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Críticas de burton
Críticas ordenadas por:
Historias de Filadelfia
Historias de Filadelfia (1940)
  • 8,1
    25.475
  • Estados Unidos George Cukor
  • Cary Grant, Katharine Hepburn, James Stewart, Ruth Hussey, ...
8
SOBREVALORADA HISTORIA DE LA ALTA SOCIEDAD DE FILADELFIA
Una de las famosas comedias screwball basada en la exitosa pieza teatral epónima en su titulación original en inglés ("The Philadelphia Story (1939)") del dramaturgo norteamericano Philip Barry dentro del recurrente género de casamientos, separaciones y reconciliaciones matrimoniales de los 30 y 40 del siglo pasado.

La película, que supuso el oscar como mejor actor para James Stewart, el primero de los dos premios de la Academia tras la concesión del último concedido a título honorífico en 1985 por su dilatada carrera como rofesional del medio, es una comedia ñoña-ñoñísima de un director George Cukor, que vendría a ser algo así como el Almodóvar español aunque con bastante más glamour, y todo gracias a los inestimables esfuerzos del magnate multidisciplinar Howard Hughes, quien compró los derechos de la pieza teatral como regalo para su amiga Katherine Hepburn, en parte para darle la oportunidad de resarcirse de su nada popular fama de mujer poco fememnina y descaradamente osada...

Y a pesar de que la Hepburn intentó desde un principio "colar de rondón" a sus amigos Clark Gable y sobre todo a su amado Spencer Tracy, finalmente y debido a una indisposición de ambos por estar trabajando en otros proyectos, el peso del asunto cayó sobre los mencionados Cary Grant, en el papel de C. K. Dexter Haven, un rico playboy vituperado y mancillado en su honor pero aún así enamorado de la dama de la alta sociedad de Filadelfia, Tracy Lord (Katharine Hepburn) que le ha echado de su casa, y el desorientado periodista de la revista de cotilleos Spy, Macaulay Connor (James Stewart) quien es presionado por su jefe para llevar a cabo una tarea que el odia especialmente; hacer de paparazzo en la vida de Tracy lord, chantajeándola con un supuesto romance de su padre con una bailarina.

A pesar de sus innegables virtudes técnicas; espléndida fotografía en blanco y negro a cargo de Joseph Ruttenberg, y una interesante banda sonora facturada por el prestigioso Franz Waxman, la película es un tostón bastante predecible y carente de la frescura que se le presupone por su enorme fama como obra culmen de este cineasta de postín...

Stewart está sobreactuado como en él era habitual en determinadas ocasiones, y Grant como siempre, sólo aporta su prestancia, porte y elegancia a la causa, porque su actuación es digna de las peores telecomedias del pobre panorama patrio.

Por lo demás y aunque sólo sea por no chafar las espectativas del neutral espectador es recomendable su visionado para sumar opiniones y enriquecer el debate.

P R E S C I N D I B L E.
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14 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hampa dorada
Hampa dorada (1931)
  • 7,2
    2.363
  • Estados Unidos Mervyn LeRoy
  • Edward G. Robinson, Douglas Fairbanks Jr., Glenda Farrell, Stanley Fields, ...
9
EL QUE A HIERRO MATA, A HIERRO MUERE
Con estas palabras tomadas del evangelio de San Mateo capítulo 26, versículo 52, el cineasta californiano de origen judío y autor entre otras películas de "Quo vadis" y/o "El puente de Waterloo", prologaba ésta su ópera prima, una espléndida cinta sobre el mundo del hampa en la pre-era del famoso código ortodoxo de Hayes sobre lo correctamente moral y político, en donde gente como Francis Edward Faragoh, Robert N. Lee, Robert Lord y Darryl F. Zanuck trabajaron en el guión adaptado de la famosa novela homónima en su titulación original en inglés ("Little Caesar"(1929)) del célebre guionista y escritor norteamericano William R. Burnett, quien entre otras obras maestras cabe citar "La jungla de asfalto" que sirviera a John Huston para su magnífica película homónima.

De esta manera LeRoy moraliza sobre el caos que se empezaba a vivir en las calles de norteamérica, versando sobre la vida de este pobre diablo, ladrón de poca monta (gasolineras y supermercados) que era el Caesar Enrico Bandello interpretado de manera poderosa y harto convincente por el soberbio y menudo actor norteamericano de origen rumano Edward G. Robinson, que soñaba con ser tan grande como los peces gordos del hampa dorada.

La historia, aunque sencilla y escueta está narrada sucintamente y de manera brillante por la cámara del por aquel entonces advenedizo y neófito LeRoy, con una espléndida fotografía en blanco y negro de Tony Gaudio, y es todo un alarde paradigmático y pionero del cine de gángsteres de los 30 del que gente como LeRoy o Raoul Walsh con sus espléndidas "Los felices años veinte" ó "Al rojo vivo" tenían bastante que contarnos.

Robinson, secundado de manera espléndida por el galán Douglas Fairbanks Jr. en su papel del mejor amigo de Rico Bandello, Joe Massara, compone un personaje carismático, rudo e implacable cuya sed de ambicíon le llevará indefectiblemente a su trágico final con aquellas míticas palabras coartadas de la novela original de Burnett cuando dijo aquello de; "Dios de la misericordia (en el lugar original de "madre de Dios", por considerar estas palabras indignas de un personaje tan moralmente deleznable para unas conciencias aún no preparadas para las "grandes emociones posteriores"), ¿es este el final de Rico'", detrás del cartel publicitario de la reciente dupla de bailarines formada por su amigo Massara y su novia Olga Strassoff (Glenda Farrell).

En definitiva una magnífica ópera prima, y una obra definitiva y paradigmática dentro de su fabuloso género.

I M P R E S C I N D I B L E.
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30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar
Cinderella Man: El hombre que no se dejó tumbar (2005)
  • 7,3
    39.729
  • Estados Unidos Ron Howard
  • Russell Crowe, Renée Zellweger, Paul Giamatti, Paddy Considine, ...
9
LA HISTORIA DE UN BOXEADOR MÁS CONMOVEDORA DESDE LA PERSPECTIVA HUMANA
Así titulaba en una de sus crónicas el escritor y periodista norteamericano, Damon Runyon, famoso por sus relatos cortos sobre el Broadway en la era de la Prohibición, la vida de este famoso boxeador de los pesos pesados, James J. Braddock de ascendencia católico-irlandesa, y a quien sus paisanos se referían como el "bull-dog de North Bergen", y orgullo de Nueva Jersey.

Un personaje que el cineasta norteamericano ganador de dos entorchados de la academia de Holywood por su célebre y aplaudida "Una mente maravillosa", Ron Howard, describió de manera somera en esta especie de biopic, con claras remembranzas de aquel mítico Terry Malloy que Elia Kazan describiera de forma magistral en su obra maestra "La ley del silencio", de la mano del legendario Marlon Brando, por aquello de sus trabajos como estibador en los muelles de Nueva York, durante la difícil etapa de la Gran Depresión, cuando la miseria y las continuas lesiones en su mano, hicieron que esta especie de hérore suburbano, con el que el común del vulgo se identificaba por su vehemente representación de los valores del esfuerzo en tiempos de necesidad, se abriera hueco en la vida a trompicones.

La vida, un camino difícil por el que ineludiblemente hay que pasar para bien y para mal.

Howard además nos retrotrae a veces a aquella otra historia maravillosa del neorralismo italiano que Vittorio de Sica calificó como "Ladrón de bicicletas", por su abnegada lucha por sacar adelante su unidad familiar en un entorno duramente adverso como fueron aquellos años que siguieron a la Gran Depresión, con una sólida estructura técnica apoyada en una espléndida fotografía y puesta en escena a cargo del reputado camarógrafo neoyorkino de ascendencia italiana, Salvatore Totino, y que también colaborara con Howard en su posterior obra, desafortunada adaptación del best-seller facilón "El código Da Vinci" de Dan Brown, y una más que aceptable banda sonora a cargo de Thomas Newman.

Aquel rudo boxeador, todo corazón y potencia que llegó a desafiar sin apenas inmutarse al temible boxeador a la par que actor coetáneo Max Baer, boxeador de una pegada temible, quien previamente derrotara al reputado púgil italiano Primo Carnera, y a quien los promotores de turno publicitaban con el dudosos honor de haber dado muerte a dos boxeadores sobre el ring.

Una y otra vez, Jim Braddock se endeudaba y se resarcía para sacar adelante como bien pudiera (bien en los muelles, bien sobre el ring) a su mujer y cuatro hijos.

Aunque sólo sea por la magistral lección de interpretación de Crowe esta película, y la fenomenal referencia de Howard al esperanzador discurso del "mesiánico" presidente Roosevelt sobre la "buena vecindad", tras el estrepitoso gobierno de Hoover, la película se hace,

N E C E S A R I A.
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18 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rebeldes
Rebeldes (1983)
  • 6,8
    12.788
  • Estados Unidos Francis Ford Coppola
  • C. Thomas Howell, Matt Dillon, Ralph Macchio, Diane Lane, ...
8
EL ORO NO PERMANECE
Tras el estrepitoso e injusto fracaso de su anterior obra, "Corazonada" sobre un desencuentro matrimonial, Coppola se vio obligado a resarcirse de tamaña afrenta valiéndose para ello de una exitosa obra titulada "The outsiders", traducida al castellano como "Rebeldes", de una precoz autora norteamericana, Susan E. Hinton, que con tan sólo 17 añitos escribía esta historia en 1967, y que serviría a Coppola como esqueleto para el desquite.

Además le sirvió también de esqueleto para una obra coetánea aunque superior desde mi punta de vista, titulada "La ley de la calle", pues Coppola se basó para ella en el libro epónimo de la escritora en su titulación original en inglés "Rumble Fish (1968)".

En "Outsiders" Coppola se apuntó como máximo mérito un talentoso reparto formado por un ramillete de jóvenes y prometedores actores conocidos posteriormente como el "Brat Pack" (en honor al Rat Pack del que Sinatra fuera antaño líder), vulgarmente traducido como hatajo de mocosos, que finalmente tendrían suerte desigual, siendo paradójicamente el desapercibido en esta película, Tom Cruise, el que más éxito obtendría, seguido de Patrick Swayze.

Otro punto a su favor es la extraordinaria canción "Stay Gold" con música de Stevie Wonder y letra de Carmine Coppola, padre del cineasta e interpretada por el primero.

La precoz Hinton, caracterizó muy bien el desarraigo de una juventud, hablándonos de la sempiterna lucha de clases, de la búsqueda del asentamiento en la vida, del vínculo inquebrantable de la amistad, y de la maldad intrínseca del ser humano.

Con reminiscencias y notas al pie de página como el famoso "Gone with the wind (o Lo que el viento se llevó)" de Margaret Mitchell, o la obra del excelente poeta norteamericano Robert Frost, en particular aquel poema suyo en donde se hacía referencia a las palabras que dan título a mi crítica, "The Gold Hesperidee"... cuando Ponyboy Curtis (Thomas Howell) le decía a su amigo Johnny (Ralph Maccio) aquello de; "El día esta precioso ¿verdad? Igual que cuando hay niebla.. parece oro y plata... Qué pena que no esté así siempre... El oro no permanece. La naturaleza verde es como el oro, es díficil retener su color, su primer brote es una flor pero sólo dura un instante... luego una hoja sustituye a otra y el edén se torna melancólico... así le ocurre al amanecer..."

Los "dandys (socs)" del southside y los "grasientos (greasers)" del northside enfrentados violentamente por la vanal supremacía, y el odio intrínseco de clases.

Tal vez Ponyboy tuviera razón cuando ante una pregunta de su inseparable amigo, el héroe marginal, Johnny, le respondiera aquello de que la tranquilidad sólo se podría encontrar en el campo, un sitio donde no habría cabida para los "dandys" ni para los "grasientos".

Una oda a la marginalidad y el desarraigo que intenta abrirse paso a trompicones por la vertiente más amable de la vida, casi siempre la inaccesible.

C A R I S M Á T I C A.
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17 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
El último tango en París
El último tango en París (1972)
  • 6,9
    15.822
  • Italia Bernardo Bertolucci
  • Marlon Brando, Maria Schneider, Jean-Pierre Léaud, Massimo Girotti, ...
9
LAS CASAS VIEJAS SON FASCINANTES
Uno de los exponentes más acertados del cine de ensayo europeo durante los años 70, deudor directo del estiloso cine de Luchino Visconti, así como de su corriente neorralista patria (Rosellini, Visconti, Fellini...), de cineastas como Godard, Kurosawa... y en particular de su admirado Pier Paolo Passolini, no en vano Bertolucci comenzó como ayudante de dirección en 1961 de la ópera prima de Passolini, "Accattone", un año antes de su propio debut cinematográfico con "La Commare Secca", basada en una historia homónima del propio Passolini.

Escrita y dirigida por el propio cineasta parmesano, contó con la colaboración del famoso saxofonista tenor argentino de jazz fusión, ferviente admirador del inigualable Charlie Parker, y compañero en su juventud de otros prestigiosos músicos de jazz como su paisano Lalo Schiffrin.

En el otro aspecto técnico, la espléndida fotografía la historia corrió por cuenta del gran camarógrafo italiano Vittorio Storaro, utilizando filtros ocres y anaranjados, de tintes bohemios y nostálgicos.

Bertolucci nos brindó esta maravillosa historia en aquella antigua casa de la Rue Jules Verne de Paris, entre aquellos dos enigmáticos personajes de distinta generación y compleja predisposición psicológica; un hombre de 45 años, Paul (Marlon brando) que trabajó como boxeador y actor en EEUU, periodista en Japón, y gerente de hotel en París, marcado por la tragedia de la muerte de su esposa por suicidio....

Y una joven de veinti pocos años, Jeanne (María Schneider), hija de una recia familia de militares, y comprometida con un joven aspirante a director con amplia vocación de voyeur, que le propone filmar su vida privada como pareja de enamorados.

Dos personajes que deambulan a la deriva por el mundo y que un día sus caminos se cruzan, dando rienda suelta a sus pasiones en una fascinante y vetusta casa de alquiler de la celebérrima Rue Jules Verne de París, motivados por una falta de compromiso mutuamente vocacional, y con enormes ganas de intercambiar flujos por el mero placer de la sexualidad sin contemplaciones, LIBRE.

Dos personajes inestables psicológicamente; él buscando refugio(suicidio de su esposa), y encontrándolo en sus fogosos e impulsivos encuentros con la joven, en las charlas con Marcel, el amante de su esposa, en sus conversaciones con su suegra, en el alcohol, en la mantequilla...

Ella buscando un encuentro libre de compromisos y reproches, clandestina, morbosa...

Y todo resaltando además una enorme y despreocupada incertidumbre por un futuro más que incierto, pero placenteramente ignorado...

C A R P E D I E M.
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bella de día (Belle de jour)
Bella de día (Belle de jour) (1967)
  • 7,6
    10.836
  • Francia Luis Buñuel
  • Catherine Deneuve, Jean Sorel, Michel Piccoli, Francisco Rabal, ...
10
SEMEN RETENTUM, VENENUM EST
Con este famoso y barbárico adagio latino, medio motivaba el millonario y ocioso personaje de Henri Husson (Michel Piccoli) a la frígida y casi virginal incontenida dama de la alta burguesía parisina, la respetable señora Séverine Serizy (Catherine Deneuve), a darse una vuelta por el barrio de la ópera, a un reputado burdel de cierta sofistificación y crédito regentado por madame Anais, y donde con el paso del tiempo daría escape a sus represiones infantiles con el apelativo de Belle de Jour ("bella de día", en castellano traducido como "Flor de día") como nombre de guerra, viéndose arrastrada inconscientemente a un marasmo de desenfreno sexual revestido de una sutil capa de erotismo sesentero, cuando las normas morales aún no habían levantado el pie del acelerador, antes de traspasar la fina línea de lo erótico-sugestivo a lo erótico-explícito como antesala de lo porno y sus diversas variantes.

Ta vez la bella Séverine se sintiera atraída por los extraños caprichos de sus clientes, cercanos en la mayoría de los casos a fantasías sexuales sadomasoquistas referentes al placer de la humillación clandestina del orgullo personal, y al placer de hacer sufrir al ser humano amado y de débil predisposición (al marido pusilánime o calzonazos, vamos).

El genio de Calanda toma prestada la novela epónima en su titulación original en galo "Belle de jour" de 1928, del novelista argentino de origen askenazi Joseph Kessel.

La película es todo un alarde visual y sonoro sobre las vivencias existenciales de esta complicada mujer con recurrentes sueños sadomasoquistas, motivados, intuímos, por una difícil experiencia sexual a edad temprana, cuando fue forzada en repetidas ocasiones por hombres mayores que ella.

La esplédida fotografía corre a cargo de Sacha Vierny, y la magnífica y virtuosa dirección de la cámara fue por cuenta del turolense, el mejor cineasta de nuestro cine patrio de calle. Los personajes no están muy perfilados psicológicamente pero aún así constituye un justo equilibrio mediático de conjunto.

Buñuel nos introduce en un mundo de perversiones subjetivas que acucian la psique de una remilgada protagonista que de pronto decide dar rienda suelta a sus sueños masoquistas.

Ese sueño inicial, cuando viaja en calesa con su marido y dos conductores... y de repente, el marido manda parar el carruaje para que la vituperen públicamente, azoten y violen los dos conductores, es una pista de lo que el maestro nos tenía preparados.

Poderosa, enigmática, sugerente, sugestiva, imperturbable, virtuosa.

I M P R E S C I N D I B L E.
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52 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dublineses (Los muertos)
Dublineses (Los muertos) (1987)
  • 7,4
    7.254
  • Reino Unido John Huston
  • Anjelica Huston, Donal McCann, Helena Carroll, Cathleen Delany, ...
8
OBRA PÓSTUMA; EL LEGADO DE JOHN HUSTON; SU REGALO DE REYES
El legado de Huston es la traslación a la gran pantalla de este extraordinario relato corto del magnífico autor irlandés James Joyce, titulado "Los muertos" y contenido de forma compendiadora en su magna obra "Dubliners".

De una belleza lírica y plástica casi al nivel de la obra literaria, Huston se rodea de un reparto coral y de un equipo casi íntegramente irlandés, si exceptuamos a su hijo Tony, que escribió este guión adaptado (el único que hizo en su vida) y de su hija Anjelica, interpretando el papel central de Gretta Conroy.

Huston, de sangre irlandesa adquiriría con el paso del tiempo la nacionalidad.

Si Joyce pretendió provocar una catarsis final con el último discurso del contrariado Gabriel Conroy (espléndido Donal McCann), cuando se dio cuenta de que aquel antiguo y adolescente amor de su esposa estaba a pesar de muerto, más vivo en la memoria que su presencia real, Huston consigue los mismos efectos catalizadores.

Y como describía literalmente Joyce: "...Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve sobre el universo y caer la nieve, como el descenso del último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos...".

Mientras miraba por la ventana de su hotel caer la sempiterna nieve (símbolo de la muerte que sepultaba aquella vieja Irlanda encorsetada en las viejas convenciones decimonónicas), él meditaba sobre si deshacerse o no de Gretta, su mujer, como símbolo de aquella vieja Irlanda que enaltecía a los muertos más que a los vivos.

En aquel preciso momento en que el excelso tenor Bartell D'Arcy (Frank Patterson) entonaba "La joven de Aughrim", y Gabriel contemplaba a escondidas la palidez y la enigmática perplejidad dibujada en el rostro de su mujer, sintiendo un irrefrenable deseo por estar a solas con ella y decirle lo mucho que la amaba.

Sólo cuando Gretta le explica lo de aquel antiguo amante que murió de pena por sus separación, es cuando Gabriel comienza a demostrar sus inseguridades.

El final es apoteósico, de un derroche lírico imponente.

Creo que hay que leerse primero el relato para descubrir su magia. Si no, probablemente te parecerá, como en algunas opiniones de este foro, una película soporífera.

Es simplemente el legado de John Huston; su regalo de reyes por aquello de desarrollarse la trama durante la cena víspera de la epifanía, cuando los reyes de oriente acudían guiados por la estrella a adorar y reconocer al rey de los judíos.

I M P R E S C I N D I B L E.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El aventurero de medianoche
El aventurero de medianoche (1982)
  • 6,9
    2.384
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Clint Eastwood, Kyle Eastwood, John McIntire, Alexa Kenin, ...
9
HECHA TUS BRAZOS ALREDEDOR DEL CUELLO DEL HONKYTONK MAN
Año 1982, Eastwood acababa de rodar dos años antes su irregular "Bronco Billy", y ahora se proponía llevar a la gran pantalla las aventuras de este peculiar cantante de country un sinvegüencilla aficionado al aguardiente y tubercoloso en estado terminal, a través de su periplo de Oklahoma a Nashville en compañía de Whit "Jos" (que supuso el debut frente a las cámaras de su hijo biológico Kyle Eastwood), su sobrino, además del abuelo paterno del crío (John McIntire), y Marlene (Alexa Kenin) una muchacha de 16 años que "recogen" por el camino.

Basado en una novela de Clancy Carlile quien también firma aquí como guionista, ambientada en la época de la gran depresión, East wood aprovecha la coyuntura para mostrar los lazos de unión entre tío y sobrino y nieto y abuelo, así como mostrar el desarraigo de un hombre que se sabe muerto pero que aún tiene una última oportunidad en lo suyo, como cantante de country, al darle la oportunidad de una audición en el prestigioso Grand Ole Opry de Nashville.

Ese simpático personaje de Red Stovall (Clint Eastwood), hará suya esa máxima latina del “carpe diem”, instruyendo a su embelesado sobrino, también aspirante a cantante de country, en lo práctico de la vida, mejor dicho, de la vida de un hombre de aquel mundo, como era Stovall.

Así, Stovall le llevará de putas, le llevará a infringir una y otra vez la ley (robando gallinas, ayudándole a fugarse de la cárcel, a conducir en minoría de edad, a extorsionar, etc...).

Pero es que además Eastwood como acostumbra casi siempre, cede parte del protagonismo en los secundarios, por ínfima que sea su participación.

Así, cede su pequeño minuto de gloria al abuelo que desiste de acompañar a su familia a la tierra prometida de California, para remontar su época de juventud y reencontrarse con su Tenesse natal, cuando en un momento del viaje, el abuelo narra a su nieto uno de los capítulos cruciales de su vida con aquella línea imaginaria que supuso el inicio de "La gran carrera blanca", esto es cuando los cherokes entregaron sus posesiones en territorio de Oklahoma a los colonos de raza blanca.

Sombría, de tintes crepusculares, seguro que la pretensión de Eastwood no era todavía la de conseguir una obra maestra, sino la de pasar con sigilo y sin demasiadas estridencias. Pero como ocurriría con su casi reciente "Million Dollar Baby", aunque a menor escala, el asunto se le escapó de las manos y terminó firmando este brillante y emocionante film sobre el desarraigo humano.

Una obra que supuso un rotundo fracaso de taquilla y que a resultas de los cual motivó que la Warner se resarciera pidiendo a Eastwood una nueva entrega de las aventueras de Harry Callahan. ésta vez firmada por él mismo con el título de "Impacto súbito", reencontrándose de nuevo con Bruce Surtees y con su amigo y admirado Lalo Schiffrin.

E M O C I O N A N T E.
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cookie's Fortune
Cookie's Fortune (1999)
  • 6,2
    2.550
  • Estados Unidos Robert Altman
  • Glenn Close, Julianne Moore, Liv Tyler, Chris O'Donnell, ...
9
EN UNA BARCA DORADA, CON ALAS DORADAS...COMO HELIOS
Ese era el sueño recurrente y obsesivo de la anciana Jewel Mae Orcutt (Patricia Neal) alias "Cookie", ascender con su barca dorada y alas doradas, para reecontrarse con su querido y difunto marido Buck.

En esta entrañable película del maestro Altman, se nos habla de la hipocresía de la sociedad puritana, racista y clasista en la localidad de Holly Springs (Missisipi), de la liberación y emancipación de las nuevas generaciones, del egoísmo y la falsa honorabilidad y/o falsas apariencias de las familias que pretendían mostrarse sin mácula moral alguna ante el resto de la encorsetada sociedad, de la soledad de las personas mayores que no les queda más que contradicciones y compañeros circunstanciales, como le sucedía a Cookie con su sirviente negro orondo y bonachón, Willis Richland (Charles S. Dutton).

Una magnífica historia contada al estilo de Altman difuminado por el paso de los años.

Atrás quedó el fragor del guerrero solapando de forma violenta unos diálogos vertiginosos y mareándonos con el pertinaz uso de un zoom que daba un realismo documental a la escena.

Sin embargo aún nos queda su maestría para narrarnos de manera naturalista sus historias particulares llenas de humanos defectos sin esconder, sus inigualables dramas costumbristas, sus comedias de situación llenas de una ácida y mordaz crítica frisando lo corrosivo de las palabras y los hechos.

Aquel simpático, sensible, experimentado y lleno de humanidad sirviente de la anciana Cookie,Willis, su única familia, al margen de Emma (Liv Tyler), una sobrina díscola críada al socaire de una nueva e incipiente mentalidad acorde al implacable paso del tiempo.

Una magnífica fotografía muy altmaniana, muy naturalista, a cargo de Toyomichi Kurita, con toques de desgraciado humor negro muy en la honda hermanos Cohen, aunque al estilo Altman, y esos aires de blues y jazz de aquella histórica franja estadounidense magistralmente descrita en las obras de Mark Twain, con olor a paja y heno.

Y el egoísmo de aquella hermana manipuladora, Camille Dixon (Glenn Close), súmamente hipócrita y para quien la desgraciada soledad de los suyos no era más que una deshonra intolerable, y una mácula deshonrosa para el expediente familiar. A quien además no le importaba manipular hasta el extremo de la anulación de la personalidad a la pazgüata y pusilánime hermana,Cora Duvall (espléndida Julianne Moore), madre de Emma.

Y al final ocurre como en todos estos casos; que de tanto escupir para arriba al final te acaba salpicando.

Unos oscuros secretos de familia acabarán por tormentar aún más a la pérfida Camille Dixon.

R E C O M E N D A B L E.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Misión imposible
Misión imposible (1996)
  • 6,3
    102.661
  • Estados Unidos Brian De Palma
  • Tom Cruise, Emmanuelle Béart, Jon Voight, Jean Reno, ...
8
JOB 3, 14; CON REYES Y CONSEJEROS EN LA TIERRA, QUE RECONSTRUYEN RUINAS PARA ELLOS MISMOS
De Palma da comienzo a la adaptación para la gran pantalla de la mítica serie para la tv de los años 1966-1973 emitida por la CBS, y posteriormente recuperada en dos temporadas por la cadena ABC de 1988-1990, y recordada en gran parte por la magnífica, icónica y eficaz banda sonora de tintes jazzísticos del inigualable compositor y pianista argentino Lalo Schifrin, cuyo score en esta ocasión fue retocado por otro gran mosntruo de ésto, Danny Elfman, el habitual de las películas de Tim Burton.

Acusada de no guardar fidelidad a las series originales, despreocupándose del trabajo en equipo de la sección de la C.I.A, Fuerza de Misiones Imposibles (IMF, Imposible Mission Force), para conceder un mayor protagonisno al personaje de Ethan Hunt, al servicio del lucimiento personal del vanidoso Cruise, no en vano uno de los productores de esta película... e incluso en el personaje del cerebro en la sombra de esta unidad especial, Jim Phelps (John Voight).

La película es una óptima cinta de acción trepidante aunque un tanto pretenciosa al inicio, para ir diluyéndose en una trama asequible de desquites y venganzas.

Con algunas escenas meritorias, y una estilosa filmación a cargo de un cineasta elegante como Di Palma, que venía de rodar su excelente "Atrapado por su pasado" dos años antes, el inicio, un tanto desconcertante y hasta pretencioso, entorpece un poco la atención del espectador que no sabe aún muy bien a qué atenerse, sobre todo por la cantidad de personajes que de sopetón y sin presentación alguna se le presenta.

De cualquier forma, poco a poco, las cosas van aclarándose, y al final todo queda en unas cuantas escenas de acción, algunas más destacadas que otras, y un ramillete de legendarias secuencias, como el descenso (no se sabe muy bien cómo) del superagente en apuros Ethan Hunt (Tom Cruise), descolgado de un arnés sujetado por un dudoso compinche, Franz Krieger, en las ultrasecretas dependencias de la que se supone una de las fortalezas más inaccesibles del universo, la sala del ordenador central de Langley, Virginia, sede central de la C.I.A norteamericana (De Palma ironiza con sarcasmo y humor del tema al aludir también a la posibilidad de afrontar una fortaleza aún más inexpugnable como sería FortKnox (sede de la Reserva Federal ó Banco Central Norteamericano).

O la escena en el alto de aquel famoso tren de alta velocidad (TGV, los orígenes de nuestro AVE) que une Londres con París, con aquel helicóptero suicida en ayuda de uno de los litigantes, y estrellado finalmente a la entrada del famoso Túnel del Canal.

Un Cruise un tanto sobreactuado y hedonista, lejos de sus mejores interpretaciones, y unas compañeras de reparto tampoco afortunadas como Emmanuelle Béart, interpretando el papel de femme fatale, contribuyen en poco a dar consistencia al asunto, y ello a pesar de que finalmente estemos presenciando una película de acción correcta y sin demasiados méritos ni deméritos.

N I F R Í O N I C A L O R.
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26 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
El fuera de la ley
El fuera de la ley (1976)
  • 7,4
    8.889
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Clint Eastwood, Chief Dan George, Sondra Locke, John Vernon, ...
9
NO ME ORINES EN LA ESPALDA Y ENCIMA DIGAS QUE ESTÁ LLOVIENDO
En palabras del propio Eastwood su "película favorita",una revisitación de un género, el western, que en los años 70 parecía estar dando sus últimos coletazos.

Una revisitación por dos motivos esenciales y esclarecedores; por una parte el héroe de este western es un proscrito de la ley oficial del orden y la justicia, y en donde la madre patria ó "Tío Sam", es visto como algo malo e injusto...es decir, todo lo contrario a las divisas estándares de este menospreciado y legendario género.

Ambientada durante y tras la guerra civil norteamericana, la cinta basada en la obra "Gone to Texas", del asesor y creador de discursos políticos norteamericano Forrest Carter, guarda también ciertas similitudes con la obra del escritor británico David Gemmell, en el sentido de los héroes que se lanzan a la violencia motivados por una afrenta familiar, como también ocurriera con la celebérrima "Centauros del desierto" de John Ford.

Y desde luego que tiene mucho que ver con uno de los episodios iniciales en la susodicha guerra civil norteamericana, el suceso acaecido el 23 de septiembre de 1861, "La liberación de Osceola", cuando el ejército unionista de los azules, en colaboración con afectos a dicha causa (como los "Red Legs" aquí descritos), expulsaron en una masacre sin precedentes (Hitler tomaría buena nota en sus hechos posteriores) a los confederados y demás miembros insurgentes y subversivos a la "causa común" de la Unión.

Siempre recordaremos a este carismático proscrito, virtuoso de las pistolas y de los esputos (el pobre perro del indio cherokee Lone Watie daría buena fé de ésto), en compañía de los desheredados que se va encontrando por el camino, con las palabras "odio" y "venganza" tatuadas a fuego en su alma.

Eastwood crea una obra carismática pero sin duda alguna menor que su western maestro y crepuscular "Sin Perdón", en la confección de un personaje legendario, Josey Wales, lanzando por su "linda boquita" más esputos y bravuconadas juntos que en toda la saga de "Harry El Sucio".

"Infierno de cobardes", "El jinete pálido" y "Sin perdón" están presentes en esta obra.

L E G E N D A R I A.
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14 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
El nuevo mundo
El nuevo mundo (2005)
  • 6,0
    14.226
  • Estados Unidos Terrence Malick
  • Colin Farrell, Q'orianka Kilcher, Christian Bale, Christopher Plummer, ...
10
LAS BRAVUCONADAS DE JOHN SMITH VISTAS POR EL GENIO DE TERRENCE MALICK
Cuarta obra, y cuarta obra maestra absoluta de este fascinante y poco prolífico cineasta norteamericano, muy en la honda "madre naturaleza" de su anterior trabajo, la fenomenal "La delgada línea roja".

Con las espléndidas reflexiones en off de sus protagonistas inundando los estéticos fotogramas de una belleza plática y sonora (brillantísimo trabajo de James Horner, combinándolo con cortes clásicos como el "Oro del Rin" del famoso Anillo de Richard Wagner, ó el concierto nº 23 para piano de Mozart) apabullantes.

Esos planos oblicuos hacia las copas de unos árboles cegados por los destellos del astro rey.


"NOS ALZAMOS,....COMO LAS COPAS DE LOS ÁRBOLES EN BUSCA DE LUZ Y A PESAR DE LOS IMPEDIMENTOS...".

Malick se vale en esta ocasión de las historias del famoso soldado, navegante, explorador y escritor británico John Smith (De Jamestown), sobre sus escritos del origen de la legendaria ciudad de Jamestown, en lo que se conoció como colonia de Virginia en el año 1607, que incluyen de forma poco clara y difusa un romance con una nativa de aquellas latitudes, miembro de la tribu india de los algoquinos, e hija mayor del autodenominado " Emperador de Powhatan", a la que la historia conoció como Pocahontas y más aún tras la versión sobre el personaje de la Walt Disney.

La película es todo un alarde del extraordianrio y excelso dominio de lo lírico de este monstruo del séptimo arte (confieso una de mis debilidades a pesar de lo pretencioso que algunos ven su obra y su persona), con una fotografía y unas reflexiones que entran dentro de la categoría de lo sublime.

La historia a pesar de quizá exceda un poco en metraje se sirve de la interpretación de aquellos escritos por parte del propio Malick, filmada parcialmente y después de casi diez años de ausencia (tras el "Hamlet" de Kenneth Branagh) en formato de 65 mm, sobre la vida de este marinero bravucón y charlatán de feria, y sus experiencias (seguro que ficción para desilusión de sus miles de fans y los románticos) con la nativa Pocahontas, a quien la historia eso sí, la describió como la salvadora en última instancia de la vida de John Smith, y a la vez como amante esposa de un ciudadano de nacionalidad británica llamado John Rolfe (Christian Bale) cuatro años después de su anterior matrimonio con un nativo algoquino.

Una especie de "Leyendas de Pasión" pero como diría Arguiñano con fundamento, y sin tanto fusilamiento lacrimógeno.

Poderosa, sutil, lírica, enorme;

F A S C I N A N T E.
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4 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Reencuentro
Reencuentro (1983)
  • 6,8
    2.337
  • Estados Unidos Lawrence Kasdan
  • William Hurt, Kevin Kline, Tom Berenger, Glenn Close, ...
9
MI RELOJ BIÓLOGICO ESTÁ SONANDO
Ésta es una de las famosas frases que popularizó esta estupenda película del talentoso guionista ("El imperio contraataca") y productor, e irregular cineasta norteamericano Lawrence Kasdan.

Con tres nominaciones a sus espaldas como mejor actriz de reparto (Glenn Close), mejor película y mejor guión original, la película fue grabada en los mismos escenarios naturales de Beaufort, en Carolina del Sur donde se rodara la película de 1979, "El Gran Santini".

Descarada influencia de aquella otra película, ópera prima del cineasta de mi admirada "Lone Star", John Sayles, "Return of the Secaucus Seven" también de 1979 sobre el reencuentro de siete universitarios, y ello a pesar de que Kasdan siempre negó haberla visto.

En cualquier caso la película plantea como su propio nombre indica el reencuentro de siete amigos de la universidad de Michigan, con motivo de la trágica muerte por suicidio de un carismático amigo en común, Alex (Kevin Costner con una brevísima aparición al inicio de la película y durante los títulos de crédito parapetando su rostro cadavérico echado ya sobre el ataúd durante el funeral) un brillante estudiante de físicas que como su otro amigo Nick Carlton (William Hurt), psicólogo de profesión prefirió llevar una vida bohemia con trabajos esporádicos de poca consistencia.

Como en "El declive del imperio americano" del canadiense Denys Arcand, los siete amigos van desnudando gradualmente su alma en grupo sobre sus diferentes posicionamientos en la vida, y todo dentro de un sano aire progre (préstamo de esposo a amiga incluído), con el denso humo de los porros de la juventud invadiendo los espacios cerrados de la casa de los Cooper.

Unas brillantes interpretaciones por parte de un extraordinario elenco, donde a mi modo de ver destaca sobremanera la carismática presencia de William Hurt, una especie de alter ego del difunto amigo motivo del reencuentro (al final él se encargará de repetir las mismas tareas de mayoral en la finca de los Cooper que llevara también a cabo el difunto Alex), además de un alma atormentada por su reloj biológico, la de la solterona Meg Jones (espléndida también Mary Kay Place), ó aquel magnífico anfitrión...ó Harold Cooper (Kevin Kline), el exitoso hombre de negocios en cuyos aseos se suicidara mientras estaba ausente de vacaciones el amigo Alex.

Por último y como elemento potenciador del carisma de esta estupenda película nos encontramos con una magnífica banda sonora sesentera que se ensambla a la perfección en la acción de la película, con temas tan destacados como el "I Heard It through the Grapevine" interpretado Marvin Gaye, el siempre magnífico "A Whiter Shade of Pale" de los Procol Harum, el popero "Tell Him" de The Exciters ó el "(You Make Me Feel Like) A Natural Woman" de Aretha Franklin.

C A R I S M Á T I C A.
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21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
M.A.S.H.
M.A.S.H. (1970)
  • 7,1
    11.958
  • Estados Unidos Robert Altman
  • Donald Sutherland, Elliott Gould, Tom Skerritt, Sally Kellerman, ...
9
THE GAME OF LIFE IS HARD TO PLAY
Éstas eran algunas de las palabras exactas de la archifamosa sintonía de Johnny Mandel a la que sorprendentemente puso letra Mike Altman, el hijo de 14 años del extraordinario cineasta de esta estupenda comedia de humor negro en tono satírico, Robert Altman, titulándola "Suicide is painless (El suicidio es indoloro)", de la cual posteriormente se vanaglorió la posterior serie para tv (1972 -1983) con Alan Alda en el papel protagonista del capitán 'Hawkeye' Pierce y Wayne Rogers en el otro papel protagonista de John McIntyre alias "Trapero".

Basada en la novela "M*A*S*H: A Novel About Three Army Doctors(1968)" del cirujano y escritor norteamericano Richard Hooker, a la que posteriormente seguirían secuelas como "M*A*S*H Goes to Maine (1972)" y M*A*S*H Mania (1977)", y para la cual Hooker se sirvió de sus propias experiencias como cirujano en una unidad M*A*S*H (literalmente Mobile Army Surgical Hospital, traducido al castellano como Hospital Quirúrgico Móbil del Ejército) durante la guerra de Corea (1950-1953), sólo que el guionista de la película, Ring Lardner Jr., varió de forma considerable la trama, fundamentalmete y según palabras del propio Altman, "porque la novela contenía ciertas dosis de racismo recalcitrante".

Además, Altman evitó curiosamente demasiadas referencias a Corea, si exceptuamos la intro de las famosas citas de sendos personajes relevantes de aquella famosa contienda, el general Douglas MacArthur y aquel famoso "Iré a Corea" de Dwight D. Eisenhower, y ello para aprovechar la coyuntura de la coetánea guerra del Vietnam, y que la gente pudiera así sentirse más identificada con el asunto.

En todo momento Altman hizo gala de su particular impronta; el uso excesivo del zoom y lo vertiginoso de unos diálogos excesivamente corrosivos que se solapan unos a otros, mezclándose con imágenes de vísceras sangrantes rayando en lo gore, incomodando seguramente la sensibilidad de gente con personalidad similar a la de la mayor Margaret "Labio Ardientes" O'Houlihan, ó el mojigato mayor Frank Burns.

Todo un poema surrealista y corrosivo en mitad de una guerra que a pesar de todo asolaba de cadáveres el frente, en contraste y ya en la vida real, con un rodaje que fue de todo menos dramático, ya que según cuenta la leyenda, los ácidos lisérgicos y demás drogas alucinógenas tan de moda en aquella época del LSD, hicieron estragos durante el rodaje y donde además y como dato curioso, las estadísticas oficiales contabilizan como la primera película en introducir de manera reiterada en sus diálogos la palabra "fuck(joder)".

Seguramente que el dr House debe mucho a estos magníficos personajes como el capitán 'Hawkeye' Pierce (Donald Sutherland) y el capitán John McIntyre (Elliot Gould).

El suicidio es indoloro...tal vez, pero esta película seguro que no te dejará indiferente. O la odias ó la amas, no hay término medio.

E M B L É M A T I C A.
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20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
Río Lobo
Río Lobo (1970)
  • 7,0
    3.657
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • John Wayne, Jennifer O'Neill, Jorge Rivero, Jack Elam, ...
8
EL CIERRE DE LA TRILOGÍA DE HAWKS
Obra póstuma de Howard Hawks fue el cierre de la trilogía iniciada once años antes con la espléndida "Río Bravo", sobre la lucha y defensa contra el orden establecido.

Hawks cambió tan sólo y de nuevo, la disposición de los elementos en la lucha contra el mal, y en esta tercera y última entrega dio una nueva vuelta de tuerca al planteamiento.

El problema en esta tercera entrega es la nula aportación del reparto coral, a años luz de los extraordinarios repartos de sus antecesoras.

El guión fue obra de Leigh Brackett, quien ya colaborara antes con Hawks precisamente en "Rió Bravo", y el resultado es este estupendo a pesar de todo western crepuscular en la era del Vietnam, cuando los americanos estaban mutando sus gustos condenando al ostracismo aquel maravilloso y legendario género cinematográfico.

Sólo Wayne, nexo de unión de la trilogía, está aquí a la altura de las circunstancias. El resto de los presentes pasan sin pena ni gloria por este espléndido proyecto, que con el devenir de los años ha ganado enteros, como cuadratura del círculo y genial colofón en la carrera de este inolvidable cineasta, productor y escritor norteamericano.

En el apartado técnico brilla con luz propia una fotografía crepuscular iluminando el territorio texano a cargo de William H. Clothier, y en la banda sonora destacar el buen trabajo de Jerry Goldsmith, quien inspirándose en la intro de la magistral y única "El tercer hombre" de Carol Reed, se atreve a emular si no la sintonía, sí la pose de una mano acariciando las seis cuerdas de una guitarra española, aunque por supuesto nada que ver con el original de Anton Karas.

En la nueva vuelta de tuerca del planteamiento de Hawks a que antes aludía, y para colmo de lo surrealista, los "buenos" luchan contra el supuesto garante de la ley y el orden, el corrupto y cacique sheriff de la localidad texana de Río Lobo, el marshall 'Blue Tom' Hendricks (Mike Henry).

Los Dude ó los Cole Thornton de turno serían aquí el inexpresivo rebelde surista capitán Pierre Cardonal alias el franchute.

Los Missisipi ó los Colorado de turno serían aquí el sargento Tuscarora Phillips.

Los viejos ayudantes del sheriff de antaño serían aquí el padre de Tuscarona, sr Phillips.

Y los Harrah ó John T. Trouble de turno serían aquí el coronel Cord McNally.

Las mujeres también están aquí presentes jugando si cabe un papel más activo en la defensa del orden establecido. El personaje de simpática y guapa rufiana de "Río Bravo" a cargo de la bellísima Angie Dickinson, está aquí protagonizado por el personaje de Shasta Delaney (Jennifer O'Neill), aunque esta vez Hawks se dio por vencido y decidió que el galán ya no iba a ser un extremadamente talludito Wayne, sino que cedió los honores al guaperas sosote capitán Cardona.

Todo un digno colofón de esta magnífica trilogía que a buen seguro contentará a sus incondicionales, y a los que como yo, no lo son tanto.

C A R P E D I EM.
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37 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vidas cruzadas (Short Cuts)
Vidas cruzadas (Short Cuts) (1993)
  • 7,5
    10.065
  • Estados Unidos Robert Altman
  • Madeleine Stowe, Julianne Moore, Jennifer Jason Leigh, Tim Robbins, ...
9
PRISIONEROS DE LA VIDA
Mucho antes que Paul Haggis nos deleitara con su particular historia caleidoscópica sobre los encuentros y desencuentros del ser humano en un mundo opaco e inmenso en su fenomenal "Crash", y mucho antes que el cineasta azteca González Iñárritu nos sorprendiera con estas mismas historias entrelazadas e incluso que Paul Thomas Anderson nos regalara su espléndida "Magnolia", entró en escena el pionero de este tipo de esquemas caleidoscópicos, el extraordinario cineasta norteamericano Robert Altman, sentó las bases de este cine a modo de retales y esbozos de una sociedad retratada al "bodegón", donde se experimenta con la casualidad del destino.

¿Son necesarias las situaciones de desgracia para hilar el trasunto como ocurrió en "Babel", ó las casualidades inverosímiles como ocurrió en "Magnolia"?.

Cierto que muchas de las historias paralelas que aquí se nos relatan de forma deslabazada aunque enormemente naturalista como ocurría con este sutil voyeaur de la cámara pierden comba con el desarrollo total de la obra, pero no es menos cierto que sin estas débiles subtramas (como la extraña relación entre las vecinas de los Finnigan, Tess (Annie Ross), la madre sexagenaria y cantante de jazz en aquel Hot Jazz Club y su hija de tendencias suicidas, la andrógina violoncellista Zoe (Lori Singer) cuya única labor pareciera únicamente la ambientación sonora de la película, en especial Tess, la madre, con aquella canción suya titulada "Prisoner Of Life " originaria de Peggy Lee) la película quedaría coja de alguna pata.

Con un extraordinaria fotografía en color bastante ochentera a cargo de Walt Lloyd, y una espléndida banda sonora ensamblada por Mark Isham, con temas como el "Conversation On A Barstool" de Bono y The Edge de los U-2, e incluso cortes clásicos de Antonin Dvorak e Igor Stravinsky, Altman factura esta extraordinaria y pionera historia de bocados de realidad, en donde una extraña plaga de "la mosca de la fruta" pone en cuarentena extensas zonas de frutales de California...

Algo así como lo que Iñárritu trató de plasmar en su espléndida "Babel".

Ese terremoto final sirve de punto álgido después del cual llega la calma, arrastrando muchas de las desgracias acaecidas en tal punto al agujero del olvido...Ese absurdo asesinato del personaje de Jerry Kaiser (Chris Penn) a aquella joven encontrada en aquel picnic familiar con su amigo Bill Bush (Robert Downey Jr.), es sepultado por los escombros, quedándose nunca mejor dicho en un mero desprendimiento debido al movimiento sísmico...cuando los ecos de la mega-fiesta nocturna interrumpida por el terremoto en casa de los Wyman, se quedan al amanecer en mera resaca post-traumática, o los Shepard se reconcilian por enésima vez con el perrito Sushi por fin en casa...Los Finnigan aclaran sus desaveniencias con el estúpido pastelero y su irritante comportamiento en aquella triste coyuntura...O los Piggot salvan una nueva pelota de partido en su relación...

E S T U P E N D A.
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18 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Deseos humanos
Deseos humanos (1954)
  • 7,7
    4.173
  • Estados Unidos Fritz Lang
  • Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford, Edgar Buchanan, ...
10
EL DESONTROL DE LA NATURALEZA HUMANA (LA DICHOSA CARTA)
Es la obra siguiente a la estupenda "Los sobornados" de un año antes en 1953, repitiendo el enorme cineasta austríaco, Fritz Lang, la química brutal existente entre estos dos fabulosos actores, el recientemente fallecido Glenn Ford y la ingenua femme fatale de todo paradigma azabache que se precie, la MARAVILLOSA Gloria Grahame.

Rodada en el áspero blanco y negro ferroviario del prestigioso y oscarizado fotógrafo norteamericano Burnett Guffey ("De aquí a la eternidad(1953)" y "Bonnie and Clyde(1967)"), la película es una muestra más del enorme oficio de Lang como extraordinario cineasta con un ramillete de obras maestras en su haber.

Basada en la obra "La bestia humana" del novelista francés Émile Zola, uno de los más destacados exponentes del movimiento artístico de finales del s., XIX y principios del s.,XX que surgió como réplica al romanticismo y surrealismo, el naturalismo, fueron dos las versiones de esta obra llevadas a la gran pantalla; la primera una versión germana de 1920 del cineasta austríaco Ludwig Wolff, y la segunda de 1938 a cargo de Jean Renoir con el título original en inglés de la novela, "The Human Beast".

La obra recrea de manera magistral los ambientes azabaches del género, sólo que focalizados en las vías ferroviarias de las proximidades de Trenton, Nueva Jersey.

Mujeres fatales, ingenuas por naturaleza pero que arrastran a la compañía masculina al caos y la destrucción. Porque a los aparantemente machistas comentarios de la cinta, el propósito del artista austríaco fue precisamente destacar lo contrario; la superioridad de la mujer en cuanto a instinto, y los deseos incontrolables que infunden en el género masculino; Así, cuando la amiga de la ciudad de Vicki Buckley (Gloria Grahame) (aquella que les prestaba a los Buckley su apartamento cada vez que bajaban a la ciudad, o la misma que posteriormente se lo prestaría a su amiga Vicki cuando ésta viva su particular historia de amor con el ex-soldado de Corea Jeff Warren (Glenn Ford)) se dirigió al orondo y viejo marido de Vicki, Carl Buckley, desposeído de su trabajo como ayudante de parque de la estación ferroviaria con aquello de; "...las mujeres son todas iguales, ¿no te has dado cuenta? Tan sólo llevan caras distintas para que los hombres podáis reconocerlas...", Lang no estaba más que reafirmando la superioridad natural de la mujer sobre el hombre, incapaz de dominar sus impulsos y deseos, ni menos de modificar su naturaleza.

En la oscuridad de los túneles por los que pasan los vagones del tren, los seres humanos interactúan a oscuras, desarrollándose miles de combinaciones que se suceden de forma aleatoria y sin mucha lógica.

Extraordinariamente narrada, fabulosamente rodada,y a pesar de que la historia sea en realidad una simple historia del género noir, logra captar la atención del espectador através de su poderosa y arrolladora mística ambientada en las oscuras y proletarias vías ferroviarias...

F A N T Á S T I C A.
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43 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Oldboy
Oldboy (2003)
  • 7,9
    64.276
  • Corea del Sur Park Chan-wook
  • Choi Min-sik, Yoo Ji-tae, Kang Hye-jung, Ji Dae-han, ...
9
RÍE, Y EL MUNDO ENTERO REIRÁ CONTIGO. LLORA, Y LLORARÁS SOLO.
Esta especie de mantra que servía de apoyo en los duros momentos de la vida a Oh Dae-su, el personaje central de esta estupenda película coreana, está extraído literalmente del comienzo del poema "Solitude" de la poetisa norteamericana Ella Wheeler Wilcox, y refleja muy bien la filosofía oriental de este personaje (una especie de Charles Bronson oriental) al que la vida trató de forma injusta sólo por hablar más de la cuenta ("Be water my friend").

Oldboy, es un thriller psicológico con evidentes toques azabaches aderezados por el manga japonés (no en vano la cinta está basada en un manga japonés epónimo), con elementos de la comedia trágica griega del Sófloces más descarnado, y autoconfesos guiños a la obra literaria decimonónica, "El Conde de Montecristo" de Alejandro Dumas padre, a la cual y dicho sea de paso, deben su existencia la mayoría de obras carcelarias (literarias o cinematográficas), recientemente popularizadas por la óptima producción norteamericana para la tv, "Prison Break".

Sería además la segunda entrega de la "trilogía sobre la venganza" de este sorprendente cineasta surcoreano admirador de Hitchcock, continuación de la iniciática "Sympathy For Mr. Vengeance (2002)" y predecesora del cierre de la saga, "Sympathy For Lady Vengeance(2005)", que ganó además el premio Grand Prix del Festival de Cannes en el 2004, no pudiéndose llevar finalmente el máximo entorchado de estos premios, la Palma de Oro, en detrimento de "Fahrenheit 9/11", y ello a pesar de los ímprobos esfuerzos en su favor del presidente del jurado en aquella edición, Quentin Tarantino.

Es evidente que el violento manga japonés del cual bebe esta cinta, es un claro indicio para presuponer escenas de inusitada violencia que muchas veces están fuera de lugar, añadiendo morbo y pretendido impacto visual, con descarados fines publicitarios (me estoy refiriendo a la escena del pulpo engullido vivo, o la escena de la lengua, por las que es injustamente comentada esta poderosa película. Evidente y pretendido ACIERTO de su director).

Como dato anecdótico, no sé si será casualidad ó no (similitud con la "Naranja mecánica" de Burguess y Kubrick), pero las muestras de ultraviolencia están también ambientadas con música clásica, en este caso substituyendo a Beethoven por el concierto para violín de "Invierno" contenido en "Las cuatro estaciones de Vivaldi".

Con un final deliberada y deliciosamente abierto...; ¿habrá habido realmente sesión de hipnosis?, ¿se habrá desdoblado correctamente el monstruo (conocedor del incestuoso secreto) del "Oh Dae-su carnal" felizmente ignorante?.

Pero... ¿y esa misteriosa sonrisa final "a lo Mona Lisa" de Oh Dae-su al abrazar a Mi-do?

Oh Dae-su significa "persona que se lleva bien con todo el mundo"...Entonces, ¿por qué su vida estaba inmersa en el caos y la violencia?.

"Quince años de prisión...cinco días para la venganza".

P O D E R O S A.
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230 de 283 usuarios han encontrado esta crítica útil
Río Bravo
Río Bravo (1959)
  • 8,0
    20.988
  • Estados Unidos Howard Hawks
  • John Wayne, Dean Martin, Ricky Nelson, Angie Dickinson, ...
9
LA CANCIÓN DEL DEGÜELLO
La primera entrega de la trilogía de Hawks sobre la defensa del orden establecido que continuara con la espléndida "El dorado" y terminara con "Río Lobo" en 1970.

El guión corrió a cargo de dos reputados guionistas que ya colaboraran juntos 14 años antes en el guión de "El sueño eterno" también de Hawks; el ex-periodista Jules Furthman ("Rebelión a bordo" de Frank Lloyd) y el escritor de ciencia ficción y novelas de misterio Leigh Brackett ("El imperio contraataca" de Irvin Kershner).

La obra en sí es la más completa de la trilogía, a pesar de que en mi opinión la segunda gane enteros respecto a ésta en el reparto, con una mayor versatilidad de sus portentosos protagonistas John Wayne y Robert Mitchum.

Los elementos en la lucha contra el orden se ven alterados en comparación con la susodicha segunda entrega de "El dorado", pues aquí no es el sheriff quien tiene problemas de autoestima motivados por el alcohol , sino que el sheriff Chance es un sobrio representante de la justicia en la lucha contra el mal, secundado eso sí por un "borrachón" ó "Dude" (traducido literal y vulgarmente como "nota" en el mismo sentido que aquel otro "nota" de "El gran Lebowski") por sus habituales salidas de tono, constantemente vejado por los hombres de la banda del malo-malísimo Nathan Burdette, siempre arrojándole monedas a la escupidera para que éste humillado se agachara a recogerlas.

Pero es que además también están presentes aquí el chico joven e impulsivo de "El Dorado", aquel estupendo Missisipi ahora en la figura de Colorado Ryan (Ricky Nelson), bastante menos interesante su aportación como personaje y como actor, sólo como ídolo de postal para jovencitas en "edad del pavo", y por el tema conocido como "Get Along Home, Cindy" que cantó tras el bonito tema interpretado por él a la guitarra y Dude en la voz, instantes antes y titulada "My Rifle, My Pony and Me".

Así mismo el personaje del viejo ayudante del sheriff de "El dorado" tiene su contrarréplica mejorada aquí en la figura del también viejo y simpático lisiado ayudante del sheriff Stumpy (Walter Brennan), y la figura femenina que se ligaba al prestigioso pistolero Cole Thornton se ve también superada por la joven tramposa Feathers (Angie Dickinson).

Esta espléndida película surgió además como una especie de reacción al "Solo ante el peligro" de Fred Zinneman como crítica subliminal por la cobardía intelectual ante el nefasto MacCarthismo, con la completa entrega de un personaje tan reaccionario en la vida real como lo fue John Wayne, y también como continuidad en la fuerza de un género, el western, que tres años antes diera luz a la magnífica "Centauros del desierto" de John Ford.

Los escenarios en color retratados por la cámara de Russell Harlan, son más abiertos y no tan nocturnos como en la posterior entrega, y la música de Dimitri Tiomkin supera en matices y tonalidades a la insípida música de Nelson Riddle para "El dorado".

M E M O R A B L E.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gran salto
El gran salto (1994)
  • 6,6
    11.697
  • Estados Unidos Joel Coen
  • Tim Robbins, Jennifer Jason Leigh, Paul Newman, Charles Durning, ...
8
EL FUTURO ES AHORA
Especie de revisitación del subgénero de comedia conocido como "srewball comedy" que tuvieran su máximo apogeo durante los años 30 y 40 del s., XX.

Junto a los Cohen y recluídos en una casa para el guión de esta película se juntó además el mítico productor y cineasta de películas de terror de culto como la legendaria "Posesión infernal", Sam Raimi.

Los tres, inspirándose en aquel mencionado género, tomaron buena nota de obras de Preston Sturges, Hawks, y sobre todo de obras del insigne Frank Capra y sobre todo su "Qué bello es vivir", uno de cuyos planteamientos sirve de arranque de esta película.

Las "screwball comedies" de antaño solían agrupar una serie de parámetros que crearon su impronta propia como fueron el estar narradas bajo el trasfondo de una convulsa situación económica donde parejas formadas por personas a priori muy distintas entre sí, terminaban uniéndose con la mujer "llevando siempre los pantalones", y donde los concisos y punzantes diálogos se sucedían de forma vertiginosa (el curioso personaje de Buzz el ascensorista así nos lo confirman).

De un comienzo prometedor, la película va diluyéndose progresivamente en un marasmo de metraje interminable que hubiera dado incontestablemente más de sí en detrimento de la longitud de cinta.

Es evidente que los Cohen pensaron en el George Bailey a punto de arrojarse puente abajo del "Qué bello es vivir" de Capra a la hora de mostrar la desesperación de su protagonista, el pobre diablo Norville Barnes en los albores de la película dentro de la reconocible estructura circular a modo de prefecto flashback, tan redonda como aquel famoso y enigmático dibujo con que el mencionado personaje de Barnes presentaba sus credenciales en aquel diciembre de 1958 en busca de trabajo después de graduarse en la escuela de Muncie hasta ir a parar al departamento de envíos de la industria Hudsucker.

No en vano y siguiendo con lo circular, los Cohen homenajearon con esta película el sempiterno y recurrente concepto medieval de "la rueda de la fortuna" como explicación del destino absolutamente aleatorio, y precisamente en la perfección geométrica de aquel enigmático círculo dibujado por el ingenuo personaje de Barnes, encontró éste su anhelado talismán; el hula-hoop y cuando éste se acabó finalmente le daría continuidad con el frisbee.

Y todo narrado con aquella famosa voz en off narrativa del personaje de Moses, aquel negro de acento sureño encargado de hacer funcionar el engranaje de la maquinaria del reloj instalado en lo alto del edificio de las Industrias Hudsucker, justo uno por encima de donde se tiró el mecenas fundador de la empresa Waring Hudsucker y que los Cohen copiaran de aquel suceso verídico acaecido en 1975 del famoso empresario norteamericano Eli M. Black.

R E C O M E N D A B L E.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil