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Pierrot el loco (1965)

Pierrot el loco
Trailer
7,4
5.445
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Sinopsis
Ferdinand Griffon, alias 'Pierrot', huye de París con Marianne, la niñera que ha contratado su esposa. La pareja se dirige al sur de Francia, pero el viaje se torna muy peligroso cuando una banda de gángsters con los que Marianne está implicada, les va pisando los talones. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Francia Francia
Título original:
Pierrot le fou
Duración
110 min.
Guion
Jean-Luc Godard
Música
Antoine Duhamel
Fotografía
Raoul Coutard
Productora
Coproducción Francia-Italia; Rome Paris Films / S.N.C. / Dino de Laurentiis Cinematographica
Género
Drama Romance Road Movie Cine experimental Drama romántico Película de culto Nouvelle vague
2
La miel para la boca del asno
Sé que está mal decir que una película de Jean-Luc Godard es aburrida. Y eso que la vi con subtítulos.

Soy consciente de que debería decir que es una obra maestra; que lo confuso y desconcertante del guion es una muestra de genialidad; que las molestas fracturas narrativas son un canto de libertad ante los formalismos establecidos; que los diálogos no son cansinos ni pretenciosos, sino poesía en estado puro; que la indiferencia que se siente hacia los personajes refleja la fría empatía hacia el antihéroe del siglo XX; que la película no es exasperante, sino vanguardista y revolucionaria.

Pero no. Por ahí no paso.

Quizás Godard sea un genio. Qué narices, seguro que lo es. Por eso este "Pierrot el loco" tiene pinceladas extraordinarias, escenas tan sugerentes como aisladas en un film tedioso. De la expectación al aburrimiento y del aburrimiento al rechazo.

Antes de afirmar que esta película es miel, prefiero decir que soy un asno.
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108 de 152 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El desgarro insólito hacia la cumbre absoluta
Prodigiosa fábula, relato, metáfora o lo que sea, que escapa de etiquetas y fluye con total libertad hacia una cima privilegiada. Godard derrite la rutina, reinventa la cotidianeidad, fantasea con la vida. Desajusta a su antojo los géneros y juega con las convenciones cinematográficas, racionales y lógicas. Un ejercicio envolvente y de inmenso vigor, donde huir por el espacio es discurrir por la mente.

Un hombre y una mujer transitan por ese mundo, que no es otro que una Francia provinciana, campestre y playera. Van conociéndose y divagando, de un modo tan sutil y perspicaz como sugestivo. Es una ficción mágica, no fantástica, sino de ingredientes rutinarios y corrientes. Pero se trastocan las piezas. Nadie pretende encajarlas. El argumento es solamente una de ellas. El argumento es un pretexto. El argumento es la mentira del cine. Una especie de delirio controlado se apodera de los personajes y con el acicate de la abstracción mental todo es más auténtico.

¿Qué más se puede decir? Pues que toda la película es una broma. No es más que eso, como la vida misma. El humor es connatural y en algunas escenas (no perderse la del hombre en el embarcadero) totalmente portentoso. Arte. Poesía. Gabachadas. Lo que se quiera. Una auténtica lección. Godard atrapa más vida que la que jamás lograrán desprender algunos millones de kilómetros de celuloide juntos.

Bendita locura, la que nos libera.
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94 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil