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Toys in the Attic (1963)

6,1
87
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Sinopsis
Julian Berniers (Dean Martin) lleva a su esposa Lily (Yvette Mimieux) a Nueva Orleáns para que conozca a su familia. Llevan espléndidos regalos para Carrie (Geraldine Page) y Anne (Wendy Hiller), las hermanas de Julian, que albergan la esperanza de que su hermano las ayude económicamente; lo que ignoran es que Julian se ha visto obligado a cerrar su fábrica y tiene también problemas económicos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Toys in the Attic
Duración
90 min.
Guion
James Poe (Obra: Lillian Hellman)
Música
George Duning
Fotografía
Joseph F. Biroc (B&W)
Productora
United Artists / The Mirisch Corporation
Género
Drama Drama sureño Melodrama
5
Geraldine se despendola
Desconozco la obra original de la Hellman. En este año 1963 que nos ocupa, películas como Amores con un extraño se atrevían a decir la palabra ABORTO o Tom Jones, no se cortaba en insinuantes escenas de SEXO.¿Por qué entonces queda tan mojigata Juguetes en el ático (y no el espantoso Cariño amargo?)
Que atractivo a priori un texto desarrollado en el Nueva Orleans de Blanche Dubois, con un par de actrices que nunca fallan: la Page y la Hiller, basado en una obra teatral donde se tocan temas como -sigue en spoiler-
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
A veces, dentro del propio hogar, hay arenas movedizas
En su segundo libro de memorias, “Pentimento”, Lillian Hellman cuenta que, con la llegada -en los años 1950- de Joseph McCarthy (cabeza de la HUAC) a su vida y a la de Dashiell Hammett, su eterno compañero, “un año más tarde, Hammett se encontraba en la cárcel; dos años después el lugar en el que yo me había propuesto vivir el resto de mis días tuve que ponerlo en venta, y al cabo de cuatro años, ni él ni yo teníamos un centavo”.

La crisis fue larga. A Dash –como ella le llamaba- se le agudizó en la cárcel un enfisema pulmonar que había contraído en 1945; la inspiración dejó de dar buenos dividendos para Lillian durante un tiempo… pero contra los oprobios de la censura, Hellman y Hammett -dos de los más notables nombres que haya dado la cultura estadounidense- siguieron adelante… y llegado el año 1957, Lillian volvió a pensar en la familia que tantas ideas le había dado para sus obras. Se acordó entonces de Max, su progenitor, adorado por sus dos hermanas, y quien, tras un primer fracaso, triunfaría luego como vendedor. Tío Willy, el esposo de tía Lily, por quien llegó a sentir una gran atracción sexual, también vino a su memoria… y hasta se acordó de la otra tía que tuvo un romance con un conductor afroamericano.

A todo esto le dio unos buenos giros, y pronto un drama de sobreprotección, de empeño por salir adelante… y de lamentables deseos incestuosos, se fue estructurando hasta convertirse en “Toys in the attic”(1960), la obra que devolvería a Lillian Hellman el reconocimiento internacional y la estabilidad económica.

Con interpretaciones de Jason Robards, Maureen Stapleton y Anne Revere, y bajo la dirección de Arthur Penn, la obra fue un sonado éxito que no tardó en interesar a los productores, pero, por no se sabe qué razones, no fue Penn -a quien todos esperaban- el que dirigiría la película, quedando ésta en manos de George Roy Hill, director que venía de trabajar en la muy atractiva versión cinematográfica de la obra de Tennessee Williams, “Period of adjustment”.

Lo que se nos cuenta en "PASIONES EN CONFLICTO", es la historia de dos hermanas solteronas de mediana edad, Carrie y Anna Bernier, quienes reciben la visita de su sobreprotegido hermano menor Julian, a quien esperaban ver de nuevo fracasado. Pero, al contrario, éste luce próspero, casado con una atractiva jovencita y viene con montones de regalos para agradar y compensar a sus hermanas. Todo parecerá una grata reunión familiar, hasta que se oye hablar de Charlotte Wakins y hasta que, Anna se siente obligada a sacar a la luz los particulares sentimientos que, está segura, siente la menor, Carrie, por su hermano.

Desde entonces, asistiremos a un intenso drama, donde las palmas se las llevan sobre todo las magistrales actuaciones de Geraldine Page (Carrie) y Wendy Hiller como Anna, las cuales van desdoblando una interioridad de manera muy calculada e impactante. En un set donde tendrán un fuerte peso las escaleras para desarrollar condiciones emocionales, Hill logra momentos de connotada belleza visual, y el filme consigue atraparnos en un fuerte drama, más común en nuestra sociedad de lo que pueda imaginarse.

Imposible imaginar lo que hubiera logrado el brillante, Arthur Penn, de haber estado a cargo de la película –quienes vieron la obra quizás tengan alguna idea- pero siento que, George Roy Hill, le tomó el pulso a las situaciones y que, con ese par de grandes estrellas que tuvo a mano, ha logrado un filme difícil de olvidar.

Harto sabía, Lillian Hellman, acerca del alma humana.

Título para Latinoamérica: “PASIONES EN CONFLICTO”
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil