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9
Despiadada ambición:
Conseguir plasmar en la pantalla, la magnífica obra de Lillian Helman "The little foxes" representada con gran éxito por una actriz especializada en papeles de mujer dura, la hoy inconmensurable y poco recordada por lo que se merecía Tallulah Bankhead, requería de un director de talento y grandes dotes en la dirección de actores, y es aquí donde aparece William
Wyler director entre muchas de grandes películas (La Calumnia, Horizontes de Grandeza, Los mejores años de nuestra vida, La Heredera, etc.).

Evidentemente tenía que contar con la colaboración de una actriz, de unas características muy especiales, y realmente Bette Davis cumplía todos los requisitos para ello (dejo al margen los problemas personales entre los dos, porqué ya es muy conocido). Wyler reunió además a la mayoría de actores que ya habían representado la obra en Broadway, salvo Teresa Wright, Richard Carlson, Jessie Grayson y el espléndido actor Herbert Marshall.

Willliam Wyler le pidió a Lillian Hellman que versionara su obra para la pantalla grande, y ésta con la colaboración de media docena de escritores agrupados en torno de la legendaria Dorothy Parker, consiguieron una obra perfecta. Si le sumamos además la excelente fotografía de Gregg Toland y la preciosista música de Meredith Wilson, solamente faltaba la maravillosa actuación de Bette Davis, a la que podemos recriminar sus enormes caprichos, pero jamás podremos censurar su trabajo cinematográfico, fue una Diva.

En definitiva, grandiosa película sobre las ambiciones humanas, que pone al descubierto mezquinas luchas entre hermanos, la ambición despiadada de una mujer que odia a su esposo, hasta extremos insospechados. Un film que retrata a la perfección, la envidia, la soberbia, la avaricia y la codicia, en un mundo que por suerte no todos ellos están embrutecidos.
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97 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Nido de lobos
Es el tercer encuentro de Wyler con B. Davis tras “Jezabel” y “La Carta”. La genialidad de ambos tiene unas alturas prodigiosas que hacen de esta película la más fascinante y severa de estas colaboraciones tan fructíferas que tuvieron, y, sin duda, una de las mejores películas de todos los tiempos.
Como hizo con “La Carta”, Wyler volvió a contar con Herbert Marshall y Bette Davis para llevar a la pantalla la obra teatral de la gran Lillian Hellman. La historia gira en torno a la avaricia de un trío de hermanos para lograr emprender un negocio para el que necesitarán el apoyo económico del moribundo marido de B. Davis. Sobre esta premisa, Wyler teje uno de sus prodigiosos melodramas, mostrando una inspiración tan grande que nos deja sobrecogidos ante la voracidad que pasea por sus fotogramas. No hay buenos y malos; hay malos y víctimas.
El gran acierto de esta película, no es su historia (en sí no es más que otro de los combates del bien contra el mal, casi una parábola pues los personajes son tan completos y densos que funcionan ya como arquetipos), sino por el lujazo de las actuaciones que nos ofrecen. Así, la planificación de Wyler no toma como referencia la historia, sino la actuación de los personajes (en ocasiones nos hurta los primeros planos para que imaginemos la expresión, la maldad del actor/actriz); y no hay duda que para eso contaba con un ramillete de actores excepcionales. En el lado luminoso: H. Marshal, Teresa Wright, Patricia Collinge. El primero, ya moribundo, quizá en otros tiempos también lobo de esa manada, pero que en este presente intenta morir de un modo en el que el “mundo no vaya a peor”; T. Wright es la inocencia, el calor del amor, la flor que ha nacido en medio de ese estiércol despiadado; por último. P. Collinge es un retrato avanzado en el tiempo de Teresa, una mujer que ahoga su tiempo en alcohol pues está tan herida que de otro modo le es imposible vivir. En la parte oscura: Dan Dureya, C. Dingle, Carl B. Reid y B. Davis.
Pero “La Loba” es sobre todo B. Davis. Es la maldad despiadada. Nunca los ojos de B.D. fueron más mortíferos. Su rostro es una máscara (un maquillaje maravilloso, que por un lado sirve para enmascarar esa juventud que ya se fue de la protagonista y por otro para caracterizarla), de un hieratismo feroz, sin escrúpulos. Los duelos que mantiene con H. Marshall son sanguinarios. La maravillosa secuencia del ataque al corazón, llega al clímax centrada exclusivamente en un primer plano (fabuloso trabajo el del G. Toland) dándonos escalofríos pues nunca la maldad se mostró tan desnuda y atroz. Los diálogos son de los que te hielan la sangre para quedarse grabados en la memoria (“No te odio; solamente te desprecio”). En una palabra, cada uno de los aspectos que hacen de una película, una gran película, están aquí multiplicados por la genialidad de un modo de hacer cine que ya no veremos, pues “La Loba” tiene la altura no de un gran película, que lo es, sino de una obra de arte.
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50 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
William Wyler nunca defrauda
Traas "La carta" y "Jezabel", William Wyler volvió a contar con Bette Davis para realizar esta absoluta obra maestra. Fue el fin de sus relaciones; cuentan que el rodaje fue insoportable debido a las continuas discusiones entre la Davis y el director. Pero nada de esto influyó en la película.Años más tarde se reconciliaron, Bette Davis siempre calificó a Wyler como "el mejor director que había dado EEUU", pero nunca volvieron a trabajar juntos. Davis decía que el papel "realmente malvado" que había hecho era este. Siempre será recordada como "La loba", así la llamaban por las calles cuando visitó España para asistir al Festival de San Sebastián.
Pero todo en esta película es perfecto; la fotografía diseñada por Gregg Toddland (Ciudadano Kane) es una maravilla; la teatralidad que caracteriza el film nunca nos satura gracias a la fantástica puesta en escena y el guión no se queda atrás (No te odio, sólo te desprecio). Me gustaría citar también a Teresa Wright, actriz olvidada que también sufrió lo suyo en "La sombra de una duda" de Hitchcock y que realiza un gran papel. A todos aquellos que todavía hoy consideran a William Wyler un director menor, quizás les vendría bien revisar "La loba" o cualquiera de sus otras obras maestras. Por citar algunas, destacaría "Vacaciones en Roma", "La heredera", "La calumnia" o "El coleccionista"
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40 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La zorra de Regina Giddens
Si hubo alguna vez en Hollywood una actriz capaz de bordar, como nunca antes lo había hecho nadie, los papeles de malvada ésa fue, indiscutiblemente, Bette Davis. Quizás por esta sencilla razón no me imagino a ninguna otra actriz de este planeta interpretando a la Regina Giddens de “La loba”. Posiblemente, el zorrón más detestable e inmundo que nunca jamás tendréis ocasión de ver en una gran pantalla.

Quisiera matizar, sin embargo, que cuando me refiero a Regina con tan peyorativo vocablo lo hago simplemente porque las connotaciones semánticas del título original (“The little foxes”) me parecen mucho más apropiadas que las de su título en castellano (“La loba”), pero no porque el personaje interpretado por la Davis tenga nada que ver con una vamp o con una mujer de vida alegre y disoluta. Ni mucho menos. De hecho, Regina Giddens simboliza, en realidad, a la típica reprimida sexual. Una mujer incapaz de dejarse llevar por ningún tipo de pasión amorosa o carnal y que destila tanta sensualidad como un témpano de hielo. Así pues, si Regina me parece un zorrón de mucho cuidado es porque, en definitiva, representa a la clásica arpía codiciosa, maquiavélica, pérfida, artera e infame que tantas veces hemos visto clonada en culebrones televisivos como “Dinastía”, “Falcon Crest” y demás.

Pero si “La loba” es un peliculón de los que ya no se estilan es porque detrás de esa portentosa interpretación hay mucho más. Y aunque lo que voy a destacar es, sin lugar a dudas, una obviedad, creo que nunca estará de más reiterar la extraordinaria labor del operador Gregg Toland y, sobre todo, la de William Wyler. Un cineasta al que siempre que se le reprochaba su falta de estilo respondía con una nueva obra maestra. Con dos cojones.
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31 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La merienda de los lobos
Herbert Marshall es uno de esos actores poco conocidos para el gran público pero que trabajó con algunos de los mejores directores del momento y consiguió enormes actuaciones. En “La loba” Marshall da la réplica perfecta frente a una inconmensurable Bette Davis. Entre los dos se meriendan esta lobera de estupenda ambientación y mejores interpretaciones. Secundarios como principales se engranan de manera perfecta en esta historia. Wyler ya tiene con esto medio trabajo hecho y su pericia a la hora de colocar la cámara hará el resto.

Luego quedan algunos flecos que no se dejan al azar: fotografía, maquillaje y un guión complejo y completo hacen de “la loba” todo un clásico para disfrutar antes de la reunión anual de Navidad con la familia.
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24 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Mujer de negocios
Sólido y fascinante melodrama del realizador William Wyler (1902-1981), es uno de sus trabajos más acreditados. Escribe el guión Lillian Hellman en colaboración con su exmarido Arthur Kober, su amiga Dorothy Parker y el marido de ésta, Alan Campbell. Adapta la obra de teatro “The Little Foxes” (1939), de la misma Lillian Hellman, estrenada (1939) con éxito en Broadway. Se rueda en el sur de California y en los platós de United Artists Studios (Hollywood). El film es nominado a 9 Oscar. Producido por Samuel Goldwyn para Samuel Goldwyn Company/RKO, se estrena el 21-VIII-1941 (NYC).

La acción dramática tiene lugar en una localidad profunda del Sur de EEUU, en 1900. Los hermanos Oscar Hubbard (Raid), Ben Hubbard (Dingle) y Regina Giddens (Davis) desean montar en la región, productora de algodón en rama, una fábrica de transformados del algodón, en colaboración con William Marshall, de Chicago. Para ello necesitan que Horace Giddens, enfermo del corazón, marido de Regina, banquero local, aporte una importante suma de dinero. Lidera el proyecto Regina, una mujer codiciosa, ambiciosa, vanidosa, sexualmente reprimida y malvada. Oscar y Ben representan a la emergente burguesía local.

El film desarrolla un intenso y potente drama, que brinda a Davis la oportunidad de crear una interpretación memorable de un personaje femenino egoísta, sin sentimientos, ambicioso y despiadado, uno de los más característicos de su carrera. Para satisfacer sus ansias de poder y riqueza no duda en manipular, presionar, acosar, corromper y chantajear, sin piedad y sin miramientos. La apoyan algunos familiares y amigos, mientras otros se sitúan en posiciones contrarias. De carácter autoritario, impositivo e irascible, para conseguir sus objetivos Regina no se sirve del halago, la sonrisa y la seducción. Plantea sus batallas frontalmente, haciendo uso de la fuerza, el verbo fácil e hiriente y la amenaza.

El negocio que proyectan puede ser altamente rentable porque se basa en la explotación de ñlos bajos salarios de la región, la falta de oportunidades de trabajo estable y la abundancia de mano de obra de escasa cualificación, modestas y nula conflictividad. El proyecto no cumple las condiciones que algunos consideran indispensables, como retribuciones justas, trato respetuoso a los asalariados de color, una adecuada proporción entre salarios y excedente. El film elogia la implantación de nuevas actividades productivas en la región, pero censura la contratación de intereses abusivos, la desatención de los derechos de la población de color y la pasividad de quienes, pudiendo hacerlo, callan y no denuncian los abusos e injusticias.

(Sigue en el “spoiler” sin desvelar partes del argumento)
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20 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Esa gran actriz llamada Bette Davis.
Si tuviera que escoger a una actriz como mi favorita, es muy probable que mi decisión recaería sobre Bette Davis, una increíble actriz que nunca temió hacer personajes femeninos nada convencionales para su época. No entiendo porqué siempre que se recuerda al director William Wyler sea por obras como "Ben-Hur" y no por películas como "La loba" o "El coleccionista" por citar algunas, donde realmente muestra su talento en crear grandes obras maestras.

Wyler nos narra las maquinaciones de tres hermanos, Oscar, Ben y Regina en intentar convencer al enfermo marido de ésta última para que invierta en una fábrica de algodón. La ambición de los tres hermanos no tiene límites, dejando de lado toda señal de moralidad y ética en conseguir sus propósitos. A pesar del egoísmo de Oscar y Ben, Regina (Bette Davis) es la que muestra mayores rasgos de ambición y egoísmo debido a todas las maquinaciones, manipulaciones, mentiras y entresijos que acaba desarrollando con el fin de obtener todo lo que desee aunque para ello tenga que pisar a su enfermo marido, a su hija o a sus hermanos varones.

La película tiene un mensaje muy duro y realista al afirmar que la mayor parte del mundo no dudaría en hacer cualquier tipo de acción apartada de la miníma ética con tal de conseguir sus deseos, se deja en entredicho de que la mayor parte del mundo coincide con ese perfil. Y, aunque resulte duro y triste afirmarlo, la verdad es que razón no le falta. Obra maestra en toda regla gracias a las magistrales interpretaciones y, en especial, de Bette Davis, sencillamente sensasional.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Densidad dramática
Extraordinaria película de William Wyller que consolida con ella no solo un equipo de producción, sino la relación artística entre éste y Bette Davis, después de haber protagonizado dos magníficas: “Jezabel” (1938), con la que ganó un Oscar, y “La carta” (1940), por la que estuvo nominada. En este caso, el estupendo guión de Lillian Helmann estaba inspirado en su propia obra teatral “The little foxes”, de enorme éxito en los escenarios de Broadway. De hecho, el reparto estaba lleno de actores y actrices que habían encarnado papeles significativos en la versión escénica.

El texto es una maravilla. Se sustenta en unos personajes de honda significación sicológica, arquetipos, a su vez, tanto de la codicia y la ambición desmedida, como de la generosidad y la tolerancia. Ni el guionista ni el director podían imaginarse que estaban creando el precedente y la referencia de series televisivas posteriores cuyos protagonistas eran miembros de familias adineradas que todavía querían tener más dinero. Mucho menos de lo que la realidad de comienzos de este siglo nos ha hecho conocer como los grandes culpables de una crisis económica contra la que todos los gobiernos del mundo luchan con todas sus fuerzas. Personas sin escrúpulos, capitalistas que han llevado a la quiebra a sus propias empresas y a sus propios bancos por excederse en sus pretensiones de enriquecimiento.

La factura formal de la película es extraordinaria. Lo es la fotografía en general, y lo son algunos momentos memorables, como la escena de la muerte del marido del personaje protagonista. La tensión se percibe en el ambiente. Las miradas, los encuadres, la gestualidad de los actores componen un puzzle lleno de belleza y perfección.

Una vez más, Bette Davis está soberbia. No es nada fácil su personaje, un personaje que ella, por cierto, rechazó en un primer momento. Pero en él aplica todo su talento interpretativo y su experiencia, toda su capacidad para transformarse, para ser brutal y persuasiva a la vez. Wyller la dirige como nadie y extrae de ella lo mejor de sí misma, algo que reconoció al final de su carrera. En esta ocasión vuelve a coincidir con Herbert Marshall, que está magnífico también. Su trabajo le valió para ser nuevamente nominada al Oscar. Teresa Wright, en el papel de hija inconformista y lúcida, también fue nominada con todo merecimiento.

Es cine de alto nivel.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La titularía "Alimañas"
La película es bastante más que la gran actuación de Bette Davis. También es:

Un retrato de la ambición desmedida, la codicia, la falta de escrúpulos.

Una muestra del sur estadounidense, que ya no era el de "Lo que el viento se llevó", pero conservaba parte.

El paso a la edad adulta de una muchacha, muy bien interpretada por Teresa Wright.

La lucha del marido de Regina, hasta el último instante, por mejorar un poco el mundo.

La gran sensibilidad y simpatía del amigo de Xan.

El triste personaje de Birdie, que sin embargo aún tiene momentos de rebeldía en favor de Xan.

La dirección del señor Wyler.
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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Las alimañas
“The Little foxes” o las alimañas, que sería el título más parecido al original, según la famosa cita bíblica que está en la memoria de todos, es un melodrama sobrecogedor que tiene uno de sus centros de interés en la concurrencia de personalidades y talento responsables de su resultado final. Sería una falacia afirmar que es sólo de William Wyler, pero tampoco sería correcto desvincular los logros de la película de la labor del ecléctico cineasta, pues sin duda, el material le era familiar, la obra teatral de Lilliam Hellman, autora de otra adaptación anterior, “Esos tres”. “La loba” fue un proyecto del gran productor Samuel Goldwyn y al mismo, habría que añadir a la propia Bette Davis que impuso su criterio sobre el modo de interpretar el personaje de Regina Hubbard Giddens, fría estoica y cruel. Y sin duda alguna el equipo técnico, también es responsable del soberbio resultado.

Es digno de mención el maquillador Perc Westmore, que convirtió el rostro de la Davis en una equivalente a las máscaras del teatro Nô japonés, el decorador Stephen Grosson, creador de los excelentes decorados sureños, el gran director de fotografía Gregg Toland, cuya iluminación en blanco y negro acusaba la presencia de los hallazgos plásticos experimentados hacía poco junto a Orson Welles como operador de “Ciudadano Kane”. Wyler con su maestría ensambló acertadamente todas las piezas para que funcionara con interés y fluidez narrativa. El cineasta concentra en la fuerza de los detalles la ruptura entre teatro y cine, logrando una excelente armonía entre la descripción exterior e interior de personajes y situaciones: en la espléndida apertura de sabor sureño, cuando un negro pule el rótulo del Banco de Nueva Orleans (futuro escenario de uno de los momentos clave del film).

Los planos que realiza Toland son asombrosos con la profundidad de campo, los picados y contrapicados sobre Regina, creando el efecto dramático y de autoridad desde esas majestuosas escaleras, son escenas memorables que permanecen en nuestra memoria. La creación de una atmósfera cerrada hasta la asfixia, la bondad encarnada por Herbert Marshall (¡Cómo besa la mano de su hija!), marido enfermo y resignado ante la maldad personificada en el rostro de Regina, las agrias discusiones que esta mantiene con sus despreciables y arribistas hermanos presa de la codicia, la humanidad y la alegría de vivir de su hija (Teresa Wright), el paternalismo hacia la raza negra de todos ellos que nos mostrará la soledad y el castigo moral. La obra de Lilliam Hellman, recia, vigorosa y fuerte como el carácter de su autora, permanece siempre en la pantalla y plantea un humanismo liberal que se expresa por medio del rechazo al autoritarismo y la ambición desmedida. Y por todo lo expuesto me parece una absoluta obra maestra.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
BETTE DAVIS, HABÍA DECIDIDO ABANDONAR SU CARRERA.
En los años de la Aristocracia de Hollywood, los estudios contrataban a sus actores y actrices como simples asalariados, y recibían un sueldo por ello... Así funcionaba el incipiente mercado cinematográifico de aquellos tiempos.

Bette Davis, era una de esas actrices que intentaban abrirse camino. Pero la gran actriz, en esos momentos, una desconocida; luchaba por buenos guiones. No se encontraba su ambición en el dinero; simplemente deseaba que alguien llegase a descubrir su talento.

El tiempo iba pasando y al no recibir los papeles que esperaba, decidió dejarlo todo y regresar a casa, abandonando por fin, la mediocridad de un trabajo que no la llenaba, .

El día previsto para marcharse, recogió sus escasas pertenencias y bajó en busca de un taxi. Llovia torrencialmente, algo con lo que no contaba. Cansada de esperar, subió de nuevo las maletas al apartamento, y pensó que aquello, era simplemente una señal.

El final de la historia, ya la conocemos....

En la Loba, la gran actriz demuestra todo lo que durante sus primeros años nadie le permitió.
Una película profundamente dramática, y atravesada por la turbadora mirada de su actriz, que en algunas escenas transmite mucho más que cualquier diálogo.
Una obra clásica, rotunda, despiadada y..... MAGNÍFICA.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Regina....!pero que mala eres!.
Nunca el cine conoció una mala mas fría, cruel, integral y calculadora que "Regina" , esa mujer ambiciosa desposeída de sentimientos hasta el punto de dejar morir a su marido antes de llevarle su medicina.
Esa es la esencia de esta obra cumbre del melodrama, la ambición humana capaz incluso de que "la Loba" no solo sacrifique a su pareja y hermanos si no incluso a sus propias crías.
De las tres películas que hicieron juntos W.Wyler y B.Davis, esta es a mi parecer la mejor sin desmerecer por ello a "La carta" y "Jezabel".
W.Wyler era por antonomasia el maestro del melodrama sabia definir perfecta mente a los personajes así como era un maestro en las escenas de amor o desamor.
La historia esta plagada de momentos estelares con una linea muy clara y definida que separa a los buenos de los malos.
Los secundarios esplendidos en sus papeles arropando a "la Davis" maravillosa mente vestida...!que lujo de vestuario!.
La fotografía es de "Oscar" con esos encuadres resaltando los gestos dramáticos de los personajes.
De las muchas escenas para el recuerdo me quedo con la de "Regina" mirando por entre los visillos de su ventana mientras su hija se aleja a lo lejos.... !genial!.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La ambición que resquebraja a las familias
En cada ciudad, en cada pueblo, en cada barrio de este magnífico, pero maltratado planeta, cada día hay cuando menos una familia guerreándose por una herencia o por el afán de poder de alguno contra los otros. El dinero se torna maldito y al afecto lo adormece la ambición que se apodera de aquellos seres que, con sus acciones, hacen lugar a la felonía, al rencor y al desengaño.

“LA LOBA”, es un soberbio retrato de la ambición que destruye, uno a uno, los pilares que antes sostenían con esperanzas a las familias. Hay lugar para las más retorcidas acciones, para las más falsas palabras, para el oportunismo y la presunción de viveza… Y, entonces, la hipocresía toma su lugar, las maquinaciones se desbordan, el individualismo hace lo suyo, y el odio comienza a anidar en los corazones hasta permitirle cometer vilezas que parecieran inconcebibles.

Regina, la única mujer entre los hermanos, es una loba calculadora y feroz cuando se trata de defender lo que desea. Todos los intereses que la mueven sólo apuntan hacia ella misma. El reconocimiento de este hecho es el que hará que su marido, Horace, en su triste regreso, recite aquella frase bíblica: “Detengamos a los lobos, a todas las alimañas que estropean las vides”.

Pero, contra el frío hielo que brota de aquellas almas que habitan y dominan la plantación, el calor humano emana suave y sensiblemente del corazón de Alexandra, la hija y del de David, su pretendiente; del de Addie, la noble y generosa nana; y aún del de Birdie, la dama decepcionada de su esposo y de su hijo.

Lillian Hellman, una de esas sorprendentes escritoras que, en una época bastante conservadora, decidieron romper con unas cuantas reglas y cuestionar sin ambajes a la sociedad que padecían, ha dado para los siglos de los siglos, una obra que golpea a la ambición en todo su plexus y que muestra, con claridad, que siempre hay un cabo que se deja suelto, siendo por ahí por donde la luz entrará luego a ocupar su inamisible lugar.

William Wyler, hace efectiva su brillante dirección, extrae de los actores todo su potencial, y con una precisa puesta en escena, logra un filme que tiene el sello de los grandes clásicos. ¡Imprescindible!
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Bette Davis
Ella, dominando la pantalla desde el principio, ella, arpía, avara, implacable; antecedente de las reinas de los culebrones tipo Angela Channing, ella bajando escaleras, poniéndose un sombrero, humillando a la familia. La loba es Bette Davis en estado puro dirigida por quien mejor supo dirigirla y contrapunteada perfectamente por la hoy casi olvidada Teresa Wright, única resistencia al vendaval de maldad de la Loba. Jamás una mujer heló tanto la sangre en las venas del espectador como Bette en determinadas escenas de esta película y jamás se insinuó la debacle de un personaje tan profundamente. Una joya.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Ella me supo a poco
Pensé que no podría nunca decir nada negativo sobre una película de mi adorada Bette Davis, pero... vista La loba... ha llegado mi momento y es que... no podía aguantar la primera hora y pico como bien ha dicho otro colaborador en su crítica. No había manera, me perdía en la historia y lo peor: me aburría...
Socorro, algo debía estar pasando conmigo para decir semejante cosa de la gran Bette!!
Para mí, se salva solo el final. Algo es algo. Debo ir al revés de todo el mundo porque la puntúan altísimo y yo... no le puedo dar más de un 5 y porque es ELLA!
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
BETTE DAVIS, HABÍA DECIDIDO ABANDONAR SU CARRERA.
En los años de la Aristocracia de Hollywood, los estudios contrataban a sus actores y actrices como simples asalariados, y recibían un sueldo por ello... Así funcionaba el incipiente mercado cinematográifico de aquellos tiempos.

Bette Davis, era una de esas actrices que intentaban abrirse camino. Pero la gran actriz, en esos momentos, una desconocida; luchaba por buenos guiones. No se encontraba su ambición en el dinero; simplemente deseaba que alguien llegase a descubrir su talento.

El tiempo iba pasando y al no recibir los papeles que esperaba, decidió dejarlo todo y regresar a casa, abandonando por fin, la mediocridad de un trabajo que no la llenaba, .

El día previsto para marcharse, recogió sus escasas pertenencias y bajó en busca de un taxi. Llovía torrencialmente, algo con lo que no contaba. Cansada de esperar, subió de nuevo las maletas al apartamento, y pensó que aquello, era simplemente una señal.

El final de la historia, ya la conocemos....

En la Loba, la gran actriz demuestra todo lo que durante sus primeros años nadie le permitió.
Una película profundamente dramática, y atravesada por la turbadora mirada de su actriz, que en algunas escenas transmite mucho más que cualquier diálogo.
Una obra clásica, rotunda, despiadada y..... MAGNÍFICA.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Esto es CINE.
CINE en mayúsculas, así es La loba, una obra maestra inolvidable e irrepetible.
Un clásico que se ha recordado a pesar de que han pasado los años y del que se puede hablar de él como si fuese un tema actual pues simplemente quitaremos los vestidos de época, las mansiones y los criados negros y tendremos un tema eterno, la avaricia y la codicia del ser humano.
Un tema retratado en una familia, tres hermanos, el egoísmo, la maldad y la carencia de valores hacen de estos tres hermanos el ejemplo de la maldad humana.
Intereses económicos serán la base para definir la codicia y la avaricia humana, una mujer rica, de la aristocracia tiene la posibilidad de hacer realidad sus sueños y poseer más dinero aunque ello suponga machacar a su semejante y además si son de su propia sangre.
La loba no solamente analiza un tema humano que es la avaricia y el sueño de conquistar la tierra aunque nos traguemos a los humanos que en ella habitan, analiza el bien y el mal humano, del porque las personas actuamos como actuamos y de como podemos llevar a personas buenas a lo largo de nuestro camino, del mal del mundo y del bien, de los actos humanos y de su falta de conciencia, de la conciencia humana, de eso se habla sobre todo.
Una mujer ávara y poderosa quiere conquistar todo lo que tiene a su alrededor, a su lado se ven personas que contrarrestan con ella como su marido y su hija, personas pensadoras y libres como el periodista y el mundo de los criados, los cuales son buenos por naturaleza.
Cada personaje de la película define un esquema humano y ejemplo del resultado del bien y mal.
La película no tiene nada de desperdicio, se analizan temas familiares pero vitales como la felicidad, el amor, el matrimonio, la bondad, la humildad...temas eternos retratados en esta ávara mujer, la cual representará todo lo contrario de estos valores humanos.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
MEJORA CON EL PASO DEL TIEMPO
1941. Nominada para 9 Oscars. No se llevó NINGUNO. Así es Hollywood.

Sin embargo estamos ante un OBRA MAESTRA de William Wyler que vista hoy en día nos hace apreciar todavía más el CINE DE CALIDAD.

Trasladar al espectador la MALDAD, los RESENTIMIENTOS, la CODICIA, la BONDAD a través de 2 horas de proyección es el OBJETIVO FINAL de un buen FILM. El cine es EMOCION, en cualquiera de sus formas, y "LA LOBA" lo logra de principio a fin.

Bette Davis está magistral, pero es que Herbert Marshall no le va a la zaga. Y que decir del guión: ¡¡¡ es EXTRAORDINARIO !!

9 Nominaciones ; 0 Estatuillas. Señores: es lo de menos. LA LOBA es y será UN DIEZ.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cuna de lobas
Bette Davis se puede decir que es una de las cinco grandes actrices de todos los tiempos. Al igual que la mejor actriz de la historia, llamada Katherine Hepburn; Bette Davis y sus inolvidables ojos, destacó en cada filme que le vimos, y aquí no fue la excepción.
La avaricia es un defecto que nos corroe. Acaparar la riqueza material, e incluso de relaciones sociales y no tener limite, al querer siempre más, pasando sobre quien sea, y buscando la vanagloria y acallar a la familia. Es algo patético. Situación que el performance de Bette Davis nos da a la perfección.
En “La loba” todo gira alrededor del dinero, todos los pensamientos, acciones, pensamientos, y estabilidad… están supeditados al dios pagano… el dinero.
Ese dios pagano, brinda seguridad mientras se tiene y ver “fracasada” esa situación, es terrible. Entonces los humanos se denigran.
Bette Davis es la imagen de ese deseo insano, pero atractivo y años después le preguntamos al gran Wyler… ¿Qué pasó con “Baby” Jane? ¿Tuvo buen sexo?
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
simplemente genial
Armada de la teatralidad propia de los melodramas de la época, Bette Davis está brutal en esta película y realmente le hace a uno disfrutar. Si es cierto que William Wyler no ha hecho una sola película mala, eso es aplicable a La Loba por partida triple. No sólo por unos diálogos sublimes si no también por la genialidad con la que están tomados los planos y un aprovechamiento total del juego de luces y sombras en la fotografía.
Bette Davis supo modelar el papel a su gusto, venciendo la oposición tanto de Wyler como de la productora obteniendo una vez más un resultado óptimo.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
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