmondo y él pregonar su verdadero amor, le pide una moneda para poner una canción de Charles Aznavour y él fuma, ella contempla todo y nada, y la foto sigue sobre la mesa, mientras la música suena y sólo puedes pensar, ¿acaso ella no es una adorable lianta mujer?

Los enredos perduran en esta divertida y fresca película, donde el paso de los minutos se convierte en grandes descubrimientos y pequeñas anécdotas que ir desgranando en toda situación. Porque hay mucho más que conocer, yo no soy quien para desvelarlo, las sorpresas son mejores compartidas, pero el secreto lo guardo a la espera del gran descubridor.
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34 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Quiero tener un hijo
Hay que agradecer al mundo del cine que nos haya dado sujetos tan altaneros y presuntosos como Godard. Gente que ha roto con la concepción tradicional de hacer cine y se atreve a incluir recursos novedosos, impactantes, chocantes, simplemente diferentes a lo habitual. Por eso es un pretencioso, según algunos. Y por eso se odia a otros tantos directores actuales que van de transgresores y, en cierto modo, se han visto influidos por el estilo del francés. Una cosa es cierta: marcó tendencia y es por eso por lo que hay que valorarle.
Fuera de este alegato pro Godard, ‘Una mujer es una mujer’ se construye paulatinamente, con un ritmo pausado, y poco a poco el espectador va conociendo a los personajes, más allá de ese mundo absurdo en el que parece que viven. Porque los protagonistas de la película son excéntricos y singulares. Ella sólo quiere tener un hijo (me molesta un poco la concepción de la mujer como mera procreadora) y hará lo posible por llegar a ello. Una mujer manipuladora, enamorada de su pareja pero que hará ver cierto interés en el amigo de su pareja si así logra su objetivo.
Cómo está narrado el relato, a nivel formal, respalda la afirmación de aquellos que dicen que Godard es un pretencioso. Porque se inventa formas de usar el sonido, graba escenas larguísimas sin diálogos, fracciona el orden de las palabras de los interludios explicativos y hace que los actores interactúen con el público, entre otras cosas. Personalmente, lo que más me gustó, por su extravagancia, fueron las discusiones de enamorados, lámpara arriba, lámpara abajo, entre Karina y Brialy hablando mediante libros.
“No sé si esto es una comedia o una tragedia” dice Brialy mirando fijamente a cámara y continua “pero sé que es una obra maestra”. Amigo Godard, aquí hay que reconocer que te pasaste de listo. Tu película no es una obra maestra aunque te jactes de ello. Es una historia simpática, que te deja con una sonrisa en la boca. Poco más.
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21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil