Haz click aquí para copiar la URL
España España · Barcelona
Voto de Quim Casals:
9
Drama Dura y polémica película sobre la corrupción policial. Un policía (Harvey Keitel) agobiado por las enormes deudas contraídas en el juego y que comete toda clase de abusos de autoridad, decide replantearse su vida y su profesión cuando investiga el caso de una joven monja que ha sido violada. (FILMAFFINITY)
16 de noviembre de 2006
122 de 162 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces pienso que "Teniente corrupto" es la película que le hubiese gustado filmar a Paul Schrader. El descenso a los infiernos del protagonista, unido a una carga religiosa nada disimulada, creo que encajaría en el personal mundo del atormentado Paul. Pero, por si a él se le olvidó, ahí estaba el provocador, iconoclasta e insobornable Abel Ferrara para llevar el proyecto a buen término.
"Teniente corrupto" se ha convertido en un film fetiche para una "inmensa minoría" de cinéfilos; no parece haber alcanzado, sin embargo, ni el reconocimiento masivo ni el estatus de obra importante del cine americano de los noventa que, a mi juicio, merece.
No es cómodo, claro está, el cine de Ferrara y en esta ocasión llega a los límites del desasosiego presentándonos con total aspereza y sin concesiones los avatares de un teniente corrupto en toda la extensión del término. Seguramente, este "realismo sucio" con que se capta un sórdido submundo de drogas y abusos sexuales, es ya un freno para el amplio público "familiar" que llena los cines. Me arriesgo, sin embargo, a aventurar algunas razones en virtud de las cuales esta película no ha calado entre otros públicos aparentemente más favorables a una propuesta de este tipo.
Mi hipótesis es la siguiente: probablemente, buena parte de ese sector de público al que sí le van las emociones fuertes y que contempla sin dificultad e incluso gozosamente los excesos de toda índole del protagonista, se siente algo descolocado ante la entrada en escena de Cristo. Que todo cuanto han visto hasta ese momento se reformule de pronto en una parábola cristiana de caída y redención, es probable, repito, que les parezca extraño, fuera de lugar o puesto con calzador.
Y, por otro lado, buena parte del público creyente y, por tanto, teóricamente más receptivo a la dimensión espiritual del trayecto del protagonista, como acostumbra también a ser algo mojigato, posiblemente se siente demasiado turbado ante escenas que, en su estrechez de miras, le parecen "inmorales" o "escandalosas", lo que le lleva a rechazar a su vez el film.
Afortunadamente, hay una tercera vía —esa inmensa minoría…— que no tiene ningún problema en conciliar la faceta "corrupta" de la historia con su faceta "trascendente" y que incluso piensa que esa interrelación explícita y desacomplejada es la que otorga al film su cualidad de pieza única, valiente y punzantemente renovadora.
Entre ellos me encuentro y espero que mis palabras puedan servir de motivación para que quienes no la conozcan se acerquen a ella (y donde podrán encontrar, justo es remarcarlo, una antológica interpretación de Harvey Keitel).
Quim Casals
¿Te ha resultado interesante y/o útil esta crítica?
arrow