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Eva al desnudo (1950)

Eva al desnudo
Trailer
8,5
33.514
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Sinopsis
La joven Eva (Anne Baxter), que aspira a convertirse en actriz y triunfar en los escenarios, se las ingenia para introducirse en un grupo de actores de teatro y hacerse amiga y confidente de la famosa y veterana actriz Margo Channing (Bette Davis), gran dama de la escena neoyorquina. El deseo de actuar y los celos la consumen hasta el punto de comienza a traicionar a sus compañeros en su escalada hacia el éxito. Ella halaga, atrae, seduce, pero también pisotea a todo el que se cruza en su camino: escritores, directores, productores. Sólo un inteligente crítico teatral comienza a adivinar lo que se esconde tras su dulce apariencia, sólo él es capaz de ver a "Eva al desnudo". (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
All About Eve
Duración
138 min.
Guion
Joseph L. Mankiewicz
Música
Alfred Newman
Fotografía
Milton Krasner (B&W)
Productora
20th Century Fox. Productor: Darryl F. Zanuck
Género
Drama Teatro
9
Todo sobre las estrellas (fugaces)
Hay un fenómeno que se repite una y otra vez en el cine, y supongo que en todos los campos de interpretación, que es que cuando las actrices cumplen los cincuenta de repente desaparecen. No siempre, claro, muchas actrices se mantienen (y digo actrices, porque parece que los actores con esa edad les dan más trabajo que a ellas), pero son las menos. Y no creo que la culpa de esto la tengan los productores o el público, sino el cabrón del tiempo, que no perdona. El estrellato, la fama y la gloria se reducen a un ciclo que se renueva una y otra vez bajo la batuta del tiempo. De esto y mucho más habla "Eva al desnudo".

No es un homenaje al teatro, ni de coña. El mundillo teatral es sólo un mero escenario, va infinitamente más allá. Habla de los sueños que una vez cumplidos ya no son sueños, sino una mera propiedad, aquí en forma de galardón, que no significa nada. Pero que para alguien lo significa todo, alguien que desea exactamente ese galardón. Pero, qué cosas, cuando la persona que posee el galardón se da cuenta de que otra lo quiere, saltan chispas. Y no sólo habla de esto.

Me podría tirar escribiendo horas y horas, y creo que jamás terminaría de contar de todo lo que habla "Eva al desnudo", por eso, lo reduzco en que habla sobre la vida en general. Decir otra cosa es quedarse corto. Y para llevarnos por esta historia, la película se sirve de uno de los guiones más asombrosos, inmejorables y perfectos que yo he visto en forma de película. Es un prodigio de sugerencia y explicitud, según convenga, y si se explicita, es en forma de los diálogos más ingeniosos, y a la vez naturales, que concebirse pueda; diálogos que desgranan a los personajes, que nos los describen, que los hacen perfectamente creíbles y humanos.

Pero encima, toda la galería de personajes que desfilan por la película no sólo están perfectamente escritos, sino que también están encarnados por interpretaciones excelsas. Por encima de todo, la actuación de Bette Davis, maravillosa, con una mirada que acuchilla, grandiosa, de una fuerza descomunal; seguida de ella, va un George Sanders genial, el cinismo y la ironía adquieren arte cuando salen de su boca; y después van Anne Baxter y Celeste Holm, profundamente creíbles, haciendo grandes creaciones. Y los demás secundarios muy bien.

Es que de lo maravillosa que es da asco, todos y cada uno de sus aspectos externos e internos funcionan a la perfección. Esta película es un milagro, un placer inconmensurable, al que se puede volver una y otra vez porque siempre parece nueva, un despliegue de ingenio y sabiduría. Y aunque de entre todos los temas que toca, uno de ellos sea el inquebrantable paso del tiempo, esta película alcanza la inmortalidad. Soberbia.
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156 de 178 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Puro teatro
Puro teatro. Lo digo sin ánimo peyorativo. Todo lo contrario. Faltaría más. Mankiewicz curiosea en los camerinos de Broadway para preparar, a través de “Eva al desnudo”, una auténtica ‘master class’ de esgrima dialéctica. Un productor, un director, un dramaturgo, un crítico, las esposas de unos, las señoritas de compañía de otros y, como no, una ambiciosa aspirante a primera actriz y una veterana estrella en horas bajas, emplearán sus lenguas como afilados estiletes para defender sus intereses en un intenso drama con el universo teatral como telón de fondo. Para labrarlo Mankiewicz no se anda con chiquitas y se vale de dos de las armas más mortíferas del género: un portentoso argumento y unas interpretaciones sencillamente excepcionales. Sin embargo, me gustaría reiterar la extraordinaria calidad de los diálogos porque son estos los que atornillan a la butaca al boquiabierto espectador, ante un apabullante despliegue de locuacidad que convertiría cualquiera de nuestros debates domésticos en una vulgar charla de cretinos. Pero más que esa impresionante capacidad oratoria lo que realmente me dejó embelesado y fascinado al mismo tiempo fue constatar la poderosa e impecable capacidad del lenguaje para destilar conceptos tan variopintos como manipulación, seducción, adulación, disimulo, cinismo, sarcasmo, ironía, desdén, vergüenza, temor, orgullo, amenaza, fraude o artificio por citar tan solo algunas de las células congénitas que componen “Eva al desnudo” y que la hacen grande, muy grande. Tan grande como Bette Davis, que en esta peli ratificaba una vez más su incombustible talento.
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78 de 83 usuarios han encontrado esta crítica útil