arrow
Críticas de rouse cairos
Críticas ordenadas por:
Los labios
Los labios (2010)
  • 5.5
    109
  • Argentina Iván Fund, Santiago Loza
  • Eva Bianco, Victoria Raposo, Adela Sánchez, Raúl Lagge
8
Poder Femenino
Tres mujeres comunes, ni demasiado lindas o jóvenes con excepción de la menor (como las parcas que hilan la vida en la mitología).
Una es más grande aunque no anciana. Es más bien gorda y fuerte, física y anímicamente. La del medio parece con un carácter de fuego arrasador como su enagua, pero que siempre está contenido hacia adentro. La tercera es la más frágil y es la más joven.

En el inicio las vemos emprender un viaje. Suben a un colectivo interurbano que las llevará al interior del interior de la Argentina profunda, al norte santafesino.
Al llegar las espera una especie de coordinador que les indica que se alojarán en un ruinoso lugar que funcionó como dispensario sanitario en tiempos mejores. Ellas deberán trabajar en un barrio muy difícil y alejado, por lo que el puntero se ofrece a llevarlas y traerlas todos los días.

No hay demasiados comentarios ni tiempos para quejas. Inmediatamente las tres se ponen a limpiarr y mejorar el espacio asignado. Al día siguiente las vemos trabajar, siempre en colaboración, juntas y animosas, tratando con cada una de las humildísimas familias que habitan las precarias casas del barrio, donde van a relevar caso por caso y casa por casa. Sabremos que su trabajo está remunerado pero todo indica que no a la altura del esfuerzo y ni siquiera con un pago puntual.

Se suceden uno tras otros los testimonios y el film se acerca al formato documental. Pero algo (o mucho) escapa de lo que se muestra y escuchamos. Tal vez eso que un crítico dice que "transforma los casos en personajes", yo diría que en múltiples pequeñas historias llenas de humanidad.

El vínculo entre ellas es muy especial. Siempre solidario. Están para apoyarse y darse fuerza. Y darla a su vez a toda esa gente que necesita y recibe una cuota de atención y afecto auténtico.
De sus vidas no sabremos demasiado, salvo que son mujeres solas que han elegido un camino de servicio, tal vez para acallar otros dramas que se insinúan en el sueño inquieto que lleva a levantarse en mitad de la noche
Sin embargo nunca veremos conflicto más allá de la preocupación por el bienestar del más próximo. Ellas están siempre dispuestas a celebrar, a compartir, a pintarse los labios en gestos de genuina coquetería que quiere agradar a los demás.

¿Estamos ante una película ingenua o demasiado optimista? ¿Políticamente correcta para el momento en que fue filmada?... Los Labios tiene un plus indefinible de calidad especial que le permite zafar de cualquier estereotipo y si no, ahí están sus minutos de clímax hacia el tercio final.
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las mujeres llegan tarde
Las mujeres llegan tarde (2012)
  • Argentina Marcela Balza
  • Marilu Marini, Erica Rivas, Rafael Spregelburd, Andrea Pietra, ...
7
La tragedia del marinero
No conocía la existencia de esta película hasta que anoche, viernes de pascua, la exhibieron por televisión.
Me interesaron los actores y el hecho de que la película estaba dirigida por una mujer, Marcela Balza, de quien desconocía cualquier dato.

Desde el comienzo se disfruta de un guión interesante con un comienzo sumamente prometedor. Un marinero de unos cuarenta años, baja de un barco a una ciudad portuaria. Lo vemos escribir en primer término un mensaje de amor al dorso de una postal. Luego se dirige a una iglesia, donde cruza miradas con una atractiva desconocida. A continuación ingresará a un sitio nocturno de juego y prostitución, donde reconoce a la sensual mujer que había cruzado en la iglesia. Ella manifiesta sentir simpatía por el desconocido y le sugiere un número para jugar al punto y banca. Regresará a ese lugar donde al comienzo pierde y luego gana una abultada suma de dinero gracias a ese número.
Para completar este arranque de expectativas, el marinero consulta acerca de su futuro con una especie de adivino que lee el destino en las cartas. De esta consulta sabremos que el marinero está muy próximo a casarse, que no hay una mujer sino varias, influyendo en su vida y que correrá sangre. A partir de este momento, la película empieza a definirse como policial negro y esperpéntico. Y van apareciendo sucesivamente las mujeres de la profecía: una madre y una hija muy especial, que trabajan en un hotel que está hipotecado mientras ellas buscan distintas formas de saldar la deuda. Finalmente aparecerá la novia destinataria del mensaje postal y se revelarán verdades asombrosas al estilo de la tragedia clásica.
El tono bizarro del dúo madre-hija, en lo particular es lo que resulta o puede resultar forzado, rozando lo patético pero sin quedarse solamente allí. Recomendable en el panorama del cine argento con búsquedas diferentes.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mas locos que una cabra
Mas locos que una cabra (1981)
  • 6.3
    255
  • Francia Francis Veber
  • Pierre Richard, Gérard Depardieu, Pedro Armendáriz Jr., Corynne Charbit, ...
7
Una verdadera comedia policial
Muchas veces había escuchado la calificación de comedia policial pero siempre me había tocado presenciar policiales más bien negros y emparentados al melodrama o directamente a la tragedia,.al punto que esa combinación de risas y suspenso serio que propone la denominación me parecía algo así como un oxímoron. Sin embargo,días atrás descubrí una bocanada de aire fresco al encontrarme con esta película en la televisión y dejarme llevar por ese mundo que al comenzar los ochenta aun no era tan complicado, a pesar de que ya se perfilaran conflictos de todo tipo.
.
La comedia permite apreciar a un. Depardieu joven y bello como ya no lo recordaba y al chaplinesco actor francés, prácticamente olvidado,con un toque de ingenuidad que en la actualidad sería diferente. Ambos forman una dupla de opuestos y hay un gag cada cinco minutos en una trama de comedia policial donde podemos reímos y por momentos nos preocupamos por el destino de estos personajes que van de París a México por encargo del padre millonario de su joven hija que se ha perdido en Centroamérica durante uans vacaciones. Estos improvisados tdetectives, uno racional y el otro intuitivo, regido por la lógica del absurdo y las casualidades que le resultarán más eficaces que todas las elucubraciones y la fuerza de los puños de su acompañante,
. Como la deliciosa comedia francesa de Philipe de Broca "Rey por inconveniencia" (donde el ingenioso
algo don Quijote es un maestro inspirador) se suma a una lírica reivindicación de la locura que vale más que una tonta cordura..
[Leer más +]
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kóblic
Kóblic (2016)
  • 5.8
    2,404
  • Argentina Sebastián Borensztein
  • Ricardo Darín, Óscar Martínez, Inma Cuesta
8
EL FORASTERO
Un brillante piloto de aviones quiere borrar un insoportable trauma del pasado, pulverizando su propia identidad, desapareciendo sin dejar huellas. De común acuerdo, se despide de su mujer de toda la vida y entierra su anterior carrera destacada. La película se inicia en esa bisagra existencial-
.
Insomne, atormentado por imágenes de cuerpos que caen al mar semiinconscientes, se va alejando del medio urbano hasta llegar a un pueblo perdido del interior, para cuyos habitantes –que conservan algunas características gauchescas (equivalentes al cowboy del Lejano Oeste) es un total extraño,menos para un amigo de su padre que también parece haber elegido el sitio para alejarse de los conflictos del país y lo ha invitado a colaborar en tareas rurales de fumigación. para lo que los conocimientos de Kóblic son apropiados.
Sin embargo, su destino le deparará encontrarse nuevamente con las calamidades de las que huye, bajo otras formas, tiempos y rostros.
Paradójicamente también se le abrirá la posibilidad de reencontrarse con el amor ausente en su vida anterior y con la posibilidad de restaurar una injusticia profunda.
El tema no puede ser más prometedor y las resoluciones no son para nada previsibles ni fáciles. Mucho del suspenso que acompaña todo el desarrollo de la historia reside precisamente en eso. Si le añadimos las excelentes actuaciones, no solamente las de Darín y Martínez que están magníficos, sino también la interesante interpretación de Inma Cuesta, además de otros interesantes protagonistas menores pero inolvidables.
El humor no está tan presente como en “Cuento Chino “y “La suerte está echada”, sus dos filmes anteriores, aunque Borenstein reserva algo de grotesco para un par de apariciones que le permiten matizar el dramatismo romántico de la trama, en algunas escenas como la de la prostituta en el burdel del pueblo o en el furioso discurso de un ridículo pero temible abusador que alterna la vida delictiva con los negocios.

Con mucho de western y de policial negro, la historia atrapa desde su inicio y no suelta hasta el final.
[Leer más +]
26 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
Adiós Sui Géneris
Adiós Sui Géneris (1976)
  • 6.6
    84
  • Argentina Bebe Kamin
  • Documentary, Charly García, Nito Mestre
6
De lejos, música entrañable...t
De lejos, mucho mejor la música del emblemático dúo que tanto reflejó a los adolescentes de la última camada predictadura de 1976, filmado al final de una época que ya mostraba su futuro tormentoso. Estrenada al año siguiente con los militares ya instalados en el poder, la película no pudo ser prohibida pero fue rigurosamente controlada, mediante la prohibición para menores de 18 años, cuando la mayoría de los seguidores tenía menos.. La paradoja es que las letras diferían totalmente de la folclórica canción de protesta y sin embargo reflejaba como nunca un profundo "malestar en la cultura". Es que Charlie García, desde las letras, supo darle forma a las necesidades de expresión de los jóvenes de esa época, componiendo junto a Nito un dúo complementario desde la voz y la imagen hiperkinética de Charlie versus la casi seráfica de Nito.

Tuve el privilegio de verla cuando se estrenó después de mostrar documentos porque hubo más control que si se tratara de una película condicionada por otras razones. Anoche, inesperadamente, la pasaron por televisión en un canal dedicado al cine nacional. Y no pude dejar de reverla porque me asombraba el lugar distinto desde donde la volvía a encontrar. Me pareció de una estética envejecida pero que en ese momento debió haberse considerado vanguardista. Y más que los músicos, me llamó la atención el look del público donde había muchos muchos con saco y todos invariablemente serios, muchos estáticos. Entre los créditos pude leer el nombre de hacedores que luego murieron en los sombríos años que siguieron.

Un registro muy. Interesante para constatar el espíritu de una época y la incesante modificación de los tiempos....
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cien años de perdón
Cien años de perdón (2016)
  • 6.1
    17,347
  • España Daniel Calparsoro
  • Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, ...
6
¿A quién roban estos ladrones?
Con una magnífica panorámica sobre la ciudad de Valencia, “Cien años de perdón” se inicia en medio de una tormenta muy fuerte, que según la voz en off de un locutor, complica la transitabilidad por rutas y caminos. La cámara se detiene ante las majestuosas puertas de un Banco muy importante pero donde el clima tampoco es mejor que afuera: se respira hostilidad y desánimo de clientes desesperados por hipotecas que amenazan quedarse con sus viviendas. Incluso los mismos empleados murmuran entre los pasillos, acerca de quienes figuran en las listas de futuros despidos.
En medio de este clima enrarecido (que evoca la crisis española reciente, en la que también los argentinos podemos reconocernos), inesperadamente irrumpe un pequeño grupo de atracadores enmascarados que los toma de rehenes a todos, a un lado y otro del mostrador.
Surgirán idas y vueltas, donde la vida de todos dependerá de un hilo cada vez más tirante adentro y afuera.

El guión privilegia la acción y no hay espacio para una subtrama amorosa, aunque se insinúan un par de instantáneas en ese sentido. En lo esencial y más allá de las derivaciones y vueltas de tuerca, se trata de una historia muy masculina de amistad y compañerismo, en medio de una situación límite, de lucha contrarreloj, que espeja no solamente a la España de los días que corren sino a todo el desaforado capitalismo globalizado.
La película toma elementos de la crónica policial argentina, inspirándose en el mediático robo del banco en Acassuso de 2006, con muchos paralelismos, pero difiere en lugares y agrega mucho trasfondo cáustico.
Superando el típico molde de las películas de estafas y atracos, el guión remite siempre a denunciar los amorales juegos de poder más allá del robo. El director Calparsoro logra generar un inteligente thriller de ritmo intenso, al que le incorpora algunas breves y bienvenidas notas de humor, que permiten al film respirar entre tanta tensión, donde no ocupan poco espacio las argentinísimas puteadas argentinas que compiten con los exabruptos ibéricos. Con su accionar, estos ladrones son vistos desde una mirada idealista, que privilegia los códigos y acuerdos antes que los tiros u otro tipo de violencia que -por momentos- pareciera no poder contenerse, aunque la malicia es desplazada por el guión hacia otro enemigo múltiple, con uniforme o de traje y corbata, que justifica el accionar de estos atracadores.

La película cumple al pie de la letra cada una de las convenciones del género de robo de bancos, con una muy buena factura técnica, uno de los puntos más fuertes del filme, al igual que las logradas interpretaciones de Tossar y De la Serna, a los que se suman Joaquín Furriel y Luciano Cáceres, quienes están desaprovechados por el bajo perfil de sus personajes, pero igualmente convincentes aun desde lo pequeño.
“Cien años...” exhibe un diestro conocimiento de los mecanismos narrativos a la hora de sostener el suspenso y la atención del espectador, aunque se echa de menos el sello de un “plus” que le permita despegar de esos buenos productos industriales, disfrutables durante la proyección pero que se volatilizan prontamente en el recuerdo.
[Leer más +]
11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El abrazo de la serpiente
El abrazo de la serpiente (2015)
  • 7.4
    4,958
  • Colombia Ciro Guerra
  • Nilbio Torres, Antonio Bolívar, Jan Bijvoet, Brionne Davis, ...
8
La boa que cayó del cielo
La trama es literalmente una travesía —cargada de simbolismos— por la naturaleza primordial y salvaje del corazón sudamericano. Su hilo conductor lo componen un chamán aborigen (Karamakate) guía de dos exploradores científicos que, en distintos tiempos, tienen un mismo objetivo: localizar la extinguida yakruna, una planta de poderes curativos.
La historia es una fascinante exploración del choque cultural entre lo civilizado y racional, que separa y divide, frente a una cosmovisión integradora del mundo, donde los sueños abren caminos y acercan enseñanzas.
El film se desarrolla y avanza entre lo real y lo onírico, entre el misticismo y la crítica social, con la constante del manejo ambiguo y desconcertante del tiempo, donde el chamán es siempre el mismo (Karamakate), pero lo vemos tanto anciano como en plena juventud, según se narra la historia de uno u otro explorador. Todo se entrecruza (las subtramas principales y paralelas transcurren entre 1909 y 1940).
Con dosis justas de simbolismos y metáforas visuales, desde el mismo título del filme, la historia está siempre atravesada por la dualidad: dos expediciones con mucho en común y también complementarias; un científico viejo y enfermo vs. chamán joven; el otro, es un expedicionario solitario, joven y fuerte vs. chamán anciano. Todos, incluyendo a los espectadores, participan de una exploración visualmente hipnótica del hombre, la naturaleza y los poderes destructivos del choque cultural. Una travesía no exenta de terror y belleza.

El centro de la película encierra una reflexión crítica, poco complaciente, con ecos del Conrad de “El corazón de las tinieblas” y su amarga resonancia sobre el choque de culturas, que se visualiza en cicatrices sobre la espalda de los indios; dibujos borrados; piedras y troncos arañados; vestimenta que cubre la desnudez, cambiando la inocencia por la culpa.
Un halo de misticismo acompaña todo el film, junto con la visión del indígena, que nos permite apreciar ese lugar sagrado de forma tan especial e íntima, esa cosmogonía donde la boa es sagrada porque cayó del cielo y se transformó en ese río serpiente que posibilita la vida y que tanto protagonismo estético tiene en la bellísima fotografía en blanco y negro.
Están presentes en la historia, todas las críticas que se han hecho y se hacen a la degradación de la selva amazónica, al colonialismo que arrasa culturas y sus mundos, esclavizando y evangelizando, en pos de riquezas materiales.
Ciro Guerra no pertenece a una vanguardia de cine formalmente nuevo; sin embargo su película puede encabezar con toda justicia esta nueva etapa del cine colombiano de proyección internacional. Al final, cambia la técnica: aparece el color y el relato escapa hacia otra cosa. Esa repentina derivación no funciona demasiado bien, pero en la inmensa mayoría de su metraje “El abrazo...” es una experiencia tan atrapante como emocionante.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Revenant: El renacido
Revenant: El renacido (2015)
  • 7.3
    63,352
  • Estados Unidos Alejandro González Iñárritu
  • Leonardo DiCaprio, Tom Hardy, Domhnall Gleeson, Will Poulter, ...
9
El hijo del Caballo
Por su ambientación enmarcada en el salvaje espacio ilimitado y su indoblegable espíritu de aventura, “El Renacido” se acerca al género del western, con los infaltables personajes rudos que generan antagonismos (venganza, duelo y deudas a saldar). Todo (y más) está contenido en el formato elegido como un nuevo desafío del director mexicano, quien viene de una película tan opuesta como “Birdman”, que transcurría en los espacios cerrados de teatros y camarines. Con un giro brusco, Iñárritu ahora pasa del mundo hipercultural hacia lo primordial, donde la naturaleza se impone. En consecuencia, no sorprende que la narración prescinda de diálogos para concentrarse en el poder evocativo y poético del paisaje dominante y peligroso como marco de arriesgadas odiseas solitarias.

La trama está anclada en los inicios del siglo XIX, época de pioneros y colonos que confrontan con los pueblos originarios, pero (según el film) sin idealizaciones de ningún bando, lo que ya distingue a la película del nutrido repertorio de odas y diatribas sobre los unos o los otros. La historia (seca, cruda, realista y real) versa sobre dos temas ancestrales: la supervivencia y la venganza. No hay honor, solo sed de sangre. No hay solidaridad, sino dinero a cambio de favores. En ese inframundo, la venganza y la supervivencia son lo único que puede hermanar a hombres heridos.

El eje de la trama son las peripecias de Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), un experimentado cazador de animales salvajes que lidera un grupo expedicionario dedicado al comercio de las pieles, una actividad que implica combatir a las belicosas tribus originarias y ser expertos conocedores del agreste territorio. Pero además, en esta epopeya oscura se suman las propias internas, a lo que el grupo del protagonista no es ajeno y donde uno de sus miembros, Fitzgerald (Tom Hardy), disputará con las peores artimañas el liderazgo de Glass. Con escenas brutales y desgarrantes pero sustentadas en su imponente dominio del lenguaje cinematográfico, el director realiza una construcción clara y precisa de sus personajes en una narración que no da tregua.


El realizador de “Amores perros” y “Babel” se inspiró muy libremente en la novela de Michael Punke, para reconstruir la historia real del cazador Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), quien tenía un hijo mestizo y perdió en un incendio intencional de los blancos a su esposa india. Desde el arranque se escucha una frase que se reitera como leit motiv: “El viento no puede derrumbar un árbol con raíces fuertes”, y esa frase será el postulado con el cual el guión narrará la historia en cuatro etapas: presentación, caída, renacimiento y venganza. Si hay una constante, es el mensaje de que todo participa de la naturaleza salvaje, donde el sentido de la vida es pelearla, mientras se respira, nunca entregarse, sobrevivir y que la muerte es capaz de dar vida. Para esto el itinerario del protagonista desanda la escala humana y se mimetizará con el oso, el caballo o las iguanas que se adaptan en la tierra yerma y desolada.

Existe un permanente buceo en la naturaleza de la condición humana que se desanda mas allá del siglo retratado (el de los pioneros y colonos); si no, basta con recordar el primitivismo ancestral de las escenas comiendo carne cruda o luchando casi cuerpo a cuerpo, con hachas o palos.

Aunque en la novela la acción transcurre en las inhóspitas regiones de Dakota, Montana, Wyoming y Nebraska, el film fue rodado en locaciones naturales de Canadá y Argentina (Ushuaia) en condiciones extremas que hicieron crecer su presupuesto y determinaron no pocas renuncias del equipo técnico. Iñárritu sale de la maraña de dificultades y autoexigencias que siempre se impone, gracias sobre todo a dos factores esenciales: las esforzadas actuaciones y la solvente factura técnica.

Acercamiento extremo

La película integra -casi como un oxímoron- brutal realismo y poesía visual en una puesta de casi tres horas que conforma una experiencia sensorial movilizadora en su avalancha de sangre, agua, fuego, nieve y violencia, donde la cámara se empaña en su propuesta de acercamiento extremo a la historia con planos envolventes y detalles de aquello que los protagonistas van atravesando.

A lo largo de su excesivo metraje hay cierta frialdad o distanciamiento, como la misma nieve que cubre los parajes que nos va mostrando; sin embargo, llegan momentos en los que es imposible no estremecerse, porque la historia que se cuenta es simple, lo increíble es cómo y desde dónde está contada. El rol de DiCaprio es incuestionable, tal vez en la actuación más puramente física de su carrera. La edición de sonido es discreta pero precisa, casi imperceptible, en un guión que privilegia los silencios y el sonido ambiente. Además la película empieza y termina entre silencios, tan bruscos como los protagonistas de este retrato visceral de la resistencia humana en condiciones casi insoportables.
[Leer más +]
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carol
Carol (2015)
  • 7.0
    18,303
  • Reino Unido Todd Haynes
  • Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler, ...
8
La reja dorada
El director Todd Haynes se caracteriza por sus retratos íntimos y críticos, donde posa la mirada en historias amorosas no convencionales, que le permiten observar el contexto histórico y social refractario a todo lo que supere su propio modelo prefabricado.El amor entre dos mujeres, en los años cincuenta era un escándalo impensable como tema de un libro o una película, lo que explica en su momento la publicación con pseudónimo y otro título (El precio de la sal) de la novela de Patricia Highsmith, y que a pesar de su enorme repercusión no fue reeditada hasta cerca de los noventa.
La narración de la película -con mucho desplazamiento de camara y talentosa profundidad de campo- está estructurada con una introducción que presenta a las protagonistas sentadas en la mesa de un bar, en una charla que es interrumpida, seguida de un largo flashback, después del cual esa escena inicial -que se retoma- queda resignificada.
Los créditos iniciales de la película aparecen sobre el fondo de una sofisticada reja, tramada como una joya nouveax, donde las palabras animadas permanecen un rato hasta que la cámara sigue subiendo y nos traslada desde un subsuelo al nivel del piso, para arrojarse seguidamente al ajetreo de las calles neoyorkinas en vísperas de Navidad. Ese arranque desde una reja dorada no es una simple decisión estética sino toda una síntesis anticipatoria del contexto de férreas limitaciones camufladas primorosamente y los esfuerzos de las protagonistas por trascenderlas.

Carol y Therese


Carol, como título resulta paradójico, dado que el relato está llevado por el punto de vista de Therese Belivet ­Rooney Mara
desde el primer momento que descubre entre la gente que entra a la tienda de Manhattan, donde ella vende juguetes, a la sofisticada y elegante Carol Aird ­Cate Blanchett­, con quien rápidamente establece una relación que pasa por las etapas del deslumbramiento y la idealización.
Mara posee algo de la Audrey Hepburn de los sesenta, una mezcla infrecuente de ingenuidad, sensibilidad y audacia. Trabaja a pesar suyo en una cadena de jugueterías pero su vocación es la fotografía artística. No tiene amigas sino un pretendiente insistente que quiere casarse con ella, sin reciprocidad. Carol, por su parte. está rodeada de riqueza pero aprisionada en un matrimonio desdichado.
Opuestas, complementarias y coincidentes en la infelicidad presente, ambas se descubren y valoran. Cada detalle de este proceso está trabajado aprovechando cada milímetro del cuerpo para expresar los sentimientos: es una película de gestos, miradas y cuerpos. La tensión erótica está sostenida y contenida durante todo el film, y también llega a momentos de expansión. Tan sensible como elegante, apasionada, pudorosa, romántica y distante, la película transmite sexualidad y romanticismo intenso.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
La habitación
La habitación (2015)
  • 7.7
    38,957
  • Irlanda Lenny Abrahamson
  • Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, William H. Macy, ...
8
Fragilidad y Fortaleza en una burbuja aislada (y no) del mundo
Víctima de un secuestro, una joven madre vive recluida en un cuarto junto a su hijo,quien a sus cinco años no conoce nada más que ese micromundo en el que ha crecido. El afecto entre ellos y una inagotable imaginación les han permitido sobrevivir, construyendo una burbuja con reglas y principios donde solamente la madre es consciente de que no podrá sostenerse por mucho más tiempo. La presencia de un plazo temporal para abandonar lo que para el niño es un refugio y para la madre una prisión, intensifica la tensión de todo lo que ocurre en la primera mitad del film, que cuenta con dos partes muy diferenciadas: la primera, que se desarrolla en la estrecha habitación que únicamente tiene una claraboya, donde se ven las nubes o caer la nieve; y otra, que ocurre en el exterior, donde se ven las secuelas de una experiencia tan terrible como fascinante.
En el rol de la madre, la actriz Brie Larson, deja una actuación desgarradora y brillante, que justifica todos los premios que ha logrado hasta el momento y las nominaciones al próximo Oscar, pero también es inolvidable el niño Jacob Tremblay, en un papel complejo y cargado de matices. Una banda sonora sencilla pero perfectamente integrada pone el broche de oro a esta pequeña joya.
[Leer más +]
10 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los 8 más odiados
Los 8 más odiados (2015)
  • 7.3
    56,424
  • Estados Unidos Quentin Tarantino
  • Samuel L. Jackson, Kurt Russell, Jennifer Jason Leigh, Walton Goggins, ...
6
Malditos y Odiosos
El controvertido director estadounidense reincide con otra historia del farwest, aunque menos tranquilizadora y taquillera que su anterior “Django...”; ahora se aleja del típico western de guión lineal y pocas palabras. En realidad debajo del formato genérico encontramos un filme psicológico, donde se habla bastante y se focaliza en los personajes o mejor dicho en su interrelación inevitablemente explosiva.

La primera media hora es un fantástico homenaje al gran John Ford, con una diligencia que avanza a toda velocidad por el invernal paisaje de Wyoming, el Estado menos poblado de EE.UU., que cuenta con una naturaleza agreste y nombres de leyenda como Laramie o Cheyenne. Paisajes nevados, tomas largas, planos cenitales y movimientos muy cuidados de cámara abren el camino hasta que el movimiento se detiene ante un enorme cristo rústico y sufriente, que soporta sobre su espalda y cabeza el peso de la nieve. Tratando de anticiparse a un temporal, la diligencia apura los caballos, aunque se detendrá para recibir solitarios pasajeros imprevistos.


El film funciona como microuniverso donde conviven ideologías opuestas pero una misma condición humana que en los años inmediatamente posteriores a la Guerra de Secesión transita el mismo juego sucio que iguala a comandantes retirados y forajidos desalmados.


El guión crece exponencialmente en intensidad (no necesariamente lineal) y está contado en capítulos. Es un filme desmesurado, con una violencia al borde del “gore” pero con un sentido de la narración cinematográfica más que interesante, donde los diferentes planos y sobre todo los movimientos de cámara aportan el dinamismo que necesita una acción que transcurre en un espacio tan cerrado. Se estructura en seis capítulos: los dos primeros cortitos y los siguientes cuatro interminables. Allí se desanda el camino cronológico, sorprendiendo con la introducción del mismísimo director como narrador de los hechos, una audacia que hasta parece natural.


La película se vuelve más opresiva cuando la tormenta de nieve obliga a los pasajeros a recalar en la llamada “Mercería de Minnie”, un refugio-posada en el medio de las montañas. Cuando llegan al local, los reciben cuatro forasteros: Bob (Demian Bichir), que está allí junto con Oswaldo Mobray (Tim Roth), verdugo de Red Rock: el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general confederado Sanford Smithers (Bruce Dern).

Entre los recién conocidos se narrarán anécdotas mezquinas de dinero, sexualidad alterada, misoginia y morbosidad; también se alternan diálogos con algunos caprichos sentimentales y contradictorios, como la emoción ante una carta de Lincoln y otros detalles irónicamente heroicos, sensibleros o caprichosos.


El espíritu de aventura del western va cediendo paso a otras cuestiones entre estos representantes de la resaca de posguerra, veteranos en asesinatos, con medallas y cargos honoríficos para los que cada hombre tiene un precio, vivo o muerto. Los temas habituales en Tarantino encuentran su corporización en un elenco que sabe ponerle el pecho a las balas, con lucimiento especial para Samuel L. Jackson, Kurt Russell y Jason Leigh, la nada simpática pero única protagonista de este infierno masculino, quien hace su aporte de malignidad a la extraña galería de Chicas Tarantino. Retorcida y desaforada, “Los odiosos ocho” reitera el gusto de este director por la sangre y el salvajismo explícito, más cercano a la desesperación de sus hitos iniciales, en tanto cine de autor no apto para cualquier paladar.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Secretos de una obsesión
Secretos de una obsesión (2015)
  • 5.3
    3,498
  • Estados Unidos Billy Ray
  • Chiwetel Ejiofor, Julia Roberts, Nicole Kidman, Dean Norris, ...
6
La versión americanizada de El secreto de sus ojos
La versión norteamericana de “El secreto de sus ojos” es ante todo un policial negro con mucho menos romanticismo que el original de Campanella. Es un caso típico de "libre adaptación", que se permite cambiar algún que otro personaje, manteniendo vínculos con el original pero apelando a cambios que le dan vida propia.

De lo particular a lo universal, la versión americanizada de “El secreto de sus ojos” gana en actualidad, aunque mucho más ajustada al género del policial negro y desprovista del encanto original. Son varios los interrogantes que surgen después de visionar la película. El primero, es si pierde en la comparación con el original y si funciona de manera autónoma como thriller. La impresión en general es que estamos ante un auténtico policial negro, austero y tan desesperanzado como corresponde al género.Billy Ray es un cotizado guionista (“Los juegos del hambre” y “Capitán Phillips”, por ejemplo) y aquí construyó una compleja estructura que va y viene en el tiempo, donde poco queda del costumbrismo porteño de Campanella, para dar lugar a un thriller más seco y amargo. “Secretos de una obsesión” flaquea en los aspectos donde “El secreto de sus ojos” era pura contundencia: la química entre los personajes y los climas.
Las variaciones han sido importantes, no sólo en la ambientación sino también en la construcción de los personajes y hasta en el desenlace. Las secuelas de la dictadura argentina han sido sustituidas por la lucha antiterrorista. Pero ninguna de las escenas clave que tanto impactaron en su momento ha sido excluida y se reconstruyen a su manera, sustituyendo el fútbol por el béisbol o el personaje de Pablo Rago por el de Julia Roberts, probablemente la diferencia más fuerte.

Aunque producida sobre la base del guión original, la película no es lo que se dice una remake propiamente dicha, sino más bien una adaptación, tomando algunos puntos en común pero desarrollando un argumento propio. Esto no la desmerece, aunque sea difícil separarse del filme argentino que recibiera en 2010 el Oscar a la Mejor Película Extranjera.
La precisa narrativa de Billy Ray tiene su brillo y escenas efectivas que, si bien no resultan avasallantes en cuanto espectacularidad, sostienen un relato contenido y sobrio, que sale airoso de la dificultad de tener como punto de referencia a una de las mejores películas argentinas de los últimos tiempos.
[Leer más +]
11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Taxi Teherán
Taxi Teherán (2015)
  • 6.6
    3,334
  • Irán Jafar Panahi
  • Documentary, Jafar Panahi, Hana Saeidi, Nasrin Sotudé
7
Una rosa para el cine iraní
El parabrisas y las ventanillas de un taxi urbano se convierten en el marco de un cambiante escenario: la vibrante capital de Irán, Teherán, donde se ven las montañas al fondo de algunas calles que bajan y suben, atestadas de tránsito. Si no fuera por las inscripciones de los carteles, la vestimenta de algunas mujeres de riguroso negro, cabeza cubierta y paso presuroso, casi no advertimos donde estamos, porque el ajetreo diurno se parece a cualquier megalópolis del mundo.
Entre la realidad y la ficción, entramos de esta forma al falso documental de uno de los cineastas más conocidos dentro y fuera de las fronteras de su país. Pasajeros muy diversos acceden a ese taxi y la charla circunstancial que caracteriza estos breves viajes ciudadanos va reflejando distintas opiniones y testeando el pulso de una cultura con el peso milenario de su historia y tradiciones.
El conductor —que a veces escucha atentamente y a veces participa en mayor o menor medida- no es otro que el director del film, Jafar Panahi, referente ineludible del cine iraní en permanente lucha con la censura de su país, la que aplica parámetros muy rígidos y limitantes a los artistas, entre los que se encuentra el cineasta, actualmente bajo “arresto domiciliario”, una figura legal que hasta el momento no le impide filmar, aunque sea sin apoyo oficial y con subterfugios para eludir las trabas propias de un régimen sin libertad.

Los diferentes pasajeros del taxi (en Irán se comparten) son los protagonistas del film. Sus conversaciones circunstanciales siempre muestran un emergente de la temperatura social.
Desfilan sucesivamente: un ladrón selectivo y una profesora, quienes sostienen un debate imperdible sobre la pena de muerte; luego un vendedor de películas prohibidas (emergente de la censura cultural que hace posible el conocimiento de obras como la de Woody Allen a los condicionados estudiantes de cine locales). En su momento, también ingresará un accidentado y su mujer analfabeta. Panahi los conduce a un hospital mientras el hombre testará a favor de su esposa apelando a la filmación del cineasta.
Después subirán unas mujeres vestidas a la usanza tradicional que llevan unos peces en un frasco para arrojar en un río lejano. Éste es uno de los episodios más simbólicos y risueños, donde reaparece el tema del encierro y la asfixia que —a pesar de todo- se supera. De pronto, el director-taxista debe desocupar su vehículo para retirar del colegio a su pequeña sobrina, momento lleno de frescura, donde también se habla de cine y de las restricciones para hacerlo.
Todo lo que sucede en el auto o alrededor de él tiene por lo general un carácter liviano, casi cómico, aún dentro de la gravedad de algunas situaciones que se dan entre distintas generaciones y clases sociales.


Taxi-Teherán dibuja una panorámica del presente iraní y una fauna picaresca que se las arregla para sobrevivir a las rígidas reglas de un Estado autoritario. Lo increíble es que a pesar de la presión y prohibiciones, Panahi no ha perdido el humor, lo que le da un toque especial a su relato. Hay también una fuerte crítica política pero siempre de manera indirecta y original, como con los peces, encerrados entre cristales como el taxista. El contrapunto entre la niña sobrina estudiante y un pequeño analfabeto mendigo, que recoge desperdicios, también es revelador: insensible ante las recriminaciones que le hace la sobrina desde el taxi de su tío, cuando ésta ve cómo el niño cartonero se queda con el dinero de unos novios que salen de una costosa boda, y sólo consigue que éste reincida en su picardía, muestra una distancia radical de la versión idílica sobre la infancia difundida por el admirable cineasta iraní Majid Majidi en su deliciosa película “Niños del Cielo”.
Como ocurre siempre en épocas de rígida censura, los artistas apelan a metáforas y símbolos sencillos para expresar su mensaje. Así irrumpe la muchacha de las rosas rojas, denunciando la condición de la mujer iraní. Ella quiere llevarle flores a una activista encarcelada y al llegar a su destino, deja una flor para la niña (el futuro) y otra para los cineastas que siguen haciendo su oficio en Irán. El contraste entre esa flor y la negrura final explota cuando la lectura política se hace más explícita, directa y peligrosa. Pero sobre el plano en negro todavía perdura la memoria de la rosa, apoyada entre las cámaras y el parabrisa, retomando la continuidad de la afirmación de las mil y una formas de expresión y por lo tanto, de esperanza.
[Leer más +]
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una sonrisa a la vida
Una sonrisa a la vida (2015)
  • 7.0
    25,629
  • España Cesc Gay
  • Javier Cámara, Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Àlex Brendemühl, ...
7
La vida sin uno
“Truman” es la crónica de cuatro días especiales, donde -como puede- el protagonista tiene que organizar su vida y la de su mascota antes de partir. Es una comedia dramática que utiliza frecuentes momentos de humor para descontracturar un tema tan real como difícil: ¿cómo son los días de una persona aún joven para morirse, cuando sabe que su cuerpo ha entrado en cuenta regresiva hacia el adiós definitivo?, ¿cómo organiza su vida y cómo se relaciona con los demás?
Sobre estos interrogantes circula la nueva película protagonizada por Darín, en uno de los picos de su carrera. En la historia se llama Julián y es un actor argentino que vive en Madrid, donde es bastante reconocido. Tiene barba, muchas canas y un aspecto juvenil; está separado y tiene un hijo estudiando en Amsterdam, al que hace bastante no ve.

Luego de años sin verse, Tomás (Javier Cámara), radicado en Canadá, viaja a España para acompañarlo y convencerlo de que retome un tratamiento médico sin garantías a pedido de la prima de Julián, Paula (Dolores Fonzi).
La película empieza y termina con este amigo yendo de Canadá a Madrid y viceversa. Abarca solamente cuatro días, que es el tiempo que durará esa visita al amigo. Ese breve plazo temporal colma de intensidad la breve anécdota y sostiene una película íntima y confesional, concentrada en dos personajes y el perro del título.

Cine minimalista, que explota al máximo tiempos, miradas y pausas. Es confortante que la película no predica ni baja línea. Construye su relato alrededor de la enfermedad sin descargar golpes bajos, siempre ligado a la despedida como eje narrativo.
Las distintas escenas y personajes le sirven al realizador para ejemplificar los puntos de vista y las situaciones vivenciales que ocurren con el entorno, cuando alguien cercano va a morir.
No hacen falta grandes discursos, reiteradas palabras, sino unos grandes actores y un director que deja a las emociones que fluyan en la escena. La fotografía y la música van de la mano con la humanidad del guión que, incluso con su elevada cuota de misoginia y misantropía, no deja de ser una tragicomedia con humor liberador para describir la despedida de un amigo, aprovechando a exponer que, en nuestra sociedad, ni la muerte escapa de las leyes de mercado y se puede elegir el ataúd o la urna, el modelo y la parcela, recibiendo los distintos presupuestos por e-mail.
Porque el director jamás renuncia a provocarnos una sonrisa y las acciones fluyen y emocionan de una manera tan natural que olvidamos la representación. Tal vez porque ante todo “Truman” es una película sobre los afectos y la comprensión. Y también sobre la aceptación del otro tal cual es y de las jugarretas inevitables del destino, al que se puede ladrar o cascotear con sonriente estoicismo.
[Leer más +]
32 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
La persecución
La persecución (2014)
  • 4.4
    1,374
  • Estados Unidos Jean-Baptiste Léonetti
  • Michael Douglas, Jeremy Irvine, Patricia Bethune, Ronny Cox, ...
6
Poderoso caballero es don Dinero
Los paisajes y personajes de "Beyond the reach", tienen muchas similitudes con "No es país para los débiles" de los hermanos Coen: una atmósfera crepuscularmente decadente, poblados al borde de la extinción en medio del desierto, sheriff envejecidos, impotentes y desencantados. También la situación de los jóvenes que emigran para estudiar y buscar otros horizontes o los que eligen quedarse a sobrevivir con el oficio de baqueano y cazador, en permanente duelo con la hostilidad del terreno. El joven Ben (Jeremy Irvine) es de estos últimos y precisamente el film se inicia cuando despierta de una pesadilla en la que corre, escapando de algo. Lo primero que percibimos es ese jadeo traspasado de cansancio y adrenalina; luego suena el teléfono con el pedido de su jefe, porque se ha presentado un nuevo trabajo que promete ser bien pago: guiar en el desierto a un cazador adinerado que busca distraerse de sus negocios internacionales persiguiendo ganado silvestre.
-¿Osos o venados?, pregunta Ben rutinariamente, al iniciar la entrevista con su flamante cliente y el otro contesta -cimarrón... (justo la especie más escasa y protegida, la más autóctona). Entonces, el joven le pide las autorizaciones pertinentes, pero un cruce de miradas con su jefe le basta para inducir que previamente ya han acordado allanar todo tipo de dificultades legales.
No del todo convencido y bastante contrariado, el joven Ben sube a la poderosa camioneta de seis ruedas quipada como un hotel cinco estrellas y cargada de municiones para el poderoso rifle de Madec, el personaje encarnado por Michael Douglas. A poco de andar, un suceso inesperado, aunque provocado por la incontinencia del precipitado cazador, imprime un giro de sucesos que tuercen lo que había comenzado como una costosa y caprichosa distracción para convertirlo en un despiadado y desigual enfrentamiento de gato y ratón.

Esta es una película donde el espectacular paisaje del desierto tiene un enorme protagonismo, con valiosos antecedentes en la historia del cine, que ha sabido registrar tanto su inhospitalidad como sus posibilidades infinitas. En este punto, difícilmente uno puede dejar de pensar en los westerns de John Ford, con su homenaje al desierto americano, la quintaesencia del lejano Oeste.
Léonetti es consciente de esa marca registrada en los orígenes y aunque por momentos no muestra gran experiencia respecto de dónde colocar la cámara (la escena donde el joven se esconde tras la camioneta, no tiene mucha coherencia espacial); en general, cada plano rinde un homenaje a ese legendario paisaje tan propicio para la aventura.
Michael Douglas, el veterano actor y productor, hace una caricatura esperpéntica de uno de sus personajes más famosos, el Gordon Gekko de Wall Street, agregando sadismo y crueldad al perfil de millonario obsesionado con su poder de dominación. El cazador inescrupuloso que en plena cacería se hace un tiempo para seguir con su teléfono satelital complicadas negociaciones internacionales. Su cínica frialdad y permanente malhumor lo definen como un villano plano despojado de toda ética rechazada por su culto al capitalismo salvaje de sus negocios. Madec es capaz de alternar un acuerdo pendiente con los chinos, mientras persigue a su presa humana como si fuera un animal. Su accionar es reiterativo, cuando no puede sobornar, busca destruir con todo su arsenal a mano en un circulo que estira la anécdota minimalista de una persecución implacable, donde el joven actor Jeremy Irvine se limita a esquivar cómo puede los embates. Construidos a pura contraposición, Ben y Madec se internan en las profundidades del desierto reviviendo la lucha de David y Goliat, en un enfrentamiento que resulta entretenido, con pequeños y breves destellos en que suceden cosas interesantes.
[Leer más +]
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El espejo de los otros
El espejo de los otros (2015)
  • 5.8
    267
  • Argentina Marcos Carnevale
  • Norma Aleandro, Graciela Borges, Leticia Bredice, Alfredo Casero, ...
6
La canción es la misma
:

El opus 8 de Carnevale es una curiosa película coral compuesta de cuatro pequeños relatos, que sólo tienen en común el espacio convocante: un restaurante de acceso restringidísimo por donde van pasando clientes adinerados pero infelices. Atendido por dos misteriosos hermanos, interpretados por Graciela Borges y Pepe Cibrián, que observan los sentimientos y reacciones de los comensales, como los dioses homéricos o como un Gran Hermano contemporáneo.

El espacio (simbólico o no, según la lectura posible) queda en un barrio antiguo de Buenos Aires, disimulado detrás de una fachada anodina, emplazado sobre las ruinas de una antigua catedral con vitrales que replican la pintura de La última cena. Un lugar a cielo abierto pero con un pequeño escenario y músicos que amenizan frente a los exclusivos comensales que ocupan todas las noches una única y lujosa mesa, por donde desfila una fauna de delincuentes de guante blanco, ex enamorados desencontrados y otros seres furiosa o mansamente desesperados.

La espectacularidad del lugar y el nutrido elenco, que alcanzaría para mucho más de una película, reclaman un guion que paradójicamente pocas veces está a la altura en su evidente pretenciosidad. En la mayor parte de los relatos no funciona el tempo ni el lenguaje cinematográficos. Salvo en las dos historias finales (la de las tres amigas y la de los hermanos, que envuelve a los otros episodios con un desenlace sorprendente), aunque nada evita que los personajes caigan en estereotipos y en diálogos reiterativos, que van opacando el contenido, sin aprovechar los megarecursos de que se dispone.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El clan
El clan (2015)
  • 6.7
    9,790
  • Argentina Pablo Trapero
  • Guillermo Francella, Peter Lanzani, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, ...
8
El diablo sabe por diablo
Dicen que la mejor estrategia del diablo es hacer creer que no existe, como ocurrió con el clan Puccio y su monstruoso jefe disfrazado de cordero. Esa respetable apariencia que encierra el mal, es uno de los aspectos más interesantes de la historia que cuenta la nueva película de uno de los mejores realizadores del actual cine nacional.

Filmada con un pulso clásico y sobrio, “El clan” es un film comercial y al mismo tiempo profundo. Con una gran producción en todos los niveles, además de excelentes actuaciones que devuelven al cine argentino la posibilidad de acercarse a hechos verídicos y trágicos, de una manera inteligente, sin excluir la fascinación del espectáculo.

Todo film de Trapero transita por momentos de fuerte realismo e impronta documental, entonces -por su propia naturaleza- la trama (un resonante hecho policial en la época bisagra en la Argentina de los años ochenta, se presenta inmejorable para el director de “Mundo grúa”, “El bonaerense”, “Leonera”, “Carancho” y “Elefante Blanco”, quien ratifica su solidez narrativa con esta reconstrucción de la sórdida historia de los respetables vecinos de un barrio tradicional que llevaban una doble vida impensada para sus allegados. Precisamente, la confianza que despertaba esta familia fue lo que les permitió marcar a muchos conocidos adinerados entre el final de la dictadura militar y los primeros años de la democracia.

El film expone el momento histórico para ubicar temporalmente, y coloca la lupa sobre la doble condición de este grupo que en microescala demostró funcionar como la dictadura, con un permanente mecanismo de negación acerca de los males propios y una externa demostración de virtudes y religiosidades. La doble faz entre la afectividad familiar y la oscuridad criminal es lo más perturbador a la hora de mostrar cómo funcionaba la familia dentro de las paredes de su residencia, mientras en el sótano o en el baño tenían a las víctimas secuestradas. La película muestra hasta qué punto era coherente la conducta esquizofrénica de todos. Por acción u omisión. La vida cotidiana coexistía con el horror de los secuestros pero sin conectarse, como el que pone alta la radio para no escuchar o mira hacia otro lado para no ver, porque ésa era la consigna que bajaba desde la autoridad del padre-patrón interpretado magníficamente por Francella que compone un psicópata de dos caras, esgrimiendo una autoridad incuestionable. El frío manipulador coexiste con el pater familias que colabora en las tareas domésticas y escolares y después redacta notas extorsivas en la soledad de su escritorio, donde luce su diploma universitario de contador.
La música cumple un rol importante dentro del film. Al contrario de lo habitual, la banda sonora no intensifica sino que suaviza la tensión. Canciones ochentistas de Virus, Seru Girán o David Lee Roth, a la vez que estilizan el relato, lo vuelven menos denso y claustrofóbico. Al respecto, la escena en que el personaje del joven Lanzani (revelación actoral) echa mano a un respirador de buzo, sintetiza la textual falta de aire ant, a permanente presión paterna, porque la película descarga en Arquímedes toda la fuerza del mal y muestra a su entorno más bien victimizado, empezando por su hijo Alejandro, mucho más ambiguo entre lo corrupto y lo corruptible.

La película tiene un innegable profesionalismo en todos los rubros, aunque recién cerca del final alcanza su mejor ritmo. Nos comparte la perturbación ante esa extraña mezcla de familia falsamente ejemplar y su siniestra mezcla de fama, respetabilidad, dinero, deshumanización y delincuencia. Múltiples capas del relato que no siempre funcionan con la misma fluidez pero que igualmente con una dimensión que va más allá del simple policial y trasciende la mera animación de un recorte periodístico de aquellos años de transición. Trapero vincula, expone, saca a la luz datos desconocidos para las nuevas generaciones y para ser rememorados por quienes atravesaron tiempos más oscuros.
[Leer más +]
46 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paulina
Paulina (2015)
  • 6.2
    2,461
  • Argentina Santiago Mitre
  • Dolores Fonzi, Óscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, ...
7
Contra la corriente
La flamante remake del clásico de Daniel Tinayre , realizado en 1960, justifica la actualización de su propuesta, que incorpora la actualidad de su propio tiempo y a su vez interpela hasta qué punto nos hemos desacostumbrado a los dilemas éticos y su consecuente dialéctica para defender ideas y consecuencias.

La película arranca con un largo plano secuencia que registra una descarnada discusión que enfrenta dos puntos de vista opuestos. El relato abre con un áspero diálogo entre la joven Paulina (Fonzi), recién recibida de abogada, y su padre, un juez de notoria trayectoria (Oscar Martínez) que espera de ella la continuación de una carrera en el ámbito del derecho, donde se le abren todas las puertas. Sin embargo, la joven ya tiene una decisión tomada al respecto: abandonar su especialización y regresar a Misiones, su tierra natal, para integrarse en un proyecto docente con jóvenes estudiantes de zonas marginales. Su padre se opone a esta decisión, pero Paulina decide seguir adelante.
Ya en zona semirrural, con los aserraderos que permanentemente reciben árboles extraídos de una selva cada vez menos verde, Paulina y sus ideales chocan con la realidad: la diferencia de idioma y de clase social son apenas el inicio de una tarea ardua que se complicará cuando un grupo de jóvenes jornaleros la confunden con una prostituta y es víctima de una emboscada y agresión sexual.

La película de Mitre toca puntos sensibles por el trasfondo del tema abarcado que no ocupa el primer plano pero cuenta y mucho. Santiago Mitre realiza un juego de temporalidades que también estaban en la película original: interrumpir y volver sobre el tiempo narrado, con el fin de retomar el hecho conflictivo desde diferentes ángulos. Este recurso refleja la complejidad del caso y permite diferenciar móviles y motivaciones.
La nueva versión se hace eco de los debates políticos contemporáneos y las distintas reacciones ante un hecho de violencia de género, con su posterior reclamo de justicia, generando posiciones encontradas. Al respecto, el film opera contra la idea de venganza que tan opuestamente canaliza otro film argentino reciente como Relatos Salvajes.

Es que “La patota” no sólo es una película política sino también una propuesta desconcertante, que puede dejar perplejo al espectador a la luz del irritado sentimiento social del ojo por ojo y diente por diente.

El planteo central es ante todo un conflicto ético, distante por igual del puro misticismo y del melodrama. La película se torna cada vez más inquietante y desafiante de la mano de su protagonista.

Plantea las ansias de cambio social, poniendo el cuerpo y la voluntad transformadora. Del otro lado, se acentúan las normas que conservan y legitiman. En la diferencia de posturas ideológicas se centra el relato. Cuando la heroína se convierte en víctima, como lo remarca su padre juez, todos esperan una justicia equiparada al castigo.
Sabemos que Paulina no cree en la justicia institucionalizada, que desconfía de su capacidad, porque “no busca la verdad sino culpables” -afirma- y en la expectativa acerca de si su convicción permanecerá irreductible, se sostiene el suspenso.

Con un tema sólido, buenas actuaciones y una estética que llena los ojos de buen cine, “La patota” se mira sin respiro hasta desembocar en un largo plano final memorable y sin palabras, que refuerza ese punto de vista que avanza de frente y nos enfrenta, con la fuerza de las convicciones.
[Leer más +]
31 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
El acto en cuestión
El acto en cuestión (1993)
  • 7.4
    138
  • Argentina Alejandro Agresti
  • Carlos Roffé, Sergio Poves Campos, Lorenzo Quinteros, Mirta Busnelli, ...
8
El manipulador de Ilusiones
Esta película de Agresti, tanto por su contenido como por los avatares que precedieron a su postergado estreno, cabe perfectamente en el siempre cuestionable grupo etiquetado como obra maestra. También le cabe lo de película de culto y cine maldito, denominaciones que generalmente van de la mano con el desentendimiento del público que suele dar la espalda a las historias no convencionales. “E acto en cuestión”,que se estrena 22 años después de haber sido filmada, con actores argentinos pero con sello holandés, suma a sus contrariedades legales y de todo tipo, el hecho de que su protagonista principal, el actor Carlos Roffé, falleció hace ya una década. Exhibida en ocasiones especiales en su país y en los prestigiosos festivales de Sitges y Cannes, finalmente después de tantos años acaba de llegar a nuestra ciudad, creando desconcierto, rechazo o admiración por partes iguales.
Rodado en blanco y negro, el opus 7 del director es un cóctel que en primer lugar homenajea a la historia del cine y a su personaje, al que trata con cariño y nostalgia, aunque no se lo merezca. Combina la magia del circo con la literatura y la inconfudible picardía criolla. Es para tomarla con admiración y un humor pesimista, como espejo del que también destila el film, a medida que despliega un truco tras otro.

"El acto en cuestión" es la biografia imaginaria de un lumpen porteño que, como el protagonista de la novela de Arlt, “El Juguete rabioso”, roba libros y los disfruta, a medio camino entre la delincuencia y la megalomanía. Así conocemos a Miguel Quiroga, desocupado ingenioso que vive, mantenido por su mujer, en una pensión laberíntica. Su afición es hurtar un libro por día, en librerías de viejo y leerlos en una sola noche. Hasta que cae entre sus manos un manual de magia donde encuentra un truco para hacer desaparecer y aparecer. Ese es el pasaporte a la fama. El flamante mago autodicacta busca la ayuda del dueño de un circo que, en rol de interesado manager le propondrá atravesar el océano para difundir la maravillosa experiencia, que llegará a despertar el interés del mismísimo Hitler.
Pero la magia no siempre funciona: hay un niño bulgaro al que le lleva dos años su reaparición y algo similar pasa con la torre emblemática de París, que todos sienten desaparecer, menos la francesita, una mujer de la que el mago se enamora y a la cual, en consecuencia, encadena en un amor asfixiante y posesivo. La película no deja de aludir a otras formas de desaparición, pero esa lectura política no es el centro de la fábula narrada sino que lo es la interpelación del mito tan argentino del don nadie que apelando a algunas mentirillas llega a tener fama pero vendiendo en el camino su alma al diablo. La parábola que describe “El acto en cuestión” se parece a tantas letras del tango malevo que narran el devenir de ida y vuelta del chanta argentino: el vende-humo. Aunque también, y a la par, funciona la irónica identificación entre la figura del mago y el rol de un director de cine.

Durante buena parte del metraje, el film describe un recorrido ascendente del protagonista, hasta que -luego de la mitad- el periplo se torna cada vez más oscuro. Se profundiza la ambición de que nada se le resista, a pesar de que él mismo proviene de un truco robado. La película da varios giros -incluso del punto de vista-. Uno es pasar del libro ensalzado (la teoría) , al libro superado por la praxis. El manipulador de ilusiones comprende hasta qué punto estamos confundidos con la realidad, cuando regresa con más locura que gloria a su lugar de origen y busca el reencuentro de su amigo (Lorenzo Quinteros, que tiene una clínica de muñecas (oficio desaparecido pero que en la época reconstruida era habitual). Allí, entre maquetas, juguetes y marionetas se permite desplegar la parte más irónicamente filosófica de la película, donde resuenan las reflexiones sobre creadores y creaturas. Se evidencia libertad genuina en esta obra sincrética de lo universal y lo local que duda hasta de sí misma. Literalmente, muchas escenas se filman entre humo, con esa atmósfera nubosa que le da la irrealidad de un sueño, que aparece y desaparece imprevistamente, incluso como la magia del cine (la gran protagonista) que concluye cuando se desvanece la oscuridad de la sala.
[Leer más +]
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Abzurdah
Abzurdah (2015)
  • 5.1
    702
  • Argentina Daniela Goggi
  • Eugenia Suárez, Esteban Lamothe, Gloria Carrá, Rafael Spregelburd, ...
6
Las antípodas del cielo
“Abzurdah” est un fenómeno híbrido, interrelacionado con lo sociológico y lo psicológico, que trasciende al cine. Para los que no lo saben, su guión proviene de un best-seller argentino del 2006, muy seguido por adolescentes, las que ahora también agotan funciones en todas las salas cinematográficas del país. Tanto el libro como la película insisten, desde un principio, en que no se trata de una guía para ser anoréxica o de cómo dejar de serlo, sino más bien de una historia de amor y de dolor, desde el punto de vista de una adolescente. Sin embargo, el abordaje de la bulimia y la anorexia, cualquiera sea el soporte utilizado, no escapa a generar
opiniones encontradas, mientras en el mundo aumentan las campañas de prevención de trastornos alimentarios pero también -y con una magnitud incluso más grande- la cantidad de jóvenes que los padecen.
La historia refleja el devenir de una chica de 17 años que, a fines de los noventa, conoce por chat a un muchacho bastante mayor que ella, con el que inicia una pasión enfermiza. Paradójica pero acertadamente el film mantiene un tono lejos de la turbiedad, luminoso, mostrando la relación con una cuota de inocencia propia del carácter iniciático de la experiencia. Pero cuando el idilio se rompe, la joven empieza un proceso de obsesión que devendrá en comportamientos patológicos y peligrosos, con una serie de trastornos alimentarios de los que por momentos hasta parece sentirse orgullosa.
El libro y la película son un recorrido hacia las antípodas del cielo y luego un sorpresivo salto hacia una mejoría sin muchas explicaciones. Una salida del infierno que no está clara. La obra no es una guía para encontrar la luz y puede resultar inconveniente para chicas que aún no tengan una personalidad definida y mucho menos para chicas con autoestima baja que lo pueden tomar como una guía para autodestruirse, porque no están claros los límites entre el padecer y el goce.
Hablando de cine y de literatura, nos encontramos con una adolescente que también como en “Tuya” o “El hombre de al lado” pertenecen a familias acomodadas, rodeadas de confort y contenidas por sus padres que vigilan según sus propios cánones pero no conocen el de sus hijas. “Abzurdah” muestra el progresivo deterioro de su protagonista sin jamás juzgarla, limitándose a retratar su accionar degenerativo, sin justificarlo ni condenarlo.

Así como el libro tiene un vocabulario que los adolescentes pueden comprender, cinematográficamente también se busca claridad, explicitud aun de lo oscuro o volviéndolo menos oscuro al exhibirlo. Con una narración sin respiro, bien hilvanada, que sabe mantener el interés del espectador y no invierte en las escenas más tiempo del necesario. Aunque es evidente una construcción muy acelerada y un final demasiado abrupto, con una intensidad menor a la exhibida hasta entonces. Este quiebre coincide con los entrecruzamientos entre la historia y la divulgación, como lo demuestran los datos finales sobre los alcances del trastorno alimentario que aportan una pátina de moraleja con tono de autocrítica.
En general, se advierte la decisión de hacer una película respetuosa con la dureza de la novela y la elección de Eugenia Suárez en ese sentido es ideal, ya que se trata de una actriz con llegada masiva, que demuestra estar a la altura de las circunstancias en un rol intensamente dramático.
“Abzurdah”, pese a sus pretensiones comerciales y su protagonista de fama televisiva, nunca cede a la tentación de volverse fácil o sencillo. Filmada con sobriedad y cuidada elegancia, con un elenco que en general no desentona, la película propone un acercamiento sincero y frontal al mundo del caos adolescente. Esa honestidad de evitar concesiones que podían haberla vuelto más comercial o atractiva a costa de distorsionar su “verdad” es lo que la convierte en una más que digna propuesta.
[Leer más +]
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil