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Europa (1991)

Europa
Trailer
7,4
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Sinopsis
Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Leo Kessler, un joven americano de origen alemán, se traslada a Alemania para trabajar con su tío en una compañía de ferrocarriles. Su trabajo le permitirá viajar, fascinado, por un país destruido por la guerra; pero también tendrá que enfrentarse poco a poco a los horrores de la barbarie nazi. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Dinamarca Dinamarca
Título original:
Europa
Duración
114 min.
Guion
Lars von Trier, Niels Vorsel, Tómas Gislason
Música
Joachim Holbek
Fotografía
Henning Bendtsen, Jean-Paul Meurisse, Edward Klosinski
Productora
Coproducción Dinamarca-España-Suecia-Francia-Suiza-Alemania; Alicéléo / Det Danske Filminstitut / Eurimages / Fund of the Council of Europe / Institut suisse du film / Nordisk Film / La Sofica Sofinergie / Sofinergie 3 / Gérard Mital Productions / SFI Filmkonsulent / UGC Images
Género
Drama Bélico Intriga Drama psicológico Años 40 Nazismo Trenes/Metros Surrealismo Película de culto
"Von Trier sorprende con una engolada, hipnótica (aquí la voz de Von Sydow) y brillante reflexión sobre lo divino, lo extradivino y, por supuesto, Europa"
[Diario El País]
10
El hombre es un lobo para el hombre
Cada director se caracteriza por poseer un sello único e inconfundible con el que impregna todas sus obras. Y el sello de Lars Von Trier casi siempre lleva las señas de identidad de un pesimismo brutal, una visión absolutamente negra del mundo que analiza, sin dejar concesiones a la esperanza o a la benevolencia.
Tras haber visto otros filmes suyos como "Bailar en la oscuridad", "Dogville" y "Manderlay" (dejando aparte "Rompiendo las olas", que, saliéndose de la línea habitual, apuesta por un mensaje esperanzador), no me cabía duda de que, una vez más, me aguardaba un viaje de pesadilla. Un descenso cada vez más profundo a los infiernos hasta que no queda un solo destello de luz.
Siguiendo su esquema acostumbrado, Von Trier emplea un protagonista que, llegado desde el exterior, se sumerge en una sociedad que le es ajena. Este protagonista siempre sigue unos patrones de personalidad que lo hacen destacar del grupo en el que trata de integrarse: se ha criado interiorizando unos principios de justicia e igualdad; cree en la bondad intrínseca de la Humanidad; está convencido de que las cosas se pueden cambiar para mejor; ve en la paz la única forma de redimir la corrupción del mundo y no desea involucrarse en ningún conflicto. Podríamos decir que es un objetor de conciencia moral, que rechaza la violencia y se siente horrorizado ante las maldades. Este protagonista ha recibido unos ideales que le impulsan a tratar de hacer algo por ayudar a la gente. Y, en su afán por ayudar, se mete en la boca del lobo. Y siempre acaba descubriendo que el ser humano puede llegar a ser la plaga más infecta sobre la faz de la Tierra. Y que todos sus ideales resultan inútiles, asfixiados en medio de la malevolencia que se va cerrando en torno a ellos hasta estrangularlos.
Centrándose en la Alemania que se lame sus heridas al término de la Segunda Guerra Mundial, Von Trier vuelve a crear con mano severa e inmisericorde un retrato que podría semejarse al que mostraba la profunda corrupción del alma de Dorian Gray en la genial novela de Oscar Wilde. Nadie se libra de la quema, nadie sale impune.
Acostumbrados como estamos a que en las películas nos muestren el corazón de las guerras, sin embargo no es tan frecuente que algún film se centre en lo que queda justo cuando la guerra termina. Pero, ¿realmente termina? En agosto de 1945, el mundo entero respiró y oficialmente se declaró el final de los conflictos. ¿El final? ¿Acaso habían acabado? Tras la guerra, las heridas están demasiado recientes... Y los odios palpitan bajo la frágil superficie.
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142 de 167 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El gran masturbador
Desde un punto de vista estrictamente estético, “Europa” es una pasada. Von Trier es uno de aquellos cineastas que se sabe artista y que rentabiliza al máximo todos los recursos de los que dispone para experimentar constantemente con nuevas propuestas visuales. Sin embargo, qué queréis que os diga, a mi los envoltorios impecables me molan un huevo, sí, pero si la historia no me atrapa, apaga y vámonos. Y esta vez, para qué vamos a engañarnos, la intriga que me plantea el gran danés me ha decepcionado.

Aún así, yo diría que la culpa no es suya, sino mía. No sé, me da la sensación que algo se me escapa. Que no he sido capaz de sacarle el jugo a lo que Lars me proponía. Que no he sido capaz de sintonizar con su sentido del humor. Que no he sido capaz de leer entre líneas e interpretar correctamente cuáles eran sus intenciones.

El caso es que cuando Lars me sedujo por primera vez lo hizo a través de “Rompiendo las olas”, una peli con una envergadura dramática tremenda. Una envergadura que volví a constatar posteriormente con “Bailar en la oscuridad”. Y aunque las otras pelis que he podido ver de Von Trier me parecen levemente inferiores a estos dos peliculones, tenía puestas grandes expectativas en “Europa”. Una peli que, curiosamente, hasta los más enconados detractores de Lars tienen en gran estima.

En esta ocasión, sin embargo, el componente dramático que tanto me fascinó cuando me desvirgué con Lars no aparece por ningún lado y en su lugar observo con estupor que el danés apuesta por una especie de fábula que tiene como escenario la Alemania derrotada por los aliados en 1945. Una fábula en la que alemanes y americanos son caricaturizados con premeditación y alevosía y en la que las situaciones kafkianas se suceden por doquier. Y a mi eso, como que no me va. Parece como si Von Trier no hubiera tenido demasiado claro si decantarse más por lo lírico o por lo grotesco y que, ante la duda, hubiera decidido darle a su peli un aire onírico-paranoico-crítico que hubiera firmado el mismísimo Dalí. Un aire que, dicho sea de paso, me recuerda una célebre obra del genio ampurdanés cuyo título, por cierto, constituye el mejor sobrenombre que se me ocurre para definir el inagotable y desbordante talento de uno de los cineastas más chiflados, excesivos y ególatras del panorama actual.
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77 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil