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San Francisco, ciudad desnuda (1973)

San Francisco, ciudad desnuda
Trailer
6,1
287
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Sinopsis
A un autobús de San Francisco sube un desconocido, se sitúa en la parte trasera y desde allí abre fuego con una metralleta contra el conductor y los ocho pasajeros. El vehículo se estrella, pero el asesino logra escapar. Tres detectives acuden al lugar del siniestro. Entre las víctimas, se encuentra un policía. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Laughing Policeman
Duración
112 min.
Guion
Thomas Rickman (Novela: Per Wahlöö, Maj Sjöwall)
Música
Charles Fox
Fotografía
David M. Walsh
Productora
20th Century Fox
Género
Thriller Drama Policíaco Crimen Buddy Film
7
Babilonia junto a la bahía.
Ilustra muy bien esta película el sobrenombre o apodo atribuido a la ciudad de San Francisco (Babylon-by-the-Bay), como consecuencia de su reputación de ciudad licenciosa y desprejuiciada. No obstante, la perspectiva que adopta el filme es muy poco complaciente, no porque critique ese ambiente o un exceso de libertad, sino porque se centra en mostrarnos su cara menos amable, plagada de personajes ambiguos cuando no claramente despreciables. Así, la película, más allá de mostrarnos la investigación de un caso concreto, pretende sobre todo componer un retrato en negro de una ciudad que normalmente se identifica con valores más positivos (el movimiento estudiantil de Berkeley, los hippies, la liberación sexual, etc), mostrándonos así que toda sociedad tiene su trastienda, habitualmente nada limpia.

Este planteamiento, bien sostenido desde la realización y el guión, entronca con los habituales argumentos de los autores de la novela que en este caso se adapta, los suecos Maj Sjöwall y Per Wahlöö, quienes escribieron una serie de novelas policiacas que pretendían profundizar en los aspectos menos gratos de la sociedad sueca. Es interesante resaltar aquí el curioso juego de influencias que esto comporta; unos suecos tratan de criticar algunos aspectos de la sociedad de su país y para ello recurren a un modelo ya conocido, la novela negra, invención norteamericana (Hammett, Chandler, Goodis, etc). Acto seguido, queriendo realizar una película policiaca con ciertas ambiciones críticas, unos americanos recurren a una novela de estos mismos suecos; este trasiego de idas y venidas, de influencias cruzadas y recíprocas, además de enriquecedor resulta extensible a otros géneros (pensemos en los westerns que influyeron en la mirada de Kurosawa sobre los samuráis, y como esta retornaría a sus orígenes en forma de spaghetti-westerns).

La película posee un arranque excelente, en el que un montaje soberbio nos va mostrando todos los acontecimientos relativos al crimen del autobús con una minuciosidad y una atención a los detalles verdaderamente notables, quedando reducidos los diálogos a la mínima expresión. Sin embargo, el resto del filme no sigue esta tónica, cobrando pronto mayor protagonismo el guión, que concibe acertadamente a los personajes, tanto protagonistas (con la clásica contraposición entre la pareja de detectives, unos excelentes Matthau y Dern) como secundarios, siendo estos muy importantes, pues sirven para enriquecer la mirada crítica sobre la sociedad que se describe, caracterizada por la apariencia y la sordidez. También me resultó interesante el afán por reproducir un lenguaje callejero creíble, que dota de realismo y veracidad a muchas secuencias, especialmente las que se ambientan en los garitos de la ciudad.

Aunque pierda algo de interés hacia el final, volviéndose el argumento más rutinario, vale la pena dedicarle un buen rato a este policiaco setentero que hoy está algo olvidado, pese a no merecerlo.
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20 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El olfato de un policía
No aconsejable para los que no sean acérrimos del cine policíaco porque es una película que se toma su tiempo muerto. Pegas se las puede poner pero el que es un entusiasta de este estilo, no las ve, al revés, disfruta viendo a Walter Matthau de policía gris y borde. El guion tira de la novela negra sueca y plasma perfectamente el ambiente de confusión moral de la sociedad americana en una época de delincuencia callejera a muy alto nivel, más el boom de la heroína, el porno, Hare Krishna, travestís, etc.
Walter Matthau se complementa con Bruce Dern, un segundón clásico y con buena pinta para poli, más otra gente de pelis de acción como Louis Gossett Jr, Joanna Cassidy y Anthony Zerbe. También sale Ronald Reagan, que era por entonces gobernador de California, se le ve en una foto del despacho del teniente de policía.
Decir que la investigación de los asesinatos del autobús se dispersa tanto como víctimas hay del tiroteo, y en la película esta dispersión tiende a alejar al espectador y encima en ningún momento quiere aclarar nada. Asuntos turbios sin resolver más una vida sin alegrías, es normal que el sargento de policía quiera aclarar algunos casos. Por eso te implicas en el tema.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil