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Críticas de LennyNero
Críticas ordenadas por:
Spring Breakers
Spring Breakers (2012)
  • 4,9
    17.577
  • Estados Unidos Harmony Korine
  • Selena Gomez, Vanessa Hudgens, Rachel Korine, Ashley Benson, ...
9
Para siempre
Hay muchas razones para aplaudir a Spring Breakers, pero si una se alza por encima de las demás es su capacidad de vivir al filo del rídiculo. Harmony Korine traza una línea, un fino alambre que hace del metraje un auténtico ejercicio de funambulismo sin red, de poética de lo kitsch, lo hortera, lo degradante. Es fácil ver a Spring Breakers como un mero artificio, como un lago de tonterías molonas producto del delirio lisérgico de un hypster descerebrado. Nada más lejos de la realidad , Spring Breakers no es un film vacío, es un film sobre el vacío, sobre la nada que se configura como ideología imperante, como un carpe diem nihilista, sin moral, sin mensaje.

Que no nos confundan las luces de colores y la aparente comercialidad de la propuesta, Harmony Koryne sigue rebuscando en los márgenes más oscuros del american dream, en la subcultura trash. Sin embargo, Korine, ya no busca una deliberada estética feista a lo Trash Humpers (techo y fondo simultaneo de su estilo visual). De alguna manera Spring Breakers se convierte en la sublimación,en al fusión de ambos elementos. El sueño americano no tiene una cara oscura, se ha convertido en una pesadilla en si misma y por ello lo brillante no tapa lo oscuro sino que lo saca a la luz de igual manera que los pasamontañas rosas no tapan identidades sino que revelan el alma de las protagonistas.

Que Britney Spears sea Leiv motiv, no es un capricho, ni una muestra de hiperreferencialidad gratuïta, de hecho pocos símbolos pueden ser más acertados para reflejar esta ceremonia de alegre autodestrucción personal. En este sentido Britney podría, de haberse rodado antes, ser una de las protagonistas de esta película. No hay irreverencia en “pervertir” a estas princesas disney, de hecho su rol impostado parece precisamente el ejercido hasta la fecha. Spring Breakers vendría a revelar su faceta auténtica, su verdadera naturaleza, como si más que una película esta fuera una meta vital a cumplir.

Articulándose en el constante juego de dobles espejos (universidad contra fiesta, voz en off espiritual e imagenes de desenfreno salvaje) la película sigue una cierta tónica Korinana al asumir una cadencia de goma elàstica, que alarga los tiempos muertos hasta hacer estallar las situaciones en pequeños climax de progresión ascendente. Es en la reiteración del discurso, del enfoque, donde se asume que las sucesos no tienen perspectivas distintas sino inevitabilidades pospuestas, recurso este que provoca una sensación de expectación exasperante, de lentitud buscada precisamente por la importancia de la meta a alcanzar. (sigue en spoiler)
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59 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 2
La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 2 (2012)
  • 4,8
    26.223
  • Estados Unidos Bill Condon
  • Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Peter Facinelli, ...
1
Se acabó y por desgracia...continuara.
Una vez dejados de lado todos los mensajitos presuntamente subliminales de la saga (aunque ojito con el elogio de la pederastia que es digno de estudio freudiano), una vez el mantecado más esperado (por lo que tardan, no por las ganas especiales que tenía de que pasara) de la historia ya se ha echado, una vez las tonterías del triangulo amoroso medio zoofílico medio estúpido ya han pasado y que el osito de peluche mayor ha superado esa fea alergia a las camisetas y ropa en general (aunque la excusa para mostrar cacha de este capítulo es de traca) solo nos quedaría hablar de lo que se supone que hay que hablar que no es otra cosa que de cine.

Pero ¿Qué podemos decir de semejante espanto? Estéticamente oscilando entre lo plano y lo decididamente cutre, con unos efectos especiales que, con la pasta que hay invertida, harían sonrojarse a Melies y con un argumento que se va estirando hasta los límites de lo absurdo, asistimos a un despliegue de la nada, de un desesperado intento de exprimir la gallina de los huevos de oro a base de estupideces e intrascendencias en modo random. No es que anteriormente hubiera mucho interesante que contar, pero en este último capítulo parece que se ha desconectado incluso del mínimo hilo argumental que sostenía esta bobisoso romance. Aparece incluso una conversión inexplicable de vampiros a mega superhéroes (el despliegue de súper habilidades deja a los Vengadores en monjitas de la caridad) capaces de generar escudos de protección, ser más fuertes que Hulk e incluso lanzar rayos eléctricos por todos los orificios corporales.

Por lo demás todo sigue igual. Inexpresividad interpretativa, diálogos que avergonzarían hasta a un poeta adolescente en un mal día y una impúdica exhibición de cómo poner el piloto automático en la dirección, conscientes que a nadie que vea esto le importan cosas como la coherencia argumental, el montaje, el guión o la iluminación. Esto ya es el último estertor desesperado del todo por la pasta, un ejercicio autoconsciente de ya no mojamos igual las bragas pero nos verán igual.
(sigue en spoiler)
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Searching for Sugar Man
Searching for Sugar Man (2012)
  • 8,1
    25.231
  • Suecia Malik Bendjelloul
  • Documentary, Sixto Rodríguez
9
Salid y disfrutad
¿Qué es el éxito? ¿Ganar mucho dinero? ¿Ser guapo? ¿Ser enviado por el planeta entero? Pues a todas preguntas y muchas otras cosas da respuesta este documental, Searching for Sugar Man, cuya apariencia clásica queda ampliamente desbordada por la profundidad de su contenido.
Es este un documental impactante, lleno de matices una producción que nos cuenta una historia tan increíble que cuesta creer que no estemos ante un mockcumentary(por cierto aclaro que es una historia verídica). Una cuestión, y aquí radica parte de la grandeza del film , que acaba por ser insignificante dada la importancia del texto y el subtexto transmitidos.

Si ya de por si el hecho de que alguien pueda ser un héroe generacional en un lugar, la Sudáfrica del apatheid, y ser poco más que un homeless en su propia tierra puede generar cierta incredulidad lo que aún sorprende más es la naturalidad con la que Sixto Rodríguez, cantante y protagonista de esta narración, asume su situación. Por supuesto que se alegra al conocer su éxito, pero más allá de este acto de justicia reparadora, lo que nos queda es la imagen de un hombre integro, honesto en su sencillez, un hombre que descubre una situación extraordinaria pero que no le supone un cambio en su status ya que Sixto Rodríguez nunca creyó ser un fracasado. Este es un retrato de lo que el éxito debería significar, ¿Dinero, posesiones, lujos? No. El éxito es continuar siendo uno mismo pese a todos los reveses de la vida. Ser honesto con uno mismo, disfrutar con lo se tiene, lo que uno siente y lo que uno hace por sencillo y humilde que parezca es el autétinco triunfo.

Este es un film positivo, hermoso, natural. Un film hecho desde la necesidad del homenaje y el descubrimiento de un artista que se convierte en el homenaje a una persona y acaba siendo un sentido homenaje a unos valores. Un documental, o mejor dicho, un documento tan romántico como necesario que nos permite descubrir un tesoro musical (hay que escuchar los discos de este hombre sí o sí) y lo más importante reconciliarnos con la idea de que la bondad, actualmente pasto para cínicos, existe, tiene nombre y ese no es otro que Sixto Rodríguez.
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49 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bestias del sur salvaje
Bestias del sur salvaje (2012)
  • 6,5
    15.126
  • Estados Unidos Benh Zeitlin
  • Quvenzhané Wallis, Dwight Henry, Levy Easterly, Lowell Landes, ...
2
Solo faltaba Manu Chao
Si hay algo innegable en Bestias del Sur Salvaje es que su director, sabe muy bien en que liga quiere jugar, a quién captar (sí, sí, captar como en una secta) su atención y de quién quiere recibir toda la retahíla de parabienes. Es decir, y para no andarse con rodeos, este señor quiere ser patrocinado por kleenex por su innegable labor al servicio de la manipulación de los lagrimales del personal y como no por el gremio de críticos alternativos sundanceros a los que se les hace el culo pepsi-cola cuando alguien hace una peli tan multirreferencial como esta. Y es que señores cuando no hay nada que decir hablemos de la poesía visual a lo Malick que siempre viste mucho.

Bestias del sur Salvaje es, para entendernos, una pretenciosa bobada que sin duda gustará como parábola altermundista a los amantes de la denuncia contra los excesos de la civilización. Ojo, que el problema no está tanto en el mensaje (con el que incluso puedo empatizar) sino en la burda manera en que es arrojado, convirtiéndose casi en un manual de perroflautismo para dummies.

Todo se basa en la reiteración, en un subrayado musical que consigue que la expresión musical pase de conseguir dar con la tecla emocional a cansar por lo abusivo de su utilización. Si a esto le sumamos una reflexiones dignas de Descartes en boca de una niña de 6 años se consigue que el tono de realismo mágico desaparezca a favor de la simple y pura tomadura de pelo. Además , cabría preguntarse por las razones que hacen que el director apueste por dibujar un entorno social duro como una panda de borrachos a los que no habría que dejar acercarse a una niña por muy alternativa que sea. Eso sí todo parece de Disneylandia si se compara con esa figura paterna aparentemente dura, problemática pero en el fondo tierna que no es mñás que un vulgar maltratador físico y psicológico digno de estar encerrado por los restos.

Y así, entre jabalíes imaginarios, gritos, golpes, inundaciones y reflexiones que más que de prostitutas y marginados parecen sacadas de una reunión entre Schopenhauer, Kant y Nietzche, se nos va machando con una estética que, más que profundizar en el contraste de la fealdad urbana (esa imagen de una cementera como metáfora de la civilización es de juzgado de guardia) y la belleza salvaje de “La bañera”, parece empeñada en vendernos un producto. Como si fuera una colección de spots publicitarios recorremos un trayecto en el que se nos ha ofrecido una póliza de seguros, un perfume y si me apuran hasta unas compresas, y todo para que el espectador medio salga convencido de que, porque ha llorado tres veces, es más inteligente y más cool por haber visto algo tan alternativo y bonito.

Total que Bestias del sur salvaje le sobra mucha intención y le falta concisión y auténtica belleza. Un producto muy pensado, manipulativo y dañino. Un film cuyo propósito no es contar nada sino autorregodearse en sí mismo y de paso vender humo a toneladas. Una película cuya belleza es similar a la de un poster, es decir una bonita foto pero que, bien mirado, no es más que un trozo de papel en una pared que, posiblemente, sería más bella en su desnudez sin nada que la tape.
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60 de 89 usuarios han encontrado esta crítica útil
Criadas y señoras
Criadas y señoras (2011)
  • 7,5
    47.533
  • Estados Unidos Tate Taylor
  • Emma Stone, Viola Davis, Bryce Dallas Howard, Sissy Spacek, ...
6
Cuando el algodón si engaña (o al menos lo pretende)
Si algo queda meridianamente claro es que esta es una película que, en el mercado americano, encantará por igual a público y crítica. Tiene todo lo que se espera de una producción pensada y ejecutada para conseguir premios: Una historia emotiva, toques de humor, pinceladas de dramatismo, buenas interpretaciones y personajes fácilmente asumibles e identificables para crear una corriente de empatía inmediata. Una narración clásica, sin sobresaltos formales ni giros argumentales inesperados.

Se trata de mostrar el pasado reciente de una América donde existían una serie de injusticias que había que solucionar. Pero no nos engañemos, esto no es Europa ni estamos ante cine social a lo Ken Loach. Más bien es un ejercicio de criticismo soft, o mejor dicho, Criadas y Señoras es una enorme impostura, un disfraz de denuncia bajo el que se esconde una dosis masiva de conservadurismo y, lo que es peor, de falsificación de los hechos.

No es que lo que se nos cuente no sea verdad, que lo es; el problema está en el cómo no en el qué. La táctica es sencilla: se coge un problema, el racismo, lo localizas en un pequeño pueblo, de un solo estado y dentro de un ámbito más reducido todavía, el de los blancos bienestantes y con ello conviertes un drama nacional en pequeños conflictos de pueblerinos. Para mayor inri el motor del cambio viene de la mano de la típica blanca liberal con lo que obviamos a gente como, por ejemplo, Rosa Parks y de paso decimos que los negros no pueden luchar por si mismos sino que dependen de la bondad del “amo” blanco. Todo ello acompañado con constantes subrayados musicales y una sobreescritura de los personajes que lleva a un metraje sobrecargado y excesivo para lo que el argumento requiere.

En definitiva Criadas y señoras viene a ser al racismo lo que Forrest Gump al sueño americano. Una visión maniquea, buenista y profundamente rancia y conservadora sobre la historia americana reciente. Una película, eso sí, formalmente correcta (aunque hay flashbacks sentimentaloides verdaderamente vergonzantes) y con un elenco femenino cuyas interpretaciones salvan la función del naufragio dotando de credibilidad y emoción a unos personajes excesivamente inclinados hacia el cliché.

Lo dicho, encantará a un público poco exigente y amante de la reconciliación con el género humano vía lavado de conciencia express. Eso sí si buscan profundidad no la busquen en esta película puede que lo que encuentren en el fondo genere el efecto contrario al buscado: la nausea más profunda.
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23 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1
La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1 (2011)
  • 4,6
    31.686
  • Estados Unidos Bill Condon
  • Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Anna Kendrick, ...
1
Esto ya no hace puta gracia
Lo que resulta innegable es que, sea cual sea el director, llámese Bill Condon o cualquiera de los otros tres anteriores, la estulticia, la mala leche y las ganas de cabrear al personal que tienen los creadores de la saga Crepúsculo no tiene limite. Una cosa es aguantar las patochadas más o menos cursis de la primera parte y otra es el bombardeo constante que desde su excusa ( o mejor dicho páramo) cinematográfica someten a la audiencia más joven con valores rancios, execrables, casi casi de denuncia.

Repasemos, en la primera parte nos introducen la idea de que la aspiración de toda buena niña es conocer al príncipe azul que la rescate y cuando eso suceda prescindir de cosas tan banales como la educaciín y fruslerías similares. Con estas llegamos a la segunda donde claro, hay que decidirse entre dos tipos apasionantes cuyos perfiles encajan entre el pazguato romántico y el chulito de auots choque hormonado. Uno representando el amor puro y el otro el sexo. Total que mejor quedarnos con el paradito que lo otro es muy muy malo. Y con estas pasamos a la tercera donde ya hay ganas d e echar un polvete y tal, pero no, primero hay que casarse, porque salir con vampiros es una cosa pero el sexo prematrimonial es condenarte directamente al infierno. Y con esto llegamos a Amanecer, donde rizando el rizo de lo imposible asistimos al hecho de que haya embarazo despues de un par de polvos mostrados con besitos en la frente, caricias en el hombro y fundido en negro, y la excusa fuera la del adolescente primerizo que alega aquello de “no pensaba que esto pudiera suceder”. Claro, y los preservativos no se usan que los carga el diablo. Pero vamos, nada comparable al alegato pro vida, o mejor anti aborto, en el que aunque la madre pueda morir da lo mismo, hay que tirar adelante porque el niño, aunque sea un monstruo deforme mata embarazadas, es un vida que no se puede sacrificar. Claro está que al nacer no es ni deforme, ni monstruoso sino que la recompensa al sacrificio es que sea otra princesita majísima ella.

Y esto solo en lo argumental porque en lo c inematográfico lo de siempre, un canto a la nada en lo argumental. Las refriegas estúpidas de siempre entre hombres lobo peluchines y vampiros purpurinosos. Estética de novelucha romántica de aeropuerto y unas interpretaciones a la altura de la trama o sea nefastas, donde dos presuntos actores se dedican a poner cara de irse a operar de cancer de colon mientras se casan o se pasean mirando al vacío en un Río de Janeiro ajustadísimo a la realidad o sea, con gente bailando samba a todas horas en la calle.
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46 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
Titanic 2
Titanic 2 (2010)
  • 1,7
    1.301
  • Estados Unidos Shane Van Dyke
  • Bruce Davison, Shane Van Dyke, Marie Westbrook, Brooke Burns, ...
7
Una perspectiva diferente
Allá por el año 1997 James Cameron nos vendió una de las estafas más grandes de la historia del cine. Amparándose en aquel entonces novedosos efectos especiales consiguió filmar una historia de amor repulsiva por su ñoñería, falta de originalidad y elevadas dosis de azucar. Un engendro presuntamente romántico cuyo límite solo han podido rebasar los perpettradores de la saga Crepúsculo. Un tostón de dimensiones gigantescas amenizado con la impagable cancioncilla de ese loro gritón llamado Celine Dion y que sumía en las simas más profundas de la desesperación al espectador mientras tratabamos de llegar al momento cumbre del naufragio.

Menos mal que años más tarde los amigos de The Asylum ponen remedio al desaguisado de Cameron y de la mano de ese Leonardo da Vinci del siglo XXI llamado Shane Van Dyke filman la auténtica epopeya del Titanic tal y como debe ser: con precisión, directos al grano, con una trama igual de absurda que su predecesora pero la mitad de corta. Solo por eso ya se agradece el detalle.

Del resto a destacar que puestos a decir ñoñeces y absurdidades mejor ponerlas en boca de dos auténticos desastres interpretativos a los que no se les puede pedir más por el salario mínimo interprofesional que cobran. De los efectos especiales destacar la coherencia de la productora al seguir fieles al photshop y los pixeles de playstation 1 y no dejarse engañar ni venderse a la moda de lo digital.

Pero sin duda lo mejor de todo radica en la gran habilidad del director para darse cuenta de que realmente la historia del Titanic no da más que para 5 minutos, es decir salida, choque y hundimiento, así que ni corto ni perezoso el tipo decide dar su toque de cine de autor y añadir como aquel que no quiere la cosa elementos copiados (para que hacer un homenaje cuando directamente puedes copiar) de El día de mañana o de Abbys. Lo mejor es que además de copiar se permite el lujo de modificar el desenlace a su antojo y no caer en la sensiblería barata, dejando un poso de drama de gran calado mientras un fundido en negro impecable no da opción a esperanzas románticas de ttres al cuarto.

Todo esto en menos de hora y media, mostrando así que lo del Titanic no necesitaba tanta aparatosidad y mucho menos metraje. Solo cabe dar las gracias a estos genios que han hecho posible semejante ejercicio de concreción y aprovechamiento de los recursos disponibles y que de paso han dado una lección a los James Cameron de turno que solo lo saben fiar todo a la pasta.
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9 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
El árbol de la vida
El árbol de la vida (2011)
  • 5,9
    51.001
  • Estados Unidos Terrence Malick
  • Brad Pitt, Jessica Chastain, Hunter McCracken, Sean Penn, ...
2
El castillo de naipes
Intentar conjugar la épica con la intimidad no resulta tarea fácil. No son buenos tiempos para la lírica con lo que todo aquello que se salga de lo lineal para sumergirse en la abstracción, aquello que busque la metáfora por encima de la prosa o que sencillamente busque articular un discurso poético del drama por encima de la exposición, más o menos, realista y crítica de una realidad resulta cuando menos sorprendente. Y hasta aquí habría que darle las gracias al Sr Terrence Malick por el intento. El problema, o mejor dicho, los problemas que tal proyecto presenta son que, hay dos niveles de producción: la mental, el imaginario del director donde imagina y diseña lo que quiere que su film sea, al otro lado está la plasmación real en imágenes, lo que finalmente cobra cuerpo en forma de película y su capacidad para funcionar como tal.

Esto es exactamente lo que pasa con El árbol de la vida, un film que se presenta como un alegato sobre la trascendencia de lo cotidiano en un ser humano y lo insignificante que resulta ante algo tan vasto y desconocido como el universo. Se pretende mediante paralelismos continuos ir de lo micro a la macro y viceversa, de reflejar las inanes imprecaciones del ser humano a un diós que ni siquiera sabemos si existe mientras una figura paterna ejerce como tal. La destrucción y la creación proceden del mismo sitio, imparables e irracionales como la propia fe. Un discurso global amparado en la mística y en una religiosidad que va más allá de la ceremonia para adscribirse al propio ADN del ser humano.

Pero, como decíamos todo esto son pretensiones, lecturas entre líneas que uno puede entrever y deducir pero que resultan ahogadas por la ampulosidad de la imagen proyectada. Y es que no es lo mismo pretender que ser pretencioso ni es lo mismo la ambición que la petulancia. Puede que los personajes de la película nunca encuentre respuestas ni al diós al que rezan, pero desde luego el Sr Malick sí, en sí mismo confundiendo su rol de director con el de ser omnipotente capaz de hacer lo que le venga en gana, autoproclamándose mesías de una verdad revelada que, después de ver el film, sigue siendo un misterio para el común de los mortales.

El árbol de la vida no funciona en cuanto al desequilibrio formal que presenta durante todo el metraje, presentándose como un producto que podría derivar en cientos de películas diferentes pero que parece que siempre escoge la opción equivocada. Lo gigantesco acaba derivando en abigarrado cuando no ridículo, con una estética que va desde un documental de Carl Sagan hasta el de cualquier anuncio de seguros y, sin embargo, es los momentos más íntimos, más delicados, donde la película crece mostrando más sensibilidad y trascendencia en cualquier plano detalle, en unas manos lavando platos, en la tristeza de una mirada, que en cualquier explosión universal.
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13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres metros sobre el cielo
Tres metros sobre el cielo (2010)
  • 4,8
    22.007
  • España Fernando González Molina
  • Mario Casas, María Valverde, Álvaro Cervantes, Marina Salas, ...
1
Retorno al planeta de los simios
Lo bueno de los escritores como Federico Moccia es que todos sus libros se parecen. No por el argumento sino por su mimética estructura, su falta de profundidad y por su infinita capacidad de ahondar en el arquetipo más nauseabundo de lo que se supone es el romanticismo sin atisbo alguno de vergüenza. Así pues no resulta difícil trasladar sus noveluchas en adaptaciones cinematográficas capaz de pasar de la italia berlusconiana al garruleo hipábico más profundo y despreciable.

Lo más triste de todo es contemplar que este engendro fué la película española más taquillera del año pasado. Si a esto se le suma que este año el honor ha correspondido a Torrente 4 no es difícil deducir que o bien estamos asistiendo a una estampida de neuronas españolas más grande que la diápora judía o bien que, y por desgracia, 3MSC retrata con absoluta fidelidad una realidad social execrable que no es otra que ver que España se ha convertido en el planeta de los simios.

Hay muchas películas que se balencean en el alambre del ridículo, la gran virtud que atesora esta es que sumerge en la piscina de lo espantoso y lo kitsch de cabeza, con tirabuzon y triple mortal esperando el aplaudo del respetable. Colores pastel(osos), situaciones de presunta rebeldía juvenil, argumento de chica rica se enamora de chico pobre ta original como la sopa de ajo y una buena dosis de azucar conforman este explosivo coctel indigesto tanto a nivel estomacal como cerebral.

Pero por encima de todo destaca ese elogio indisimulado del garrulismo way of life. Con un protagonista que no sólo no vocaliza sino que tendría dificultades para escribir la o con un canuto. Pero bueno, que importa todo eso si tenemos musculos que lucir, violencia trasnochada disimulada bajo un manto de vida interior dificil que mostrar y una bonita selección de canciones a cual más hortera y descontextualizada posible.

Al final lo que importa no es crear una buena película sino un producto que conecte de la mejor manera posible con su público potencial aunque sea de la forma más vulgar posible y, esto, hay que reconocer que es el gran acierto del film. Su capacidad para mostrar que los garrulos, johnnys y princesas de poligono tambien tienen su corazón, sus sentimientos a flor de piel y sus reacciones apasionadas y como no, la esperanza de conquistar o al menos vivir una aventura que los aleje de su mediocridad cotidiana. Eso sí, sin olvidar que esto no es Italia y aunque gritemos igual nosotros los resolvemos todo a hostias, desgarradores lamentos bajo la lluvia y quema de testosterona en moto o haciendo flexiones. Lo español, lo auténtico, lo nuestro, que inventen ellos y que vivan las “caenas”.
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36 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alarma en el expreso
Alarma en el expreso (1938)
  • 7,4
    5.822
  • Reino Unido Alfred Hitchcock
  • Margaret Lockwood, Michael Redgrave, Dame May Whitty, Paul Lukas, ...
8
Suspense de alta velocidad
Decía Jorge Valdano que una de las grandes virtudes de Xavi e Iniesta es su capacidad para hacer una pared en un ascensor. Sin embargo cabría preguntarse qué pasaría si se les pusiera de defensas centrales. Aún sin saberlo a ciencia cierta es posible que fracasaran ni que sea por una cuestión de altura, aunque la causa más probable es que sencillamente les estuvieran haciendo jugar en un lugar donde no pudieran explotar sus cualidades y debieran hacer cosas para las cuales no reúnen los requisitos necesarios.

Algo así pasa con Alarma en el Expreso. Que el tío Alfred tiene una habilidad fuera de lo común para construir una historia de suspense dinámica en un espacio tan reducido como un tren no es algo que sorprenda. Lo que si queda patente es que, en lo que sería sin duda la parte más negativa del film, la comedia como género (es decir, no como recurso) no es lo suyo. Así asistimos a unos primeros 20 minutos iniciales que pretender ser una especie de remedo de comedia de enredo (muy a lo Lubitsch, por cierto) que, mediante un continuo vaivén de situaciones, pretende hacer un esbozo y presentación de los personajes. Intención esta que a la postre resulta insatisfactoria debido a que, por un lado no se apunta nada realmente relevante en el desarrollo posterior de la trama y por otro se contradice con el espíritu de las películas de Hitchcock, donde entramos de forma inmediata en situación, creando en este caso un innecesario y tedioso arranque de film.

No obstante, es entrar en el tren y nos hallamos ante un ejercicio de precisión implacable. Imbuido de un dinamismo que remite directamente a la propia velocidad del expreso, se plantea una situación que, no por menos rocambolesca, deja de ser intrigante. Una auténtica y trepidante película de espías donde la paranoia y la sombra de la duda planean sin cesar. El tren ya es de por sí un espacio cerrado, un espacio aparentemente seguro por la inviabilidad de una desaparición y aún así Hitchcock lo convierte en un trampa mortal, en una espacio claustrofóbico que, mediante planos muy cerrados y una insistencia en reflejar unas miradas multidireccionales de los personajes, reducen aún más el espacio entre la cordura y la locura, entre las seguridades y la total desconfianza.

Quizás aún no nos hallemos en eso territorio de antihéroes cínicos de la filmografía posterior del director inglés, pero que apenas exista gama de grises y la línea entre el bien y el mal no esté delimitada no resta interés alguno. Máxime cuando el habitual recurso del Mcguffin es explotado hasta el límite, apurándolo hasta el último segundo del film, de forma que aún reconociendo que no hemos tenido respuesta al gran interrogante el viaje ha sido lo suficientemente divertido para no importarnos en demasía.
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7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
A Serbian Film
A Serbian Film (2010)
  • 4,7
    10.246
  • Serbia Srdjan Spasojevic
  • Srdjan Todorovic, Sergej Trifunovic, Jelena Gavrilovic, Katarina Zutic, ...
1
A serbian ¿film?
Quién piense entrar en el terreno del debate cinematográfico después de visionar este film sin duda se ha equivocado de película. Aquí ya no se trata de evaluar la calidad, o no, del producto, de dilucidar si su estilo videoclipero, si su forma de estar rodado o no es el correcto. No cabe la menor duda que probablemente este sea un terreno abonado para, a través del análisis detallado de sus recursos, justificar (aunque difícilmente ya que formalmente el film deja mucho que desear) lo injustificable, que no es otra cosa que, en el nombre del cine se perpetren atentados morales del calado de “A serbian film”.

Y es que quizás ha llegado elmomento de poner los puntos sobre las íes. Hay plantarse y decir de una vez que todo no vale, que en el nombre del arte cinematográfico no todo es admisible. No, no se trata de una cuestión de estomagos más o menos delicados, ni de puritanismo y mucho menos de censura. Se trata de admitir que todo tiene un límite sobre lo que es ético y lo que no lo es. ¿Acaso una snuff movie podría ser considerada como arte? Evidentemente no. Se puede decir que se trata de un caso cuya respuesta es evidente puesto que estaríamos hablando de un asesinato real, pero, en el fondo, el formato es el mismo, una cámara y una transmisión de imagenes destinadas a crear sensaciones extremas. Sólo hay una cuestión de diferencia en el límite que la producción impone.

Cierto es que este es un film que sigue movíendose en los parámetros de la ficción, pero no por ello deja de ser un ejercicio no destinado, no ya a contar un mensaje, sino tan siquiera a contar una historia. Estamos una vez más en la línea de la provocación por la provocación, en un terreno donde se busca sin contemplaciones dar un nuevo giro de tuerca hacia la repugnancia, desprovista de todo humor, con el único propósito de sembrar en el imaginario colectivo las imágenes más perturbadoras posibles. No hay que negar que realmente este es un objetivo que cumple con creces, sucediéndose en un in crescendo constante de perversiones sexuales cada vez más truculentas y execrables.

Pero ¿Hay algo más que nos pueda ofrecer la película? Esto es lo realmente terrible e indignante, que todo funciona como un mecanismo de precisión vacío, hueco de todo lógica argumental o causística. Sencillamente es un desfile de aberraciones desprovista de cualquier atisbo de sabiduría cinéfila. Cuesta incluso creer que una mente sana pueda pensar y ejecutar semejante oda a la superficialidad repugnante. (sigue en spoiler)
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68 de 111 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bicicleta, cuchara, manzana
Bicicleta, cuchara, manzana (2010)
  • 7,1
    2.377
  • España Carles Bosch
  • Documentary, Pasqual Maragall
8
Todo por una maldita proteina
Vaya por delante que es muy difícil tratar de objetivar un film como este por una sencilla razón: admiro a Pasqual Maragall. Y no se trata tan solo de la piedad que pueda despertar en mí su estado. Se trata de algo antiguo, desde que dio las olimpiadas a mi ciudad, desde que convirtió a esa ciudad triste y gris que era Barcelona en un referente, desde que situó a mi ciudad en el mapa del mundo. Sí, mi primer voto fue para él, y el último que he dado convencido también. Por ello ver a esa persona tan políticamente incorrecta, tan vivaz, tan genial a su modo, en un estado en el que poco a poco va desapareciendo como ser, no puede por menos que provocar en mí una sensación de tristeza que me aleja de cualquier rigor analítico en lo cinematográfico.

Pero, incluso más allá de estos sentimientos personales, más allá de la calidad (o no) del film que nos ocupa, lo que importa es el mensaje. La idea de que por el valor simbólico de la persona se pueda convencer a muchos y abrir los ojos a otros tantos de la terrible realidad a la que se enfrentan los enfermos de Alzheimer ya basta por sí sola para recomendar su visionado.

El añadido es que, no se trata de un one man show, no es un biopic lastimero sobre Pasqual Maragall, se trata de un documental que mima a otras realidades, a otros pacientes no tan conocidos que merecen tanta o más atención que el ex-presidente de la Generalitat. No porque su enfermedad sea peor (en eso el Alzheimer es muy democrático, trata a todos por igual) sino sencillamente porque son los olvidados, los marginados, los despachados en tristes residencias donde languidecen sin que nadie les haga mucho caso. Posiblemente esto es el mayor acierto del film, poner el ojo sobre estas realidades desconocidas, o mejor dicho tapadas, y de paso ponernos en alerta sobre una cosa que todos parecemos olvidar o no queremos asumir: todos somos víctimas potenciales.

Mientras no sepamos de dónde viene la enfermedad no sabemos cómo combatirla. Ese es el mensaje que se nos traslada junto al no menos importante de que hay que luchar y no abandonarse ni abandonar a los que padecen esta plaga. No obstante este no es un documental-caramelo, no se obvia en absoluto el dolor ni el sufrimiento de quienes tienen que convivir con un enfermo; lo más duro seguramente es ver a alguien que quieres perdiendo todo aquello que le convertía en un ser humano único e irrepetible. (sigue en spoiler)
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15 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Heart of the World (C)
The Heart of the World (C) (2000)
  • 6,4
    1.092
  • Canadá Guy Maddin
  • Leslie Bais, Caelum Vatnsdal, Shaun Balbar, Greg Klymkiw, ...
8
In Kino veritas
Vertov, Eisenstein, incluso alguna referencia a Romero y su Noche de los muertos vivientes. Todo ello es lo que encontramos concentrado en este Heart of the World de Guy Maddin. Sin lugar a dudas todo un pastiche homenaje a una concepción del cine caída en el desuso y que, sin embargo, demuestra que hoy día, puede seguir siendo válida.

No en vano, Maddin, hace gala del ya consabido montaje de atracciones para configurar una historia aparentemente simple, pero llena de mensajes. Es precisamente en el uso del montaje eisensteniano donde podemos apreciar la carga simbólica y conceptual del film. No hacen falta grandes discursos, sólo unas imágenes aceleradas e imágenes – símbolo para articular toda una declaración de principios a favor del amor universal y contra un materialismo seductor cuyo influjo se señala como máximo destructor del mundo.

Pero cabe ir incluso un paso más allá. En realidad Maddin, detrás de lo aparente, realiza un manifiesto contundente a favor del propio cine. Es esto y no otra cosa (ni la religión, ni el exceso mecanizador) donde reside la auténtica fuerza de salvación. Para ello no duda en utilizar recursos aparentemente desfasados en lo cinematográfico, y curiosamente reutilizados en la actualidad en medios audiovisuales como la publicidad o el videoclip, para denunciar precisamente su abandono y demostrar de paso que se puede seguir realizando buen cine “a la antigua”, sin la necesidad de la banalización producida por las nuevas tecnologías que, aparentemente, como el Jesucristo milagrero o el científico del film, venían a salvar al cine.

The heart of the World es una corta e intensa carta de amor, no sólo al cine, sino también al concepto en mayúsculas de lo que se supone debería ser el arte: simplicidad, belleza, abstracción y estética, pero todo con un fin causístico concreto. Para Maddin el arte debe ser una forma de interpelación al mundo sobre sus problemas y al mismo tiempo una forma, o mejor dicho la forma, de dar respuestas. En definitiva el cine ha de ser un medio para un fin, pero no a cualquier precio; no todo vale o se corre el riesgo de que el corazón del séptimo arte, del mundo entero, deje de latir.
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59 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
La saga Crepúsculo: Eclipse
La saga Crepúsculo: Eclipse (2010)
  • 4,7
    41.644
  • Estados Unidos David Slade
  • Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Billy Burke, ...
1
Peluches Vs purpurina: Pues yo soy Suizo
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española un eclipse es: “La ocultación transitoria total o parcial de un astro por interposición de otro cuerpo celeste.” Precisamente de ocultaciones es de lo que la tercera película de la saga Crepúsculo nos está hablando, concretamente palpables son los intentos por parte de David Slade, director de la interesante Hard Candy, (2005) y la desastrosa 30 días de oscuridad (2007), de articular un discurso que se aleje de los clichés cinematográficos de las dos entregas anteriores intentando obviar todo tentación de cursilería mediante una estética, que ya se puede ver reflejada desde la primera secuencia, más oscura y adulta.

Por desgracia este intento se queda en agua de borrajas cuando a continuación asistimos a uno de esos planos que nos devuelven a la cruda realidad. Los dos enamorados retozando en un prado estéticamente más cercano a las correrías de Heidi que a lo que se supone debe ser una película de vampiros (sean románticos o no). Y es que en el fondo, Slade, no es del todo culpable del desastre; poco se puede hacer con un material de base tan absolutamente horripilante, tan cursi y reiterativo como el que ofrecen las novelas de Stephanie Meyers.

Una vez más nos hallamos ante lo que viene a ser un bucle repetitivo sobre las dificultades de decidir que la protagonista del film tiene sobre sus sentimientos y acciones. Dudas que entran en una dimensión nueva cuando ya no se trata sólo de decidir si por amor quiere ser vampira sino que se complican con la irrupción de un triángulo amoroso cuyos vértices están compuestos por unos personajes que bordean el sonrojo ante sus acciones.

No cabe llevarse a engaño, a pesar de ofrecer unas dosis de acción algo más elevadas que las anteriores entregas (cosa por otro lado no muy difícil), todo se antoja como una excusa facilona, argumentalmente intrascendente, que quiere enmarcar un continuo desfile de cursilerías, monerías y diálogos agobiantes hasta la náusea donde machaconamente se nos insiste, por si no queda suficientemente claro, lo mucho que todos aman a la protagonista y lo imposible que sería su existencia sin ella, cosa, por otro lado harto difícil de creer, ante la inexpresiva y pavisosa mirada de Kristen Bell, cua interpretación dista mucho de hacernos creer que es tan maravillosamente especial como para enamorar a dos seres sobrenaturales. (siguen en spoiler)
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20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Celda 211
Celda 211 (2009)
  • 7,7
    116.107
  • España Daniel Monzón
  • Luis Tosar, Alberto Ammann, Antonio Resines, Carlos Bardem, ...
7
Los barrotes del alma humana
Desde una cierta política de subvenciones, presumiblemente en aras de un mayor desarrollo de un cine de “calidad”, las películas de género en España han sufrido un ostracismo implacable, viéndose reducidas a la serie Z y resultando más o menos invisibles para el gran público y acabando como curiosidades freaks para un cierto tipo de audiencia de segunda estantería de videoclub. En este sentido, el thriller carcelario, un subgénero muy en boga en su momento por su capacidad de generar una cierta connotación de crítica social, no parecía la mejor opción para ser un producto de consumo de masas. De hecho, la trayectoria cinematográfica de Daniel Monzón, siempre orientada hacia el género, había sido recibida, cuando no con indiferencia, con críticas demoledoras en la negativo y una respuesta escasa del público.

No obstante, y a pesar de haber aparecido en cartelera con una base promocional potente, Celda 211 está captando cada vez más la atención del público. Estamos asistiendo pues a el que posiblemente sea el sleeper del año en cuanto a cine español se refiere. A través del boca oreja el fenómeno de la película como obra como mínimo recomendable está funcionando. Pero, ¿Hay, razones para ello?

Evidentemente esta no es una película perfecta (pocas hay que merezcan tal calificativo) pero sí atesora grandes virtudes como una intensidad implacable desde el primer plano, unas interpretaciones ajustadas y realistas y, una consistencia firme, sólida, que disimula en todo momento algunos giros de guión que, aunque necesarios para desencallar la trama, resultan quizás un tanto tramposos por su artificialidad argumental. Sin embargo todo ello resulta pecata minuta cuando se trata de alcanzar el objetivo deseado, que no es otro que sumergir al espectador en una vorágine de violencia en un in crescendo constante, haciéndole partícipe de ella, creando una atmósfera agobiante, densa, prácticamente táctil.

Esta es una película que, aunque tiene un cierto trasfondo de denuncia, tanto de las instituciones penitenciarias como de la inutilidad de la burocracia para afrontar conflictos, se centra más en profundizar en los aspectos humanos, en demostrar que la bestia interior que subyace en todos nosotros nos iguala, que lo que marca la diferencia entre estar fuera o dentro de los barrotes es nuestra sumisión a otro tipo de encierro, el de los códigos morales impuestos por la sociedad. Es interesante ver como en un inicio hay un retrato maniqueo de los personajes, diferenciando claramente entre “buenos y malos”. Pero no hay que dejarse engañar, este no es más que un punto de partida, una tabla rasa desde donde se escribe una evolución psicológica constante de los personajes trasladando los eventos, la violencia exterior, hasta los abismos del alma humana.(sigue en spoiler)
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pandorum
Pandorum (2009)
  • 5,7
    12.502
  • Alemania Christian Alvart
  • Ben Foster, Antje Traue, Dennis Quaid, Cung Le, ...
5
Gritos y susurros
Posiblemente Pandorum no sea el producto más original del mundo. Las referencias cinéfilas que atesora son del todo conocidas. Desde la angustia claustrofóbica de Alien (Ridley Scott,1979) a las referencias psicológicas sobrenaturales como las de Horizonte final(Paul W.S. Anderson, 1997) pasando por el mero thriller de acción a lo Aliens el regreso (James Cameron, 1986). Sin embargo a pesar de esta perpetua sensación de dejâ vu, no es esta una propuesta desdeñable, de hecho el problema fundamental de la película no está precisamente en su estética de copycat espacial.

Todo es una cuestión de ritmo y de equilibrio, combinación que, evidentemente, no es fácil conseguir, pero que resulta de suma importancia cuando se trata de filmar un film tendente a la mixtura tanto temática como de tono. En este sentido, Pandorum, adolece precisamente de un cierto desequilibrio narrativo, siendo incapaz de transicionar correctamente su parte más psicológica con sus elementos más destinados a la acción pura, provocando por ello una sensación de no saber nunca hacia donde se dirige la trama e imposibilitando por ello la comprensión empática tanto hacia personajes como hacia sus acciones.

Desarrollando en su primera parte una trama de carácter minimalista y opresiva, nos hallamos ante una filmación que supone los momentos más brillantes del film. Basándose en un angustioso fuera de campo se nos sumerge en una atmósfera inquietante donde todo el peso recae sobre las acciones y diálogos de dos personajes que parecen tan confusos como el propio espectador antes los eventos que ambas partes desconocen. Se produce así una corriente de rápida comprensión e identificación entre pantalla y audiencia generando un juego de equívocos interactivos ciertamente enriquecedor. El planteamiento de análisis microscópico delata la intención del director de moverse entre planos espaciales, sugiriendo la soledad y la claustrofobia en secuencias prácticamente consecutivas donde el espacio se va reduciendo paulatinamente desde la inmensidad del universo, pasando por la panorámica de una nave gigantesca y trasladarnos finalmente a un pequeño habitáculo del que aparentemente no hay salida. Este movimiento secuencial, aparentemente tópico, revela y sobretodo produce por comparación una atmósfera más agobiante si cabe.(sigue en spoiler)
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenderness. La ternura del asesino
Tenderness. La ternura del asesino (2008)
  • 4,6
    1.854
  • Estados Unidos John Polson
  • Russell Crowe, Laura Dern, John Foster, Sophie Traub, ...
3
La trampa mor(t)al de la ternura
Lo mejor que se puede decir sin duda de Tenderness, es la vocación de su director, John Polson, de distanciarse del tono anterior de sus dos anteriores films, las particularmente nefastas Fanática (2002) y El escondite (2005). Esto se ve reflejado en el corte del relato, alejado de los efectismos y subrayados facilones de las películas anteriores, que propone una aproximación fría, casi analítica de la mente (o mejor dicho mentes) de un psicópata y su desequilibrada compañera.

¿Significa esto que estamos ante una película como mínimo decente? Basándonos en sus intenciones podríamos apostar por dar respuesta de forma afirmativa a la cuestión. El toque minimalista, alejado de excesos hemoglobínicos que un argumento centrado en la historia de un psicópata podría ofrecer, resulta ciertamente adecuado, sobre todo para el propósito de trazar un relato donde lo realmente importante es el análisis de la mente de un asesino, su capacidad para relacionarse con otros seres humanos y más aún, si existe posibilidad de redención.

Pero más allá de este correcto aposento formal, el Sr. Polson nunca da en la tecla para que el relato resulte interesante. Enfrascándose en disquisiciones morales y filosóficas anunciadas por una pedante voz en off que, para mayor sonrojo pertenece a la opinión de un tercero en discordia (un Russell Crowe simplemente correcto en su papel de policía perseguidor del protagonista), se anula toda capacidad de introspección ya que la única opinión que se nos revela verdadera es la de alguien ajeno al proceso interno del protagonista consiguiendo además que todo lo que este dice o piense resulte superfluo y vacío.

A partir de este pésimo enfoque todo lo resultante resulta un cargante viaje hacia ninguna parte, una road movie inactiva que se mueve entre la inactividad total de la acción hasta la precipitación en un desenlace absolutamente forzado y desprovisto de cualquier capacidad de emocionar o, al menos, de motivar un debate que no sea preguntarse cuál es la intención última de lo narrado.(sigue en spoiler)
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paintball
Paintball (2009)
  • 3,8
    2.243
  • España Daniel Benmayor
  • Jennifer Matter, Patrick Regis, Brendan Mackey, Iaione Perez, ...
2
Con la pólvora mojada
La intención de Julio Fernández al crear su productora Fantastic Factory sería digna de elogio. Efectivamente, la apuesta por resucitar el género de terror y fantástico en nuestro país, rescatándolo del armario de la cutrez de segunda estantería de videoclub de barrio, se antojaba como algo refrescante y ante todo necesario ante tanto cine español siempre oscilando entre la corrección política de los tótems presuntamente intocables como Amenabar y/o Almodóvar, la españolada rancia (entendida como esa comedia oportunista de chascarrillos sexuales ya anacrónicos) y los aburridos y maniqueos films de la Guerra Civil Española.

Pero como se suele decir, el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones, y eso es precisamente lo que está pasando con las películas pergeñadas desde la productora ya citada. No se puede vivir exclusivamente de un cierto buenismo como justificación a una trayectoria plagada de films absolutamente execrables(aunque podemos encontrar honrosas excepciones como The Machinist, Brad Anderson 2004) que más que revitalizar el género están consiguiendo dar la razón a toda esa corriente crítica empeñada en invisibilizarlo, de reducirlo a divertimento gamberro de nula capacidad para generar algo cinematográficamente interesante.

El último ejemplo de esto es Paintball, película fácilmente inscribible en el survival horror, donde asistiremos una vez más a la ya manida trama de cazador solitario eliminando uno por uno a los miembros de un grupo que se manifestará impotente ante los acontecimientos. Que un argumento como este caiga en lo previsible y que sea incapaz de aportar ninguna sorpresa entra dentro lo esperable, el problema sin embargo llega en cuanto todo el engranaje fílmico queda reducido a auténticas ruinas de lo que deberia ser una película y lo que desfila ante nuestros ojos se resume en lo que se podría calificar de despropósito de director amateur con ínfulas de cineasta serio.

No se puede negar la vocación de inmediatez. Desde el minuto de película se nos adentra en una vorágine vertiginosa de imágenes y acción que junto a lo reducido del metraje podría haber generado cuando menos un producto compacto, directo, tan fácilmente digerible como olvidable. Sin embargo el resultado no es más que un delirio visual, con una cámara que confunde el dinamismo con el atropello visual y que se limita a moverse entre lo aleatorio de los puntos de vista mostrado, el uso indiscriminado de recursos y el descontrol que supone suponer que la cámara en mano puede utilizarse como un video doméstico. El resultado final ofrece pues una sensación de mareo constante, de descolocación contextual, de película estéticamente repelente a la vista. (sigue en spoiler)
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
La última casa a la izquierda
La última casa a la izquierda (2009)
  • 5,4
    9.950
  • Estados Unidos Dennis Iliadis
  • Tony Goldwyn, Monica Potter, Garret Dillahunt, Sara Paxton, ...
3
Transitando por la nada
En diferentes niveles la década de los setenta del siglo pasado se puede considerar como un periodo convulso, pero sobre todo como el abrupto despertar de un sueño. Eventos como el caso Watergate, el prolongamiento y final con derrota de la guerra de Vietnam, la muerte por drogadicción del hippysmo como modo alternativo de vida, la crisis del petróleo…etc marcan un tono de amargura en la sociedad, un estado de ánimo del que el cine no puede escapar tanto en su reflejo argumental como en su estética.

Es en este contexto en el que se fragua un género que años más tarde acabaría bastardizado en forma de grotescas exageraciones como el splatter o reducido su esquema a un simple entretenimiento banal en los films de terror adolescente, se trata del slasher, pariente aparentemente pobre del cine de terror pero que surgió no sólo con la vocación de atemorizar por una vía más explícita sino para hacerse eco de ciertos problemas sociales desde una perspectiva lateral.

Cineastas como Wes Craven (o más tarde Tobe Hopper en La Matanza de Texas, 1974) consiguieron con films como La última casa a la izquierda, no sólo explicitar la violencia de forma cruda sino que, a través de una deliberada estética feista, mostrar el desengaño y la caída de una cierta forma de vivir, la muerte de la inocencia. Concretamente este era un film que pretendía reflejar el ocaso de unos valores liberales, de una juventud post-hippy que aún creía en las bondades de la marihuana, el sexo libre y la comuna pacífica, encontrándose a cambio su reverso tenebroso en forma de pesadilla violenta y sádica. Donde el amor se transmuta en violación, la droga en delirio psicopático y la comuna en familia psicótica y disfuncional. Enmarcado todo ello en un desencanto general con las instituciones, especialmente la policial, cuya inutilidad desemboca en un final aparentemente protofascista pero que en un análisis más detallado se revela como el único posible.

¿Qué aporta entonces este remake realizado por Dennis Iliadis? Partiendo de la base de hallarnos en otro periodo de cierta crisis de valores se podría pensar que el film volvería a estar enfocado hacía la dirección metafórica de su predecesora. Nada más lejos de la realidad, este remake se limita a realizar una copia estilizada sin novedad alguna, entendido esto como la ausencia de nada positivo que remarcar. (sigue en spoiler)
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Avatar
Avatar (2009)
  • 7,2
    164.961
  • Estados Unidos James Cameron
  • Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, ...
8
Mucho ruido y alguna nuez que otra
Doce años han pasado desde que James Cameron pareció cerrar la tienda en lo referente a la creación de películas de ficción. Embriagado por el éxito (inmerecido y sobredimensionado) y el reconocimiento de la academia por su Titanic, sus últimos trabajos documentales más parecían un intento de aprovechar los réditos de su multipremiado film que no de una vocación documentalista sincera.

Doce años decíamos para que su nuevo film, Avatar, llegue a nuestras pantallas. Lógicamente, la expectación generada ha sido máxima, más teniendo en cuenta que Cameron se ha distinguido, entre otras muchas cosas, por propiciar gigantescos cambios técnicos, fundamentalmente en el apartado de los efectos especiales, en todos sus films. Sólo hay que echar un vistazo a, por ejemplo, Terminator 2 (1991), para entender la revolución que dicho propició.

Y gigantesco es efectivamente el espectáculo mostrado, un auténtico derroche técnico, una fantasía infográfica que roza la perfección (especialmente en su formato 3D) y que permite una inmersión absoluta en el mundo mostrado de forma natural, realista, capacitando la abstracción de la audiencia sobre lo que es y no es real y permitiendo asumir que todo lo que vemos podría haber sido filmado in situ.

Sin embargo, más allá de esto, o precisamente a causa de ello el film se resiente especialmente en dos factores que no son fácilmente obviables, su excesivo metraje y su desarrollo argumental de llana simpleza y previsibilidad. Avatar parece seguir cargando con el síndrome Titanic en cuanto a su incapacidad para concretar y sintetizar, así su desarrollo se ve demasiado a menudo salpicado de excesos paisajísticos, por un afán del director en que nos recreemos en todo el esplendor de su obra, de su creación consiguiendo sin embargo el efecto contrario. Efectivamente, pasada una buena parte del metraje da la sensación continua de repetición de tanto de conceptos como de alargamiento innecesario de ciertas subtramas, provocando un cierto agotamiento y más teniendo en cuenta el otro elemento comentado, su argumento.

Como un cruce high tech bastardo entre Pocahontas (Mike Gabriel, 1995) y La misión (Roland Joffé, 1986) todo en esta historia resulta familiar, por no decir previsible. Nada hay que pueda sorprendernos, pareciendo por momentos un auténtico ABC de la escritura de guión. Los Personajes maniqueos, su poca dualidad y/o profundidad psicológica convierten casi en intrascendente todo lo que dicen o hacen, conscientes como somos de que todo se desarrollará según lo previsto. No obstante, por momentos, esto juega a favor del propio film porque si algo tiene es que no defrauda en absoluto las expectativas de la audiencia. No en vano, gracias a su buenismo ecologista y la defensa del mito del buen salvaje, no se esperaba otra cosa que su previsible y satisfactorio desenlace. (sigue en spoiler)
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil