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Crítica de Tony Montana
Sevilla, España
10
Erase una vez en el oeste
Erase una vez en el oeste (1968)
  • 8.2
    23,256
  • Italia Sergio Leone
  • Claudia Cardinale, Charles Bronson, Henry Fonda, Gabriele Ferzetti, ...

La lenta agonía previa a la muerte

59 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde la primera escena en la estación de trenes, donde tres hombres esperan a no se sabe quién, vemos lo que va a ser la película en su totalidad. Lenta, agobiante, operística, elegíaca y agonizante.

Charles Bronson está perfecto, siempre con ese semblante de hielo, incapaz de mostrar sentimiento. Su característica armónica siempre nos adelanta que va a haber una gran escena violenta. Jason Robards está magistral, aportando los momentos cómicos tan característicos de Leone. Su personaje es simpático, aunque consciente de su condición de buscado asesino, y ansioso de tener una madre. Ese papel maternal lo encarnará la sensual Claudia Cardinale en su mejor interpretación. Una educada prostituta de Nueva Orleans debe convertirse en una mujer dura cuando descubra que alguien quiere acabar con su vida. Gabrielle Ferzetti en su papel de Morton ejemplificando lo que acabó con el viejo oeste: el magnate del ferrocarril. Este extiende sus garras metálicas, deshumanizando la tierra virgen y llevando la civilización hasta el árido desierto, y acabando con hombres de verdad, como Frank, encarnado soberbiamente por la mirada del cine: Henry Fonda. Hasta la matanza de la familia Mcbain, nunca pudo imaginarse alguien que Henry Fonda podría matar a un niño a sangre fría. Vestido de negro, representa la pura maldad, y ambiciona convertirse en un hombre de negocios como su socio Morton.

La relación que se establece entre los cuatro personajes es perfecta. Frank anda tras Jill para acabar con ella, lo que hace que Cheyenne y Armónica se acerquen a la sensual mujer. Uno por que ve en ella a su madre, y otro por que es la forma de poder acercarse a Frank. La relación entre Fran y Armónica es la que existe entre un hombre y su destino, entre alguien a quién los fantasmas del pasado vuelven para atormentarle y algo mas. Entre ambos existe una relación de interdependencia, hasta el punto de que Armónica salvará la vida de Frank, pero con un buen motivo. Y a su vez, la relación de amor-odio entre Morton y Frank, uno ambiciona ser normal, y otro un hombre de negocios.

La banda sonora de Ennio Morricone es digna de estudio. Cada personaje tiene un tema propio, desde el romántico tema de Jill, pasando por el juguetón y alegre tema de Cheyenne, hasta llegar al estridente y violento tema de Frak y Armónica, que al igual que su destino, comparten composición. La música se adapta a cada plano como un guante, ayudandonos a contemplar el oeste rodeado de una belleza elegíaca, casi operística. Y la fotografía también es digna de mención. A destacar, los grandes planos generales que Leone fotografió en el Monument Valley en homenaje a su admirado Ford. Y el montaje podría decirse que es un personaje más en la película, pues es el que transmite esa sensación de cansancio al espectador, además de los conocidos primeros planos de Leone en los duelos.
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