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2
La miel para la boca del asno
Sé que está mal decir que una película de Jean-Luc Godard es aburrida. Y eso que la vi con subtítulos.

Soy consciente de que debería decir que es una obra maestra; que lo confuso y desconcertante del guion es una muestra de genialidad; que las molestas fracturas narrativas son un canto de libertad ante los formalismos establecidos; que los diálogos no son cansinos ni pretenciosos, sino poesía en estado puro; que la indiferencia que se siente hacia los personajes refleja la fría empatía hacia el antihéroe del siglo XX; que la película no es exasperante, sino vanguardista y revolucionaria.

Pero no. Por ahí no paso.

Quizás Godard sea un genio. Qué narices, seguro que lo es. Por eso este "Pierrot el loco" tiene pinceladas extraordinarias, escenas tan sugerentes como aisladas en un film tedioso. De la expectación al aburrimiento y del aburrimiento al rechazo.

Antes de afirmar que esta película es miel, prefiero decir que soy un asno.
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108 de 152 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El desgarro insólito hacia la cumbre absoluta
Prodigiosa fábula, relato, metáfora o lo que sea, que escapa de etiquetas y fluye con total libertad hacia una cima privilegiada. Godard derrite la rutina, reinventa la cotidianeidad, fantasea con la vida. Desajusta a su antojo los géneros y juega con las convenciones cinematográficas, racionales y lógicas. Un ejercicio envolvente y de inmenso vigor, donde huir por el espacio es discurrir por la mente.

Un hombre y una mujer transitan por ese mundo, que no es otro que una Francia provinciana, campestre y playera. Van conociéndose y divagando, de un modo tan sutil y perspicaz como sugestivo. Es una ficción mágica, no fantástica, sino de ingredientes rutinarios y corrientes. Pero se trastocan las piezas. Nadie pretende encajarlas. El argumento es solamente una de ellas. El argumento es un pretexto. El argumento es la mentira del cine. Una especie de delirio controlado se apodera de los personajes y con el acicate de la abstracción mental todo es más auténtico.

¿Qué más se puede decir? Pues que toda la película es una broma. No es más que eso, como la vida misma. El humor es connatural y en algunas escenas (no perderse la del hombre en el embarcadero) totalmente portentoso. Arte. Poesía. Gabachadas. Lo que se quiera. Una auténtica lección. Godard atrapa más vida que la que jamás lograrán desprender algunos millones de kilómetros de celuloide juntos.

Bendita locura, la que nos libera.
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94 de 134 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Le llamaban Pierrot
Sexta y última colaboración de Godard con su primera esposa Anna Karina. Film concebido por el mismo Godard, se inspira en la novela negra “Obsession” (1962), del especialista Lionel White. Se rueda en escenarios reales de Paris e Isla de Porquerolles (Hyères, Francia). Producido por Georges de Beauregard (“El desprecio”, 1963), se estrena el 29-VIII-1965 (Festival Venecia).

La acción dramática tiene lugar en Paris y la Costa Azul entre mayo y julio de 1965. Ferdinand Griffon (Belmondo), casado con una italiana adinerada y padre de un hijo, cansado de la vacuidad de la vida burguesa, decide abandonar la familia y el trabajo, unirse sentimentalmente a Marianne Renoir (Karina) y huir con ella al sur de Francia. Ferdinand es un antiguo maestro, ha ocupado un trabajo directivo proporcionado por su suegro y desea una vida libre y emocionante. Marianne es estudiante, ha trabajado hasta el momento como niñera contratada por la esposa de Ferdinand, hace 5 años tuvo una aventura son éste y se halla complicada en un asunto no aclarado con una banda de gángsters argelinos. Es vitalista, manipuladora y caprichosa.

El film suma drama, crimen, thriller, road-movie y sátira social. Marca la tercera y última colaboración de Godard con Belmondo, y la sexta y última con su primera esposa, Anna Karina. Es el décimo largometraje de los 14 que integran la primera etapa (1960-67) de la filmografía del realizador. La obra marca un hito dentro de la carrera de Godard por constituir un puente de transición entre la experimentación de los primeros trabajos y los que a partir de 1967 nutren su segunda etapa profesional con cintas politizadas y agridulces, como “Weekend” (1967). La obra reúne todos los elementos del universo godardiano, lo que la convierte en una cinta emblemática y relevante. En ella se encuentra romanticismo, monólogos, una odisea épica, aventura, violencia, reflexiones filosóficas, referencias cultas, citas cinéfilas, fatalismo y el distanciamiento bretchiano de los personajes respecto del público.

Incorpora diálogos improvisados, acciones que los actores conocen justo antes de la interpretación y aportaciones de éstos no propuestas por el realizador. La cinta no tiene un argumento convencional y la narración no se desarrolla de una manera lineal. Se compone de fragmentos yuxtapuestos e hilvanados sin un orden aparente, hecho que evoca la estética pop. Contrapone la manera de desarrollar el relato en la pantalla y en el libro, al objeto de mostrar las diferencias que separan la narración literaria de la cinematográfica.

Incluye en la película referencias a sus opiniones personales, tanto artísticas y técnicas como filosóficas. Explica su concepción del cine a través de un breve cameo de Sam Fuller. “Como un campo de batalla, el cine tiene amor, odio, acción, violencia y muerte. En una palabra, emociones”, dice Fuller.
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36 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
ENTRE EL SURREALISMO Y EL HUMOR INTELIGENTE
Mientras escribo esta crítica estoy escuchando la BSO de Chinatown de Roman Polanski pero ni por esas. Todo parecido con el cine negro es pura y absoluta confluencia de hados, destinos favorables y generosidad por parte de los espectadores. Ya sé que, aproximadamente el cincuenta por ciento de los que lean esto coincidirán conmigo y que el otro cincuenta no. Este es el sino de las películas de culto y Godard sabe darle a la máquina de fabricar churros cultos como nadie. Ya lo demostró en El desprecio. Claro que allí al menos estaba la Bardot y BB no es la Karina en lo que a alegrar la vista se refiere.

Para aquellos que ya me han puntuado negativamente antes de acabar la lectura (evidentes godarianos de pro) les diré que, no obstante todo lo que acabo de decir, Godard me ha gustado mucho más de lo habitual. No en el argumento, prácticamente inexistente, pero sí en su función de desmaquillador de una sociedad en decadencia intoxicada de spots publicitarios de coches de lujo, leches hidratantes y lacas para el pelo... "¿Captas?". Y me ha gustado también por su humor altamente inteligente - el único habitante de la luna asediado por consignas comunistas y coca colas- y memorable - para enmarcar- la escena del embarcadero y el hombre que escuchaba, digamos "música celestial".

Godard realiza un film surrealista, aunque compendiar todo el cine que lleva dentro en una sola frase es una osadía por mi parte. No obstante, considero que esa es la línea principal del film. La secuencia de la gasolinera es un ejemplo de ello, a lo Laurel and Hardy. La escena del matón enano, otro. Pero el surrealismo es un arma muy afilada y puedes acabar cortándote. Cortar los hilos que atan la realidad a la cordura es un terreno todo lo filosófico y vital que queramos pero que con frecuencia desemboca en el absurdo y en lo ininteligible.

Godard consigue mantenerse en esa delgada línea que separa los fracasos de las obras maestras. Probablemente son los riesgos de un cine personal que intenta remover cimientos sociales. Aquí la cosa le salió, digamos, medianamente decente, entre absurdos, muertos "atijereados" y arsenales en ruta hacia el África Subsahariana. De ahí mi valoración, en la misma línea de equilibrio entre la nada y el infinito: Interesante.
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31 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Godard y sus neuras, con Karina de por medio.
Según los críticos, el año 65, el año de Alphaville y este film, fue el año en que Godard daba definitivamente un paso adelante en su cine. Alphaville es más popular, quizás por el hecho de contar con un hilo argumental -aunque este no sea más que una mera excusa- mientras que Pierrot es posiblemente más complicada de abordar. Tengo la sensación de que viene a ser lo que Godard habría hecho con A Bout de Souffle si hubiese tenido la experiencia que acumulaba seis años después; a fin de cuentas, volvemos a Belmondo y a una atractiva compañera (Anna Karina, a la que Godard quería para el papel que luego hizo Jean Seberg) fugados de la ley y de algún tipo de organización criminal extranjera. Pero Belmondo es un burgués aburrido, e intelectual frustrado, no muy lejano en principio al Vittorio Gassman de Nos Habíamos Amado Tanto. A partir de su fuga con Karina, comienza el delirio: números musicales, delincuentes extranjeros que parecen recién sacados de alguna serie B de los 50, y una serie de monólogos metafísicos e incoherentes del protagonista. Bueno, incoherente es el filme en general, filmado sin guión y que da la sensación de ser una serie de sketches en los que Godard homenajea el cine negro, o más bien parodia su propia fijación con el mismo -o incluso la degeneración del género en esa década, trasladado a escenarios exóticos, convertidos en comedias ligeras, o ambas cosas- llevándolo a unos extremos tan disparatados como cómicos (y que Hal Hartley homenajearía a su vez en Amateur), y a la vez parece querer también mostrar sus dilemas y amarguras personales tras conseguir la fama, y en cierta forma expresar su deriva ideológica hacia el radicalismo como reacción en el personaje de Belmondo, que no cuesta imaginar que se trata de una proyección de él mismo, incluso en su relación con Karina, cuyo personaje activo, vitalista y en última instancia manipulador, una mujer fatal de screwball comedy, se desespera ante las diletancias trascendentales de Belmondo. Da igual cómo se interprete el film, quizás como posible interpretación de la respuesta que Samuel Fuller le da a Belmondo al principio, al respecto de qué es el cine. La película no vale tanto la pena por las reflexiones de su autor (que también, pero que no tienen tanto interés para un servidor como el que puedan tener para el propio Godard) como una Anna Karina que deslumbra en cada momento que sale en pantalla en su última película con quien fuera su marido. Pero de todas formas, parece haber creado escuela, así que no estoy en la opinión mayoritaria. Una observación menor: la fotografía es realmente horrible.
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40 de 61 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Pierrot el loco y Godard el torpe
Pues vale. Que si, que será una obra maestra y tal y abriría nuevos caminos al cine y todo éso pero a mi me parece la hermana fea y retrasada de "Al Final De La Escapada". El montaje, por llamarlo de alguna manera, es inenarrable, hay que verlo, de verdad, a mi me hace pensar en Val Waxman de "Hollywood Endings". Fotografía e iluminación horrorosas, diálogos cargados de palabras que no van hacia ningún sitio (parece que son poéticos y filosóficos pero no sé yo...), el colgante labio de Belmondo subiendo y bajando sin entender nada, una insufrible Ana Karina... En fin para que seguir. Lo peor y más triste es que Godard ni siquiera lo intentó, ni siquiera se la tomó en serio y si él no lo hizo ¿quién soy yo para hacerlo?
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53 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Pierrot aburridot
Primero de todo Anna Karina, como ya ha escrito alguien por ahí, es INSUFRIBLE.... qué exagerada, quiere ir de niñita traviesa y la caga porque no es nada natural. Esto ya me hecha para atrás. La he visto en V.O y he alucinado con la voz de Belmondo, joder que cosa tan robótica, estaba cansado el hombre, pocos sentimientos saca a relucir.

La relación entre ellos dos es.. es.. tan fría.... realmente son amantes??? es que a veces me olvido de eso... Pienso que es uno de los motivos por los que no he logrado entrar en esta película, este el principal. También la he considerado pretenciosa. Al principio todo iba bien, me estaba sorprendiendo e incluso algún momento me ha hecho reír, pero todo se quedó ahí... burbujitas que enseguida desaparecieron.

Lo único que me ha interesado han sido los colores y la mezcla de ellos, en ropa, paredes, muebles, barcos, loros o papagayos azules al hombro de la chaqueta roja de Belmondo. Anda que no.

Aburrida a tope. Pierrot bla bla! Que me llamo Ferdinard.... (lo dicen una vez más y los mato)
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Un mito caído.
No me ha gustado nada, definitivamente , al contrario de Banda aparte donde aparte de las excentricidades de su director, se podía ver un argumento o historia más o menos disfrutable, e incluso La china era interesante, aquí en Pierrot el loco no he podido apreciar nada que me gustara, no me he reído, ni divertido, ni escandalizado, ni emocionado, ni entristecido, una absoluta indiferencia tan solo alterada por momentos en los que pensaba, que ridícula actuación de Belmondo haciendo de saltimbanqui, que diálogos más poéticamente anodinos, que situaciones más estrafalariamente aburridas. Godard en esta película no deja a los actores ser actores, es imposible meterse en la piel de un personaje que no es más que un maniquí movido con hilos en medio de una performance, por un director que no entendí muy bien que pretendía con esta película. Mis respetos a quien le parezca una obra maestra, seguro que ellos vieron lo que yo no pude ver, pensé que la mítica Pierrot el loco cambiaría mi vida un poco tras su visionado pero no ha sido así, podría intentar fumarme un enorme porro de marihuana y a lo mejor le subo la nota a 10, todo es relativo y depende del momento en esta vida, pero ahora mismo es para mi un mito caído.
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13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Le voyage de Marianne
Aunque con diversos paralelismos que continuamente recuerdan a “Al final de la escapada”, película que debiera haber sido protagonizada por la pareja de ésta, Pierrot el loco muestra la eterna búsqueda universal –uno mismo, el otro y el mundo- disfrazada de huida a contratiempo, de escapada (de nuevo repitiendo términos) de lo inevitable, la muerte que se cierne sobre el ser humano. Un ser humano que intenta de todos modos desvincularse de su mismo entorno, que lo critica, lo aborrece e incluso lo asesina. Un ser que, cómo no, aparece presentado en dualidad, el hombre y la mujer, la razón y el sentimiento. Conceptos que terminan por convertirse en el contrario, un hombre que se deja llevar por sus sentimientos, una mujer que traiciona fríamente a su protector y cómplice. Un payaso que no acepta su condición hasta el final de su propia historia, una señorita que vive un poema y solo llega a escribir uno en un cuaderno ajeno.

Iconos de la nouvelle vague, Belmondo y Karina deslumbran y embelesan recitando un guión prácticamente improvisado, la cinta se convierto así no solo en un poema visual enmarcado en una Francia costera llena de personajes absurdos, sino en uno literario, lleno de referencias, juegos y musicalidad.

La película falla apenas en la fotografía, que no aporta mucho más que el colorido vibrante de la época y la belleza de la protagonista femenina dirigida por su marido, lo cual es comprensible si tenemos además en cuenta el símbolo que ya de por sí supone la entonces musa de Godard, y en los números musicales que aunque aportan ligereza a la película, rayando en el absurdo como era de esperar debido al film, podrían ahorrarle al espectador el sufrimiento que supone Belmondo en uno de ellos y el coro de bailarines en otro.

De nuevo Godard introduce y extrae al espectador a su antojo, lo enamora y lo hace partícipe y cómplice de los asesinatos y los pensamientos de la pareja, le hace discurrir a través de su propio discurso que nos es otro que el que los actores reproducen al improvisar, como si una representación de comedia del arte se tratara, asistimos a una obra que se ríe de sí misma, que nos envuelve y nos escupe hasta no saber de qué nos están hablando ahora.

Godard debió disfrutar de lo lindo volcando sus neuras en él.
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13 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
«Pierrot le Fou»
Pesada; que destila desidia de principio a fin, aunque muestre ciertos destellos de brillantez aquí y allá merecedores de reconocimiento, que acaban quedando en poco, rotos por la insustancialidad de un argumento asqueroso que será cuanto innovador y atractivo algunos quieran etiquetarlo, pero desde luego nada amable para con el espectador. No reniego de quienes juegan con los planos, las escenas, los personajes, el argumento, y la película en sí; sino de quien convierte ideas en caprichos nada aprovechables.
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13 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
¿Vanguardia?
Tal vez el problema principal del cine francés ha sido ser demasiado intelectual, en este caso, para colmo, declamado, como muchos filmes argentinos. Una especie de cine de vanguardia, caótico, con escenas que no tienen sentido, por ejemplo armas en un departamento, un muerto sobre la cama, en las paredes reproducciones de Picasso, Renoir, etc., correrías por el campo de una pareja que huye de la burguesía parisina y de una banda de mafiosos, recitando poemas o escribiendo un diario. Ellos son Ferdinand llamado Pierrot (Jean-Paul Belmondo) por la bella Marianne Renoir (Anna Karina). No hay un relato, sólo hay escenas, es la exaltación del sin sentido como algo divertido y genial pero tan aburrido que es casi imposible llegar al final.
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12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿Por qué Anna no es mi mujer? Porque es de Godard
La he visto en esta tarde de pseudodomingo. "Voy a intentar ver otra película de Godard, a ver si me engancho de una vez", me dije.
Super espabilado tras la siesta aunque no tanto porque atravesaba una ligera resaca, empecé a deleitarme en la contemplación pura y dura de Anna Karina, y en el garboso Belmondo.
Hubo momentos en que me dije: pueh, otra tontería Godardiana, pero seguí mirando, porque me gustan las películas de carretera y playas, y especiamente porque me gustan los ojos y los movimientos y la figura de Karina. Tanto que me sentí muchas veces Pierrot o, mejor, Ferdinand, celoso, miedoso, porque sabía que en cualquier momento Anna (o Marianne) podría decir: "Pierrot, ya no te quiero, me voy". Y es lo que estuve temiendo todo el tiempo, de modo que mi interés principal en la película fue ése: ya no pude dejar de verla pensando si al final Marianne y Ferdinand se van de viaje y viven felices eternamente; pero todo el tiempo me decía: ay, me va a dejar de querer en cualquier momento. Porque Marianne es una chica joven, loca, más loca que Ferdinand y menos enamorada de él que él de ella, como no podía ser menos, a juzgar por las bellezas respectivas...
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sinfonía de aguas calmas
La nota, un impulso. Nuestro encuentro, una foto. Mi decisión, una explicación meramente equivocada, las olas vienen y van, se renuevan y son todas distintas, no necesitan explicaciones, no van a seguir un ritmo adecuado porque sea necesario escribir sobre ellas. Son para verlas, escucharlas y siempre que haya ocasión, atravesarlas en contradirección.

Dos humanidades encontradas. La ración de realidad, el segmento de lo perjudicial para una grata salud mental. Compartir... las ocasiones. Sentir... el desconocimiento. Aprender... la nada.

Se llama Pierrot, no Ferdinand, si ella lo dice, hay que creerla, cualquiera haría lo que ella dijera. Y Pierrot la quiere comprender, absorber, seguir sin preguntas o atravesar con dudas. Tiene ojos, boca, oídos, pero nada le pertenece a un mismo conjunto. Un hombre solo siempre habla demasiado. Un hombre acompañado, escribe lo que va ocurriendo, tacha lo no previsto, hay que ir modificando la historia, aceptar el sí, el no, jugar con los acontecimientos, aprovechar el lento tiempo, el largo camino, el rápido descontrol.

Marianne, que ve pasar las nubes y elige con cual se quiere vestir cada día. Es todo tan sencillo que parece adentrarse en una adorable perplejidad. Porque ella es perfecta teniendo tantas incógnitas que ocultar tras esponjosas sonrisas y penetrantes miradas.

Me hablas con palabras y yo te miro con sentimientos.

Dar tijeretazos a las cumbres, morder las novedades, y vivir, sólo vivir...

Extractos de la cinemàtographie, el espléndido sentido de la orientación de una brújula que no tiene aguja ni norte que marcar.

Y momentos, uno detrás de otro, todos perpetuos, cada uno perteneciente a su propio universo y en conjunto adaptados a la infinidad de los sentidos. Hacer completa una historia que no necesita explicación.

Enamorarse de Pierrot y a los pocos minutos serle infiel con Marianne y en algún momento perder la noción de lo claro y comprendido y pensar en pactos de silencio. En lo que no se cuenta, lo que no se debe preguntar y lo que todos los días se quiere responder.

Porque quién necesita saber donde se encuentra realmente el norte, mejor saber donde estás hoy y no preocuparse cuantos segundos faltan para mañana.

Nadie debe alzar la voz nunca para volver a decirme que una escena totalmente fuera de toda comprensión humana, no viene a cuento y no aporta nada a la narración cinematográfica. Es una mentira porque cada segundo, cada frase robada o intencionada hace que una película basada en olas de aguas francesas sea perfecta, con colores primarios incluidos. Con ideas revolucionarias y sentimientos desaprobados...

Con todo esto y mucho más, con lo que se ve, lo que se percibe y lo que se recuerda... el francés es un idioma que nunca debí olvidar... lo compensaré no olvidando nunca esta película ni las tijeras que la protagonizan.
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22 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
LA VIDA NO ES UNA BROMA - EL CINE VACIO DEL PSEUDO-INTELECTUAL GODARD
Titulo mi crítica haciendo alusión a la crítica más votada de esta película que dice así en una parte: "Pues que toda la película es una broma. No es más que eso, como la vida misma". Y esa frase me permitió entender porque esta película como la mayoría de las de Godard pasan del 9 al 1 sin mayor drama. Es porque Godard se divierte con nosotros mientras nos transmite su filosofía pseudo existencialista-pesimista en donde nada tiene sentido porque todo es un capricho del destino. Visualmente me pareció superior a "El desprecio". Pero filmar riéndose todo el tiempo del argumento y provocando constantes quiebres en la narración no me parece ningún mérito. Si para Godard la vida es como una broma, a este cinéfilo ese mensaje me parece sin sentido. Pero hay algo que nunca voy a perdonar al cine de Godard y es lo frío que me deja. Es la anti-emoción. Sus personajes tienen un merengue en la cabeza pero justamente no hay vida. Es por eso que el protagonista termina dinamitando su existencia. Es el resultado lógico para personajes que viven la vida totalmente a la deriva recitando versos pretendiendo ser intelectuales, pero para mi esto no son más que huecas y vacías frases de pseudo-intelectuales (el autor del film y su protagonistas) que viven una vida de rebeldía absurda: por qué digo absurda ?: porque reniegan de todo pero no proponen nada. Conclusión: te dejan vacío. Por eso me atrevo a caratular a Godard como el cineasta del sin-sentido, el autor del cine vacío, que discurre a la deriva y que no conduce a ningún puerto más que el de la autodestrucción. Pero afortunadamente Sr.Godard, en el mundo no sólo hay políticos que hicieron la guerra de Vietnam, no sólo hay mujeres huecas que provocan el deseo de evasión de algún marido, sino que también hay muchísima gente valiosa que vive su vida con un sentido y lucha por el mismo.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
La nouvelle vague o la gran estafa
Afirmar que la nouvelle vague es una estafa ya no puede sorprender a nadie. Hay muy pocos títulos que salvaría de este absurdo, "Pierrot el loco" no es uno de ellos, "Pierrot el loco" es una estafa en sentido amplio.

La escena del la pelea de Anna Karina en la gasolinera no la firmaría ni Mariano Ozores para "Yo hice a Roque III". Pero bueno, si los entendidos quieren seguir engañando al personal pues que no pare la música.

No sé si es lo peor de Godart, habría mucho que discutir sobre eso, pero la crítica de la época se debía reír a gusto sobre el engaño que habían tendido al público. Un segundo visionado debe resultar aterrador ya que sabes a lo que te enfrentas.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Un bódrio.
203/09(09/08/08) Para que quede claro del principio y no nos llevemos a engaño, esto que he visto es una mierda pincha en un palo. Leo la mayoría de las críticas sobre esta "película" y me siento en otra dimensión. Como es posible que alguien considere esto una obra maestra? Pero si no es más que una tomadura de pelo. Si no es más que una sucesión de secuencias ridículas. El argumento, por llamarlo de alguna forma, es una especie de "Bonny and Clyde", son una pareja de malhechores que ván huyendo de unos gangsters a través de Francia, con este hilo argumental se suceden diálogos tontos, situaciones absurdas, un sinsentido de actuaciones, en fin un atropello al buén cine. Si esto es gran cine, yo soy un lerdo para el séptimo arte, pués para mi este mal llamado film no es más que bazofia, que no le doy menos nota ya que la mínima es para la incomparable "Inland Empire". Recomendable a la gente de la quiera reirme de ella. Fuerza y honor!!!
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18 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Si le reís las gracias al payaso malo...
...no parará de molestar...
Película muy muy muy aburrida, caótica y pretenciosa, basada en el absurdo pero sin poder sacar,al menos, algo sorprendente o curioso de él, por más que se empeñe en intentar que digamos "oooh qué ocurrente!" "oooh qué rompedor!".
Y no vale decir que en otros tiempos la hubiera valorado de otra forma. Cualquier espectador honesto de cualquier época admitiría que es rara, pero de obra maestra nada!!
Evidentemente que cada uno puede hacer el cine que le apetezca, pero no le riáis las gracias sólo porque se haga el listo!

En qué basa su buena reputación? Ni idea.
Probablemente, en aquel cuento donde un emperador encargaba un traje a un sastre estafador y éste le hacía desfilar desnudo por las calles asegurando que el traje sólo lo veían los listos. Y cómo lo alababan los cretinos!!!
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11 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El loco que llevamos dentro
Como “Sálvame” está aburrido esta tarde, me detengo en Veo7TV y de pronto veo a Jean Paul Belmondo y a Ana Karina (¿de verdad es ella? pienso al principio). Parece que están en la Costa Azul o por ahí. Un plano general con unas vías de tren y Belmondo que se aparta en el último momento, antes de que pase una locomotora de vapor. Ni truco ni leches, para mí que lo ha hecho él mismo jugándose el cuello. A partir de ahí me quedo fascinado. Aunque no me entero mucho de lo que pasa, la peli hace tiempo que ha empezado. Esos gangsters trajeados se me antojan salidos de una película americana de serie B: puros arquetipos irónicos. Y cuando aparecen esos planos con letreros escritos con tiza, me reafirmo en mis sospechas: seguro que es de Godard, tal vez Pierrot el loco (en la información de la TDT no pone nada, sin embargo). Y luego, una conversación surrealista, muy divertida, en un embarcadero; me pregunto qué guionista ha sido capaz de escribir algo así. El mundo aburrido en el que vivo no me parece ya, de pronto, el mismo. Reconecto con mi propia -y maravillosa- locura. Con mi olvidado espíritu aventurero. Me seduce esa realidad paralela que ha creado Godard. Un mundo más vivo que nuestro mundo convencional, repleto de hábitos gastados. De niños éramos todos así, unos pequeños locos, y gracias a Godard he recuperado ese placer.
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6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Contracorriente
Después de muchos años hago un esfuerzo para volverla a verla a ver. Insoportable. Aburrida. petulante. Libresca. Godard es una nulidad engreída, elevado al trono por una opinión sesgada por el mayo francés, por el Sartre de los 60' y por los críticos adocenados de la izquierda divina. No, amigo. Tú no eres un asno. Ni yo tampoco. Truffaut por lo menos era buena gente. Chabrol hacía thrillers interesantes. Rohmer, pedante también, sabía contar historias agradables con humor. Pero este pretende que encima despreciar al público, lo glorifiquen. Que se vaya por donde vino. No, no y no. No lo soporto.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Pierrot!! Pierrot!! Coño, que me llamo Ferdinand!!! (Elchacalsiberianobeat, puntuación *** sobre 10)
Acababa de leer una obra Hegel (concretamente Ciencia de la lógica), así que me dije inconscientemente que no tendría problema alguno de ponerme una del Godard, ya saben, por ello de lo difícil que es comprender a Hegel y la enorme amplitud de sus temas, solo que había dejado pasar un mínimo error, literatura y cine no es lo mismo (y no ahondaré más, con conjeturas tan ambiguas como que ambas son “arte”, o “subjetividad” u “objetividad” entre otros preámbulos)

Continúo. Pues veo a un par de tíos que empiezan a hablar, y de repente se tornan densos y empiezan a filosofar (como les molaba Schopenhauer) la tía, aunque está muy guapa no entiende que se llama Ferdinand y que eso a “Pierrot” le enoja, pero vamos, que es solo un juego para ella, puesto que lo primordial es jugar a quien mola más hilvanado frases con palabras, he aquí un ejemplo.

Ella: Uno
El: El sentimentalismo barato
Ella: Salto con las ramas
El: Un gris día de octubre en una lluviosa mañana.
Ella: Un buen libro de Spinoza
El: Y viajar, viajar, viajar…
Ella: Esta peli es una obra maestra solo porque lo digo yo
El: Espera, voy a romper con los convencionalismos y miraré a la cámara durante un instante, como molo!.
Ella: Y sin embargo los malos me siguen y me seguirán buscando.
EL: Me preparo una taza de café mientras recito a Shakespare, al mismo tiempo que asalto a un tío y me llevo su carro.
Ella: Te amo Pierrot!!
El: Me llamo Ferdinand!!!

Pues nada. Que probablemente era un mal día para verla. Entiendo que pudo ser una metáfora, burla, sátira, sarcasmo o lo que sea que le salió de las pelotas al Godard. Que reinventa y rompe muchas reglas, no sé con qué fin. Que probablemente solo se trate de un debraye o deliro del director, que no exista tal argumento o guión. Que no exista nada. Que ironice sobre todo y se cague en todos nosotros. Que quiso hacer una broma de mal gusto para gafapastas. O una gafapastada. Bueno, qué se yo. A mi se me hizo una mierda por esa ocasión y si eso es lo que intentó pues que bien, y si no también.

Como apunte final. Me gustó su clip musical. Y el desenlace de el filme. Realmente es lo que deseaba que le pasara a Jean-Paul Belmondo. Y esa Anna Karina vaya que me la puso dura.

El tres es por ello. Algún día la volveré a ver.
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21 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
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