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En el estanque dorado (1981)

En el estanque dorado
Trailer
7,3
6.297
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Sinopsis
Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un paradisíaco lugar: "el Estanque Dorado". Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la cercanía de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
On Golden Pond
Duración
109 min.
Guion
Ernest Thompson (Obra: Ernest Thompson)
Música
Dave Grusin
Fotografía
Billy Williams
Productora
Universal Pictures
Género
Drama Familia Vejez Melodrama
9
¿Tiene algo en contra de los jóvenes? Sí, que amo a los viejos
Decir que esta película es maravillosa sería quedarse corto. Lo confieso: Me he emocionado con ella, las lágrimas han aflorado a mi rostro tras contemplar una visión tan lúcida y bella de la vejez. Y sin duda alguna el mérito principal es de sus intérpretes. Dos merecidísimos Oscars a dos de los más grandes que ha habido en este oficio. Un precioso homenaje a sus carreras haciendo lo que mejor saben hacer: actuar magistralmente. Henry Fonda me ha recordado a mi abuelo, un hombre que ha sido un cascarrabias toda la vida pero que a pesar de ello ha querido a sus hijos y siempre ha tenido un corazón bondadoso. Katharine Hepburn fue y será la actriz con la mirada más bella que el cine ha dado (Ver Adivina quién viene esta noche y esta película para comprobarlo). Una mujer con una belleza interior desbordante, paciente, comprensiva... Y profundamente enamorada de ese hombre. Una frase preciosa que resume lo que el amor es dice: "Sabes, Norman, eres el hombre más encantador de la tierra. Pero yo soy la única que lo sabe". Pero también hay que destacar la labor de Doug McKeon (el pequeño Billy), que desmiente la teoría del amigo Santi, en la que toda película con niño intérprete junto a un adulto es repulsiva. Una lástima que la mayoría tengamos que crecer
para comprender lo que los ancianos muchas veces tratan de decirnos, a veces con la mirada, a veces con las palabras. Y para complementar a unas estupendas interpretaciones, Mark Rydell entremezcla con criterio imágenes preciosistas del bello "estanque dorado". Sin duda alguna, me encantaría morir tranquilamente rodeado de tanta belleza. Además, el director consigue no caer en la sensiblería y deja que el guión fluya tranquilamente como las notas que el bello piano (un steiner, quizá) hacer sonar a lo largo de toda la película. Y si por si esto fuera poco, para los recolectores de beldades, sale una Jane Fonda estupenda antes de enfundarse en mallas elásticas y grabar videos de fitness. Una de esas películas que te hace amar el cine. Obra maestra.
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52 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La senectud más luminosa del mundo
No creo que haya nadie que viese esta película sin desear una ancianidad como la de Henry Fonda y Katharine Hepburn. Entregados a un amor crepuscular tan sólido como la tierra, esta pareja de hermosos ancianos sólo se deja perturbar por la visita de una hija que tiene muchas cuentas pendientes que ajustar con su padre. La irrupción de la vitalidad, la juventud y sobre todo, la rabia de esta mujer provoca el efecto de una piedra lanzada sobre el remanso quieto de un estanque. Pero todo ha de seguir su curso, el agua y la vida...y ante la inminencia de la muerte, toda cuestión es baladí, porque hay perdones que no pueden esperar tanto tiempo a ser otorgados. Las aguas vuelven a cerrarse sobre la piedra y las ondas concéntricas que ésta ha provocado desaparecen. Nada que nos sorprenda: lo contrario sería inadecuado.

No voy a halagar las labores interpretativas de Fonda y Hepburn: me limitaré a decir que en "El estanque dorado" no son los actores, son los personajes. Desprenden buen humor, sabiduría, cariño, también una suave nostalgia por aquello que se fue y nunca podrá retornar. Lo desprenden ellos, como seres humanos y no como actores. Pocas veces en pantalla se da el privilegio de observar un regalo tan auténtico, tan íntimo ofrecido sin tapujos a un público desconocido e invisible.

Y a pesar de la perturbación que supone el tira y afloja entre generaciones, lo cierto es que todo en esta película es tan idílico, bello, agradable y luminoso que no se puede evitar del todo un puntito cínico que pugna por salir y cuestionar tanta perfección.

Aún así, es una grandísima película. Sobre un tipo de amor que a lo mejor estamos olvidando que existe. Porque cuando somos muy jóvenes pensamos que esto será más o menos como un paseo por las nubes, más tarde nos conformamos con los vaivenes del deseo, peligro pero cuando el sol de la vida va declinando sólo queremos contemplar la cara de la eternidad de la mano de alguien al que amemos, en un lugar que se parezca siquiera un poquito al estanque dorado.
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29 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil