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Críticas de Luis Guillermo Cardona
Críticas ordenadas por:
La tierra del orgullo
La tierra del orgullo (1956)
  • 5.4
    72
  • Estados Unidos Jesse Hibbs
  • Audie Murphy, Anne Bancroft, Pat Crowley, Charles Drake, ...
8
“Trata a los demás como te gustaría que te traten a ti”
El nombre y la figura de John Clum (representado por los más variopintos actores), es posible encontrarlos en numerosas películas western entre las que podríamos citar: “Gunfight at the O.K. Corral” (1957), “Hour of the Gun” (1967), “Tombstone” (1993), y “Wyatt Earp” (1994), entre otras. Anterior a estas -donde apenas fue un personaje secundario-, John Clum fue la figura central de <<LA TIERRA DEL ORGULLO>>, donde se nos cuenta qué fue lo que hizo para permanecer en la memoria de tanta gente que le conoce.

Clum (1851-1932), surgió en una época cuando, la Oficina de Asuntos Indígenas, era una torta que se repartían los políticos y los comandantes militares, quienes competían por administrar su presupuesto, el cual desviaban hacia sus propios bolsillos sin importarles las muchas hambrunas que, a consecuencia de esto, tenían que sufrir los indígenas que habitaban en las reservas. También era común que los militares (o los civiles con la venia de ellos), torturaran, o asesinaran, a uno o varios indios, simplemente por “deporte”.

El 14 de diciembre de 1872, el presidente Ulises S. Grant, había establecido La Reserva de San Carlos para el pueblo Apache… y después de una investigación en la que se desvelaron los abusos políticos y militares que allí se cometían, decidió otorgar a los grupos religiosos protestantes el manejo administrativo de las reservas indias. Fue así, como la Iglesia Reformista Holandesa se conectó con John Clum, un intelectual newyorkino que recibía los servicios religiosos en esa misma iglesia.

Clum, sabía de las malas experiencias que habían tenido otros agentes civiles enviados a La Reserva de San Carlos, sin embargo, aceptó el cargo de procurador, y el 26 de febrero de 1874, llegó ante el pueblo apache dispuesto a cumplir con su misión.

Lo que logró hacer, es lo que va a contarnos el director, Jesse Hibbs, a quien ya conocíamos como responsable del filme, “To Hell and Back” (1955), en el que se cuenta la verdadera historia de Audie Murphy como héroe de guerra. La historia parte de la biografía que, Woodworth Clum, escribiera sobre su padre, y del guion se ocuparon Gil Doud y Jack Sher, agregando -con mucho acierto- el triángulo amoroso entre Clum, Mary (su prometida) y Tianay, su asistente india.

La trama contiene suficientes matices para no resultar empalagosa; los aciertos y desaciertos brillan en ambos bandos; y un buen reparto encabezado por Murphy, y secundado por Anne Bancroft, Robert Warwick y Jay Silverheels, entre otros, logra consolidar una historia bien contada y con un objetivo proindígenas digno de aplaudir, pues, se hizo en un tiempo cuando el fuerte de las producciones de Hollywood tergiversaban la historia y el exterminio de indios se aplaudía con excesiva frecuencia… ¡y así no debe ser!

Título para Latinoamérica: GRANDEZA INDIA
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El sexto día
El sexto día (2000)
  • 4.8
    15,508
  • Estados Unidos Roger Spottiswoode
  • Arnold Schwarzenegger, Robert Duvall, Michael Rapaport, Wendy Crewson, ...
7
Dios los crea… y ellos se autodestruyen
El Delirio de Grandeza, es una enfermedad que comienza como un afán de superación, en principio normal, sobre todo si la persona tiene cierto tipo de complejos: inconformidad con su aspecto físico (escasos atractivos, baja estatura, color de la piel…) o sensación frustrante de vacío y/o discriminación… pero, a medida que la persona siente que, el conocimiento que adquiere y la práctica favorable, elevan su estatus y su respetabilidad, esta sensación de posicionamiento se puede convertir en delirio cuando la persona comienza a creer que, ahora, vale mucho más que aquellos que antes lo superaban y quiere aprovecharse de esto para humillarlos o para atacarlos. De paso, seguirá sirviéndose de la información, del conocimiento, y de los poderes que va adquiriendo, para seguir reafirmándose en esa posición que cada vez será más ambiciosa y, en este nivel de su proceso, el individuo puede caer fácilmente en acciones ilegales (o incluso criminales), pues, se siente ya tan superior, que está seguro de que ¡cualquier cosa puede hacerla de manera totalmente impune! Para su desgracia, sus adeptos -aquellos a quienes él favorece pensando, únicamente, en que le sirvan- se encargarán de endiosarlo con sus adulaciones -pensando, únicamente, en conservar su puesto-, y lo repetirán tanto… que, el amo, terminará creyéndolo y esto aumentará, día a día, sus salidas improcedentes alentadas por la prepotencia. Desde entonces, el nuevo ídolo se siente ya un DIOSECITO… y muchos de sus borregos también lo creerán y estarán dispuestos a defenderlo con su vida.

Pero, “Dios, el Señor, formó al hombre de la tierra misma y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre comenzó a vivir” (Génesis, 2,7), y aunque el diosecito lo haya olvidado, su estructura es de barro, y ha de llegar el día en que habrá de resquebrajarse. Y si lo que ha hecho a la humanidad lo desaprueba Dios… su final estará manchado de deshonor, de vergüenza y de desgracia. Amén.

<<EL SEXTO DÍA>>, también nos da cuenta de otro diosecito, surgido, éste, del polémico cuento de la clonación, el cual quiere arrogarse el derecho de ser, él, el que decida quién vive y quién muere. Se parte de un bien documentado guion de, Cormac y Marianne Wibberley, pero, el director Roger Spottiswoode, saca un valioso espacio para los apuntes jocosos y las aventuras más inverosímiles, pues, antes que nada, pretende que el filme divierta y que, de ñapa, por ahí funcione el alegato contra la prepotencia. Por esta razón, al filme hay que verlo un poco más allá de su superficie… y pienso que tiene más tela para cortar que ciertos títulos que posan de intelectuales.

Arnold Schwarzenegger, “tan buen actor” como John Wayne, consigue -favor de los guionistas-, resultar encantador cuando juega al buenazo, y ahora creo, definitivamente, que su vis cómica es más atractiva que cuando decide ostentar sus exorbitantes músculos. Tony Goldwyn -con un cierto aire a alguien que conozco-, luce muy bien, y mejor como actor, haciendo de Michael Drucker, el nuevo diosecito que recicla humanos como fabricando jamones… y por ahí anda, Robert Duvall, representando a otro de esos científicos que pasaron muchos años en la universidad ¡para servirle luego al diablo!

Sí, con todo y sus clisés, <<EL SEXTO DÍA>>, es una película interesante… ¡y muy entretenida!
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El empleo
El empleo (1961)
  • 7.7
    1,317
  • Italia Ermanno Olmi
  • Sandro Panzeri, Loredana Detto, Tullio Kezich, Mara Revel
9
Una atracción inolvidable
Mientras veía las primeras imágenes de, <<EL EMPLEO>>, me sentí momentáneamente transportado a un instante de la adolescencia cuando, al tener mi primer empleo en una cadena de almacenes, también estuve fascinado con una muchacha que trabajaba en una sección enfrente mío. En principio, me atraía con sus coquetos y achinados ojos negros, su comportamiento de niña traviesa… y sobre todo, porque tenía una sonrisa que te hacía sentir que, la mujer, es el ser más preciado sobre la tierra. Por ella sentí celos, porque era muy juguetona con un compañero de su misma sección… y porque, además, supe que tenía un novio, de esos ¡capaces de casarse!, que cada tanto la recogía en su lujoso auto. Contra todo, y atraída por los poemas que, entonces, escribía y recitaba, logré que entre ella y yo hubiese un pequeño flirt… pero pudo más… ¡qué sé yo!, lo cierto es que, al final, quedé con las manos vacías.

¡Esta película se asemeja tanto a cosas que he vivido!... y cuando miraba ese rostro dulce y fascinante de Antonietta, me ponía en el lugar de Domenico Cantoni, sintiendo lo mismo que él cuando se esmeraba por verla… y ¡la maldita fiesta de fin de año, no se imaginan cuánto me introduje en ella!… hasta creo que, ni el mismo chico, fue capaz de sentir lo que yo sufrí en esos momentos.

Al director, Ermanno Olmi, no le fue difícil lograr ese clima de romanticismo excelso, pues, él mismo se sintió tan atraído por su adorable actriz, Loredana Detto, que terminó cortejándola… y, el 28 de febrero de 1963, se casaría con ella. Tuvieron tres guapos hijos y vivieron juntos hasta la muerte del director, el 5 de mayo de 2018.

<<EL EMPLEO>>, conserva ese tinte neorrealista de los mejores años de posguerra: Con actores naturales; con ese blanco y negro que se asocia con recuerdo; y para la escenografía, Olmi se sirvió de una factoría donde trató la explotación y la deshumanización de la clase obrera con el mayor recato, pero sin perder el horizonte. Por su estilo romántico-social, rememoré también el maravilloso filme de Pál Fejös, titulado, “Soledad” (Lonesome, 1928).

El argumento nos habla de una Italia en crisis económica, lo cual obliga al joven, Domenico Cantoni -quien apenas ha terminado sus estudios secundarios-, a conseguir empleo para facilitar que su hermano menor pueda hacer su parte. La alta demanda de puestos de trabajo, permite a los empresarios darse el lujo de escoger con lupa, y el chico entra en el mecánico juego con la suerte de que, la presencia de Antonietta Masetti, hace que el ambiente -para él en particular-, sea muy estimulante.

Los primeros 50 minutos del filme producen embeleso; después, hay un pequeño bajón al distraer unos cuantos minutos la historia central… pero, cuando llega el momento de la fiesta, el nivel dramático sube muy alto y nuestro corazón probablemente se acelere.

Olmi, uno de esos hombres que siempre fueron buenos y quien fue capaz de poner los pies en tierra en casi toda su filmografía, sintió –por lo que vivía- que las cosas tenían que terminar como él lo decidió finalmente… y yo puedo dar fe -quizás ustedes también- de que hubo momentos en nuestra vida que, por muy diversas razones -entre ellas, la pobreza- tuvieron un corto vuelo… pero, contra todo, ¡jamás conseguiremos olvidarlos!
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Loin du Vietnam
Loin du Vietnam (1967)
  • 7.4
    284
  • Francia Claude Lelouch, Agnès Varda, ...
  • Documentary, Anne Bellec, Karen Blanguernon, Bernard Fresson, ...
8
“Todo lo que es justo y verdadero terminará por triunfar”
Pocas guerras han dejado tanta huella en la humanidad como la Guerra contra el Vietnam. Primero, porque fue un conflicto bastante desigual que comenzó con Francia, una nación rica muy bien armada, y luego quedó en manos de los Estados Unidos de Norteamérica, la primera potencia del mundo que, con su inmenso armamentismo, parecía capaz de aplastar a quien se le diera la gana. Pero, el aguerrido pueblo vietnamita demostró que, si a una fuerza descomunal se antepone una indeclinable resistencia, la opción de vencer está bastante potenciada, y también dejó sentado para la historia que, con una Guerra de Guerrillas bien consolidada, se tiene una alta ventaja sobre el enemigo porque éste no domina el terreno.

EE.UU., tenía el poder técnico y económico para dominar la guerra, pero, a una nación pobre como Vietnam, le bastó tener Resistencia, Táctica y Estrategia, para contener el poder de las miles y miles de toneladas de bombas que les arrojaron con el firme propósito de exterminarlos… y ese es un incontrovertible hecho histórico que dejó plantado un valiosísimo precedente. Y también queda entendido -como bien lo dice Fidel Castro- que, “la lucha armada no es el camino que han escogido los revolucionarios sino que es el camino que, los opresores, les han impuesto a los pueblos”.

Hacia 1967, muchas voces en el mundo entero -incluso en los propios EE.UU.-, se habían pronunciado contra la cruenta agresión que se venía causando al pueblo vietnamita y, en Europa, se reunieron siete directores de cine: Alain Resnais, Joris Ivens, Jean-Luc Godard, Chris Marker, Agnès Varda, Claude Lelouch y William Klein, quienes, decidiendo que la idea de autoría perdiera toda autoridad, juntaron una serie de materiales rodados por cada uno, y aunque se conserva la forma de segmentos, no se dice quien hizo tal o cual parte… aunque ya mucho de ello se sabe, incluso que, el segmento de Agnés Varda, se excluyó del montaje final por considerarlo muy ajeno a la estructura general que, finalmente, se dio al documental; sin embargo, el crédito se le conservó.

Lo logrado por estos cineastas -con mayores y menores aciertos como suele ocurrir en los colectivos-, deja muy bien plasmado, en definitiva, lo que se fraguó… lo que se argumentó de lado y lado entre los sectores en conflicto… y la manera como, cada quien, enfrentó su particular tarea para ofrecerle a la historia humana una de las más infames guerras que haya podido concebir la mente humana.

Los materiales incluidos son, casi todos, documentales filmados en Vietnam o en las calles estadounidenses, excepto el segmento de Jean-Luc Godard donde, en un tono personal y muy sincero, él hace referencia al rechazo que recibió de las autoridades vietnamitas para viajar allí; y otro segmento -al parecer de Lelouch-, donde el actor, Bernard Bresson, ante una bella muchacha (Karen Blanguernon), habla de la guerra con el corazón partido.

Durante el estreno, el 19 de septiembre de 1967, de este valioso documental, la intolerancia de la extrema derecha quedó de nuevo al descubierto, al atacar y destruir parte las instalaciones de la sala Kinopanorama donde se exhibía, y de paso, golpear al gerente por haber permitido dicha proyección. Como suele ocurrir, pesan más los prejuicios y el fanatismo, que el conocimiento objetivo de aquello a lo que se censura.

<<LEJOS DE VIETNAM>>, es un material muy representativo… y de nuevo se demuestra que, “Todo lo que es justo y verdadero terminará por triunfar”.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La golfa
La golfa (1931)
  • 7.3
    774
  • Francia Jean Renoir
  • Michel Simon, Janie Marèse, Georges Flamant, Roger Gaillard, ...
8
Puede que el castigo no sea por lo que No hiciste ahora... sino por las muchas cosas que Sí hiciste antes
Licenciado en Artes en el Colegio Stanislas de París, Georges de la Fouchardière (1874-1946), sacó tiempo, después, para graduarse en Altos Estudios Comerciales, y esto le serviría para trabajar en un banco estatal de donde extrajo experiencias que luego se verían plasmadas en algunas de sus novelas. Pero, dispuesto a no estancarse en su, para él, poco estimada labor burocrática, se lanzó como cronista y trabajó en periódicos como La Liberté, L'Œuvre y Le Canard Enchaîné, donde pudo desfogar sus convicciones anarquistas.

Poseedor de un cáustico, y muy negro, sentido del humor, al tiempo que podía recrear personajes con características psicológicas admirablemente definidas, las novelas que comenzó a publicar Fouchardière (La Machine à Galoper, Le Crime du Bouif, La Grande Rafle…) fueron un éxito de librerías y sus certeras sátiras comenzaron a hacer historia.

También en la dramaturgia y en el género policial, este escritor francés fue muy afortunado y, en 1929, publicaría la novela con la que sería reconocido internacionalmente: “La Chienne” (La Perra). El drama de ese apocado cajero de una mercería que, en los ratos libres, se dedica a pintar sin mucha fe en lo que hace y cuya esposa lo domina mientras sus compañeros de trabajo se mofan de él, despertará muy especiales sensaciones cuando, el hombrecillo, conoce a una prostituta que, impulsada por su proxeneta, se anima a explotarlo.

Pero, pronto veremos que, el bagaje intelectual del reservado, Maurice Legrand, le sirve, en ciertos momentos, para tener especiales ocurrencias… y la trama adquiere interesantísimos rumbos que nos atraparán irremisiblemente. Muchas cosas van a quedar seriamente plantadas: La necia creencia de que timidez es igual a estupidez; el impulso incontenible de ser libre cuando la represión comienza a atosigar; la veracidad absoluta del dicho que reza: “tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe”; y entre otras cosas, los terribles y muy frecuentes errores judiciales… y el indomeñable sentimiento de culpa que azota a los hombres que logran pasar “impunes” ante la justicia terrenal.

El director, Jean Renoir -quien tiene aquí su primer filme sonoro-, se encargó de la adaptación cinematográfica de la novela, y con muy buen pulso narrativo, ha logrado un filme que deja una sensible huella y que, sin duda, se ubica entre lo más valioso de su filmografía. La ambientación es casi neorrealista y el plano general y medio dominan un gran número de tomas; también hay que decir que algunos desplazamientos de cámara son bastante desafortunados y la iluminación está bien cerca de la natural… pero, la fuerza de la trama, la manera como el director pone ante el espejo a mucha gente y nos impulsa a reflexionar sobre cosas trascendentales como el carácter y la justicia social, resulta de alta valía y uno siente que, en cierto grado, esta historia ha conseguido sobrepasar nuestra epidermis.

Impecable actuación de, Michel Simon, el viejo que anhela un poco de amor y de juventud perdida. Janie Marèse, es la inefable Lucienne “Lulu” Pelletier, dispuesta a despertar sueños imposibles; y George Flamant es Dédé, el inescrupuloso y cínico explotador que va tener la sartén por el mango.

Un extraño e insólito hecho, sucedió luego de terminado el rodaje de <<LA GOLFA>>: Tan solo dos semanas después, el 14 de agosto de 1931, Flamant iba en su nuevo coche en compañía de su partenaire, Janie Marèse, por las calles de Sainte-Maxime. De repente, el inexperto conductor siente que no puede controlar el vehículo… y en el impacto, la joven de 23 años perdió su prometedora existencia. Sin poder contener su tristeza, Michel Simon, se desmayó en su funeral.

La ficción y la realidad… en ocasiones están demasiado cerca.

Título para Latinoamérica: <<LA PERRA>>
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cangaçeiro
Cangaçeiro (1953)
  • 6.6
    37
  • Brasil Lima Barreto
  • Alberto Ruschel, Marisa Prado, Milton Ribeiro, Vanja Orico, ...
8
El bandido que quería hacer una buena obra
Durante casi un siglo (desde mediados del siglo XIX hasta los años ’30 del siglo XX), en el sertón del nordeste brasilero habitaron una serie de bandas armadas que se dedicaron a azotar las grandes haciendas cometiendo robos y ultrajes a la dignidad de sus habitantes. Para el Estado eran bandoleros, pero, los miembros de estas bandas consideraban que solo estaban recuperando lo que alguna vez le fue arrebatado al pueblo… y fue así como comenzaron a hacer parte del folclor brasileño.

Los Cangaceiros, (así se les llamaba por llevar las municiones cruzadas al pecho como el cangazo que tiran los bueyes), eran, en su mayoría, hombres desterrados por un delito cometido a temprana edad o por aquellas venganzas de sangre que pasaban de generación en generación entre dos distintas familias. Los Hacendados (Fazendeiros, en portugués) los perseguían a muerte y sin tregua alguna… y así vivían como seres errantes dedicados al saqueo para poder sobrevivir; y cuando luchaban contra algún hacendado explotador y esclavista, los campesinos les ofrecían su respaldo, pues, los cangaceiros sabían cómo intimidar a los abusadores.

Virgulino Ferreira da Silva (1898-1938), apodado Lampião (Encendedor… o Incendiario), fue el más resistente jefe de estos rebeldes que combatían el latifundio y el desplazamiento forzado (casi dos décadas sin poder apresarlo o eliminarlo) y sobre él se han escrito numerosos libros en los que se pretende contar su vida y sus hazañas: Lampião o Memorias de um Soldado de Volante Vol. 1 e 2 (João Gomes de Lira); Assim morreu Lampião (Antônio Amaury Correa); Lampião, nem heroi nem bandido (Anildomá Williams Souza) y otros.

La vida de éste celebrado héroe-bandido, es la que ha inspirado la historia que escribieran Lima Barreto y Rachel de Queiroz, convirtiéndolo en el capitán Galdino Ferreira, un líder intolerante con las injusticias cometidas contra los pobres y capaz de liberar a las aves enjauladas… pero, también dispuesto a secuestrar, torturar al traidor o hacer la vista gorda ante el abuso a ciertas mujeres… y en esta aventura, será su admirado amigo, Teodoro, el que se convertirá en su mayor enemigo cuando, por haberse enamorado, decida ser desleal con sus propios compañeros.

El filme -una suerte de western (o mejor eastern) brasilero-, dirigido por Lima Barreto, tiene indudables logros visuales y un marcado compromiso con la objetividad histórica sin dejar de ser una historia de ficción; y de ñapa, nos permite acceder a los auténticos cantos de aquellos infaustos tiempos en los que se inundaron de sangre las tierras del gran Brasil. Memorable, “Mulher Rendeira” (Mujer Hilandera, 1922), compuesto por Alfredo Ricardo do Nascimento y convertido en himno por los cangaceiros. De esta célebre canción, se han hecho ya un buen número de versiones, incluidas las de Volta Seca (original), Chico César, Milton Nascimento, Elba Ramalho y Joan Baez.

<<O CANGACEIRO>>, fue uno de los primeros éxitos internacionales de Brasil y dejó sentado que, en la historia suramericana, hay muchos hechos que también se deberían contar.

Título para Latinoamérica: CANGACEIRO
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estrellas en mi corona
Estrellas en mi corona (1950)
  • 7.3
    498
  • Estados Unidos Jacques Tourneur
  • Joel McCrea, Dean Stockwell, Alan Hale, Ellen Drew, ...
7
La ciencia para tener certeza. La religión para tener esperanza
La especie humana necesita la ciencia porque, es con la investigación y el conocimiento científico como se logra la demostración y la veracidad de todo lo relacionado con la materia (composición, interrelación, transformación…); con el ser humano (psicología, desarrollo, enfermedades físicas…) y con los demás seres vivos (animales, plantas, microorganismos…). La ciencia va hasta donde puede llegar en los nexos de causa y efecto, formulando las leyes del ser de la más manera más profunda posible y siempre basada en hechos. Esto produce confianza y certeza en muchas de las cosas necesarias para la preservación de la vida, y para el ejercicio en sociedad y en contacto con el mundo.

Por otra parte, y desde tiempos muy remotos, el hombre ha presentido que, más allá de lo físico y de lo terrenal, hay otras dimensiones y otras fuerzas superiores a las humanas que, además de hacedoras de todo lo que existe en el universo, también intervienen sobre nuestro presente y futuro de acuerdo con la calidad de lo que hacemos y según la fe que depositemos en ellas. Esta suerte de sensaciones y de experiencias -muchas de ellas inexplicables científicamente hasta el día de hoy, pero, sostenibles por un número cada vez más alto de seres humanos-, ha dado origen a los llamados libros sagrados y a muchos otros de gran valía, los cuales nos hablan de otras dimensiones y poderes inimaginables; de campos energéticos que nos conectan con los demás y con todo lo que existe; y de ciertas leyes universales que tienen que ver, sobre todo, con el espíritu>conexión del hombre con el Creador=Dios.

Es en este punto donde, los científicos, se han encontrado con una pared infranqueable como colectividad, y solo a nivel individual y en grados muy diversos, pueden hablar los menos escépticos de esas otras cosas que, cada quien, consigue vivenciar. Así las cosas, entre los sectores radicales de ambos bandos, la confrontación será eterna y el acuerdo insostenible.

“Stars in my Crown”, fue la primera novela escrita por Joe David Brown, en 1947, un celebrado periodista que hiciera las veces de corresponsal extranjero para las revistas Life y Time, y a quien se recuerda por “Kings go Forth” (llevada al cine por Delmer Daves con el mismo título) y también por “Addie Pray” (convertida en “Paper Moon” por Peter Bogdanovich). Adaptada por él mismo en colaboración con Margaret Fitts, <<ESTRELLAS EN MI CORONA>>, le fue asignada al director Jacques Tourneur, y éste tuvo un notable pulso para mantener, en un punto muy equilibrado, la fuerte rivalidad -marcada esencialmente por acciones- que, en un pueblo llamado Walesburg, sostienen, el pastor Josiah D. Gray, y el joven médico, Dan Harris.

¿A qué conclusiones llegaremos?... ¿Será más importante la ciencia que la religión?… ¿Acaso será al contrario?… ¿O quizás sean tan esenciales la una como la otra?

Deja un cierto sinsabor el hecho de que la espiritualidad se asocie finalmente a iglesia (donde menos se la encuentra), pero, comparto plenamente la tesis moral del filme. Creo que ciertos momentos rayan con la sensiblería del peor gusto y que la escena de arranque en el bar no tuvo, luego, mayor asidero; pero, creo que hay instantes maravillosos como la manera en que la solidaridad de, Jed Isbell, demuestra que se puede ser muy noble sin ser religioso; o la forma como el pastor doblega los corazones de quienes quieren cometer una canallada. Y creo también que, Joel McCrea (El pastor Gray), Juano Hernández (Famous Prill) y Alan Hale (Jed) -esta sería su última película a cuyo estreno no logró asistir-, resultan memorables en sus respectivos roles.

Diez años después, el director Stanley Kramer, reforzaría, con absoluta precisión, el debate Ciencia vs. Religión, en su magnífica película, “Inherit the Wind”.

Título para Latinoamérica: CORONA DE ESTRELLAS
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Días de gloria
Días de gloria (1944)
  • 6.2
    623
  • Estados Unidos Jacques Tourneur
  • Gregory Peck, Alan Reed, Tamara Toumanova, Maria Palmer, ...
7
Mañana, una vez más, el sol iluminará la tierra
El 23 de agosto de 1939, días previos a la II Guerra Mundial, los líderes soviéticos habían firmado un pacto de No Agresión con la Alemania nazi… pero, el 22 de junio de 1941, Adolf Hitler tenía ya tan inflados sus aires de grandeza que, optó por traicionar el acuerdo y lanzó una potente arremetida contra la Unión Soviética, convencido de que podría dominar su territorio, pero, durante los cuatro años siguientes, los rusos se las ingeniaron para contener las pretensiones del Eje Nazi-fascista y en grandes victorias históricas como La Batalla de Stalingrado y La Batalla de Kursk, entre otras, se convirtieron en el ejército Aliado que más bajas humanas causaría a los ejércitos agresores.

Debido a que la imagen de la Unión Soviética lucía bien empañada ante el pueblo estadounidense, con base en el permanente “bombardeo” de información tergiversada que escapaba de la prensa amarilla y otros medios vendidos a los intereses capitalistas, el presidente Franklin Delano Roosevelt, plenamente convencido de la trascendental labor que tendrían los soviéticos sumándose a Los Aliados, abogó ante los medios para que, por fin, se decidieran a decir la verdad sobre sus, ahora, indispensables “amigos”; y sabedor de la influencia que, sobre las masas, logra el cine, Roosevelt también convocó a los diferentes Estudios para que pusieran su granito de arena haciendo películas que mostraran el lado amable del pueblo ruso y los grandes valores que había entre su gente.

Se dio entonces una tríada de realizaciones: “Mission to Moscow” (Michael Curtiz,1943), “The North Star” (Lewis Milestone, 1943) y “Song of Russia” (Gregory Ratoff, 1944) -producidas por la Warner Bros., la primera, y por la MGM las dos siguientes-, las cuales tuvieron bastante eco ya que cada una corría el velo que ocultaba la verdad y lo hacía con arte, y con la más seria y responsable documentación.

Otros Estudios Cinematográficos se sumaron a este propósito, y la RKO hizo su aporte con, <<DÍAS DE GLORIA>>, una historia escrita por, Casey Robinson, que se encargó al director francés, Jacques Tourneur, quien, con un presupuesto bastante reducido y sirviéndose de cierto material de archivo, nos cuenta la manera como convive un grupo guerrillero ruso, mientras espera la ocasión de enfrentar al enemigo nazi… cuyas tropas ya se acercan en forma amenazadora.

El filme es un grato cuento de camaradería, compromiso y conciencia de clase, y también una sentida historia de amor entre el comandante del heterogéneo grupo (una suerte de familia con hermanos y amigos de todas las edades) y una preciosa artista que llega, ante ellos, huyendo de los alemanes tras un ataque sorpresa.

El diálogo con el que, el grupo, espera definir el lugar de esta valiosa muchacha, es bastante simpático:
- ¿Sabes usar un arma? -Pregunta Yelena.
- ¿Un arma?... ¡Sería incapaz de matar!
- ¿Sabrá cocinar? -Insiste la joven Olga.
- ¡Oh, no!
- ¿Sabe fregar o quizás coser?
-Nunca lo hice. -Responde apenada la hermosa Nina.
- ¿Y qué sabe hacer? -Pregunta al fin, el líder Vladimir, para saldar las dudas.
-Soy bailarina. Danza.
- ¿De veras lo es? ¡Justo lo que necesitamos aquí!

Debut cinematográfico de ese gran actor que fuera, Gregory Peck, y bellísima presencia de la gran bailarina rusa, Tamara Toumanova, quien, finalizado el rodaje, se casaría con el guionista Robinson… pero, para verla bailar, habrá que remitirse a “Deep in my Heart” (Stanley Donen, 1954) o a “Invitation to the Dance” (Gene Kelly, 1956) … ¡y les aseguro que vale la pena!
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La leyenda del santo bebedor
La leyenda del santo bebedor (1988)
  • 6.7
    644
  • Italia Ermanno Olmi
  • Rutger Hauer, Anthony Quayle, Sandrine Dumas, Dominique Pinon, ...
7
En tiempos de crisis es cuando se conocerá al hombre realmente digno
Aunque internacionalmente se le conoce, sobre todo por, “Radetzkymarsch” (La Marcha Radetzky, 1932), el escritor austriaco, Joseph Roth, también logró títulos notables como “Fuga sin Fin”, “Job” o “La Rebelión”, y junto a Herman Broch y Robert Musil, sigue siendo considerado uno de los grandes escritores centroeuropeos del siglo XX. Entre 1923 y 1932, Roth (nacido Moses Josep Roth) fue corresponsal del Frankfurter Zeitung, labor que le dio la ocasión de recorrer gran parte de Europa, incluida la Unión Soviética, por la que tuvo especial simpatía.

Con la llegada del nazismo, Roth tuvo que exiliarse… y en la Alemania nazi sus obras fueron quemadas junto a las de muchos otros autores. Le tocó moverse de una ciudad a otra, viviendo en hoteles y escribiendo en las mesas de los cafés… y fue, en París, donde cayó definitivamente en el alcoholismo llegando a dormir bajo los puentes en un estado de lamentable degradación. En este difícil proceso de su existencia -que sería el definitivo-, logra escribir, en 1939, “Die Legende vom heiligen Trinker” (La Leyenda del Santo Bebedor), novela que entremezcla el drama, la crisis existencial y la espiritualidad latente en todo ser humano.

El protagonista -su alter ego- es Andreas Kartak, un vagabundo que vive bajo los puentes del río Sena, y cierto día, de un extraño hombre que dice vivir en sus mismas condiciones, recibe en préstamo doscientos francos que él se compromete a llevar, en cuanto pueda, a Santa Thérèse de Lisieux en la iglesia de Sainte Marie des Batignolles. Los creíbles, pero difíciles esfuerzos con los que, este personaje de admirable personalidad, intenta cumplir con su promesa mientras complace su adicción, serán el asunto de una historia que conseguirá agitarnos unas cuantas fibras.

Fue el director italiano, Ermanno Olmi, quien se le midió a la adaptación cinematográfica de esta singular novela que, Roth, escribiera poco antes de morir, hecho que ocurriría en París, el 27 de mayo de 1939, tras sufrir un intenso delirium tremens. Con la sensibilidad religiosa que caracterizara a Olmi durante toda su vida, el filme es todo un ejercicio de grandes valores, de esos que, cuando emergen en tiempos de profundas crisis, tienen una valía inconmensurable, pues, es en situaciones así, cuando se comprueba quien es verdaderamente digno.

Para el rol de, Andreas Kartak, Olmi se inclinó por el actor alemán, Rutger Hauer, quien, además de guardar un cierto parecido físico con el autor, en su vida actoral mantuvo una constante entremezcla de héroe y villano, lo que, de alguna manera, se aviene con el personaje que aquí interpreta magistralmente. Junto a él, Anthony Quayle es el Especial Transeúnte que lo pondrá a prueba; y Sandrine Dumas es Gaby, la joven que le brindará un aliento de vida durante dos especiales días.

Recuerdos, aspiraciones, deseos… es decir, diversos estados en que se desenvuelve la mente humana, tendrán aquí un espacio para tratar de ir hasta el fondo de ese hombre “degradado” que, de pronto, hasta podría merecer otra suerte de calificativo. ¡Es tan, pero tan frecuente que las apariencias engañen!

Con todo, y en honor a la objetividad, tengo que decir que, una vez más, me resentí de que Olmi no delegara -plenamente- en un tercero la edición de su película, pues, siempre se apegó demasiado a lo rodado y con esto terminó afectando la dinámica de sus magníficas historias. En, <<LA LEYENDA DEL SANTO BEBEDOR>>, otra vez hay espacio para algunos momentos muertos que, si no espabilas, te sacan por completo de la historia, pero, por fortuna, la trama vuelve siempre a su cauce en pocos minutos… y de nuevo el protagonista nos sorprende con sus asombrosas decisiones.

En todo caso, y con la mente bien predispuesta, esta es la suerte de filme que nadie debería perderse, pues, vamos a comprobar que, en apariencias muy lamentables, se ocultan a veces grandes maestros.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un caso sin resolver
Un caso sin resolver (2016)
  • 4.8
    524
  • Estados Unidos Andy Goddard
  • Patrick Wilson, Haley Bennett, Jessica Biel, Vincent Kartheiser, ...
8
Dos extraños con un mismo y peligroso interés
La novela de Patricia Highsmith, “The Blunderer” (1954), ya había sido llevada al cine, en el año 1963, bajo la dirección de Claude Autant-Lara, y aunque no le alcanzó para ser una obra maestra, fue un logro bastante apreciable, con muy buenas actuaciones de Gert Fröbe, Maurice Ronet y Robert Hossein.

“The Blunderer”, título que podríamos traducir como, “La Torpeza’, o más popularmente como, ‘La Metida de Pata’, en las ediciones en español se optó por convertirlo, sin demasiada brillantez y con más afanes sensacionalistas en, “El Cuchillo”, y esto, despista a los que desean un tema menos truculento y engaña a quienes ansían ver brutales asesinatos.

Para su remake, el director Andy Goddard, no solo optó por algo más sensible, <<A KIND OF MURDER>> (Una Clase de Asesinato) -título con dos acepciones que será interesante descubrir en el desarrollo de la historia-, sino que se propuso aportar sus personales ideas para hacer un filme a su estilo y con ciertas variaciones. La colaboración, en esto, por parte de la guionista, Susan Boyd, fue considerable.

En lo que a mi respecta, lo logrado por Goddard me ha gustado mucho, y sé que tiene mucho que ver con el hecho de que me apasiona la dinámica de la psicología… y estoy plenamente convencido de que, hay muchísima más acción –y de sobra más significativa- en una mente activa, que en veinte bravucones dándose puñetazos o en cien armas disparando plomo.

Las mentes del arquitecto y escritor Walter Stackhouse, y la del librero Marty Kimmel, no tienen un momento de quietud. Aquel quiere saber -porque presiente que éste lo hizo y porque quisiera aplicarlo también con su depresiva mujer-, cómo logró cometer el crimen perfecto ya que, a la fecha, nadie tiene idea de quién fue el que pasó a su esposa a mejor vida; y Kimmel, quiere saber cuánto sabe Stackhouse, porque su presencia en la librería empieza a resultar bastante sospechosa… y queda contar, aún, con el sabueso de la policía, Lawrence Corby, quien, cuando comienza a avizorar que hay ciertos puntos comunes entre los dos hombres, reabre el caso y comienza a atar cabos.

La trama es pura energía mental, y ya sabemos de los logros que, en este terreno, nos brindara la magnífica escritora estadounidense… por esto, no culpo a Goddard de que se le haya olvidado o no se haya preocupado en recrear, con mayores detalles, un atractivo ambiente de la New York años ’50… y me gusta mucho que, el cacareado cuchillo, apenas luzca, fugazmente, en un par de escenas para complacer al honorable.

Patrick Wilson (Stackhouse), Vincent Kartheiser (Corby), Haley Bennett (Ellie) y Eddie Marsan (Kimmel), están en su punto consolidando una trama que, definitivamente, tiene brillo propio; y mención especial para la banda sonora de Danny Bensi y Saunder Jurriaans, pletórica de creatividad y un excelente complemento de las acciones.

Y recuérdenlo: “Nadie tiene una buena opinión de un hombre que tiene una mala opinión de sí mismo”.

Título para Latinoamérica: UN CASO SIN RESOLVER
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Belle Starr
Belle Starr (1941)
  • 5.6
    114
  • Estados Unidos Irving Cummings
  • Randolph Scott, Gene Tierney, Dana Andrews, Shepperd Strudwick, ...
3
“De esos sureños que ni se resignan ni se arrepienten”
Digámoslo de una vez: Belle Starr fue un lamentable y vergonzoso ejemplo de mujer. En su biografía no hay absolutamente nada digno de recordar, pero, en vista de que, los medios periodísticos y los productores cinematográficos, pusieron tanto empeño en convertirla en un mito y glorificarla, vamos a contar quien fue para que pongamos las cosas en su lugar:

Nacida en Missouri como Mayra Maybelle Shirley, fue hija de una próspera familia sureña que se puso en alto adquiriendo establos, bares y hospedajes. Deseando hacer de ella una mujer con clase, sus padres la tuvieron en clases de música (aprendió a tocar el piano) y la matricularon luego en el estudio de lenguas clásicas… pero, llegada la Guerra Civil, su hermano Bud -quien ya hacía parte de la abominable pandilla de William Clarke Quantrill- fue dado de baja. Belle -como se la llamaba en casa- se casó con Jim Reed, socio de un bandido cherokee llamado, Tom Starr, con quien robaba ganado y contrabandeaba whisky. Con él tuvo dos hijos, “Pearl” y Edward.

Belle, comenzó a ser tomada como sospechosa de complicidad en acciones ilegales y su marido fue eliminado por las autoridades durante un asalto. Convivió, ella, entonces, con otro bandido llamado Bruce Younger, y luego se casó con, Tom Starr, quien dispuso su casa como refugio de los ladrones de caballos. Por este hecho, Belle y su marido, pasarían algún tiempo en prisión… y pronto, Tom, fue asesinado por un viejo enemigo de fechorías anteriores. Después, la mujer tuvo otros amantes bandidos; su hijo, Ed, se hizo delincuente y su hija quedó embarazada de un indeseable.

En el año 1889, mientras vivía con el bandido Bill July, llegó un día en que le acompañó a enfrentar un juicio en los estrados… y cuando ella regresaba sola a su casa, fue asesinada en el camino con un certero disparo. Nunca se condenó a nadie por su muerte. En su tumba, su hija Pearl, hizo inscribir un verso, cuyas dos primeras frases, no podían haber sido más certeras:
“No derramen por ella la lágrima amarga,
Ni den el corazón al pesar inútil…”

El guion, escrito por Lamar Trotti, es una entremezcla de la vida de Belle Starr y la de William Clarke Quantrill, convirtiendo a todos los personajes aquí citados en lo que no fueron, edulcorándolos en exceso, y atribuyéndoles hechos que nunca vivieron y virtudes que, infortunadamente, nunca tuvieron. Todo se exageró, se modificó o se entreveró a capricho (y conveniencia del sur): Tom -un don nadie-, es ahora un gallardo capitán y un poderoso rebelde, y además, es para Belle su único hombre, su único marido y ¡su amor eterno! Ed, ya no es su hijo sino su hermano -el personaje más sensible y estructurado de la película-, y con más de Quantrill que de Belle o Tom, la historia es pura ficción con el afán hollywoodense de regenerar y mitificar a una serie de bandidos y proesclavistas confederados que solo perjuicios trajeron a Missouri y a toda la nación.

Gene Tierney, demasiado guapa en relación con el original, y toda una ñoña con esa vocecita de niña mimada que no la favorece ni poquito, pues, cuando, Belle, contrajo matrimonio con Tom Starr, tenía ¡32 años cumplidos! Randolph Scott, demasiado impecable para la suerte de fechorías que comete… y, Dana Andrews, es el hombre de la Unión que dizque se derrite por la necia sureña.

Lo que el director, Irving Cummings, ha hecho con, <<BELLE STARR>>, no merece la pena recordarlo (la veneración por la bandida, en que ha puesto a los afrodescendientes esclavos, es descarada). Menos mal que, pocos años después, el director Ray Enright, con su valiente película, “Kansas Raiders” (1950), puso unas cuantas cosas en su lugar.

Título para Latinoamérica: LA INDÓMITA
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ripley Under Ground
Ripley Under Ground (2005)
  • 5.3
    66
  • Reino Unido Roger Spottiswoode
  • Barry Pepper, Alan Cumming, Jacinda Barrett, Claire Forlani, ...
7
“Todo es relativo, depende de tu lugar en el universo”
Imposible negar el virtuosismo del director canadiense, Roger Spottiswoode, para hacer películas de acción con una fuerte y convincente dinámica, y con unas narrativas que fluyen como un torrencial, sirviéndose de osados personajes decididamente singulares e involucrados en un juego de situaciones donde el peligro siempre está a la vuelta de la esquina… ¡y no es cualquier peligro! “Under Fire” (1983), “Tomorrow Never Dies” (1997) y <<RIPLEY UNDER GROUND>>, podrían ser las mejores muestras de esta afirmación, pues, nos han dejado la sensación de esa suerte de efectivo artesano que no consigue (o no pretende) decantarse hacia un estilo claramente personal, pero, que conoce su oficio y hace las cosas que le encargan de la mejor manera que puede… teniendo logros como estos que citamos, y quizás haya otros que aún no conozcamos.

Partiendo de la segunda novela de la llamada ‘Ripliad’: “Ripley Under Ground” (Ripley Bajo Tierra) publicada en el año 1970 por Patricia Highsmith, la adaptación la hicieron, William Blake Herron y Donald Westlake, y estos logran que el personaje conserve intactos sus esenciales “talentos”: Falsificador, Mentiroso y Suplantador (así con mayúscula)… y también algo de seductor, de tipo complaciente, y dispuesto a matar si se siente bajo presión, aunque aquí -podríamos pensar- resulta bastante bien librado.

La trama nos habla de un pintor llamado Derwatt, quien, tras una decepción amorosa cae en la necia trampa del suicidio, y al no tener herederos de su arte, a su grupo de amigos se les ocurre ocultar su muerte para favorecer una exposición que está a punto de abrirse... y ésta resulta tan exitosa, que hasta aparece un cliente llamado, Neil Murchinson, dispuesto a pagar por el próximo cuadro que el pintor haga a su libre criterio. Los muchachos se sirven entonces del asistente de Derwatt para proseguir la tarea del fallecido, y Tom Ripley, el reconocido marchante, va a hacer uso de todos sus “talentos” para que el dinero siga llegando bien planchado a sus bolsillos.

Una ágil edición y una atractiva puesta en escena con magníficas localizaciones que dan al filme un marcado toque inglés, ayudan a mantener, el juego, complaciente con nuestra vista; y una muy buena banda sonora de Jeff Danna + unas eficaces escenas de suspenso, aseguran una agradable fluidez que hace que la película logre ser un buen entretenimiento.

Barry Pepper, actor a quien ya conocíamos por sus valiosos roles en, “The Green Mile” y en “25th Hour”, nos ofrece un Tom Ripley para nada desdeñable, con un aire más donjuanesco y vividor que sus predecesores, pero con esa misma mezcla de tipo encantador y súbitamente peligroso. Claire Forlani es Cynthia, la chica que se la juega toda para lograr el éxito de la patraña; y Willem Defoe (como Murchinson) asume el curioso rol de instrumento del universo para desequilibrar lo que, hasta entonces, lucía como una efectiva falsificación artística.

Como divertimento, <<RIPLEY UNDER GROUND>>, cumple plenamente su cometido (la secuencia del clímax y cierre es magnífica)… y quienes deseen profundizar un poco más en el cuestionamiento implícito que hace la autora a cierta clase social y a ciertas instituciones, no perderán el tiempo remitiéndose a la novela… a fin de cuentas, leer a, Patricia Highsmith, siempre será bien interesante.

Título para Latinoamérica: MR. RIPLEY, EL REGRESO
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Carta a una sombra
Carta a una sombra (2015)
  • 7.0
    51
  • Colombia Daniela Abad, Miguel Salazar
  • Documentary, Héctor Abad Faciolince, Cecilia Faciolince, Maryluz Abad, ...
8
Ciudadanos impecables
Ha sido, ésta, una semana bastante curiosa: en tan solo tres días, me he enterado de la existencia de dos talentosas muchachas que han resultado ser nietas de dos personajes a los que guardo en la memoria con el mayor afecto. La primera: Jennifer Arenas, nieta de Arcadio Acosta, antiguo proyeccionista y luego administrador (¡durante 44 años!) de la sala de cine (Teatro Caribe) donde un día surgió en mí esa afición inagotable por el séptimo arte. Jennifer, heredó la pasión cinéfila de su abuelo y ahora es una cotizada actriz de teatro, cine y televisión, y además trabaja en la formación de nuevas generaciones de talentos.

Y ayer, un viejo conocido me habló de Daniela Abad, diciéndome que estaba en contacto con ella para exhibir su documental, “The Smiling Lombana”, y que quería contar con mi presencia. Deseando saber un poco sobre ella, descubrí que, Daniela, es nieta de Héctor Abad Gómez, un mártir antioqueño cuyas columnas en la prensa leía con mucha complacencia y a quien admiré siempre por ser una suerte de renegado comprometido con los excluidos y con las incontables víctimas que han causado los “poderosos” en nuestro país. Partiendo del exitoso libro, “El Olvido que Seremos” que, sobre su abuelo escribiera su padre, Héctor Abad Faciolince, Daniela se unió a Miguel Salazar y juntos hicieron un documental titulado, <<CARTA A UNA SOMBRA>>, que por ser un material que nos acerca -con una basta información visual, literaria y auditiva- a la vida de tan insigne personaje, no puedo dejar pasar la ocasión de rendirle este modesto, pero afectuoso reconocimiento.

Héctor Abad Gómez (1921-1987), fue un liberal nacido en un pueblo godo -Jericó, Antioquia- quien, tras graduarse en Medicina, se convertiría en fundador de la Escuela Nacional de Salud Pública de la U. de A., y hasta su muerte, fue docente en la misma alma mater. Intervino en la fundación del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) y también en la fundación de la UNAULA (Universidad Autónoma Latinoamericana), donde ejerció como presidente y catedrático.

Su labor como Presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Antioquia, donde alzó su voz contra las desapariciones forzadas, el exterminio de los miembros de la Unión Patriótica… y las detenciones arbitrarias y torturas atribuidas a las fuerza pública, comenzó a generarle toda suerte de señalamientos por parte de la clase política y el clero… hasta que surgiría el individuo que, en una calle, cegaría un día su valiosa existencia. Un poema de Jorge Luis Borges, titulado “Aquí, hoy”, fue encontrado en uno de sus bolsillos… y fue, de este texto, de donde su hijo tomó el título para su valiosa biografía: “El olvido que seremos”.

En, <<CARTA A UNA SOMBRA>>, conoceremos y oiremos a su esposa Cecilia y a sus guapas hijas. Estará, por supuesto, Héctor, el hijo que heredó la vena de escritor de su padre, pero éste nunca pudo leerlo… convirtiéndose cada escrito en una ‘carta a una sombra’; y entre otros, oiremos el testimonio del catedrático y fundador del partido Polo Democrático, el Dr. Carlos Gaviria, otro gran personaje que compartió muchos escenarios de labor social y la propia Universidad de Antioquia con Abad Gómez.

“Para distinguirnos de los demás animales -escribió, Abad en una de sus columnas-, para justificar nuestro paso por la tierra, hay que ambicionar metas superiores al solo goce de la vida… y lo importante, no es alcanzar dichas metas sino luchar por ellas”.

Termino diciendo que, aquellos que no resisten la tentación de eliminar a un ser humano por el simple hecho de pensar distinto, o por defender la justicia y la verdad, deberían comprender, primero, que la muerte como extinción no existe y que, cuando un hombre bueno resulta asesinado, su vida y su obra se perpetuarán para siempre.

Este valioso documental da cuenta de esto.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El grito de la lechuza
El grito de la lechuza (1987)
  • 6.2
    150
  • Francia Claude Chabrol
  • Christophe Malavoy, Mathilda May, Jacques Penot, Virginie Thevenet, ...
7
“No hay noche tan larga que no encuentre el día”
Harto de su esposa, Veronica, y del trajín de New York, Robert Forester ha decidido irse a una casita tranquila, en Langley, para avanzar allí en la tarea de hacer una serie de dibujos de insectos y arácnidos para un entomólogo que pretende ilustrar un libro sobre el tema. A unos 15 kilómetros de allí, en Humbert Corners, Forester descubrió, un día, una casa campestre habitada por Jennifer Thierolf, una muchacha a quien, desde entonces, no consigue dejar de ver. Desde el lugar en que la ha observado no consigue saber a ciencia cierta si es lo suficientemente bonita, pero, lo que atrae a este dibujante depresivo y solitario de esta joven, es su aspecto sereno; su complacencia por estar en aquella casa alejada del bullicio de la ciudad donde planea residir con Greg, su prometido, luego de casarse; y su alegría de vivir. Un día, Forester no resiste más y decide presentarse ante aquella inspiradora mujer… y así comenzará una historia de amor y una tragedia que afectará la vida de muchas personas.

“The Cry of the Owl” (El Grito de la Lechuza), es una novela que, la escritora estadounidense, Patricia Highsmith, publicara en 1962, en la cual vuelve a demostrar su talento para ahondar en el alma humana y conseguir extraer de ella ese lado oscuro y sorprendente que, muchas personas reservan solo hasta el momento en que se sienten bajo presión… y paradójicamente, aquel que pareciera ser el más trastornado, quizás pueda dar la más interesante sorpresa.

Trasladando la historia a Francia, con el natural cambio de sitios habitacionales y de algunos nombres, el director Claude Chabrol, es otro europeo que se interesa en la célebre autora americana, y con bastante fidelidad a la novela -obvias y necesarias abreviaciones-, él mismo hizo la adaptación en compañía de Odile Barski (“Violette Nozière”) con quien venía de trabajar en su película, “Masques”.

La trama se sostiene fácilmente por la atrayente personalidad de sus protagonistas y los hechos van alcanzando, gradualmente, toques de thriller y de intriga policial, aunque, con un inspector a bordo que, por dormilón, no luce suficientemente empeñado en ser, él, quien resuelva el conflicto como debiera.

A, Christoph Malavoy, Mathilda May, Jacques Penot y Virginie Thévenet, les fueron asignados los roles protagónicos y necesario es decir que, cada uno hace muy bien lo suyo, dando lugar a unas personalidades bastante llamativas.

Quedo un poco inconforme con algunos desplazamientos de cámara y con algunos planos que sentí innecesarios; también a la escena de cierre creo que le faltó mayor impacto… pero, en cambio, varias composiciones lucen muy afortunadas y el ritmo, en general, se mantiene en muy buen nivel. Ambientación, banda sonora y vestuario cumplen con su tarea y, en definitiva, <<EL GRITO DE LA LECHUZA>>, puede sumarse a las adaptaciones de, Patricia Highsmith, que merecen apreciarse.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El jefe
El jefe (1958)
  • 6.7
    97
  • Argentina Fernando Ayala
  • Alberto de Mendoza, Duilio Marzio, Orestes Caviglia, Leonardo Favio, ...
7
Cualquier relación o semejanza con la realidad… ¡es intencional!
En los años 50 del siglo XX, Argentina pasaba por uno de sus más oscuros momentos históricos: La reforma constitucional de 1949 (conocida como Constitución Peronista), que incorporó la igualdad jurídica de hombres y mujeres; instauró valiosos derechos para la tercera edad y la niñez; determinó la función social de la propiedad e incluyó otros notables beneficios populares, fue derogada, en 1956, por una proclama del dictador, Pedro Eugenio Aramburu, quien decidió reimplantar la rancia constitución ¡de 1853! Un golpe de Estado, encabezado por Eduardo Lonardi, había derrocado al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón (septiembre de 1955), y un año después, Aramburu, radical antiperonista, se había tomado el poder.

Un retrato de esta desgracia de jefes con su autoritarismo, sus manipuladoras adulaciones, su falta de escrúpulos… y su tiranía, es lo que pone en escena el director Fernando Ayala -dejando la nota de que “cualquier relación o semejanza con la realidad es simple coincidencia”, pero ya van a ver ustedes que resulta inevitable y tiene harto de intencional. ¡Cuánto se parece, Bergére (Berger para aparentar) a ciertos políticos de la sufrida Argentina e incluso de mi atormentada Colombia!

<<EL JEFE>, empezó con un cuento homónimo de David Viñas (1927-2011), novelista, dramaturgo, ensayista e historiador, cuyo mayor período creativo coincidió con la negra etapa de la Argentina (en la segunda mitad del siglo XX) y a quien se recuerda como, uno de los grandes, por novelas como “Los Dueños de la Tierra”, “Dar la cara” y “Jauría”, y también por obras dramáticas como “Lisandro” y “Túpac-amaru”.

Exiliado en España, donde recibió la terrible noticia del secuestro y desaparición de su hija, María Adelaida, de 22 años, y poco después, fue informado del asesinato de su hijo Ismael, Viñas se encontró con el director Fernando Ayala, a finales de 1957, y ambos se dispusieron a trabajar en el guion de esta película que, en octubre del año siguiente, se estrenaría con notable éxito.

Se trata aquí de un apuesto individuo -Berger- dedicado a toda suerte de fechorías (subastas ilegales, venta de bienes raíces fantasmas, publicación de textos pornográficos…), para cuya labor ha contratado a un grupo de disímiles individuos a los que ha conseguido domesticar a base de un tratamiento que entremezcla las adulaciones, los placeres y el pago oportuno, con una actitud rígida… y agresiva si lo siente necesario. De esta manera, el jefe consigue ganarse un alto respeto… pero, en su fuero interior, los chicos comienzan a sentir que algo no anda bien en todo este proceso.

Rodada con ese naturalismo de la época tan característico del cine latinoamericano, esta primera aparición del tándem Ayala-Olivera, resalta por la dinámica de la historia; ciertos logros de edición asociativa que -infortunadamente- se da en muy pocas ocasiones; la presencia en la banda sonora del renombrado Lalo Schifrin… y algunas actuaciones: Alberto de Mendoza, Luis Tasca, Leonardo Favio, Graciela Borges… resultan bastante convincentes.

El éxito alcanzado por, <<EL JEFE>> (incluido el premio a Mejor Película en el Festival de Mar del Plata), motivaría el reencuentro de Ayala con el escritor David Viñas, para la película “El Candidato” … pero esa es otra historia.
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La mujer más guapa del mundo
La mujer más guapa del mundo (1955)
  • 5.2
    106
  • Italia Robert Z. Leonard
  • Gina Lollobrigida, Vittorio Gassman, Robert Alda, Anne Vernon, ...
7
Era bella, comprometida y una valiosa cantante… ¡había nacido para triunfar!
Sin duda era una mujer bella y agradable, y eso le abrió muchas puertas, pero, Natalina Cavalieri (1874-1944) sabía que eso no bastaba para triunfar en la vida y el haber quedado huérfana a los 15 años y haber pasado un tiempo en un terrible orfanato de monjas de donde escapó, le sirvió de acicate para abrirse camino, y sabedora de que tenía una bella voz, marchó a París con el más claro propósito de ser grande. Trabajó arduamente para perfeccionar su voz mientras cantaba aquí y allí para poder sobrevivir… hasta que, por fin, Lina Cavalieri (como se llamaría desde entonces), apareció en la Ópera de Lisboa haciendo el rol de Nedda en la célebre “Pagliacci”. Transcurría el año 1900 y fue, en esos días, que conoció al príncipe ruso, Aleksandr Beriatinsky.

Lo que sucedió, desde entonces, es lo que, con algo de comedia, toques de drama, y unas pocas y agradables muestras de bel’canto, vamos a ver libremente representado en este atractivo filme titulado, <<LA MUJER MÁS GUAPA DEL MUNDO>> (así citaban los impresos a la Cavalieri), en cuya historia intervinieron escritores tan acreditados como Franco Solinas, Mario Monicelli y Giovanna Soria, entre otros.

Con una impecable fotografía de Mario Bava y una calificada puesta en escena, la película gira principalmente sobre los hechos que rodearon el intenso romance de la cantante de ópera con el príncipe ruso, mientras, contra todo tipo de vicisitudes se abre camino en los escenarios parisinos. En este sentido, el filme es un reconocimiento al éxito logrado con tesón, perseverancia y resiliencia… y Lina Cavalieri va a demostrar cuán lejos se puede llegar cuando se aprende a saltar sobre todos los obstáculos.

Amada en San Petersburgo… Admirada en muchas capitales de Europa donde estuvo en el repertorio de obras tan inmortales como Fedora, La Traviata, La Bohéme, Tosca, Carmen… Actriz de cine en nueve películas (“Manon Lescaut”, “The Rose of Granada”, “A Woman of Impulse”…) conocer y escuchar a la Cavalieri es tan importante como admirar luego a Maria Callas o Montserrat Caballé (conservadas las distancias en sentido técnico y vocal), solo que, de Lina no quedan suficientes registros fonográficos como debiera.

Con notable acierto, el director estadounidense, Robert Z. Leonard, decidió contar con la vigorosa presencia de Gina Lollobrigida, una actriz italiana de cuya belleza no duda nadie, además de que se dio el lujo de cantar con su propia voz durante las representaciones de Tosca. Su actuación le merecería el premio David di Donatello como Mejor Actriz. El rol de su partenaire fue dado a Vittorio Gassman, celebrado actor a quien “todo” el mundo recuerda; y Robert Alda (padre de Alan Alda), es el enamorado director de orquesta, Giovanni Doria, quien entrará a terciar por el corazón de la cantante.

Una que otra influencia puede adivinarse en, <<LA MUJER MÁS GUAPA DEL MUNDO>>: La escena en la que Sergio Bariatini (como se llama, aquí, al príncipe ruso) defiende a la Cavalieri de la impertinencia del público, rememora a “Morocco” (1930) de Josef von Sternberg; y la bella escena de, El Nacimiento de Venus, inspirada en el célebre cuadro de Sandro Botticelli, sería replicada luego por Terry Gilliam, en su película de 1988, “The Adventures of Baron Münchausen”.

Título para Latinoamérica: <<LA MUJER MÁS BELLA DEL MUNDO>>
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Reunión en Francia
Reunión en Francia (1942)
  • 6.1
    72
  • Estados Unidos Jules Dassin
  • Joan Crawford, John Wayne, Philip Dorn, Reginald Owen, ...
8
¿Qué será más importante: sentirse seguro o sentirse digno?
El diseñador de aviones, Robert Cortot y la modelo, Michelle de la Becque, están profundamente enamorados y por esta razón, cuando las fuerzas hitlerianas comienzan a avanzar por el centro de Europa, Cortot prefiere alejar a su amada para tenerla segura. Pero, ella no resiste estar lejos demasiado tiempo… y cuando regresa, va a enterarse de que, el hombre en el que tanto confiaba, mantiene ahora muy estrechas relaciones con los más altos dirigentes nazis.

Lo que de aquí va a desprenderse, es una interesantísima historia originalmente escrita por el húngaro, Ladislaus Bus-Fekete (1896-1971) -quien aquí firma como Ladislas y en otras ocasiones firmó como László, Leslie, etc-, y llevada a guion por Jan Lustig, Marvin Borowsky y Marc Connelly, con la cual, el director Jules Dassin, logra una trama deliciosamente cargada de elementos sorpresa donde, lo que sucede, quizás resulte bien distinto de lo que parece.

El filme está muy bien dosificado con autocrítica, compromiso moral, solidaridad, espíritu de sacrificio y, especialmente, con un trabajo en equipo absolutamente ejemplar. También hay lugar para el romance, donde la razón se impone a los sentimientos; se verá que las apariencias a veces engañan sobremanera… y podremos sentir que, el exterminio de las fuerzas negativas que cada tanto surgen para coartar la libertad y sembrar oscuridad, será un hecho irreversible si aunamos esfuerzos y cada corazón se dispone con tesón.

Dassin, procura añadir algo de comedia a este intrigante cuento para matizar el drama, y algunos momentos -donde se expone el nivel de necedad de algunos alemanes… ¡y que los había, los había! - resultan realmente divertidos. La historia pasa volando con su agudeza en los diálogos, con una dinámica narrativa que evoluciona muy positivamente de principio a fin, y con un puñado de personajes que nos despertarán sentimientos encontrados y, algunos, seguramente, el más alto aprecio.

Producida por, Joseph L. Mankiewicz, -nombre que, casi siempre, fue un verdadero respaldo para cualquier título fílmico, más aún cuando asumió los roles de guionista/director- <<REUNIÓN EN FRANCIA>>, se merece un mayor reconocimiento, porque además de contener una efectiva historia, también tiene un reparto altamente calificado donde sobresalen: Joan Crawford como Michelle de la Becque, cabeza de un temple y un carácter femenino que, luego veremos brillar en, prácticamente, todas las mujeres que aparecen en la historia (incluida Ava Gardner en otro cameo como Marie, la estilizada dependiente de Montanot). Philip Dorn es Robert Cortot, un sólido personaje tan dúctil como temible, cuya astucia hará que sucedan muchas cosas a lo largo de la historia… y entre otros, Reginald Owen es un magnífico Schultz, el ojo avizor que siempre suele estar donde le piden estar.

Creo que podría ser tiempo de romper con el manido concepto de “Su cine anterior a ‘Brute force’ no valía la pena” que, el propio director, en un arranque de modestia (o de resentimiento) ayudó a difundir, y el cual, mucha gente sin ver las películas, viene repitiendo desde entonces. Recomiendo verlas porque, estoy convencido de que el criterio de muchos seguramente cambiará. Jules Dassin llevaba el talento en la sangre.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El hombre que nunca existió
El hombre que nunca existió (1956)
  • 6.8
    503
  • Reino Unido Ronald Neame
  • Clifton Webb, Gloria Grahame, Robert Flemyng, Josephine Griffin, ...
9
Operación Mincemeat
Escritor, abogado y oficial de la Inteligencia Naval británica, Ewen Montagu (1901-1985), fue el hombre que, junto al también oficial, Charles Choldmondeley, ideó la brillante Operación Mincemeat, durante la cual se creó al protagonista de ésta, el mayor William Martin… ¡el hombre que nunca existió!

Por el éxito de la operación, Montagu recibió la Orden del Imperio Británico y, en 1953, escribiría la novela, “The Man who Never Was”, en la que describe detalladamente la cuidada estratagema con la que se pudo lograr el exitoso asalto a Sicilia, aunque evitó decir el nombre verdadero del mayor Martin… que, luego se sabría, fue un hombre de calle llamado, Glyndwr Michael, quien se suicidó con veneno para ratas, según el informe forense.

Dos años después, la novela fue adaptada a guion por Nigel Balchin con las variaciones pertinentes y bajo la dirección de, Ronald Neame, fue llevada al cine con un alto grado de éxito. Sumada a la inteligente estructura de la operación en la que todo se calculó con suma exactitud, y hasta la buena fortuna estuvo de su lado, sobresale la eficacia de los diálogos que, sin perder la elegancia y el buen gusto, resultan inteligibles para cualquier tipo de público y mantienen su cuota de humor debidamente aplicada. También los aspectos humanos fueron impecablemente elegidos y resulta altamente emotiva la manera como un hombre puede convertirse en un héroe ¡sin siquiera mover un dedo!

La historia transcurre principalmente en Londres, durante la primavera de 1943, y la Operación Mincemeat (carne picada o picadillo) tuvo lugar a las 21:00 horas del 5 de diciembre, habiendo dejado para la historia otro gran logro de las fuerzas aliadas. La razón por la cual se eligió a España para entregar “el gran regalo”, fue porque su neutralidad era solo aparente ya que los espías nazis se asentaban allí como Juan por su casa; y además porque, entonces, no eran tan rigurosos con las necropsias como sí lo eran los alemanes.

Neame, se hizo con un eficientísimo reparto que encabeza, Clifton Webb, cuyo rol de Ewen Montagu le viene como anillo al dedo por ese ingenio y exquisito gracejo que siempre lo caracterizó. Gloria Grahame, también está magnífica como la enamorada Lucy, la suerte de chica que siempre está en el momento exacto en que más se la necesita. Stephen Boyd (O’Reilly), es el espía al servicio de los nazis, que pondrá en jaque la operación con resultados que apuntan bien cerca de la verdad… y la voz de, Winston Churchill, que (fuera de campo) oiremos en el instante en que se aprueba la operación, es nada menos que la de Peter Sellers, uno de los mejores comediantes e imitadores de todos los tiempos. Mención para Josephine Griffin (la recursiva, Pam) y para Robert Flemyng (el ajustado teniente, George Acres).

Nominada a la Palma de Oro en Cannes por Mejor Director, <<EL HOMBRE QUE NUNCA EXISTIÓ>>, fue también nominada a cuatro premios BAFTA, habiendo recibido el de Mejor Guion.

Un nuevo libro, escrito por Ben Macintyre, titulado “Operation Mincemeat”, se publicaría en el año 2010, y dio lugar a un documental de la BBC de Londres que siguió interesando a mucha gente.
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Candelaria
Candelaria (2017)
  • 6.6
    169
  • Colombia Jhonny Hendrix Hinestroza
  • Manuel Viveros, Alden Knigth, Verónica Lynn, Philipp Hochmair
8
“El alma también puede reír cuando se acerca la muerte”
Una de las consecuencias del colapso de la Unión Soviética -que de paso acabó con el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica)-, fue la depresión económica en la que entró la Cuba de Fidel, reforzada además por el embargo económico mediante el cual, el imperio estadounidense, pretendía forzar su salida. En los primeros tres años de la década del ’90, el PIB se contrajo el 36%... pero, el gobierno consiguió, en 1994, hacer los necesarios reacondicionamientos para mantener a flote su maltrecha economía.

En ese clima de incertidumbre y racionamientos de todo tipo -en el que también hubo un incremento en la mortalidad de los ancianos cercano a un 20%-, transcurre la historia de Candelaria y Víctor Hugo, un par de ancianos sexagenarios que no tuvo la suerte de tener hijos (¿o fue acaso una suerte no tenerlos?), pero que tiene la fortuna de preservar un sólido amor que les permite valorar cualquier pequeño instante de luz que llega a sus vidas. Para la pareja, la vida cambia cuando en su lugar de trabajo, Candelaria encuentra una cámara Hi8 que alguien lanzó junto a la ropa sucia y, aunque su marido le pide devolverla, es él mismo quien descubre el atractivo que ésta le ofrece, pues, le permite eternizar el cuerpo, los movimientos y los gestos de aquella mujer a la que adora… y pronto, de una manera casi insólita -y gracias a las excentricidades de los extranjeros- va a servir para sostenerse durante un buen tiempo.

<<CANDELARIA>>, es la tercera realización de, Jhonny Hendrix Hinestroza, un director colombiano que con, “Chocó” (2012), ya había demostrado su sensibilidad para extraer poesía de los seres humanos más modestos y de los lugares más humildes. La historia, es seguro que llega mucho más a las personas adultas, pues, se necesita haber trasegado un amplio tiempo por la vida para poder comprender las vicisitudes y los refuerzos aplicados; los sacrificios asumidos y los pequeños placeres alcanzados… y también, los ingentes esfuerzos que, día a día, hacen Candelaria y Víctor Hugo, para mantener vivo su amor; pero, si un joven comprende que también un día puede llegar a ese estado, o quizás lo proyecta hacia sus padres, es posible que logre conectar con esta historia cuyo encanto, sin duda, sobrepasa la epidermis.

Verónica Lynn, la actriz que representa a Candelaria (nombre asociable a candela=mujer fogosa) se formó (y enseñó) con el método Stanislavski y tiene en su haber una larga experiencia en el teatro, la radio, el cine y la televisión; y el actor que interpreta a Víctor Hugo (nombre que él reivindica recitando a su esposa bellas frases), se llama, Alden Knight, un cubano de sangre jamaiquina que ha sido poeta, viajero y cotizado actor en las tablas y en el celuloide.

Valga recordar uno de los lindos versos que, Knight, escribiera en uno de sus poemas, titulado “Siempre joven”:
Cuando alguien grande se muere
(Téngase esto en memoria)
Será que la muerte quiere
Que tenga vida en la historia.
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El asesino
El asesino (1963)
  • Francia Claude Autant-Lara
  • Gert Fröbe, Marina Vlady, Robert Hossein, Harry Meyen, ...
7
Nunca se sabe donde va a estar la fuente de inspiración
Para el abogado, Walter Stackhouse, su esposa Clara, se ha convertido en un verdadero conflicto con sus celos infundados y ya ni siquiera le apetece estar con ella, lo que, en cierta manera, aumenta su neurosis. Tras un intento de suicidio de su mujer, ya Walter está pensando en divorciarse, pero Clara se niega rotundamente a concederle el divorcio… y es entonces que, un artículo de prensa donde se relata el asesinato no resuelto de una mujer en una parada de autobús, comienza a sonar con fuerza en su cabeza y Stackhouse decide visitar al esposo de la víctima, Melchior J. Kimmel –el propietario de una librería-, para que le dé detalles del caso, pues, algo le dice que fue él quien la mató.

Esta idea narrativa, bien pudo derivarse de “Strangers on a Train” (1950), la primera novela de, Patricia Highsmith, donde un par de hombres jóvenes intercambian el asesinato de sus parejas, y pudo tomar forma partiendo de alguno de los giros argumentales que pasaron por la mente de la brillante escritora estadounidense quien, de nuevo, nos brinda otro interesante estudio de las causales del asesinato.

“The Blunderer” (El Cuchillo), fue una novela publicada en 1954 y de nuevo concede validez a las palabras de, Graham Greene, cuando dijo: “No cesa uno de releer a Highsmith. Ha creado un mundo original, cerrado, irracional, opresivo, donde no se penetra sin un sentimiento personal de peligro, pues, se tiene enfrente un placer que se entremezcla con escalofrío".

Partiendo de un guion de Jean Aurenche y Pierre Bost -quienes se toman varias y personales libertades: adecuación de nombres, envejecimiento del personaje de Kimmel, ciertos toques de comedia bufa… y algunos cambios en la estructura narrativa-, el director Claude Autant-Lara, logra un atractivo thriller, que puede sonar ahora sensiblemente machista (en ambos personajes hay buenas razones para justificar el asesinato), pero, si se ahonda en los detalles un poco al estilo del policía Corby, es posible deducir otros significados y otras valoraciones.

Bien interesante el hecho de que, Saccard, juegue al detective mientras que, Kimmel, hace otro tanto, y es lo que explica por qué es un exdrogadicto o un alcohólico recuperado el que puede tratar con eficacia a una nueva víctima de la adicción. Los diálogos logran apuntes bastante certeros (“Como siempre me hablas de ella, vas a acabar empujándome hasta que acabe en sus brazos”; “No me hable de chantaje, por favor, me dolería. Yo tengo una nota, se la doy; usted tiene dinero, me lo da”. “No soy un malvado… ¡pero no me provoque!” …) y es muy visible el interés de hacer que la fotografía genere significados en relación con los hechos que ocurren: claroscuros, cortinas en negro, ángulos psicológicos…

<<EL ASESINO>>, cuenta con un buen reparto, encabezado por ese gran actor que fuera Gert Fröbe (“Celui quit doit morir”, “Das Testament der Dr. Mabuse” …); Maurice Ronet (quien antes estuviera en “Plein Soleil”) y Robert Hossein (“Rififi”, “Crime et Châtiment” …), el cual mantiene el interés por esta historia que sigue luciendo mucho más fresca de lo que parece.

Termino con una frase de, Patricia Highsmith, que algunos escritores deberían considerar:
“Realmente, no me importa demasiado si se toman libertades con mis argumentos, porque están tratando de hacer algo muy diferente a un libro y creo que tienen el derecho de cambiar un poco el tema. No podría escribir un libro con la idea de que va a ser una película. Eso sería como pensar en una estatua cuando estás pintando un cuadro”.
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