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Los siete magníficos (2016)

Los siete magníficos
Trailer
5,9
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Sinopsis
Los habitantes de Rose Creek, atemorizados bajo el control del industrial Bartholomew Bogue, deciden contratar a siete forajidos para terminar con la amenaza: Sam Chisolm (Denzel Washington), Josh Faraday (Chris Pratt), Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), Jack Home (Vincent D´Onofrio), Billy Rocks (Byung-Hun Lee), Vasquez (Manuel García Rulfo) y Red Harvest (Martin Sensmeier). Sin embargo, pronto se darán cuenta estos siete que están luchando por algo más que el simple dinero. Remake del western homónimo de John Sturges, a su vez remake de 'Los siete samuráis' de Akira Kurosawa. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
The Magnificent Seven
Duración
132 min.
Estreno
23 de septiembre de 2016
Guion
Richard Wenk, Nic Pizzolatto (Historia: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto, Hideo Oguni)
Música
James Horner, Simon Franglen
Fotografía
Mauro Fiore
Productora
MGM / Sony Pictures Entertainment (SPE) / Village Roadshow
Género
Western Acción Remake Venganza Buddy Film
5
Los 7 … ¿magníficos?
Venía Denzel y era una cita obligada; no podía faltar. El tema era que el título remitía a una gran obra y se trataba de tener la mente apartada de aquella anterior. Había que abstraerse totalmente y centrarse en lo que Fuqua ofrece, y sabemos que Fuqua es violento y en los 7 magníficos tiene que haber violencia, pero el fondo es más importante por lo que, insisto, hay que olvidarse de Sturges y de otras habidas, de todo, y disfrutar de una nueva versión, confiar en Fuqua y creer que con Denzel a su lado habrá lugar para el disfrute.

Pero Denzel se pone en el papel de Yul Brinner y habla como él, y dice lo mismo: “Me han ofrecido mucho, pero nunca todo”, y recuerdas al calvo tan seriote decir la misma frase aunque no quieres hacerlo, no debes, luchas por centrarte en el presente y sigues adelante. Es Denzel, coño, un respeto.

Uyyyy... lo siguiente. Aparece Chris Pratt y tienes un reflejo de Steve McQueen. Malo. Pero nada, nada. Sigamos con la película. No tiene nada que ver...

Luego viene Ethan Hawke con la autoestima baja, lleno de temores, haciendo el papel de Robert Vaughn y no lo puedes evitar, rememoras el pasado otra vez. Me niego, no debo seguir por ese camino.

Su colega el chino podría hacer el papel de James Coburn con el cuchillo y ya por ahí no paso, ¡no puede ser! ¡Ya no se puede ni comparar! ¿Y el indio con sus tattoos, quién es? ¿De dónde sale? ¿Charles Bronson? ¡No, nunca, jamás! Inaceptable. No puedo más.

Me fijaré mejor en Peter Sasgaard, un malo que me produce inquietud y me cae bien; me relajo un poco pero aparece en mi mente ya bastante obnubilada Eli Wallach y vuelvo a recaer. Cierro los ojos. Peter Sasgaard no lo hace mal, tiene un punto psicótico muy bueno.

Yo traía un pensamiento. Los remakes no son mala práctica. Fijémonos en la música, en las canciones. ¿No hay incontables versiones de canciones de los sesenta y de los setenta adaptada a los nuevos tiempos y a los nuevos géneros? Continuamente se hacen remakes de canciones antiguas y resulta bien. ¿Por qué no pueden repetirse obras dándoles otro estilo? ¿Acaso en la vida los días que pasan no son más que remakes de otro anterior? Claro, que alguno puede decir: la canción original es siempre la buena.

Además, sea por Denzel estoy dispuesto a dar un punto a cada magnífico pero ahora pienso, delibero y no puedo. No sólo es violencia por violencia, odio por odio gratuito y crueldad sin razón. ¿Por qué llevarse mal un tío que hace dinero con una mina de oro con los campesinos del pueblo de al lado? Si no tienen nada que ver. ¿En qué se molestan unos a otros? ¿En las explosiones? ¿Por qué el cacique quiere las parcelas de esos vecinos? ¿Se va a poner a cavar en todos los terrenos para buscar oro? ¿Es gilipollas, es tonto? Me parece una absurdez, y por lo tanto, ya no es comparar, ¡es el guion, es el libreto! Fuqua no lo está consiguiendo por culpa de este mal planteamiento.

No es lo mismo luchar por la tierra que se trabaja, luchar por un pueblo lleno de campesinos todos vestiditos de blanco, sin puticlubs ni leches, sin un céntimo, que no son dueños de parcelas ni de nada, que nada más tienen sus patatas y sus tomates, que luchar por un absurdo de capricho que no convence. Así que mucho tiro a destajo, pero no, confundes todo y ahora esto te parece un corral de gallos descabezados corriendo de un lado para otro. Definitivamente, falta el lirismo de todo aquel Western que quiere encumbrarse con la etiqueta de: Inolvidable. Queda muy lejos. Falta la pena en el alma por unos y otros. No hay estremecimiento interno. Lo siento Denzel aunque sabes que puedes contar conmigo. Tú serás siempre un magnífico.
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62 de 87 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Crítica de "Los siete magníficos" (2016)
-Cuando el western moderno en formato homenaje se junta con el cine de acción comercial y pierde la esencia en un banquete de tiros tan cansino como horriblemente planeado y grabado.
-El convincente reparto y un inicio muy sólido, me dan esperanza. Una pena que el filme sea tan plano, estúpido, trivial y se tome la violencia como un elemento estilístico y baladí.

Sturges quiso homenajear a Kurosawa con un “remake” que mudaba los elementos del cine de samuráis al western, un género que gustaba mucho al maestro. Sin ser excepcional, “Los siete magníficos” sí que contenía elementos raros en su ejecución. Y digo raros porque había detalles especiales en el ritmo y en la forma con la que Sturges retrató a sus personajes y la acción. Aunque al final, aparte de ciertas escenas y de los diálogos de McQueen; la cinta pasó a la historia por la magnífica banda sonora de Elmer Bernstein. Pero las cosas no podían quedar así, porque ahora todo tiene que tener una nueva versión. Así que el irregular Antoine Fuqua, antes de dirigir el remake de “Scarface”, se enfrenta al remake del remake de “Los siete Samuráis”. El western se encuentra hora en una forma envidiable, no hay demasiadas apuestas, pero casi todas las que se estrenan resultan excelentes, y cada vez empieza a apostarse más por el género (para alegría de muchos). Algunos no dudan en denominar el fenómeno, a pesar de su lozanía, “la nueva edad de oro”. Además frente a muchos otros géneros, actualmente este no presenta excesivos remakes. “True Grit” de los Coen y “El tren de las 3:10” de James Mangold fueron de los pocos ejemplos y además salieron muy bien. Ahora es Fuqua quien trae de vuelta el género, para ello cuenta con dos guionistas muy diferentes: Richard Wenk (“Homefront”, “The Equalizer”) y Nic Pizzolatto (“True Detective”, “The Killing”). En el reparto el liderazgo lo lleva el serio Denzel Washington en lugar del serio Yul Brynner, y le acompañan nombres de la talla de: Chris Pratt, Ethan Hawke, Vincent D'Onofrio, Byung-hun Lee, Manuel García-Rulfo, Haley Bennett y Peter Sarsgaard -entre otros-. Decidamos pues si Fuqua ha conseguido llevarnos de vuelta al salvaje oeste.
La película empieza con una escena realmente efectiva. Los aldeanos en la Iglesia debatiendo qué hacer frente al hombre que les quiere quitar sus tierras, y la presentación del interesante villano interpretado por Peter Sarsgaard. Se ha sustituido a los forajidos mexicanos por un poderoso caudillo blanco, algo que acerca más la historia al panorama actual americano. Es un principio robusto con el que la película pretende manifestarse como un western más duro que el original. Después de eso vamos a asistir a la presentación de los personajes y la formación del grupo antes de preparar el pueblo para la gran batalla; motivo por el cual existe esta cinta. Fuqua brinda una puesta en escena sólida para esa entretenida primera hora y el reparto hace el resto con simple y llana competencia. Washington y Hawke tiran de esa química que tienen desde hace años, pero en general ningún actor sale de su arquetipo cerrado. Los personajes no tienen ni el mínimo desarrollo, todos son absurdamente planos y se diferencian por su raza, su estilo de matar y algunos rasgos esperpénticos-diferenciadores. El personaje de Hawke es con el que más se puede empatizar porque es el único que tiene algo de desarrollo (no mucho), y casualmente también es el que se lleva las pocas líneas de diálogo decentes de la película.
Y es que el guión además de no tener trama, fondo y/o desarrollo de personajes; prácticamente sólo tiene diálogos de usar y tirar en forma de frases lapidarias que dan la impresión de estar viendo a “Los Mercenarios” en el oeste. Casi tan lamentable como esa espantosa trama de venganza que le meten con calzador al personaje de Washington para acabar por solucionarla con una escena irrisoria que me lleva directamente al villano de Sarsgaard. Es cierto lo que dije de que parecía interesante, el problema es que más allá de su mirada al infinito mientras suda y chupa su cigarrillo; es un villano de pacotilla. No tiene motivaciones, no tiene personalidad y ya en el nivel más superficial, ni siquiera sabe desenfundar. Pero lo peor de esta nueva versión de “Los siete magníficos” es su segunda hora. Una batalla final eterna, genocidio en masa que irrita y satura al espectador. Fuqua se confunde, cree estar dirigiendo una película de John Rambo. La acción es terrible, con escenas indescifrables e imposibles de creer en las que los mejores pistoleros del oeste son meros muñecos de trapo que corren para ser abatidos constantemente por los héroes, estos últimos a prueba de balas incluso corriendo varios kilómetros a campo abierto contra una gatling y diez villanos con fusiles. No hay lirismo ni realismo, y por si fuera poco, Fuqua trivializa esa violencia a niveles casi inquietantes.
Incluso con una puesta en escena tan precisa en su reproducción como carente de personalidad, sus héroes a caballo y el sol brillando a lo lejos; Fuqua no entiende nada de la esencia el género. Parece haberse quedado con un tipo de western donde priman únicamente los diálogos chuscos, las miradas cerradas y los tiroteos infinitos. Y aunque su primera hora puede verse con tolerante entusiasmo porque siempre es un placer ir al cine a ver un western, su segunda mitad es una matanza fea, trivial, alargada e insufrible; que no sé si pide perdón, permiso -tardío- o aplauso, cuando al final suena la legendaria melodía de Bernstein. Señor Fuqua, su película ni es magnífica ni es un western. Puede vestirse de vaquero si quiere, igual que se viste de director de cine, pero ambos sabemos que no es ninguna de las dos cosas.
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57 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
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