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Las invasiones bárbaras (2003)

Las invasiones bárbaras
Trailer
7,5
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Sinopsis
Un hombre con un cáncer avanzado tiene dificultades para aceptar la realidad de su inminente muerte y encontrar un momento de paz antes del final, especialmente porque tiene razones para lamentarse de ciertos aspectos de su pasado. Su hijo -del que se había distanciado-, su ex-mujer, sus ex-amantes y sus viejos amigos irán a reunirse con él para compartir sus últimos momentos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Canadá Canadá
Título original:
Les invasions barbares
Duración
99 min.
Guion
Denys Arcand
Música
Pierre Aviat
Fotografía
Guy Defaux
Productora
Coproducción Canadá-Francia
Género
Comedia Drama Enfermedad Amistad Familia Secuela
9
C'est la vie !
"Las invasiones bárbaras" constituye una original fórmula tragicómica que Arcand mixtura con el esmero y la sensibilidad exquisita de un perfumista experto. La película evidencia, a bote pronto, un guión minuciosamente ensamblado que sustenta su brillantez en un pulso narrativo ágil, sustanciosos diálogos e interpretaciones impregnadas de emotividad y carácter.
Entiendo -aunque no comparto en absoluto-, por otro lado, los fundamentos de los detractores de la obra de Arcand. Posiblemente su trabajo pueda revelar, en ocasiones, actitudes oportunistas, posicionamientos políticamente correctos y hasta comportamientos peligrosamente frívolos o volubles respecto a ciertos temas. Supongo, no obstante, que se trata de algo absolutamente normal en personajes pertenecientes a una burguesía izquierdista amamantada intelectualmente en pleno mayo francés. Acepto, inclusive, que no se valore la habilidad y la naturalidad con la que se manejan espinosos temas como las drogas y la eutanasia, sin demagogias ni moralinas. Todo ello es discutible. Lo que resulta verdaderamente incontestable por claro y diáfano es el exultante torrente de humanidad que fluye del vehemente, franco, generoso, espontáneo, rebelde, libertino, soñador, insolente, sibarita, socarrón, tierno y culto Rémy. Un hombre que supo vivir y morir.
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63 de 82 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Los restos del naufragio
Posiblemente Denys Arcand sea, actualmente, el cineasta que mejor está sabiendo analizar el estado de nuestra falsamente glorificada y decadente sociedad occidental. Alejado del papanatismo marxista de la vieja escuela y de la defensa a ultranza de clases explotadas por los malévolos empresarios de turno, Arcand nos muestra, a través del símil de la evolución del Imperio romano, las fases de nuestra propia caida. Y lo hace sin remordientos, ni piedad, lanzando embestidas contra todo lo que le huele a podrido, que por desgracia es todo.

Esta película, que correspondería a la segunda fase del derrumbe, retrata al que sería el pilar de nuestra sociedad, la glorificada clase media. Un pilar que como se ve, esta absolutamente podrido y listo para el desguace. El panorama no podría ser más sórdido, por un lado contemplamos toda una generación cuya ideología se formó mediante moda y que acabó sucumbiendo a los encantos del hedonismo, confundiéndolo con el idealismo utópico. Una generación, que actuando como el rey Midas, pero conviertiendo en mierda todo lo que tocan, acabó por convertir a la sanidad pública en un caos, a los síndicatos en mafias y a cualquier cosa, en definitiva, en algo de ser susceptible de ser comprado, mercadeado o corrompido.

Como de aquellos polvos vinieron estos lodos, vemos que clase de generación es la que engendraron, por un lado una serie de inadaptados que renegaron de los vicios de sus padres para caer en los suyos propios, como fantasmas errantes en un mundo sin sentido, como seres vacíos sin obejtivos. Por otro los hijos del capitalismo, los que vieron que todo se basa en el dinero y en el éxito y decidieron hacer caso omiso de valores educacionales para convertirse en depredadores sociales.

A pesar de todo ello Arcand, se aferra a la esperanza , ofreciendo un pequeño tablón donde agarrarse, para no morir ahogados, aunque tampoco nos quiere llevar a engaño, Arcand no promete ni la salvación ni la felicidad, sólo promete una forma de suicidio colectivo que permita a este mundo irse al carajo conscientemente, si necesidad de drmas, con la cabeza alta, con la dignidad que no tuvo en vida.

Lo mejor: Su despiadado humor sardónico.
Lo peor: Que en algún momento se preste a confusión ideológica.
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43 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil