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Apartado de Correos 1001 (1950)

6,7
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Sinopsis
El joven Rafael es asesinado en plena calle delante de la Jefatura de Policía de Barcelona. Miguel y Marcial, dos agentes de la Brigada Criminal encargados de la investigación, hallan, en la habitación del muerto, un ejemplar de "La Vanguardia", en el que aparece señalado un anuncio solicitando un gerente para una empresa de productos químicos, mediante el pago de una fuerte fianza, y con la indicación de escribir para más información al apartado de Correos 1001. Esta única pista conducirá a la detención del asesino. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Apartado de Correos 1001
Duración
90 min.
Guion
Julio Coll, Antonio Isasi-Isasmendi
Música
Ramón Ferrés
Fotografía
Federico G. Larraya (B&W)
Productora
Emisora Films
Género
Cine negro Intriga Crimen Policíaco
8
A tiro limpio
Junto con "Brigada criminal" esta película fue el pistoletazo de salida de una interesantísima cosecha de cine policíaco español, que fundía la tradición del cine negro americano con la influencia del neorrealismo, en cuanto a rodajes en localizaciones y exteriores naturales. Esto último, unido a la coartada que proporcionaba el hecho de ser "cine de género", provoca que, aún estando sometidas a la rígida censura del momento —que exigía, por ejemplo, una apología de las fuerzas de seguridad o una evidente moraleja acerca de que "el crimen se paga"—, esta serie de películas tenga el valor histórico añadido de ofrecer un fresco muy realista sobre la negrura del país en esos años.

Pero el valor de "Apartado de correos 1001" va mucho más allá de lo arqueológico y lo sociológico. Para mí, se trata de la mejor de estas producciones y una de las grandes joyas intemporales del cine español. A ello contribuye un estupendo y muy bien elaborado guión que nos sumerge en un intrincado y apasionante caso criminal. Por su parte, la puesta en escena de Julio Salvador es de una claridad expositiva y rítmica que muy poco o nada tiene que envidiar a la mostrada, por ejemplo, por Joseph H. Lewis en "Agente especial" o Sam Fuller en "El quimono rojo" , por citar policíacos facturados en los Estados Unidos en esa década. La escena, casi documental, en qué se nos muestra todo el proceso que sigue una carta para llegar a su destino, resulta ejemplar en este sentido. El reparto, encabezado por un correcto Conrado San Martín, mantiene un tono homogéneo acorde, eso sí, con los modos interpretativos de la época.

El realismo documental refuerza la verosimilitud del relato al mostrar muy diversos enclaves de la ciudad de Barcelona, enunciándolos de manera explícita. Así, se nos dice el nombre de las calles y hasta los números por donde investigan los agentes, o se muestra la Central de Correos, o la sede del rotativo "La Vanguardia". En este mismo sentido, las entonces famosas "Atracciones Apolo" son el marco donde tiene lugar la más conocida secuencia de la película, probablemente inspirada por "La dama de Shanghai", y a la cual, por lo que se refiere a originalidad y resolución, tampoco tiene demasiado que envidiar.

Finalmente, sólo reseñar que es una auténtica pena que piezas fundamentales de la historia del cine español, como esta película o "Vida en sombras", sólo puedan verse hoy en copias sumamente perjudicadas por el paso del tiempo. Creo que no estaría de más, por parte de quién le compete, un esfuerzo por restaurar y mantener este patrimonio cultural.
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45 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La BIC entra en acción
Una película con aire de Lang en la que el asesinato de un joven en plena calle nos llevará por el mundo de los misteriosos dirigentes que controlan el negocio del crimen tras mesas de despacho.

La Brigada de Investigación Criminal en acción. Excelentemente explicados los avances de la investigación paso a paso. Seriedad policial. Seguimientos y vigilancia.

Los sospechosos que se mosquean. Rostros malvados que entornan los ojos. No son los personajes torturados por remordimientos de culpa y arrepentimientos a flor de piel que estamos acostumbrados a ver en el cine de esa época para mostrar una conciencia social como referente. Aquí se cumple con las normas del cine negro: uso continuo de la astucia criminal para escapar de la policía una y otra vez. Cine de género riguroso.

La película no se queda atrás porque sea un producto nacional de 1950: Tráfico de cocaína, consumo de drogas, compartimentos secretos, huidas por los pelos… Una acción de ritmo perfecto que nos llevará por distintos escenarios hasta el definitivo de pesadilla agobiante.

Antes un inédito partido de frontenis femenino en pista de pelota vasca nos muestra de nuevo una sociedad dinámica fuera de convencionalismos, y la persecución final evita los tradicionales finales gracias al estilo surrealista que aportan los suelos blandos de las atracciones de feria que como los relojes blandos de Dalí nos indica la distorsión del tiempo tanto para el que huye como para los perseguidores. Ambiente de pesadilla.

Y sobre todo ese estilazo de los policías secretos al identificarse. Se levantaban la solapa de la chaqueta y mostraban la chapa oculta. Sólo por ese gesto molaría haber sido alguna vez policía de la Brigada Criminal y haber vivido así dentro del cine negro.
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32 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil