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La maldición de Hill House (Serie de TV) (2018)

La maldición de Hill House (Serie de TV)
Trailer
7,8
5.496
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Sinopsis
10 episodios. Un grupo de hermanos crece en lo que acaba convirtiéndose en la casa encantada más famosa del país. Ya como adultos, viéndose obligados a reunirse tras una tragedia, la familia tendrá que afrontar los fantasmas del pasado... Adaptación de la novela homónima de Shirley Jackson. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Haunting of Hill House (TV Series)
Duración
60 min.
Guion
Mike Flanagan, Elizabeth Ann Phang, Scott Kosar, Meredith Averill, Jeff Howard, Charise Castro Smith, Rebecca Klingel (Libro: Shirley Jackson)
Música
The Newton Brothers
Fotografía
Michael Fimognari
Productora
Amblin Television / Paramount Television. Distribuida por Netflix
Género
Serie de TV Terror Drama Fantasmas Sobrenatural Casas encantadas Familia
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Shirley Jackson
9
Nunca Salimos de la Casa
Una maldición es, por definición, algo heredado, algo que nunca se ha ido.
Da igual que se trate de un espectro, la sombra de una enfermedad, una cobardía incrustada o un trauma incapaz de asimilar.

Capturando la esencia de esa palabra, 'La Maldición de Hill House' no es un terror convencional.
Es un silencio que ha ido aumentando hasta aislar las vidas de todos los que lo iniciaron. Es una renuncia que impide afrontar correctamente todo lo difícil que vendría. Y es una presencia que se cobra en su cuenta, lenta pero implacable, todas esas pequeñas desgracias que pueblan el día a día.
Hay una duda constante de si la naturaleza de la maldición rompió a cinco hermanos o, precisamente porque estaban rotos, con ella se quedaron.

Versionando el libro de Shirley Jackson, esta vez aquellos participantes de un experimento sobre el miedo ya viven en la casa desde el principio: cinco hermanos habitan la imponente mansión de Hill House con sus padres, donde siguen presentes las estatuas vivamente inmóviles de otras adaptaciones.
Precisamente por la circunstancia de haber hecho vida cotidiana en un hogar que era foco de ocurrencia sobrenatural, Steven, Nell, Theodora, Luke y Shirley crecen creyendo que la desgracia intermitente es un estado normal.
Sucesivos saltos en el tiempo, adelante y atrás, revisan cada una de sus vidas separadas, clavándose cada vez más hondo como cuchillada, hasta hacer sangrar desgracias profundas, personales, a menudo ocasionadas por hechos inexplicables.

"Quien ande en esa casa, andará solo" se relataba en el libro, y sobre esa temible afirmación se erige esta saga familiar.
A pesar de que en algún momento se apoyaron, pasado el tiempo y el trauma de dejar la casa los cinco hermanos se olvidaron, lidiando por su cuenta con las consecuencias: Steven hizo fama encerrando en literatura efectista aquello en lo que desesperadamente no quiere ni quiso creer, Shirley se propuso que nadie más falleciera siendo una sombra de lo que era ("puedo arreglarlos"), Theo palió su maldita videncia gastando caricias que no la aterrorizaban, y Luke se refugió en drogas para que la larga sombra de su inseguridad no le siguiera.
Quedó atrás, por supuesto, la demasiado buena y dulce Nell, cargada de miedos e inseguridades, acosada en la duermevela siempre por la misma mujer desastrada, intentando hacer vida normal y fracasando en montar su propio cuento de hadas, porque hay demasiadas veces en que nuestra felicidad depende de gente que nos dé un espacio seguro que habitar.

El único espacio que Nell ha tenido y tendrá es Hill House.
Cada vez más pendiente de sus deseos y refugios, cada vez más fuerte en su nostalgia por unos tiempos mejores, y ese profundo temor de que no puedan repetirse.
"Estaba justo aquí y nadie me veía" dice en un momento del pasado, en una de esas noches en la mansión que no tienen sentido, y es un eco que se repite en su vida actual, con hermanos y padres que no tienen tiempo para tenderle un hombro sobre el que apoyarse, porque están ocupados buscando sus propios fantasmas en la oscuridad y echándose a la cara cada puta vez que se fallaron.

Tan solo hacía falta darse cuenta.
De que ella estaba delante, de que los monstruos ya viven dentro de cada uno, y ganan porque falta valor y apoyo para hacerles frente.
No me da miedo el escuálido espectro sonriente de la esquina, sino la cruda confirmación de que siempre ha sido más fácil abandonar lo que no se necesita, dejar pasar lo que no se entiende e ignorar lo que nos destruye.
Criaturas estas que viven en Hill House, y no te sorprenden con subidón de volumen, sino que se posan suavemente sobre la herida que más duele.

Mirándola en conjunto, la mansión fue poblada por los Crain, y es cierto que, como se menciona, únicamente era "una carcasa".
A ellos, como a cualquiera, nunca les asustó sentir de vez en cuando una presencia mirando desde el cuarto más alejado, porque quién más quién menos guarda esqueletos que nunca ha superado.

Lo que de verdad aterroriza es devolver la mirada a un espectro, y darte cuenta de que solo refleja tu propia pena y desconcierto.
Y eso esta serie lo tiene tan bien aprendido que se permite el lujo de emocionarte... justo al final de un escalofrío.

Qué miedo damos cuando nos dejamos de lado o hacemos crecer mala hierba en el corazón de quien nos ha amado.
Si el terror tiene una esencia pura, debe ser sin duda esta.
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97 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
“Estaba justo aquí y nadie me veía”
Pocas veces soy un carrusel de emociones con una serie o película, pero lo que produjo en mi The Haunting of Hill House no lo había experimentado hace mucho tiempo, ese deseo de que esto no termine nunca por favor.
Vaya qué serie se ha logrado hacer uno de los directores más interesantes del momento como lo es Mike Flanagan. Se permite escribir y dirigir una de las mejores series del año y con creces la mejor serie de terror y thriller sicológico del último tiempo.
Una serie tan potente en su núcleo que va más allá de un terror convencional, es una serie de nuestros mismos temores, miedos, preocupaciones, apariencias y fantasmas. Es una serie desgarradora con sus personajes los envía en un viaje sin retorno de sus temores y la manera en que hace que cada uno de ellos deba afrontar su dura realidad es el precio que como espectador debes pagar.
Una serie que cayó en las manos indicadas y con cada capítulo queda demostrado que así es. Cada capitulo por muy lenta que vaya la serie es un torbellino de emociones con las que nos debemos confrontar y al igual que los personajes estamos tan inmersos como espectadores en la confusión de situaciones que sientes la necesidad de quedarte a saber lo que se vendrá. La gran culpable de aquello es su forma de contarnos cada capítulo, cada uno de ellos está conectado con cualquiera que hayamos visto no importa el orden en que nos han contado las cosas, tenemos una respuesta clara y lógica a nuestras inquietudes.
The Haunting of Hill House no es una serie convencional ni remotamente, es una serie de inteligencia pura, una serie personal, una serie que nos habla no de los espectros que te asustan de golpe y previsiblemente, te habla de aquellos fantasmas mas desgarradores, mas terroríficos y mas espeluznantes; los fantasmas personales, interiores y mentales. Ese es el gran miedo de la serie y es la gran virtud con la que nos encontramos al final del dia.
Como suele suceder para aquellos que han seguido la carrera de su director, nos encontramos con su fotografía habitual, su gran destreza con la cámara y el gran manejo que tiene con los actores.
En este punto tenemos grandes actuaciones partiendo por la reina del show Carla Gugino que se manda una de sus mejores actuaciones, un personaje tan complejo de interpretar y que la actriz sabe poner todo su talento al servicio para traspasar miedo, cambio y locura con sus ojos “impresionante”. Henry Thomas y Timothy Hutton calzan el mismo potencial en su personaje y a su vez sus actuaciones brillan con inteligencia y con contención. Kate Siegel vaya que gran actriz es, solo puedo decir que con solo ver su escena en el capítulo 8 sabrán de lo que hablo. Elizabeth Reaser potente, extraordinaria y sofisticada. Oliver Jackson-Cohen preciso y eficaz, Michiel Huisman sólido desde el primer capítulo hasta el final. También vale mencionar las actuaciones de los niños donde sorprenden y muestran el futuro que tendrán Lulu Wilson y McKenna Grace ojo a sus interpretaciones.
Una serie que vale la pena ser maratoneada, que nos demuestra que Netflix sigue demostrando que sabe brindar excelentes series. Una serie que será de seguro de las mejores del año.
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35 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil