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La sombra de los acusados (1941)

6,6
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Sinopsis
Un jinete es asesinado en los vestuarios, tras retirarse de una carrera a la que habían acudido Nora (Miran Loy) y su marido Nick (William Powell). A pesar de ello, la pareja vuelve a las carreras precisamente el día en que se comete otro asesinato. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Shadow of the Thin Man
Duración
93 min.
Guion
Dashiell Hammett, Irving Brecher, Harry Kurnitz (Historia: Harry Kurnitz)
Música
David Snell
Fotografía
William H. Daniels (B&W)
Productora
MGM
Género
Comedia Romance Drama Intriga Crimen Secuela
Grupos  Novedad
Adaptaciones de Dashiell Hammett
7
Un enredo con muchas sombras
Cuarta película de las seis de la serie "The Thin Man", dirigida por Woodridge Strong van Dyke. Los personajes son de Dashiell Hammet, la historia es de Harry Kurnitz y el guión de Irving Brecher. Fue rodada en los estudios de la Metro y en exteriores de San Francisco. El productor fue Hunt Stromberg.

La acción tiene lugar en San Francisco en la primavera de 1940. Narra la historia de Nick (William Powell) y Nora (Myrna Loy), que llevan una vida tranquila y acomodada, en compañía de su hijo Nicky, de 5 años, y su perro Asta. El asesinato de un jockey de carreras de caballos mueve a Nora a pedir al marido que investigue el caso, que se presenta muy complicado por el gran número de sospechosos y la acumulación de otros dos asesinatos atribuídos al mismo autor. La pareja Powell y Loy encarna los ideales de buen entendimiento, simpatía y generosidad, pese a la afición de Nick a las apuestas y a los martinis. Powell asume, de nuevo, el papel de detective dotado de una innata perspicacia, que le permite ver más allá de los límites de la policía. Actúa con tranquilidad y elegancia, sin precipitaciones y sin perder la compostura. Ud. no parece un detective: no grita, no golpea la mesa con el puño, no levanta la voz, le dice una de las sospechosas. La película muestra con orgullo el recién inaugurado puente "Golden Gate", en el que se desarrolla una secuencia. La ironía y el buen humor se presentan envueltos en el glamour de los protagonistas, su elegancia, su posición social acomodada, su vida sosegada y relajada. La combinación de estos elementos con un enredo criminal de grandes proporciones, agradó al público y contribuyó al éxito de la obra, que tendría otras dos secuelas posteriores.

La música, como en ocasiones anteriores, se mantiene en un discreto segundo plano, de acompañamiento y animación, con melodías de moda. La fotografía hace uso de una cámara muy diligente, de movimientos ágiles y precisos, de encuadres oblícuos, travellings y giros generosos. Combina blancos intensos (vestidos femeninos), brillos deslumbrantes (joyas), negros profundos (trajes de gala masculinos) y una cuidada gama de grises intermedios de gran efectividad visual. No faltan acertadas sombras, portadoras de misterio e inquietud. El guión se sirve de giros verbales, malentendidos, respuestas ingenuas y disimulos, para crear unos diálogos chispeantes, de humor blanco, limpio e ingenioso. Son destacadas las escenas del viaje en coche al hipódromo, la velada de lucha libre, y la cena accidentada en el restaurante Mario Grotto. La interpretación de los dos protagonistas es impecable. A ellos se une un amplio elenco de secundarios de lujo, como Donna Reed y Barry Nelson. La dirección cuaja un conjunto equilibrado, coherente y sumamente atractivo.

Película estrenada en un momento oportuno, cuando el país vivía la angustia de la entrada en guerra y agradecía motivos de distracción y entretenimeinto confortable. La obra resulta interesante, divertida y evocadora.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
REFRESCANTE
Entre el sentido del humor y la intriga policial, W. Powel y M. Loy encuentran ese punto de equilibrio tan característico de su películas.
La trama es ingeniosa y su desarrollo posee soltura, desenfado y dinamismo para que la inefable pareja vuelva a ofrecer una magistral lección de interpretación.
La estructura del guión favorece que el la película encuentre en cada momento su punto óptimo. La fluidez de la acción, la sutil disposición de los elementos ambientales y la agilidad de los recursos narrativos sitúan al espectador en una posición cómoda y de complicidad con lo que sucede en la pantalla.
Refrescante muestra de las adaptaciones de la obra de D. Hammett magníficamente dirigida por W.S. Van Dyke.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil