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Críticas de ALESNAKE
Críticas ordenadas por:
Fast & Furious: Hobbs & Shaw
Fast & Furious: Hobbs & Shaw (2019)
  • 5,8
    1.653
  • Estados Unidos David Leitch
  • Dwayne Johnson, Jason Statham, Idris Elba, Vanessa Kirby, ...
6
Minicrítica de "Hobbs & Shaw"
Admitámoslo, F&F fue una saga que se consolidó realmente cuando entró en el terreno del cine de acción, y que creció dejando atrás el tunning y las carreras ilegales para meterse de lleno en las misiones imposibles de Ethan Hunt y los mismísimos mercenarios de Stallone, homenajeando a la testosterona nostálgica de aquellos maravillosos 80 (y ahora más que nunca 90s) y sustituyendo a los héroes aceitosos e hipervitaminados de nuestra violenta infancia, idealizada ahora desde un presente hipersensible y políticamente correcto.
Si la octava -e infame- entrega de la saga era una prueba del desgaste de la fórmula, nos dejó al menos la química deliciosa entre Johnson y Statham, que ha derivado -gracias a dios- en este spin-off tan sobrecargado e idiota como impagable.
Un todoterreno de acción desfasada, serie B autoconsciente de alta cilindrada y frases lapidarias a cual más pasada de rosca que supera con creces lo que puede ofrecer la saga principal al reformularse con asombroso ingenio en una parodia de la virilidad y del cine de superhéroes que mira a los ojos directamente al megablockbuster moderno para reírse con gusto de sus elementos esenciales al tiempo que reivindica el cine de acción de toda la vida.
Leitch logra que la acción funcione adecuadamente, pero acierta especialmente en la comedia, donde la película ofrece su mejor versión. Al dúo Hobbs-Shaw se suma un tercer eje que eleva la propuesta muy por encima de sus posibilidades, Hattie, un contrapunto perfecto con el que Vanessa Kirby se hace con la película sin apenas esfuerzo.
Al final cualquiera puede ponerle las pegas que quiera a su argumento, su montaje, su guion, etc. Pero a un servidor nadie le quita que esto sea una obra de arte del divertimento idiota, con tufillo a rancio y primitivas ansías de testosterona. Un Sharknado de 200 millones de dólares que brinda un kilo de felicidad inmadura y retrógrada, de esa que tanta falta nos hace.
Lo mejor: Un placer culpable de los que ya no se hacen. Su ingeniosa capacidad satírica.
Lo peor: Idris Elba está bastante perdido. La duración es excesiva.
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Deadwood: La película
Deadwood: La película (2019)
  • 6,6
    1.169
  • Estados Unidos Daniel Minahan
  • Timothy Olyphant, Brad Dourif, Ian McShane, Molly Parker, ...
7
Adiós a Deadwood.
Al fin, la despedida que todos nos mereciamos para esta gran historia.
La película de "Deadwood" reúne gran parte de las virtudes que convirtieron a la serie en una de las más grandes obras de la televisión. Lo hace para decir adiós adecuadamente a sus personajes con una elegante carta de amor al western y a la propia serie.
Tal vez en muchos sentidos no se trate de un desenlace a la altura de la fuente original, pero es probablemente el más satisfactorio que podía brindársele sin estropearla.
Milch escribe un guion sobrio y muy inteligente, que sabe recuperar las tramas abiertas para construir a partir de ahí la narración y disponer los principales conflictos dramáticos mientras reencuentra a sus personajes. Hay tensión, emotividad, algo de justicia, tierna grosería y un palpable sentimiento de cariño por el pueblo y sus almas perdidas, rediminadas por la camaradería de un sueño compartido.
Al final, gracias a HBO, hemos vuelto a llenarnos las botas de barro una última vez.
Queda el regusto agridulce de una conclusión -seguramente- idónea, que da su último suspiro con un diálogo magistral del eterno Al Swearengen. Como debe ser.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El niño que pudo ser rey
El niño que pudo ser rey (2019)
  • 5,4
    965
  • Reino Unido Joe Cornish
  • Louis Serkis, Dean Chaumoo, Tom Taylor, Rhianna Dorris, ...
6
Minicrítica de "El niño que pudo ser rey"
Tras la sorprendente "Attack the Block" Joe Cornish vuelve a poner el destino de la humanidad -y del Reino Unido- en las manos de las nuevas generaciones de mozalbetes. Lo hace cambiando una invasión alienígena por una leyenda artúrica con ritmo inquebrantable, humor sin prejuicios y un sentido de la aventura irreprochable (el género necesitaba esa autenticidad), que se regocija en su baño de influencias ochenteras, su devoción por la serie B y la cultura pop intergeneracional, convirtiendo una aventura de espada y brujería de corte clásico en algo más fresco, capaz de hacer flipar a los pequeños de la casa al tiempo que propone un par de cambios muy interesantes en la fórmula habitual y elabora una curiosa parábola sobre la Inglaterra del Brexit y la importancia de unos valores que jamás pasarán de moda. No se la pierdan.
Lo mejor: Un pedacito de la enérgica fantasía de antaño pero con chistes sobre Mario Kart.
Lo peor: La falta de imaginería visual del cineasta.
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1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nosotros
Nosotros (2019)
  • 5,7
    10.814
  • Estados Unidos Jordan Peele
  • Lupita Nyong'o, Winston Duke, Elisabeth Moss, Tim Heidecker, ...
7
Crítica de "US"
Peele ha pasado de ser el alumno más listo de la clase a confirmarse como uno de los cineastas americanos más interesantes de la actualidad. Su segunda película, mucho más ambiciosa, consolida su condición de brillante guionista y gran creador de imágenes al tiempo que ofrece otro crítico -y cultivado- retrato (sociológico, histórico, psicológico...) de los Estados Unidos en el que caben temas tales que el control social, la lucha de clases, el olvido de los pecados pasados y el sufrimiento de los antepasados, etc.
Impresionan el ritmo y la seguridad, la creación de la atmósfera y un impecable control de la tensión apoyado en el fuera de campo; pero sobre todo es magistral el humor tajante del que hace gala Peele, con el que ofrece algunas de las mejores ideas de la cinta. Siguen, eso sí, asomando problemas que ya se vislumbraban en su ópera prima, pero son fáciles de olvidar ante la ingeniosa reformulación de los códigos del género (y sus múltiples subgéneros), la cantidad de ideas que surgen de rincones inesperados y la magnífica interpretación de Lupita Nyong'o.
Al final "Us" es la coreografía zombificada más escalofriante, hipnótica y divertida concebida por un afroamericano desde el Thriller de Michael Jackson.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mula
Mula (2018)
  • 6,7
    13.366
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Clint Eastwood, Bradley Cooper, Dianne Wiest, Michael Peña, ...
6
Crítica de "Mula"
No podía haber una semana mejor para volver a escribir, porque vuelve Clint. Es algo muy especial para un servidor, al que probablemente nadie la haya brindado tanta felicidad como este inmortal cineasta, que básicamente me enseñó a amar el cine. Tras un doloroso retraso en Enero, al fin llega a la cartelera española el último trabajo de Clint Eastwood como director, y actor. Era difícil igualar la alegría de volver al cine a ver una película dirigida por el maestro, pero volver a verle delante de la cámara es un sueño que ya parecía imposible. Una doble alegría, pues ya no tendremos que lamentarnos de que la última película de su carrera como actor sea aquella olvidable “Trouble with the Curve”. Es el momento de entrar en la sala de cine y disfrutar de un acontecimiento épico, de una oportunidad que tal vez no se repita (aunque espero profundamente que ocurra): acudir al estreno de una nueva película de Clint Eastwood. Es casi imposible no emocionarse.
Lo último de Clint es una sorpresa constante. Asombra recordar la delicadeza con la que el cineasta nos habla, la elegancia con la que trata a sus personajes, el sentido con el que enfrenta los pequeños detalles y su increíble capacidad para convertir una historia muy compleja, reflexiva y profundamente triste en un cuento liviano y hasta jocoso. “Mula” es un trabajo crepuscular, otro drama con alma de western, una tragicomedia insólita que reencuentra a Clint, tal vez por última vez, con todos sus temas y los inconfundibles que han caracterizado su filmografía. Hasta se permite interpretar -y maravillosamente- a un personaje que es todos los de siempre al tiempo que madura hacia algo distinto, alcanzando la redención junto al propio Eastwood tras un camino largo, abrupto y repleto de lecciones aprendidas que concluye en el lugar perfecto. Hay seguridad en cada plano, personalidad en cada gesto e importancia en cada diálogo o situación que se sucede; sin embargo la ambigüedad no solo reside en el personaje de Earl sino en el propio tono de la película, que esconde la verdadera naturaleza de ésta. Eastwood, completamente alejado de cualquier cinismo, nos regala la mirada más sabia hacia la vida, cuya clarividente comprensión solo puede provenir de la experiencia. Y aquí la sutileza de un maestro, su emocionante honestidad y la sensibilidad única que siempre le ha caracterizado ponen el broche de oro a una absolución que vive de la derrota. No hay ni pizca de falsedad en un desenlace que es, además de coherente con toda su filmografía, precioso.
“Mula” es una película de Clint Eastwood. Seguramente es lo mejor que se puede decir de ella. Y esto no es un inconveniente ni una queja, sino todo lo contrario. Aquí encontramos todas las cosas que han hecho grande la filmografía del maestro, toda la delicadeza que ha forjado su leyenda, desde la simplicidad, sin grandilocuencias. Se puede decir que nadie salvo Clint podía haber hecho esta película, que desprende personalidad de cada poro. Sin embargo habría que matizar que nadie salvo el Clint de 88 años podría haberla hecho, al menos de esta forma, pues requiere cada gramo de sabiduría que ha ido adquiriendo durante su vida y su relación con el séptimo arte. Si es aquí donde nos despedimos de Eastwood, si este es su testamento cinematográfico, y desde luego así lo indican todos los elementos, no parece que pudiera ser de una forma mejor. Gracias por todo, señor Eastwood, no sabe lo mucho que ha significado para algunos.
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Capitana Marvel
Capitana Marvel (2019)
  • 6,0
    17.064
  • Estados Unidos Anna Boden, Ryan Fleck
  • Brie Larson, Samuel L. Jackson, Jude Law, Ben Mendelsohn, ...
4
Crítica de "Capitana Marvel"
Siempre es difícil volver a primera línea tras una larga pausa de las obligaciones. Es abrumador encontrarse cara a cara con la página en blanco, pero hay que sobreponerse a ello. Como haría Carol Danvers, la nueva heroina del UCM que llega dispuesta a conquistar los corazones de aquellos que aún no la conozcan de las páginas de los cómics. Fue “Wonder Woman” la que tomó los riegos y se encargó de demostrar que un blockbuster superheroico podía estar protagonizado -y dirigido- por una mujer. El triunfo de Gadot, Jenkins y Warner-DC ha allanado el terreno para que Marvel pueda canalizar el mismo concepto pero dentro de una fórmula, la suya, que sigue funcionando a la perfección de cara al público. La dirección corre a cargo de Anna Boden y Ryan Fleck, dúo que un servidor descubrió con la infravalorada “Mississippi Grind”, y al liderazgo de Brie Larson le sigue un reparto de abanderados entre los que encontramos a Samuel L. Jackson, Jude Law, Ben Mendelsohn o Annette Bening. El boicot sufrido por la película proviene de despropósitos tales que el poco culo de Larson, su supuesta escasez de sonrisas y una ignorante confusión de sus ideales integradores con racismo y misandria. Bien, les diré una cosa, puede que lo nuevo de Marvel-Disney no sea especialmente brillante o estimulante, pero Brie Larson y su Capitana Marvel son algo genial.
Durante toda la película queda claro que Marvel ha querido ser mucho más conservadora que DC al realizar su primera película con protagonista femenina. Lo increíble es que esa decisión también le haya salido bien. Más allá de la imagen indeleble de una niña que crece a base de seguir levantándose cuando le dicen que no puede, la creación de ese icono tricolor para todas las niñas que aspiran a ser fuertes e independientes atraviesa una única idea tan clara como poderosa: no necesitas demostrar nada. Carol Danvers es una heroina de carisma desbordante, de valores bien puestos y un poder irrefutable, no porque sus rayos sean capaces de destrozar flotas espaciales, sino porque su fuerza viene de ella misma, de su autoestima, su voluntad y su imponente feminidad, pero sin estereotipos ni explicaciones. Es una pena que la película, en general, no sea tan satisfactoria ni efectiva como el personaje al que presenta. Y es que estamos ante otra convencional historia de orígenes que resulta más previsible y menos inspirada que las demás (quitando al Hulk de Leterriet). No sorprende la poca calidad del villano, la clarividencia de los giros (hay uno predecible pero brillante) ni la reducción de la densidad dramática, lo hacen el mediocre apartado visual y la completa falta de emoción que recorre la cinta, con resquicios de diversión en la química Jackson-Larson, el gato Goose y los guiños noventeros.
Hay una escena en la que Carol se libera -metafórica y literalmente- de unas ataduras, en parte, autoimpuestas. Tras ese momento despierta no solo el poder de un personaje que va a dar mucha guerra en el UCM a partir de ahora, sino una de las únicas escenas en las que el filme se gusta tanto a si mismo que se deja llevar y pone en standby algunos de los filtros de su noventerismo para simplemente divertirse. Es uno de los mejores momentos de la película, junto con el impagable homenaje a Stan Lee y el cameo del mismo, que os va a chiflar si sabéis mucho de apariciones de Lee en películas. Es una pena que “Captain Marvel” sea tan convencional y poco sorprendente, un poco como le pasaba también a “Wonder Woman”. Aún así es momento de repetirse. Si pese a conocer la fórmula al dedillo, saber cada parada y cada giro o entender la pretensión a un insuficiente entretenimiento en clave de retroceso para el UCM, se preguntan si merece la pena conocer a Carol Danvers, yo les digo: Efectiviwonder.
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4 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
La favorita
La favorita (2018)
  • 7,2
    17.100
  • Reino Unido Yorgos Lanthimos
  • Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz, Nicholas Hoult, ...
7
Crítica de "The Favourite"
Lanthimos regresa con una electrizante tragicomedia isabelina, nos ofrece otro de sus microcosmos de reglas propias donde mostrar la auténtica esencia de la naturaleza humana. Un melodrama de época inusual, que enfoca la historia desde la contemporaneidad al tiempo que contrasta y enfrenta lo elegante con lo absurdo, la refinada grandilocuencia con la innata zafiedad, el poder con la humillación y la degradación del cuerpo y el alma.
La intriga palaciega de falsos halagos, miradas traicioneras e infidelidades reconvertida con humor -y sustancia- en un infantil toma y daca de consecuencias muy reales.
La excelente fotografía de Robbie Ryan (donde prima la iluminación natural de las velas) y la dirección de Lanthimos, con esos agresivos paneos de cámara o su empleo del ojo de pez como si estuviésemos espiando a través de una mirilla, enriquecen una película que además de darle frescura a un género anquilosado le permite al director arrojar afiladas reflexiones sobre el presente y algunos asuntos universales.
Hablamos por tanto de un filme mordaz, inteligente y moderno, con que el Lanthimos se muestra más accesible que nunca (abierto si se prefiere), pero sin renunciar a sus señas de identidad. Este cambio, positivo en muchos sentidos, puede estar motivado por el talento puro de ese trío de actrices que domina la propuesta de principio a fin sin dar ni un solo paso en falso hasta convertirla en algo deslumbrante (Colman, Stone, Weisz...un Oscar para todas) o quizás se debe a que por primera vez Lanthimos se ha permitido crear una película que es fundamentalmente divertida, aunque sea desde su óptica hiriente, sibilina e irremediablemente trágica.
Comienza la partida de ajedrez más maliciosa y divertida del año, y como en toda tragedia, al final no hay ningún ganador.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Noche de lobos
Noche de lobos (2018)
  • 5,0
    2.298
  • Estados Unidos Jeremy Saulnier
  • Jeffrey Wright, Alexander Skarsgård, Riley Keough, James Badge Dale, ...
7
"Hold The Dark"
Jeremy Saulnier vuelve a jugar con nuestras expectativas con este ambicioso thriller de desapariciones. El fabuloso guion de Macon Blair convierte algo de apariencia convencional en otra cosa mucho más extraña y rica, difícil de comprender desde nuestra experiencia o bagaje cultural, pero enfocada de una forma hábil y que permita la reflexión desde múltiples ángulos. El cineasta utiliza su magnífico control de la atmósfera y su empleo del fuera de campo para favorecer la historia, siempre amenazante. Conforme avanza la trama se desarrolla una lucha de fuerzas mucho mayor que lo rural contra lo urbano o el declive del cuerpo frente a la inmortalidad del ánima, es una conexión entre la tangible espiritualidad de la atmósfera y ese frío físico pero alegórico que genera la necesaria distancia entre la acción y el público para permitir que observemos de forma ideal el punto en el que inciden las dos dimensiones que maneja Saulnier: por un lado la tragedia que imbuye fantasmagóricamente el ambiente y por el otro la dimensión corporal, cruda, en la que explota la violencia. La mezcla de sensaciones, géneros y temas no es en absoluto caprichosa, sino que favorece la reflexión desde un amplio abanico de perspectivas, ésto le viene muy bien a la intrincada conclusión, en la que no se trata tanto de discutir la carencia de sentido de lo acontecido, sino de comprender que nuestras experiencias vitales son muy diferentes a las que poseen los personajes. Al final, con sentido o sin él, hemos presenciado un filme de gran interés, que reafirma a Saulnier como uno de los grandes talento del otro lado del charco.
Lo mejor: Inquietante, fascinante, narrada con pericia e interpretada con talento.
Lo peor: Podría recortarse el metraje. Confundir la incomprensión con la incoherencia.
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Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald
Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018)
  • 5,8
    13.238
  • Reino Unido David Yates
  • Eddie Redmayne, Jude Law, Katherine Waterston, Johnny Depp, ...
4
Crítica de “Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald”
-Otro fallido intento de insuflarle vida a la franquicia. Tiene los mismos problemas que su predecesora pero se beneficia de un envoltorio más intrigante y un considerable aumento de los presagios.
-Johnny Depp y Jude Law son lo mejor de la propuesta. Rowling debería dejar los guiones a los guionistas.

Es completamente normal entrar con recelo a esta secuela del insoportable e infantiloide spin-off de la saga del niño mago que J.K. Rowling nos intentó vender hace dos años con el título de “Animales fantásticos”. La película cambiaba las verdes tierras británicas por los oscuros callejones americanos de los años 20 y suponía el inicio de una pentalogía de precuelas que provocaba una desgana terrible. Por suerte ya hemos pasado el mal trago de aquella soporífera presentación de personajes y reimaginación del universo conocido por los fans de las películas (los fans de los libros tienen más bagaje) en la que los caretos de Colin Farrel eran tan irritantes como el nuevo protagonista. Ahora es el momento de que la historia salga adelante, de activar los mecanismos dramáticos e intentar que los personajes evolucionen y se posicionen de cara a lo que -como siempre- está por venir. Con la espectacular secuencia de apertura parece que la magia ha vuelto para quedarse (aunque aquí ya nadie pronuncia ni medio hechizo), pero todo es una filfa, un truco digno del mejor dúo Yates-Rowling, que ya han conseguido que entremos a ver su segundo y deslavazado intento de mantener viva la gallina de los huevos de oro.
Tras esa fantástica introducción la película comienza rápidamente a perder fuelle, aunque recupera el interés de forma intermitente, especialmente cuando entran en escena las nuevas incorporaciones. La propuesta es a todas luces más oscura, no solo por la fotografía de Philippe Rousselot sino también por el cambio de tono general del filme. Tanto que la franquicia vuelve a tener un villano a la altura, un Johnny Depp perfectamente contenido que abandona todo tic extravagante para aterrorizarnos con su mirada, y que construye a Grindewald acercándolo a controvertidas figuras de nuestra sociedad actual, dejando claro el peligro que supone un enemigo que no supedita el poder a la magia, sino que utiliza su elocuencia para meterse en tu mente y manipularte. A la zaga está la incorporación de su partenaire sentimental, un joven Albus Dumbledore fielmente asimilado en el semblante de Jude Law; jovial, carismático, inteligente, barbilampiño, con misteriosos matices trágicos y estimables consejos que repartir a sus estudiantes. El resto de personajes no obtienen un desarrollo adecuado, se desaprovechan algunos muy interesantes y los principales, que pierden protagonismo, siguen importando más bien poco para el espectador.
El mayor error de la película viene ya de la primera entrega, es dejar que Rowling esté a los mandos del guion, contrariamente a lo que ocurría en los filmes de Harry Potter. Su narración es farragosa y plúmbea, repleta de puntualizaciones confusas que solo pueden seguir los más fanáticos del universo; sus planteamientos son inseguros, sus resoluciones tan torpes como predecibles y en el nudo busca abarcar demasiadas cosas sin profundizar debidamente en ninguna de ellas mientras hace gala de sus siempre superfluas lecturas políticas. Tampoco es que sea mejor el trabajo de Yates tras las cámaras, insustancial y sin ritmo, que lleva sin sacar adelante un proyecto desde aquel deleznable intento de convertir a Tarzán en un héroe de acción. En esta ocasión es la partitura de James Newton Howard la que salva los trastos en numerosas ocasiones. Por suerte la cinta vuelve a tocar techo en su tramo final, con un clímax inteligente e incandescente, que le da al público exactamente lo que quiere y algunas vueltas de tuerca que favorecen el cliffhanger.
La nueva saga del universo mágico de J.K. Rowling sigue sin encontrar su lugar con esta irregular secuela de excesivas pretensiones y tibios resultados. El talento de la escritora, claramente no transferible de la novela al guion cinematográfico, reside en mantener la impresión de que todo va a explotar de un momento a otro aunque nunca llegue a hacerlo. Por eso esta película supone otro planteamiento más sobre lo que está por venir, un sinfín de promesas que seguimos pagando sin ver cumplidas, 135 minutos de elementos embrionarios y guiños al fandom que nunca se combinan en una narración cohesionada y dinámica. El efectismo de su desenlace cumple su objetivo, lograr que el público tenga ya reservado el dinero de su entrada para dentro de dos años. Ahí se revela el don de Rowling para convencer al público a base de falsas promesas (casi digno del propio Grindelwald) y su desbordante creatividad para continuar extrayendo oro del marchito sombrero. Menudo truco de magia.
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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Infiltrado en el KKKlan
Infiltrado en el KKKlan (2018)
  • 6,5
    13.930
  • Estados Unidos Spike Lee
  • John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, ...
5
Crítica de “BlacKkKlansman”
-El director simplifica los elementos de su documento cinematográfico hasta dejar lo más básico. La unidimensionalidad de su discurso es digna de un necio irresponsable.
-Cuando Lee se deja llevar por la comedia la película vuelta muy alto, porque es divertida, ingeniosa y deliciosamente negra.

Estamos en los 70, Nixon es presidente, las revueltas en las calles y la violencia policial contextualizan una encarnizada lucha por los derechos civiles. El joven Ron Stallworth se convierte en el primer detective negro del departamento de policía de Colorado Springs, y al poco de empezar decide infiltrarse en el Ku Klux Klan. El argumento no tiene desperdicio, en especial porque está basado en la historia real de Stallworth, que mantuvo contacto telefónico con la organización y con la ayuda de un compañero caucásico, que le sustituyó en los encuentros reales, elaboró una operación para revelar las actividades del clan mientras subía en su organigrama. Jordan Peele y Spike Lee nos acercan esta increíble historia en el momento más necesario, cuando la lucha por el progreso en Estados Unidos ha dado dos pasos atrás.
La nueva diatriba de Spike Lee da comienzo con un falso vídeo propagandístico del Klan protagonizado por Alec Baldwin, nuestro imitador favorito de Trump. Esa escena irremediablemente cómica se sumerge en uno de los gérmenes culturales del racismo americano: “El nacimiento de una nación”. El filme de D.W. Griffith, considerado origen del lenguaje cinematográfico clásico (sentó las bases del montaje, la narración y la puesta en escena), también es señalado por muchos como el inicio del miedo al hombre negro por parte de la población blanca, su demonización, algo que ya nos contó Ava DuVernay en “I Am Not Your Negro”. Lee le da una jocosa vuelta de tuerca al asunto (su película es contracara de la moneda de lo formulado por aquel cine clásico) con un cine de denuncia que abraza la comedia disparatada para afrontar el conflicto racial de un modo más accesible para el público, mucho más dispuesto a entrar en esta historia sobre el odio y su relación con la cultura, la resistencia pacífica frente a la acción armada y la crónica de una América que vuelve a caer en sus mismos errores.
Para facilitar el componente satírico se adelantan los hechos a principios de los años 70, haciéndolos coincidir con la segunda candidatura de Nixon, el único presidente en ser manifiestamente apoyado por el Klan hasta la llegada del actual “motherfucker”, como diría el cineasta de Georgia. En medio de todo ese irregular conjunto de aspiraciones y registros, la película deja algo de tiempo para introducir un colorido retrato de la cultura afroamericana (O.J. Simpson, Soul Train, el blaxploitation, etc) y una trama romántica mucho menos interesante. Sin embargo uno de los mayores inconvenientes viene precisamente de la notoria irregularidad de la propuesta, inconexa en su amplia gama de tonos y géneros, proclive al volantazo desacertado e indecisa entre el enfurecido realismo de sus vociferantes sermones y el caricaturesco maniqueísmo con el que trata a casi todos los personajes, un ejemplo más del simplismo panfletario de un cineasta empeñado en aleccionar por medio de la brocha gorda y por encima de su propio cine.
Al final, a través de unas imágenes televisivas de lacerante realismo, el mensaje se queda grabado con fuerza en la retina del espectador. Sin embargo, el último golpe de Spike Lee no impide que su última cruzada sea una considerable decepción. No hay mucho que hacer con el deshilvanado guion, la incompatibilidad de sus drásticos cambios de tono, la irritante verborrea aleccionadora del cineasta y su inevitable tendencia al subrayado efectista que debilita su cine llevándolo a las formas más burdas (esa acromática e invertida imagen final). El experimento es sin duda entretenido y perspicaz, pero cien veces menos firme y provocativo que aquella inadvertida “Chi-raq”, una rabiosa y extravagante sátira que sí tenía el poder de cambiar las cosas.
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First Man (El primer hombre)
First Man (El primer hombre) (2018)
  • 6,4
    12.129
  • Estados Unidos Damien Chazelle
  • Ryan Gosling, Jason Clarke, Claire Foy, Kyle Chandler, ...
5
Crítica de "First Man"
-Chazelle fracasa en su viaje a las estrellas y entrega su peor largometraje.
-Como cinta biográfica es convencional y como aventura espacial rinde por debajo de sus contemporáneas recientes.

Después de golpearnos con “Whiplash” y arrasar en el mundo entero con la sobrevalorada “La La Land” el joven Damien Chazelle se dispone a rememorar la llegada del primer hombre a la luna. Un proyecto que es mitad acercamiento humano a la parte más íntima de la historia y mitad exhibición del talento del cineasta en clave de thriller espacial. Los guionistas Josh Singer ( “Spotlight”, “The Post”) y Nicole Perlman (“Guardians of the Galaxy”) adaptan la biografía homónima sobre Neil Armstrong escrita por James R. Hansen en 2005. De esta manera se formula un relato en primer persona que nos narra las vivencias del legendario héroe americano entre 1961 y 1969, año del famoso alunizaje. “Sabemos” que la misión del Apolo 11 fue un éxito, ahora interesa más descubrir si Chazelle ha sido capaz de cumplir sus objetivos.
Desde el principio el cineasta nos deja claro que lo más importante de su nueva película es el acercamiento a sus personajes, a como se sintieron durante esos años que más tarde se convertirían en historia de un país, en memoria de una generación pegada a la radio y en el testimonio de un triunfo sobre la conquista de lo inimaginable. Los temas relacionados con la carrera espacial y la crisis americana no son más que anclajes contextuales. Esta es la historia de Neil, a quien Chazelle construye como héroe y como humano, una persona de apariencia seria, parca en palabras, recelosa de su intimidad y francamente sensible en el interior; un tipo que se convirtió en héroe sin ningún interés en serlo. También es otra historia del sufrimiento como motor para la gloria, de una obsesión por el trabajo que busca calmar el dolor de una pérdida incurable. Chazelle, coherente con su remarcado estilo, acerca la cámara al rostro de sus personajes para que sintamos lo mismo que ellos y aunque el resultado es tenue, obtiene sólidas interpretaciones de su pareja protagonista. Gosling desluce en algunos momentos frente a una genuina Claire Foy cuyo personaje queda desaprovechado.
El pausado ritmo del docudrama (también de presión creciente en la dinámica familiar) se contrasta con la espectacularidad perseguida en la epopeya espacial. En esas misiones del Gemini y el Apolo, el director regresa al montaje centelleante de “Whiplash” para intentar generar una tensión sofocante, respaldada por los primeros planos y los planos detalles, el desenfoque, el traqueteo de la cámara y el chirrido de las tuercas. De este forma el espectador se convierte en un pasajero más de esas abrasadoras celdas que pululan por el espacio con las probabilidades en contra. Los últimos quince minutos dilucidan los fascinantes opuestos de una cronología tan estudiada como ignorada en sus aspectos más importantes. Chazelle coloca el símbolo frente a su verdadera historia, lo íntimo frente a lo épico, lo infinito del exterior frente a la claustrofobia del interior, la suciedad del negativo frente a la pulcritud del IMAX, y lo terrestre, lo mundano, frente a la cuestión indescifrable de la esencia vital, ante el dilema irresoluble de la metafísica.
Empieza con una secuencia de apertura impresionante y termina con una pieza tan predecible dentro del melodrama académico como reveladora para la conclusión de un mensaje que va más allá de la estructura del biopic. Lamentablemente en el medio se nos presenta un filme discreto y convencional, respetuoso con su heroica figura e incapaz de salirse de lo pasos marcados por un guion reglamentario y banal que nos narra los hechos de forma alargada e intermitentemente emocionante. Chazelle no ha sabido sacarle todo el jugo a este proyecto, quizás porque su necesidad de superar el reto ha sobrepasado a la propia importancia de la historia. Uno de mis profesores siempre decía que debíamos aspirar al sol para llegar a la luna, pero es que hay gente que no está capacitada para ir al espacio.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ha nacido una estrella
Ha nacido una estrella (2018)
  • 6,7
    19.657
  • Estados Unidos Bradley Cooper
  • Bradley Cooper, Lady Gaga, Sam Elliott, Rafi Gavron, ...
5
Crítica de "Ha nacido una estrella"
-Aunque es aburrida durante la mitad de su metraje, la fuerza de sus momentos álgidos no pasa desapercibida. Cooper aprueba tras las cámaras.
-Lady Gaga entra en el mundo de la interpretación por todo lo alto, imposible no reconocerlo.

Hace unos siete años se anunció que Clint Eastwood y Beyonce estaban en conversaciones para dirigir y protagonizar respectivamente el nuevo remake de “A Star is Born”. Esta sería la cuarta versión del famoso drama dirigido por William A. Wellman en 1937, que en 1954 reformularía, con más fuerza y más premios, George Cukor y después Frank Pierson en el 76 con peores resultados. Finalmente son Bradley Cooper y Lady Gaga los protagonistas de esta historia sobre el amor, los sueños, la fama, la autodestrucción y lo difícil que es abrirse camino y mantenerse puro en el oscuro mundo del estrellato. Cooper, que también sustituye a Eastwood como director, ha confiado en Gaga como actriz, ha conseguido que se deshaga de todo el artificio y las máscaras para mostrarse ante el público tal y como es. La cantante también ha tenido que confiar en el nominado al Oscar, pero como cantante y debutante tras las cámaras. Esa confianza mutua que ambos han abrazado para sacar adelante este luminoso bautismo de fuego es lo que guía una película de claroscuros, tan brillante en sus mejores momentos como opaca cuando se queda sin cosas que decir.
Durante la primera hora hay una película “con estrella”. Un hechizo que Cooper firma con sentido del ritmo y la misma naturalidad que transpira la interpretación de una fabulosa Lady Gaga, con la que comparte una química maravillosa. Esa autenticidad que transmiten juntos en pantalla es lo que mantiene la película más que ninguna otra cosa, y al Cooper director le interesa mucho más la fugaz e intensa historia de amor condenada a la tragedia que la crítica a la industria musical y la fama que tanto importaba en las primeras versiones (al Star-system en caso de la original). La mirada de Cooper como director se revela en los delicados momentos de intimidad entre Jack y Ally así como en las breves escenas que su personaje comparte con su hermano mayor, un impagable Sam Elliot al que le ha tocado ejercer de padre y que nos deja dos de las escenas más emotivas de la película. Al acabar esa primera hora a Cooper prácticamente no le queda nada que contar y comienza a perderse entre el melodrama que refleja el descenso a los infiernos de Jackson y el retrato de la industria que absorbe la pureza y la inocencia de Ally. Todo se vuelve reiterativo e insulso, y el debutante no consigue sacar a relucir su voz para narrarnos los consabido con algún tipo de frescura o la emocionante autenticidad de la primera hora. La historia, como los espectadores, cae en el letargo más profundo; al menos hasta el desenlace, donde la personalidad de un talento en bruto vuelve a asomar para afrontar, con la delicadeza de un maestro, la tragedia de sus personajes. La mano de Jack, la actuación de Ally, la intromisión de un recuerdo de dolorosa felicidad; el broche de oro a un debut de claroscuros que, pese a todo, llega a brillar muy alto.
Es difícil hacer un tercer remake de un clásico de Hollywood y conseguir que aún haya cosas que decir. Probablemente la clave resida en una de las últimas frases del personaje de Sam Elliot, que nos dice que la música solo son doce notas dentro de una octava, la misma historia contada una y otra vez, y que lo que un artista tiene que ofrecer es su manera de ver esas doce notas. Quizás el cine es como la música, tal vez pese a lo conocido de la historia lo importante es la voz de Cooper tras las cámaras y la mirada de Gaga delante. Si eso es cierto, parece fácil asegurar que hemos descubierto un director con cosas que decir y una actriz de mirada diáfana y voz palpitante que han comenzado fuertes sus carreras por el Oscar.
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Venom
Venom (2018)
  • 5,5
    17.921
  • Estados Unidos Ruben Fleischer
  • Tom Hardy, Riz Ahmed, Michelle Williams, Jenny Slate, ...
2
Crítica de "Venom"
-Entra directamente al cajón del olvido en el que se encuentran “Elektra” y “Suicide Squad”.
-La primera mala decisión de Tom Hardy desde “This Means War”.

Sony llevaba tiempo esperando dar salida a los más de 600 personajes de Marvel de los que posee los derechos. Tras el acuerdo con Disney que permitió que viéramos a nuestro vecino lanzatelarañas favorito luchar codo a codo con los Vengadores, la productora ha decidido dar forma a una especie de universo alrededor de Spiderman, pero sin Spiderman; o más bien sin Peter Parker. El debut de ese universo lo protagoniza uno de los villanos más icónicos y despiadados del superhéroe arácnido: Venom. Creado a mediados de los 80 por Todd Macfarlane (Spawn), este gigantesco alienígena solo ha aparecido en pantalla en la olvidable “Spiderman 3”, y en versión de bolsillo. Su segunda oportunidad llega con esta aventura en solitario dirigida por el irregular Ruben Fleischer y protagonizada por Tom Hardy. La polémica ha rodeado la cinta durante los últimos meses debido a su clasificación por edades (finalmente +13) y las declaraciones del director sobre el personaje. Es el momento, pueden abrir sus brazos y fusionarse con el simbionte.
Pero mejor no lo hagan, porque esta es una de las peores películas de la historia del género superheroico. Así de simple. Es como un parásito que solo deseamos expulsar durante dos interminables horas. Un deslavazado intento de hacer una cinta de los orígenes que nunca sabe hacia donde dirigirse ni entiende en absoluto el carácter de su personaje. Comienza entre lamentables presagios fatalistas y un trivial retrato periodístico para luego convertirse en una mierda borrosa repleta de diálogos sonrojantes dirigidos a adolescentes mentecatos (“Caminando por la calle como un zurullo al viento”) donde el argumento pasa de excusa a excrecencia. Fleischer y sus guionistas se saltan la lógica, el desarrollo de personajes y la propia narración con una alegría que casi parece osado, aunque jamás entretenido. En su lugar ofrecen una especie de turbia comedia romántica (Kelly Marcel viene de escribir “50 sombras de Grey”) sobre un tipo de indefinida personalidad con cara de Tom Hardy que se convierte en Bruce Willis mientras se hace amigo de un alienígena devorador de personas que decide salvar el mundo por su recién descubierto amor por el chocolate y las bolas de pollo congeladas. Durante la madurez de esa bonita relación sin sentido, barnizada con un aspecto visual desechable y unos efectos de la década pasada, asistimos a una de las persecuciones por carretera peor grabadas del cine reciente y a un enfrentamiento final entre simbiontes que espero olvidar cuanto antes.
“Venom” es inconsistente, absurda y mortalmente aburrida. Las dudas carcomen el poco ADN que tiene la cinta, en la que ni los guionistas ni el director ni por supuesto los ejecutivos de Sony han llegado a comprender al personaje. Puedes mostrar a Venom como un villano o jugar con su faceta de antihéroe extremo y las interesantes ambigüedades que plantea, pero descuartizarlo para crear un ser tan pobre y mal definido no le hace justicia por muy grande que lo hagas en pantalla. A este importante problema hay que sumarle todo lo dicho anteriormente (guion, dirección, montaje, ritmo, efectos, cambios de tono, etc) y lo fuera de su elemento que se encuentran Michelle Williams (pasó a recoger el cheque) y un Tom Hardy que se esfuerza mucho pero en vano. Una pena que el nuevo universo de Sony comience así, con dudas, errores y demasiadas sombras; y en mi lista de peores del 2018.
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
El Reino
El Reino (2018)
  • 7,3
    18.753
  • España Rodrigo Sorogoyen
  • Antonio de la Torre, Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, ...
6
Crítica de "El reino"
-Seguramente la película española más importante del año. Un thriller atrevido, intenso y muy auténtico.
-Una perfecta alegoría de la España moderna, repleta de corrupción y buen cine.

No puede haber mejor manera de terminar la fiesta del cine que yendo a ver la nueva propuesta del cineasta español Rodrigo Sorogoyen. Tras “Stockholm” y “Que Dios nos perdone” el madrileño nos trae un thriller político que nos muestra la corrupción de nuestro país desde la mirada de su propios instigadores. La película, que con toda probabilidad -y justicia- se alzará con un par de Goyas, supone la tercera colaboración entre el director y la guionista Isabel Peña, y parece que ha sido uno de los trabajos más personales de ambos, requiriendo una profunda investigación y el compromiso de elaborar un relato justo y complejo que pudiera parecerse a la realidad. Les adelanto que lo han conseguido.
Nuestro protagonista es Manuel López-Vidal (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional. La cámara de Sorogoyen le sigue por los pasillos de su vida de lujo, entre comilonas de amiguetes, tejemanejes varios, fiestas en veleros y apariencias partidistas con falsos amigos que en cualquier momento pueden volverse peores enemigos. Manuel no es sino uno más de tantos corruptos que se pasan la vida afanando con la excusa de que los hay peores o de que cualquiera lo haría si estuviera en su lugar para darle una buena vida a su familia. Y en cierto modo, el director quiere que sepamos que Manuel es uno de los nuestros. Nos obliga a estar siempre en consonancia con la perspectiva de ese tipo horrible, a sintonizar con su caída constante por una escalera de consecuencias de sus instintivas reacciones de supervivencia, sin ningún condescendiente arco de redención. Elimina cualquier posible maniqueísmo de la ecuación para mostrar a Manuel como una persona, como un individuo al igual que usted o que yo, con el que incluso podemos empatizar en ciertas ocasiones. Es una realidad que quizás nunca nos habíamos planteado, porque es difícil aceptar que cualquiera puede hacer lo que Manuel hace, o incluso que nosotros también somos engranajes de la cadena. Por eso es tan importante la forma en la que está construido el personaje por los guionistas y a través de otra magnífica interpretación de Antonio de la Torre (¿el mejor actor español actual?): sin sesgos ni concesiones.
El movimiento de cámara, el montaje incisivo y la música electrónica ayudan a hacer palpable esa sensación de desenfreno constante con la que conviven estos personajes en sus irrastreables rutinas. Sorogoyen controla el ritmo como un maestro en una suerte de “in crescendo” perfectamente refinado, que convierte el caos en puro desasosiego casi de forma bíblica. La situación se calienta más y más mientras a Manuel se le terminan las oportunidades, se estrecha el cerco hasta llegar a una media hora final de tensión absoluta, un chute de adrenalina asfixiante que pasa directamente del personaje al espectador provocando sudor frío. Para el recuerdo dos de las escenas más emocionantes del cine patrio reciente: la recogida de archivos en una fiesta y una persecución nocturna por la autopista. Una verdadera pena desaprovechar un clímax minuciosamente dispuesto, que tiene al espectador noqueado tras una serie de impactos vertiginosos, con una conclusión desacertada, por verborreica y sobreexplicativa, que pone en palabras las dos horas anteriores.
Ahora no vayan ustedes a quedarse con mi reproche al desenlace, que no desmerece en absoluto esta enorme historia que nos han traído Sorogoyen e Isabel Peña. “El reino” es un thriller furioso y elegante, elaborado con meticulosidad, interpretado con talento y rodado con artesanía, que machaca los pilares de nuestra podrida sociedad con un bisturí en lugar de un martillo. Una película notable y necesaria, capaz de colocarse en lugares delicados para entregar mensajes difíciles e importantes. La película española que no debe perderse en 2018.
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20 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Searching
Searching (2018)
  • 6,7
    7.007
  • Estados Unidos Aneesh Chaganty
  • John Cho, Debra Messing, Joseph Lee, Michelle La, ...
5
Crítica de “Searching”
-Se terminó el verano y nuestra recompensa es el primer thriller refrescante en meses.
-Es más entretenido y funciona mejor que sus referentes previos a pantalla partida.

Mi primera apuesta para esta nueva cita con la fiesta del cine ha sido este debut de Aneesh Chaganty. Se trata de un thriller informático narrado casi por completo través de la pantalla de un ordenador o un smartphone, siguiendo la estela de largometrajes previos como Open Windows de Nacho Vigalondo y Eliminado de Levan Gabriadze, ambos filmes de 2014. Llama la atención que sea Timur Bekmambetov (Wanted) el productor de dos de estos tres títulos, ya que también estrenó este año su nueva película como director, Profile, otro thriller de investigación narrado vía Skype, que aún tiene pendiente el estreno en nuestro país. De momento es hora de hablar de esta tecnológica ópera prima que roba la pantalla de cine para ofrecernos una intriga de aire hitchcockniano al ritmo del click.
Comienza como un melodrama, mostrándonos el crecimiento de la familia Kim a través de los vídeos caseros de su hija Margot, que poco a poco entra en la madurez y en las redes sociales. De ahí Chaganty salta a una cinta más reflexiva, para hablarnos sobre el modo en que la tecnología afecta a nuestras vidas, sustituye las relaciones tradicionales, modula los significados, trivializa las responsabilidades y elimina valores sociales tan importantes como la empatía. Una vez que llega el segundo punto de giro y Margot desaparece, la intriga se apodera del relato dando paso a una intensa investigación paternal protagonizada por las pestañas múltiples y los historiales de búsqueda en Google. Una intriga narrada con dinamismo, con un astuto manejo de la tensión y numerosos apuntes de frescura por parte del debutante; que emplea sus recursos con inteligencia para elaborar un thriller efectivo y muy entretenido, con espacio para interesantes reflexiones sociales e inesperados lugares dramáticos. También hay varios problemas a lo largo del metraje, como la incapacidad de suspender la incredulidad del espectador tras decisiones faltas de coherencia (a veces necesarias por su estilo de narración), el subrayado trabajo musical de Torin Borrowdale y la acentuación con la que el director presenta muchas de las pistas visuales, muy de principiante. Pero el contratiempo de mayor envergadura es el propio tramo final, que cede ante la convencionalidad mientras resuelve su intriga con torpeza y falta de consistencia para llegar a una conclusión tan previsible como pueril.
El primer día de la fiesta del cine se salda con un thriller independiente de calidad, con una narración que atrapa al espectador gracias a un plausible sentido del ritmo apoyado en una serie de conceptos de sumo interés. “Searching” es capaz de entretener mientras nos hace pensar sobre aspectos polémicos de nuestra realidad actual, al menos durante dos de sus tercios. Un debut hábil y con sorpresas, pero también con gestos de director y guionista novel; más que suficiente para esperar con ganas el nuevo trabajo de Aneesh Chaganty.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin amor (Loveless)
Sin amor (Loveless) (2017)
  • 7,0
    4.058
  • Rusia Andrey Zvyagintsev
  • Maryana Spivak, Aleksey Rozin, Matvey Novikov, Marina Vasilyeva, ...
6
Minicrítica de "Loveless"
Un severo análisis sobre la frívola indiferencia y la inhumana frialdad de la clase media-alta y las sociedades modernas (incluida la rusa). Sobre el cinismo, el egoísmo, la estéril herencia emocional que dejan los progenitores, la incapacidad para aceptar responsabilidades y la carencia de un saludable aprendizaje sobre los sentimientos para llegar a conocernos a nosotros mismos y lograr la empatía con los demás. Zvyagintsev, aún más propenso al subrayado de lo que es habitual, no tiene piedad con sus personajes, dos terribles progenitores, insensibles y egocéntricos, obcecados en borrar cualquier atisbo de su vida anterior (independientemente de las consecuencias externas) para empezar de nuevo como si nada hubiera ocurrido. Cuando el hijo desaparece, no hay en ellos tristeza ni miedo por lo que le pueda haber ocurrido, solo nerviosismo por la situación en la que les deja a ellos.
Lo mejor: Los inesperados tajos de humor. La capacidad con la que el cineasta indaga en la inhumanización de la sociedad.
Lo peor: La brocha gorda y el exceso de metraje. Es casi demasiado capaz de hacerte enfadar.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La monja
La monja (2018)
  • 4,4
    8.732
  • Estados Unidos Corin Hardy
  • Taissa Farmiga, Demian Bichir, Jonas Bloquet, Bonnie Aarons, ...
3
Crítica de "La monja"
-Una posesión tonta y soporífera, era difícil imaginar un spin-off menos interesante.
-No les hará recobrar su fe en el género pero tal vez sí en las aspirinas.

Las películas de “The Conjuring” ayudaron a otorgarle a James Wan la categoría popular de maestro del terror. Su renovación del género supuso una bocanada de aire fresco para todos aquellos que llevaban tiempo viéndolo de capa caída, soportando la incesante repetición de historias manidas repletas de lugares comunes como excusa para encadenar una serie de exasperantes y perezosos “jumpscares”. Los guiones no ofrecían nada auténtico ni mucho menos novedoso y no había artesanía, creatividad ni hermosura en las imágenes que pasaban ante nuestros ojos. Wan no rompió el molde, simplemente cogió los elementos conocidos y los combinó con una destreza que por primera vez en mucho tiempo, nos recordó como era asustarse de verdad. El éxito de los expedientes del matrimonio Warren desembocó en la ramificación hacia otras historias demoníacas que han ido construyendo una suerte de universo del terror, lejos del malogrado intento de Universal por crear el suyo. Aquí tenemos el último spin-off que se añade al canon, con guion de Gary Dauberman (responsable de ambas películas de “Anabelle”) y James Wan, y la dirección de Corin Hardy, que hasta ahora solo había realizado su ópera prima, “The Hallow”. Veamos como le queda el hábito a esta monja.
Es una de las películas de terror más necias e insustanciales que he visto en los últimos años. El propósito de su director parece simplemente ofrecer una sucesión de sustos tan previsible como carente de gusto. En 96 minutos hay solo dos secuencias que sean capaces de sorprender al espectador, el prólogo y la bien resuelta escena de las campanas; el resto del metraje se conforma con refugiarse en el golpe de sonido y fotocopiar con descaro los ademanes de la franquicia hasta que los hilos se transparenten. Se echa de menos la pericia de Wan para la delimitación del encuadre, su talento con los movimientos y la colocación de la cámara, su pulso para la atmósfera y la inteligencia con la que trata al espectador. Pero lo que más se echa en falta es una historia. Porque aunque pueda sonar extraño “La monja” no tiene ningún tipo de desarrollo argumental, no digamos ya un sentido de la narración o algún personaje que pueda llegar al menos a la bidimensionalidad. No se entiende que Wan haya colaborado en la escritura de un tan guion plano y descuidado, del cual no irrita tanto su adoración por el absurdo o su burda retahíla de tópicos como la indolencia con la que ni se molesta en explicar qué es y qué quiere este omnipresente demonio que nos lleva persiguiendo desde el inicio de la franquicia. Como si sus cándidos sustos pudieran reemplazar a esas respuestas.
Aunque es una propuesta que encontrará su público, no hallarán aquí nada de lo que nos sedujo en las películas de “The Conjuring”. Por el contrario “La monja” revela en cierto modo el agotamiento del modelo concebido por Wan para la franquicia y la necesidad de cambiar dicha fórmula. Sin historia ni personajes tridimensionales, sin drama ni terror, sin capacidad para llevarnos a lugares nuevos o explotar con alguna inventiva los conocidos, esta película se convierte en un lóbrego somnífero. El verdadero novicio de esta trama es el propio Corin Hardy, que quizás debería plantearse si tomar los votos como cineasta o si estaría mejor cultivando tomates. Fíjense, ahí tienen un conflicto que le habría venido bien a una película tan aburrida.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yucatán
Yucatán (2018)
  • 4,7
    3.381
  • España Daniel Monzón
  • Luis Tosar, Rodrigo de la Serna, Joan Pera, Stephanie Cayo, ...
3
Crítica de "Yucatán"
-Un disparate sin gracia ni cohesión, divertirá a aquellos que lleven unas vacaciones muy sosas.
-Es difícil hacer pie en lo nuevo de Monzón, mejor rememorar “The Sting” de George Roy Hill.

Cualquiera se pierde el último cambio de rumbo de la trayectoria del cineasta Daniel Monzón, que tras la impresionante “Celda 211” y la no menos espectacular “El niño” ha tomado la decisión de virar hacia una especie de comedia de enredos en alta mar, donde se dan cita estafadores, turistas, cabareteras y un panadero millonario. El espectador sube a bordo al ritmo de una enérgica introducción musical y mientras el crucero abandona el puerto se le pide que lo visualice y se olvide de sus preocupaciones durante el resto del viaje para disfrutar del espectáculo. El problema llega cuando lo que parecía elegante se vuelve rancio, porque dan ganas de saltar por la borda.
La película existe en un perfecto equilibrio entre la desgana, la torpeza y el sonrojo. Queda claro en todo momento que Monzón y Jorge Guerricaechevarría no saben qué quieren hacer. Surge de este modo un deshilvanado batiburrillo de géneros y tonos dispersos, como si cogiéramos todos los ingredientes que hay en nuestra cocina y los introdujéramos en la batidora para terminar ingiriendo el brebaje resultante. El insulso triángulo amoroso, la screwball comedy, el slapstick, el cartoon, los contoneos con la aventura y el musical, los intentos de emular algo parecido al suspense mediante sus descuidados giros y una secuencia de humor escatológico tan abominable que entristece. El aderezo, un guion repleto de incongruencias, estereotipos, clichés y chistes vulgares y un ritmo errático y cargante que no toma firmeza más que en dos ocasiones de sus alargadísimos y revueltos 130 minutos de metraje. El resultado, por supuesto, es bastante desastroso.
Nunca creí que Daniel Monzón fuera capaz de entregar una película tan insegura, deslavazada, carente de ingenio y de pulso. En la butaca me genera más interrogantes que carcajadas, no sé si buscándole el sentido a todo lo que ocurre o a lo que pasaría por la cabeza de sus responsables cuando la estaban realizando. Se salva únicamente la vistosa factura visual y el entrañable personaje interpretado por Joan Pera. Lo siento mucho, mi peor crucero desde “Speed 2”.
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4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Revenge
Revenge (2017)
  • 5,7
    3.502
  • Francia Coralie Fargeat
  • Matilda Anna Ingrid Lutz, Kevin Janssens, Vincent Colombe, Guillaume Bouchède
7
Minicrítica de "Revenge"
La mejor película de terror hiperestilizado y el debut femenino -y feminista- más sangriento y provocativo del 2017. Coralie Fargeat estira y retuerce los fundamentos de un subgénero tan pobre como el "rape and revenge" hasta erigir con el poder femenino más orgánico la cumbre estilística del mismo. Lo que podría ser un vacuo caramelo gore horriblemente kistch se convierte a base de desgarramientos en una furiosa dentellada de pertinente subversividad y saturados violentos. Es el paso del videoclip calentorro a la simple y racional venganza, la resurrección cual ave fénix de una chica lollipop y su conversión en una máquina de matar digna de John Rambo, es la sangre bendecida como el mensaje más puro a través de una puesta en escena deslumbrante. Y sí, es el mensaje contemporáneo más atrevido que cualquier personajillo políticamente correcto vaya a encontrarse si para su desgracia penetra en la sala de cine equivocada. Película fuerte, necesaria y muy divertida, para regocijarse bajo la catarata de sangre sin ninguna culpabilidad y con argumentos.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
El viaje de Nisha
El viaje de Nisha (2017)
  • 7,0
    1.358
  • Noruega Iram Haq
  • Maria Mozhdah, Adil Hussain, Ekavali Khanna, Rohit Saraf, ...
4
Crítica de "El viaje de Nisha"
-La nueva película de Iram Haq falla por su falta de sutileza y de unos matices muy necesarios.
-Pese a sus profundos problemas es un melodrama desgarrador con revelaciones significativas.

La guionista y directora Iram Haq, nacida en Noruega pero de padres pakistaníes, ya había representado el choque cultural entre la sociedad islámica y el mundo occidental en su ópera prima, I Am Yours. En esta ocasión va más allá y nos cuenta una historia basada en su propia experiencia adolescente cuando a los 14 años su padre la forzó a pasar un año en Pakistán para conocer sus raíces. Por tanto su segunda película tras las cámaras se convierte en todo un manifiesto de denuncia ante las reglas retrógradas de una sociedad que a la directora, como a otras muchas personas, les ha causado un gran sufrimiento. Una meta admirable que se pierde entre la furia del golpe de efecto y la falta de parcialidad.
Nadie duda de que estamos ante una historia difícil, extraída de una dolorosa realidad personal y que debía ser contada. Los problemas de la cinta no vienen de esa historia, sino de una perspectiva unidimensional y efectista que no permite ninguna discusión o reflexión al respecto. Las intenciones de denuncia se verían favorecidas por una observación matizada de los hechos y de los personajes involucrados en ellos, sin embargo el maniqueísmo es más que evidente en el retrato de éstos últimos, que hacen cosas malvadas sin que la película intente siquiera mostrarnos un resquicio de su psicología. Por momentos la cineasta trivializa aspectos fundamentales tanto de las culturas enfrentadas como de situaciones de maltrato y sus protagonistas, convirtiendo una denuncia necesaria en un mensaje peligroso. No hay cabida para la participación del espectador, que simplemente debe permanecer en la butaca soportando el viaje de humillaciones verbales y físicas que sufre Nisha en una espiral de represión e inhumanidad a base de brocha gorda y ciertos subrayados sonrojantes. La visión sesgada de Haq se retuerce hasta convertirse en una execración extrema de la sociedad pakistaní, tan cruda como carente de cualquier arista o claroscuro, el opuesto a una idealizada sociedad occidental donde prima la racionalidad, el respeto y el debate reposado.
La tragedia de Nisha sin duda aterrorizará a cualquier espectador occidental que espere una historia más benevolente o fácil de digerir. Haq sabe como impactar en el público y ante cualquier reproche responde con un golpe más fuerte, pero también es capaz de sacar partido de sus actores y elaborar secuencias muy sólidas que den a conocer situaciones de interés. Todo eso hace más doloroso que la película esté completamente equivocada. Los excesos, la falta de coherencia, la marcada parcialidad y su simplista enfrentamiento entre lo blanco y lo negro corrompen un retrato que nos espabila a base de bofetadas en lugar de darnos espacio para la reflexión, el mejor instrumento para estimular el progreso.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil