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Crítica de Strhoeimniano
A Coruña, España
7
Burning Blue
Burning Blue (2013)
  • 5.4
    79
  • Estados Unidos D.M.W. Greer
  • Trent Ford, Morgan Spector, Rob Mayes, William Lee Scott, ...

No preguntes (y no se te ocurra decir nada).

3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde 1933 hasta que el presidente Barack Obama la derogó en el año 2011, imperó en las fuerzas armadas estadounidenses la política “Don't ask, don't tell.” Esta ley prohibía a cualquier persona homosexual o bisexual desvelar su orientación sexual o incluso hablar de cualquier relación homosexual mientras estuviese sirviendo en el ejército; eso por lo que se refiere a “no decir,” sobre la parte de “no preguntar” impedía a los superiores jerárquicos emprender cualquier indagación o investigación mientras no se exhibiese el comportamiento prohibido. Esta política, que guió durante siete décadas la moral del ejército estadounidense y cuyos efectos aún se dejan sentir pese a la derogación, suponía una feroz caza de brujas que expulsaba sin honores a estas personas. “Burning Blue,” la ópera prima de D.M.W. Greer, que también coescribe y produce, se acerca a este soterrado drama vivido en el más absoluto silencio por un número indeterminado de víctimas (las cifras oficiales solo recogen aquellos soldados que solicitaron defensa legal; la mayoría abandonaban el ejército ocultando los motivos de su licencia por lo que no entraban en esta estadística).
La historia que nos cuenta es la de dos pilotos de la Marina, Daniel (Trent Ford) y William (Morgan Spector), que se están preparando a bordo de un portaviones para llegar a ser en su momento astronautas. En una de las prácticas sufren un accidente. Este hecho propicia que llegue un agente del Gobierno que investigará la raíz de estos incidentes con el ánimo de prevenirlos. En el curso de sus investigaciones todo cambia de modo abrupto cuando, casi por casualidad, un marinero informa haber visto a dos de sus compañeros en un club gay neoyorquino. A partir de ese momento, estos hombres, y parte de sus compañeros, se convierten en objeto de una caza que se irá enredando cada vez más. Celos, engaños, amistad, amor y honor… cambiarán para siempre
Greer nos ofrece una historia que le permite radiografiar qué suponía esta ley en la práctica a cada una de las personas. Así, por ejemplo, la camaradería de Daniel y William es absoluta, respondiendo a ese patrón que tan bien relatara Tom Wolfe en “Lo que hay que tener,” es decir: pilotos con destreza (están entre los mejores de su promoción), orgullo (pertenecen a esta casta por tradición familiar) y unos cojones así de grandes de lo sobrados que van en valor. Pero esa fraternidad que los lleva a compartir todo el tiempo (se preocupan el uno del otro, salen juntos con sus novias, hacen planes…), desde la óptica que elige Greer no queda del todo claro si esta es fruto de la camaradería o un sucedáneo que el amor crea como consuelo (como todo lo oculto, las miradas dicen más que las palabras). Pero en esta unión indisoluble, aterriza un tercero: Matthew (Rob Mayes). Responde al mismo patrón, es uno más; pero es otro cuando él y Daniel profundizan en su relación lo que llevará a cada uno de los personajes a mover pieza en un ambiente que sabe de valor pero no de valores.
Aunque en ocasiones, supongo que por ser su primera película, la escritura del guión es confusa (la relación entre Matthew & Daniel es muy difusa, se hurtan datos que posteriormente tienen importancia), lo que realmente salva la película de la catástrofe es la actuación del reparto. Sobresale Trent Ford realizando un personaje que logra expresar todo su naufragio sin acudir a grandes tretas, con una mirada limpia y serena que revela todas sus zozobras y también la solidez de las determinaciones que tomará. Otro tanto ocurre con Rob Mayes. La química entre ellos es de esas que se palpa, que deja buen sabor de boca. Y cerrando el trío, Morgan Spector. Interpreta al personaje más complejo, ese que guarda en su interior todo un armario lleno de miedos, y en cualquiera de los roles está soberbio, tanto cuando muestra sus fortalezas como cuando descubre sus debilidades.
Es cierto que “Burning Blue” no es una película redonda, pero es la mejor muestra hasta ahora de la infamia que sacudió al ejército de EE.UU hasta ayer.
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