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Días sin huella (1945)

Días sin huella
Trailer
8,0
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Sinopsis
Don Birnam (Ray Milland) es un escritor fracasado a causa de su adicción al alcohol, adicción que lo ha destruido física y moralmente y lo ha convertido en un hombre desprovisto de voluntad. Con tal de seguir bebiendo es capaz de todo, incluso de robar. Tanto su novia (Jane Wyman) como su hermano intentan por todos los medios regenerarlo, pero sus esfuerzos parecen estériles. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Lost Weekend
Duración
101 min.
Guion
Charles Brackett, Billy Wilder (Novela: Charles R. Jackson)
Música
Miklós Rózsa
Fotografía
John F. Seitz (B&W)
Productora
Paramount Pictures
Género
Drama Alcoholismo
8
ANGUSTIA
Qué difícil es retratarla. El género de terror lo ha intentado siempre, y en la mayoría de los casos, ha fracasado. A Wilder el terror no le va mucho, pero te lo hace pasar fatal, que al fin y al cabo, es lo mismo.

Ni recuerdo ya, y eso que la he visto hace unas horas, cuantas son las ocasiones en las que el estupendo Ray Milland registra su habitación. Ni cuantas las que una bella Ángela Channing sube las escaleras para aporrear la puerta de su apartamento. Ni cuantos tragos o botellas. Y todo con un careto... con una banda sonora... con una fotografía... que dan ganas de pegarse un tiro.

Y es que ni viendo La Traviata en el teatro el hombre está tranquilo. Y no es un mal tipo. Tan sólo quiere escribir y ser buena gente, pero es sumamente débil; joder, es tan débil que atraca una licorería como si fuese un banco, dejando perplejo al dependiente y al que esto escribe. La debilidad humana está tan endiabladamente bien mostrada en esta película, que nuestro amigo repele, atrae y angustia a partes iguales. Y para mostrar las debilidades del ser humano... jamás ha existido nadie como Billy Wilder.
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126 de 141 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
EL MEJOR RETRATO SOBRE EL ALCOHOL
Wilder en esta ocasión, nos presenta un tormentoso laberinto sin salida a través de la serpenteante y angustiosa existencia de Don Birnam, un fracasado escritor siempre al amparo de la misericordia de su hermano Wick.

La historia de un pobre diablo de 33 años sin oficio ni beneficio que canaliza sus frustaciones por medio de una botella.

Es la historia de un fin de semana perdido, donde Don condena definitivamente su alma al amargo licor, ese líquido que le hace sentirse como el efecto del lastre arrojado de un globo aerostático, encima del mundo...

No necesita escribir siquiera una línea para explicarnos su novela autobiográfica, la definitiva, aquella que ya tiene nombre: La Botella.

Un día conoció a una chica llamada Helen durante una velada en la ópera. Ambos intercambiaron abrigos como principio y fin de una historia.

Como la más perfecta y armónica de las figuras geométricas, el círculo, su idilio con el alcohol parece no tener principio ni fin.

Es la historia de un alcohólico anónimo, del alcohólico universal...

Aquel que en mitad de la noche elucubra en delirantes ensoñaciones figuras de minúsculos animales como ratas y murciélagos. Es la historia de Don Birnam narrada con la maestría incontestable y apabullante de un MAESTRO, Billy Wilder.

Han existido muchas películas que trataban el mismo tema, el retrato de esta tremenda enfermedad.

Todas historias cruentas sobre la soledad y la frustación; Días de vino y rosas, Leaving las Vegas, etc...

Ninguna tan sórdida, realista y conmovedora como ésta.

Perfecta sintonía entre cine bien facturado y una historia interesante y magníficamente narrada.
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59 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil