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24 Hour Party People (2002)

Sinopsis
En 1976, Tony Wilson descubre que su verdadera vocación es la música. Funda un sello discográfico y se convierte en cazatalentos y promotor musical. Nace así la exitosa discográfica Factory Records de Manchester, de donde proceden grupos como Joy Division, New Order y Happy Mondays. Tony Wilson y sus amigos, tras asistir a un concierto de Sex Pistols, a finales de los años 70, elaboran un plan que cambia por completo el mundo de la música pop y convierte a Manchester en una ciudad famosa. Tras lanzar Factory Records, compran un local y ponen su propia discoteca (Hacienda), que se convierte en una de las más conocidas del mundo. (FILMAFFINITY)
Director
Reparto
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Año / País:
/ Reino Unido Reino Unido
Título original:
24 Hour Party People
Duración
115 min.
Guion
Frank Cottrell Boyce
Música
Varios
Fotografía
Robby Müller
Productora
Channel Four Films / Film Council / Revolution Films
Género
Musical Comedia Drama Basado en hechos reales Biográfico Años 70 Música Falso documental
"Winterbottom, al igual que el protagonista, nunca se pone dramático ni trascendente, aunque ambos sepan que los días de vino y rosas siempre conviven con el infierno. Su cámara es ágil, sofisticada y estética. Los diálogos y las reflexiones chorrean inteligencia y gracia, los actores dan modélicamente el tono documental que pretende imprimir el director, la banda sonora es irrechazable, la atmósfera tan hipnótica como veraz. Es un documento impagable y una película brillante."
[Diario El Mundo]
9
Crónica de una noche
Hay momentos, por absurdos que parezcan, en uno tiene momentos de, llamemosle, iluminación. Ayer noche tuve uno de ellos. Salí de marcha a una fiesta privada, aquello era un hervidero de drogas, alcohol y tensión sexual flotando en el aire. No llevaba ni cinco minutos cuando ya iba colocado, bueno, más que eso, la verdad es que ya iba ciego. De ahí no podía salir nada bueno, solo balbuceos inconexos sobre mujeres, y sexo. Y entre tan profunda conversación pues más birras y más hierba.

La noche llegaba a su fín y yo empezaba a entrar en un estado cercano a lobotomía, cuando paso algo similar a lo que yo llamaría efecto magdalena de Proust, solo que no tan trascendente. Fué el momento en que vi una china (de mi porro) incandescente en el parquet de la casa. Entonces desperté, me dí cuenta que estaba cayendo en abismos desconocidos, que me estaba conviertendo en una especie de Shawn Ryder, pero con la desgracia de no tener discos publicados. Quién en su sano juicio haría una crónica sentimental de mi vida? Quién asumiría el rol de Tony Wilson? Quién se encargaría de ponerle voz en off a mis sensaciones? No lo sabía, pero cobré consciencia de que con esa china, lo que en realidad se estaba quemando eran los mejores años de mi vida, mi juventud y lo peor, es que sentía que no había hecho nada de provecho todavía, sentía que estaba ya, en tiempo de descuento.

Ah, por cierto, la película, obra maestra.
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47 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Una entre miles
Ojalá todas las películas fueran capaces de contagiar tanta vitalidad a base de genio e ingenio. Ojalá todas las películas supieran resultar interesantes mientras te divierten y sin por ello olvidar que se puede desplegar originalidad en el proceso, porque lo que es este film está bien hecha de cojones. La de tiempo que hacía que no disfrutaba tanto viendo una película!
Sin ser seguidor de la movida de Manchester, sin ser incondicional de New Order, Joy Division y menos aún de los Happy Mondays, he conseguido disfrutar de todo esas historias, de todas esas imágnees porque está hecha con frescura y no sólo se obsesiona por explicar los hechos y realzarlos, también sabe escenificarlo con gracia, con arte y sabe presentarnos a unos personajes interesantes y músicos creíbles (no como esas rídiculas caricaturas que aparecen en Casi Famosos), (muy) excéntricos y que si no fuese por su valor histórico podrían ser igualmente grandes personajes de una comedia. No hay muchas películas que consigan enseñar algo y a la vez resultar divertidas, por desgracia en el cine parecen conceptos reñidos (al fin y al cabo es algo complejo de hacer). Ni que decir tiene que al finalizar la película, y si hemos prestado un mínimo de atención, habremos aprendido algo acerca de un movimiento cultural del siglo pasado, lo que significaba Manchester y también nos habremos reído generosa y gustosamente.
En lo actoral hay que decir que Steve Coogan se ganó cada libra que le pagaron por esta película, pues él es el sustento (a pesar de los estupendos secundarios que van apareciendo) y sabe transmitir la locuacidad y el genio de ese loco llamado Tony Wilson. Otro que, según mi humidle opinión, también lo borda es el actor que interpreta a Ian Curtis, que clava sus bailes espasmódicos que tanto le caracterizaron y transmitir su cáracter sombrío y excéntrico. Puede que no tenga el nivel de Phillip Seymour Hoffman haciendo de Capote, pero deja bien claro como se encarna a un ídolo popero.
Hace algún tiempo vi otra película de Winterbottom, Wonderland, y no me gustó demasiado. Creía que el director no merecía la pena a pesar de su esfuerzo por resultar ecléctico, pero con esta me ha demostrado que me equivocaba, que como todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, de modo que recomiendo a todo el mundo que no confíe demasiado en Winterbottom que vea esta película antes de juzgarlo de manera definitiva. Es una película entre mil. Una joya generacional.
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31 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil