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8
Excelente relato de un líder revolucionario, noble y generoso
Escrita por John Steinbeck, fue dirigida por Kazan. Se rodó en Durango (Colorado), Nuevo Méjico, Río Grande City y Roma (Texas) y en Méjico. Ganó un Oscar (actor secundario) y 5 nominaciones (actor, decoración, argumento, música y guión). Obtuvo un BAFTA (actor extranjero) y una nominación (película). En Cannes ganó el premio al mejor actor.

La acción principal tiene lugar en el Sur de Méjico, entre 1909 y 1919. Narra la historia de Emiliano Zapata (Brando), líder del movimiento campesino que reclama las tierras propias ocupadas por terratenientes. Ante el fracaso de las gestiones pacíficas, se erige en uno de los cabecillas de la insurgencia contra el presidente Porfirio Díaz (Fay Roop), despótico y tiránico. En marzo de 1911 se incorpora con los suyos a las fuerzas maderistas, que junto con las de Pancho Villa (Alan Reed) provocan la caída de Díaz. El nuevo presidente, Francisco Madero, es asesinado (1913) por el general Victoriano Huertas, que se proclama presidente. El desarrollo de la guerra lleva Huertas al exilio (1914) y Venustiano Carranza, jefe de una facción revolucionaria, ocupa la presidencia, desde la que derrota a Villa (1915) y busca la muerte de Zapata.

La película exalta la figura de Zapata, honesto, leal y sincero, que lucha por los suyos, sin querer nada a cambio. El propósito de Zapata de obtener la devolución a los campesinos de las tierras que les fueron arrebatadas fracasa ante Porfirio Díaz, Madero y Huertas, por lo que se ve obligado a mantener la lucha. La película muestra la revolución de Zapata como una lucha por la libertad y la paz: la libertad de trabajar las propias tierras y la paz de vivir sin riesgos de perder la vida a manos de sicarios de los poderosos. La figura del héroe sobresale por su valentía y su amor por Josefa, esposa con la que comparte momentos de gloria y de penuria. Es importante el personaje enigmático de Fernando (Joseph Wiseman), al que siempre acompaña la muerte.

La música original es de Alex North, autor de una partitura de profundo dramatismo, que incluye canciones populares, como "Valentina", "Las mañanitas" y otras. La fotografía desarrolla una narración de singular belleza, con primeros planos psicológicos, sombras expresionistas, preferencia por los claroscuros y movimientos de cámara de gran precisión. El guión resume con brío una historia compleja y turbulenta, que avanza a un ritmo intenso y con formas que en ocasiones recuerdan las de un western. Es notable la penetración psicológica que consigue de los personajes. La interpretación de Brando es magistral, excelente la de Quinn, correcta la de Jean Peters (Josefa Zapata) y destacable la de Joseph Wiseman. La dirección eleva el relato al nivel de narración épica de un personaje mítico, humano, generoso y noble.

Película de muy buena música, soberbia fotografía, excelente guión, interpretaciones sobresalientes e inmejorable dirección. Cuenta el drama de un héroe enfrentado a un destino de lucha sin tregua y sin fin.
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30 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Divulgativamente mediocre aunque técnicamente buena
Si lo que pretendemos es entender el proceso revolucionario Mexicano no vale la pena perder el tiempo, ya que no sirve ni como aproximación superficial. Desde esta óptica es desastrosamente deslavazada, escasamente rigurosa con respecto a la explicación del proceso, y como casi siempre el peso específico de los personajes en el proceso es más determinante de lo que realmente fue.

Pero desde un punto de vista más técnico es una buena película, que obviamente recomendaría. Especialmente a aquellos que disfruten con el cine de actores (gran papel de Anthony Quinn). Me encantó especialmente la primera media hora...
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14 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Viva Mexico!
Una interesante reproducción de la revolución mexicana a mano del popular Emiliano Zapata. Evidentemente lo primero a destacar sería la brillante caracterización de Marlon Brando como el mexicano, y por su puesto su interpretación. Así como la de Anthony Quinn, que borda su papel. También destacar la magistral partitura de Alex North, la interpretación final del clásico popular mexicano “la adelita” resulta insuperable.
Es una historia de fracasos, de luchas por ideales, de utopías que se vuelven en contra, del nacimiento de una leyenda, y de cómo se cree en ella.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Más vale morir de pie que vivir de rodillas
Maravillosa película que narra la vida de Emiliano Zapata, un humilde trabajador del campo al que obligan a sublevarse por la falta de ayuda y comida, estrujado por un presidente corrupto e incapaz de enderezar el país.
El comienzo de la película deja claro la postura que le harán tomar, ya desde el principio apuntándolo en la lista negra por defender con palabras a su pueblo.
Marlon Brando como siempre, está genial, sin menospreciar la magnifica actuación de Anthony Quinn (que le valió un Oscar).
Un Elia Kazan que lo borda en la dirección y hace resurgir la leyenda del revolucionario Emiliano Zapata y lo que hubo de pasar por su pueblo que se encontraba maltrecho.
Preciosa música por la que Alex North estuvo nominado, claro que ese mismo año estaba también por “Muerte de un viajante”, se decantó el premio para Dimitri Tiomkin “Solo ante el Peligro”, al igual que su actor “Gary Cooper” que se lo arrebató a Marlon Brando (merecidamente).
Mi escena favorita es cuando Zapata sube al poder y otro campesino, vivo reflejo de su juventud, le reprocha la falta de agua y víveres para el pueblo. Él apunta su nombre y al hacerlo se da cuenta en que se está convirtiendo, en un dictador igual al que él tuvo que derrocar.

PD: Magistral película que con el paso del tiempo valoras mucho más, visto el cine que nos viene del otro lado del charco.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
CUENTOS MORALES: MAS PELIGROSO MUERTO QUE VIVO
Hablemos de tandems: Por una parte y como pareja de baile, Elia Kazan y Marlon Brando, que, allá por los años cincuenta nos dejaron obras del calado de La ley del silencio y Un tranvía llamado deseo, juntamente con ¡Viva Zapata! y en el otro rincón del cuadrilátero tenemos a John Steinbeck, habitual también de Kazan. Ahí queda también para la posteridad, su colaboración en la mítica de James Dean, Al Este del Edén.

Reconozco la valía de Steinbeck, autor de Las uvas de la ira, magistralmente llevada a la pantalla por el maestro Ford pero puestos a elegir me quedo con Tenesse Williams y su tranvía Desiré. Y prefiero un buen Brando a lo Kowalski, camisetas sudadas incluídas a un buen Zapata con sombrero charro a cuestas. En cualquier caso, ambas interpretaciones, y si lo desean incluyan la de La ley del silencio, son excepcionales. Y digo más, Anthony Quinn, con Oscar y todo, esta bién, pero Brando está excelente. Así son las cosas y así se las hemos contado.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, la película no me llega como lo hizo Un tranvía llamado deseo. Tal vez es que estoy comparando lo incomparable y busco en Zapata pasiones desgarradas o desgarradoras donde no las hay y lo que encuentro son parábolas como esa de que los héroes que mueren por el pueblo y sus convicciones se vuelven más peligrosos que cuando estaban vivos. Es verdad. No pongo en duda este tipo de cosas. Simplemente digo que la película de Kazan deriva hacia los cuentos morales de forma demasiado descarada. Recuerdese por ejemplo la escena donde Zapata rodea con un circulo el apellido de un campesino demasiado audaz. Tan audaz como lo fue él. Y ese instante mágico ilumina su conciencia un tanto apagada y le hace reaccionar. Como digo, cuentos morales.

Ahora bien, las películas de Kazan son películas de actores. Y esta lo es. Las interpretaciones son geniales. Y si además la fotografia es buena y la música acompaña bien, pues pasa lo que pasa, que vemos una muy buena película, que conocemos algo la historia de un pais como México y sobre todo que, por efecto de la moralina, nos levantamos de la butaca quizás un poco más humanos de lo que nos sentamos.
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Mi general Zapata
Casi todo va bien en esta película. Los actores que rodean al gran Brando. Están totalmente creíbles en sus papeles y apegados a la verdadera personalidad de los héroes y villanos de la revolución mexicana:
Victoriano Huerta siniestro. Madero, honesto y manojo de nervios. Eufemio Zapata valiente y emocional. Porfirio Díaz patriarca convenenciero. Francisco Villa de bandolero a jefe militar.
La fotografía muy buena. Y forzosamente tenemos que hablar del pelo en la sopa. A pesar de la excelente dirección de Kazan. Del bien documentado Steinbeck. Y el problema que yo veo es que el mismísimo Marlon Brando no da el perfil para el héroe idealista de Morelos. No porque Brando haga una mala actuación. Por el contrario. Yo alabaría su trabajo. Pero es que físicamente, Zapata era otro ser. Un centauro inmortal. Un jinete gallardo de mirada melancólica. Un tigre al acecho en piel de pantera.
La mirada de Brando no corresponde, porque es un sajón. Vemos la mirada del astro Brando, como perdida.
Emiliano fue un charro, un mestizo, un caudillo legendario de dimensiones casi místicas. Es decir, un general muy espiritual. De esos guías, de esos hombres que inventaron la revolución.
Marlon Brando nunca fue un Zapata ideal. Y todavía sigo sin ver en la pantalla, alguien que se acerque a lo que en vida fue… mi general Zapata.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
México insurgente.
Biopic del revolucionario mexicano Zapata gestado por el buen guión de Steinbeck y esa particular forma de plasmarlo en pantalla que tenía el polémico Elia Kazan.
Brando se introduce de manera magistral en la piel del revolucionario campesino, que acaba convertido en mártir, tras unir a todo un pueblo de campesino en contra de los opresores, para finalmente acabar por derrocarlos.
El papel de Brando está arropado por el de otro coloso de la intepretación: Anthony Quinn (que precisamente obtiene el Oscar al mejor actor secundario por este film).
A la película la corona la inolvidable escena final, de carácter similar a la antológica de "Dos hombres y un destino".
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Viva el cine.
Aventuras, acción, emoción, buena banda sonora, un personaje mítico, un guión con momentos estupendos firmado por el mismísimo Steinbeck, unas interpretaciones soberbias, increíble Brando, su mirada o su rostro pueden reflejar de forma admirable ira, piedad, dolor, angustia, pasión, odio, amor, cualquier matiz, sin despeinarse, como el que no hace nada, de forma natural, lo ha demostrado en tantas ocasiones. Pero no olvidemos a Quinn, secundario de lujo casi siempre, protagonista también algunas veces, aunque pocas y que aquí le otorgaron el Oscar. Y la bella Jean Peters, algo histriónica en alguna escena pero en general a buena altura. En la dirección Elia Kazan, director de turbio pasado y nada querido por sus compañeros, pero galardonado y reconocido, yo siempre le he visto demasiado melodramático con una tendencia al exceso alarmante, siempre mas preocupado por buscar la parte más sensiblera del espectador que la sensible.
Aquí lamentablemente también nos castiga con algunos de estos momentos, pero justo es decirlo nos regala otros antológicos, cuando los campesinos en silencio van saliendo al camino por donde los esbirros llevan atado a Zapata, o en otra escena cuando Zapata le pide el reloj a Madero, o al comienzo cuando el mismo Zapata le dice al presidente que con la paciencia no se come, son sin duda instantes extraordinarios de ese cine con mayúsculas que tanto nos agrada. No se lo que hubiera sido de esta cinta si la filma Ford. Seguramente sublime.
La vigencia del cine es a veces pasmosa, han pasado cien años de los hechos que nos relatan y puede parecernos que están sucediendo ahora, ha cambiado tanto nuestro mundo en este tiempo, y a la vez a cambiado tan poco. Esos campesinos a los que arrebataban sus tierras me recuerdan a esos parados a los que arrebatan sus trabajos o cierran sus empresas, esos campesinos a los que arrojan las migajas tienen mucha similitud con los trabajos basuras de hoy en día en estas sociedades nuestras que tan rimbombantemente se llaman del bienestar. Esos campesinos a los que llaman a luchar para quitar a un amo y después poner a otro que seguramente les explotará aún más, me recuerda tanto a esos parados a los que antes mencionaba, a los que llaman a votar con promesas y expectativas que nunca se cumplen.
Ya se que es demagógico y tendencioso en parte lo que estoy diciendo, también es apocalíptico y sobre todo descorazonador. Debe de haber algo de esperanza aún, un margen para el optimismo, donde está nuestro Zapata para guiarnos, quizás la respuesta nos la da el mismo Zapata en la película, cada uno hemos de luchar por lo nuestro, no podemos esperar que nadie nos regale nada. En cualquier caso si que nos regalan casi dos horas de cine de gran nivel, en el que sobra alguna escena pero que en conjunto entretiene, conmueve y emociona y difícilmente le podemos exigir más a ninguna película.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Combatir un hombre o una idea
Aparte de un magnífico biográfico, "Viva Zapata" va más allá del personaje y pone en situación al espectador, la unión del pueblo contra el temor a la tiranía centrados en la lucha y la sublevación de un fugitivo desterrado, cabe destacar que todo está contado con gran naturalidad, sin necesidad de profundizar o de agotar en la política o en la filosofía, una historia densa al estilo de Kazan que no esconde el bandalismo ni la necesidad de estar armados, pero tampoco sus costumbres y preocupaciones, eran campesinos analfabetos que mantuvieron sus ideales, luego también retrata el poder con sus leyes y conspiraciones, un enemigo tras otro todos caen y demuestran que es más difícil vivir en paz que en guerra, la película está construida a saltos, muchos pasajes están recortados, pero no deja de ser inquietante, plantea el dilema de la violencia y la bondad, de la ira y la dignidad, y mantiene un continúo ciclo en el país, imposible de controlar ante tanta ambición, de ahí la importancia de Zapata, un hombre que no se separó del pueblo, que siempre defendió su tierra, todos sus enemigos combatían algo más que un hombre, iban contra una idea que se convertiría en la leyenda que es a día de hoy.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Zapata vive, la lucha sigue
Lo bueno de no ser un entendido de la historia del estado mexicano es que es posible ver una película como la de Elia Kazan sin que te den ardores de estómago por las (presuntas) incorrecciones históricas. Ignoro mucho sobre lo sucedido y la existencia, o no, de personajes como el periodista arribista. Estamos ante una película, ante una historia bien contada, la del revolucionario mexicano, analfabeto pero lleno de energía, con unas ideas fijas y un talento por atraer masas que, fuera real o no, era imprescindible para poner su nombre propio en las enciclopedias de la historia de Mexico.

A Kazan poco se le puede protestar, apenas un hilillo moralista que derrama sin querer (ese nombre en un círculo que Brando repite en la misma mesa, de la misma manera...) pero no hay más palabras que las que nacen de mi elogio, a la manera de hacer cine, a Anthony Quinn, a Marlon Brando y unos hechos llenos de atractivo. Es una gran película porque podemos sufrir con el sufrimiento de Emiliano, porque podemos entender y hacer nuestra la desazón final de Anthony Quinn, más analfabeto que nadie... Es una gran película porque no deja respiro, ya nadie se atreve a hacer biopics así, enseñándolo todo desde su génesis. Se trata de señalar la vida de un personaje fascinante y sugestivo y lo encarna Marlon Brando, no se puede pedir mucho más.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡Que viva Zapata! (8'6)
Después de la aclamada "Un tranvía llamado deseo", Elia Kazan y Marlon Brando de nuevo unen su talento, uno como director y otro como actor, pues el resultado no podía ser otra cosa que una joya cinematográfica.

Muchos lo conocen de nombre y lo primero que se les viene a la cabeza es "el guerrillero ese", fue decisivo para los campesinos que estaban olvidados por un gobierno absolutista, hombre fiel a sus ideales que no se dejó convencer por nadie más que su pueblo, en fin, viéndola podéis descubrir más cosas sobre la vida de Emiliano Zapata.

Marlon Brando metido de lleno en el personaje de Zapata lo hace fenomenal, y Anthony Quinn por cuyo papel ganó el oscar a mejor actor secundario encarnando a su hermano, Eufemio Zapata, lo hace igual de bien, toda una digna película biográfica sobre este revolucionario, imprescindible.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Gran y reflexiva aventura
Viva Zapata narra las diferentes batallas que Emiliano Zapata mantuvo con el fin de liberar las tierras de su pueblo.

Kazan nos muestra en esta magnífica y lúcida aventura la corrupción inevitable del alma humana, la comodidad de un pueblo en la delegación de sus deberes, la necesidad de poseer un punto de vista crítico propio, el peligro de los personalismos y el peligro de la violencia.
Estos y muchísimos más detalles, argumentales y visuales, son mostrados por Elia Kazan mediante una acertadísima planificación, uso del paisaje e intención filosófica.
Junto a la magistral dirección de Kazan, el elenco de actores en estado de gracia y la magnífica labor de los técnicos nos legan para la eternidad un canto lírico, aventurero, profundo e impregnado de arena del desierto que nos enseña la importancia de la responsabilidad personal en la sociedad.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La inmortal alma de la revolución.
Prestigiosa película de Kazan. Guión del gran autor de "Las uvas de la ira", John Steinbeck. Es la biografía del inculto, bravo y popular revolucionario mexicano Emiliano Zapata. Narrativamente es irregular, dando a veces sensación de querer contar demasiado en poco tiempo, con elementes de western. Loable indiscutiblemente desde el plano exclusivamente formal y técnico-artístico, hay que considerar también que Brando resulta un tanto impávido en su papel de Zapata, mientras son Quinn y Wiseman (¿existió de verdad el odioso personaje del corresponsal arribista?) los que hacen grandes trabajos.
Película de excelente fotografía y mensaje: se puede matar a un hombre y al líder de una revolución, pero no el alma de éste para que su pueblo siga su hermosa y legítima batalla. ¡Y cuántas revoluciones se llegarían a culminar así, sino se interpusieran los inevitables quistes molestos que surjen desde dentro de ellas!. Y es que la revolución de Zapata, mientras éste vivió fue limpia, diáfana, lírica, hermosa y lograda. Lo que sus hijos hayan hecho después es otra película.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Nunca una película gringa había sido tan mexicana
Esta obra, dirigida por Elia Kazan, es uno de los mejores retratos cinematográficos sobre el héroe revolucionario Emiliano Zapata, y aunque es una película norteamericana, antigua y en blanco y negro, es muy superior a la versión mexicana, reciente y a colores del director Alfonso Arau.

“¡Viva Zapata!” cuenta con las actuaciones de dos luminarias del cine clásico de Hollywood: Marlon Brando y Anthony Quinn. Antes de ver esta película yo, como mexicano, consideraba que era una burla y casi un sacrilegio vestir a Marlon Brando de charro, ponerle bigote y personificarlo como Emiliano Zapata, pero al ver la cinta me di cuenta que me equivoqué, que el actor norteamericano representó muy bien su papel.

La película retrata al caudillo de la revolución mexicana no al estilo de las monografías de escuela primaria, ni según las hagiografías nacionalistas, sino de una manera heterodoxa: presenta la razón de su lucha, su condición de analfabeto y su amor por una hermosa ranchera; además, hay una hermosa escena en la que Zapata pide a su mujer que le enseñe a leer, ella coge una Biblia y comienza con el primer capítulo del Génesis, el cual él repite como un niño.

Un dato anecdótico de esta producción es que el año que el director Elia Kazan estrenaba su película dándole honor al héroe revolucionario, él mismo delataba a sus antiguos compañeros de filiación comunista e ideas revolucionarias.

Mención aparte merece el actor mexicano Anthony Quinn, quien interpreta un excelente papel como Eufemio Zapata, hermano del caudillo. Con su imponente presencia, Quinn llena la pantalla y de no haber alternado con un actorazo como Brando, sin duda aquél se hubiera comido al personaje principal. Tan buena fue la actuación de Anthony Quinn que se ganó el Óscar como mejor actor secundario, el único premio para esta obra que injustamente no se llevó más, porque, para mi gusto, merecía llevarse también los de mejor dirección, actor principal, guión y fotografía, pues nunca una película gringa había sido tan mexicana como “¡Viva Zapata!”
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
LAS ARISTAS DE LA ÉPICA
Una ambientación magnífica y una excepcional banda sonora sirven de marco a una narrativa directa, sin ambages y marcada por una fuerte carga ideológica que queda bien definida desde el primer minuto de la proyección.
E. Kazan no termina de ajustar el ritmo del largometraje y por eso la fluidez resulta desigual, con altibajos notables e incluso se aprecia cierta falta de coordinación en el ajuste psicológico de los personajes.
Sobresaliente actuación personal de M. Brando y de A. Quinn.

La película es intensa, sentida y con las aristas de la épica rasgando el celuloide como un disparo que a veces falla, a veces hiere y a veces mata.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Protohistoria de México
El cine de Elia Kazan, repudiado durante años por su actitud delatora en el triste episodio de la Caza de Brujas del Comité de Actividades Antiamericanas que comandó el senador McCarthy, está pidiendo a gritos una amnistía por parte de los cegatos que, con las anteojeras ideológicas por delante de la mirada artística, le confinaron de por vida al baúl de los chivatos.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
¡Viva Brando!
Ay, no, que no era ese el título, que no va de eso la peli. Si es que ya no sé ni lo que me digo. Si es que es ver a Marlon y me pierdo por completo, y encima con ese traje de charro que queda maravillosamente bien cuando se tienen las piernas, el torso, la cintura y los andares que Marlon Brando tiene. Veamos. Elia Kazan. Zapata. Revolución mexicana. Eso es, sí.

Esta vez maquillado y caracterizado para igualarse (y realmente lo consigue, aunque sea de refilón) al líder revolucionario Emiliano Zapata, Marlon Brando protagoniza «¡Viva Zapata!», película entre la biografía, la Historia y la literatura, ya que el guión fue escrito por Steinbeck a partir de la novela de Edgcumb Pichon. Las licencias ajenas a la realidad de los hechos son constantes, como puede ser lo ocurrido con Pancho Villa, personaje apenas retratado; y, más importante aún, los acontecimientos históricos están perfilados de pesada y sin mucho detenimiento. Es verdad que el hilo argumental, a grandes rasgos, se sostiene, pero las ideas, los porqué, los frentes y los bandos, se desconocen casi desde el principio, aumentando el desconcierto cuanto más se avanza en la trama. Por cierto, grandísimo Anthony Quinn, brillante en todo lo que hace, y aquí cada escena con Brando es un bocado de talento irrecuperable.

Lo mejor son algunas reflexiones interesantes y los conflictos políticos e ideológicos, plenamente vigentes; sólo hay que ver cómo está el mundo. La violencia como medio para alcanzar el poder o conseguir un fin, el pueblo en armas, la desconfianza hacia el sistema y el significado discutible y discutido de términos como «democracia» o «libertad» son ideas presentes en «¡Viva Zapata!». Cierto personaje se pregunta si «de una acción mala puede salir algo digno», pregunta que deberíamos hacernos todos en todo momento, y quizá de esta manera dejaríamos de mitificar lo que es imposible de mitificar.

Le falta más cuajo, pero se ve a pesar de sus debilidades.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Con coherencia y objetividad habría podido ser una gran historia
Emiliano Zapata (1879-1919) fue un Héroe con mayúscula. De pocos personajes puede sentirse tan orgulloso el pueblo mexicano, como de este analfabeta, domador de caballos, que luchó como nadie en defensa de la restitución de tierras y de la libertad. Quizás, lo más admirable en esta figura histórica, fue su coherencia y su desprendimiento hasta el último día de su vida. Jamás se dejó tentar por el afán de poseer, nunca se sintió importante ni buscó serlo, y siempre eludió caer en la trampa materialista de hacerse rico a costa de lo que, bien sabía, pertenecía al campesinado.

A diferencia de aquellos seudorevolucionarios que solo lucharon porque envidiaban lo que los “poderosos” tenían, a Emiliano Zapata lo animó siempre el ferviente deseo de recuperar las pertenencias del pueblo y devolverle su paz y su integridad. Valiente, afectuoso y perseverante, “el miliano” como lo llamaba la gente de Morelos, supo granjearse un lugar en el alma de su gente y contó con su respaldo hasta que llegó el cobarde complot que terminó con su vida.

En 1910, se había iniciado la Revolución Mexicana porque el aguantador pueblo estaba ya hasta el cuello de los excesos y abusos del dictador Porfirio Díaz, quien había llegado al poder desde 1876, primero en forma interina y luego de manera permanente desde 1884. Con la vista gorda de su gobierno, los terratenientes, que ansiaban hacerse más y más ricos sembrando caña de azúcar, expandían sin límites sus territorios mediante el desplazamiento forzado de los pequeños propietarios. Y así, la expoliación, la pobreza y la miseria, campeaban por una gran parte del territorio mexicano.

El anuncio de Díaz de proponerse para una ¡décima reelección! fue la gota que rebozó la copa… y el pueblo estalló en furia, porque ya no lo aguantaba ni un día más en el poder. Es entonces que, el también candidato a la presidencia Francisco Madero -refugiado por seguridad en los EEUU- llama a la rebelión. Pancho Villa forma su ejército en el norte y Emiliano Zapata se levanta en el sur.

El director Elia Kazan, basado en un guión escrito por John Steinbeck, realiza un filme que, en principio, resulta brillante, muy ajustado a la vida del héroe mexicano (magistral la escena del rescate de Zapata cuando es tomado prisionero) y muy bien actuado por Marlon Brando, Anthony Quinn y demás protagonistas. Pero infortunadamente, sus líos ideológicos (que lo llevarían a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas) de seguro afectaron la orientación de la película, realizada el mismo año (1952) en que Kazan es llamado a los estrados, y así, en los momentos cumbres la historia se distorsiona… y el cuento se estructura para que Zapata aparezca traicionado y asesinado por uno de sus mejores aliados (siendo que quien ejecutó su asesinato en la vida real fue el coronel Jesús Guajardo por orden de Carranza y González) y para que su lucha revolucionaria luzca como un absoluto fracaso. Hasta en una brillante analogía (toca decirlo), se demuestra lo fácil que es convertirse en lo que antes de tener poder se reprochaba, y así, el filme termina nadando en aguas muy turbias, y con comprensibles razones, no se permitió su exhibición en México.

Un héroe como Emiliano Zapata se merece un trato justo.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
VIVA!
El caballo blanco desató el romanticismo. Desencadenó el mito. Afirmó la leyenda.

En blanco y negro. Entre los caminos polvorientos se dice que ha surgido un líder...

Desconocida. Oculta. Una pequeña joya.

¡VIVA ZAPATA!

10/10 EXCELENTE.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La lucha por conquistar la libertad y la justicia social, y la denuncia de la capacidad de corrupción del poder
A finales de 1910 (el 20 de noviembre) se inició en México la primera de las grandes revoluciones del siglo XX. 40 años después, con guión de John Steinbeck ("Las uvas de la ira" 1940 John Ford, "Náufragos" 1944 Alfred Hitchcock, "Al este del edén" 1955 Elia Kazan), "¡Viva Zapata!" le rindió homenaje en uno de los acercamientos más notables que hizo Hollywood al pensamiento libertario, denunciando la capacidad de corrupción del poder y la lucha del ser humano por conquistar la libertad y la justicia social. Steinbeck y Kazan lograron traspasar el género del biopic para incitarnos a pensar sobre el peligro de los personalismos (instrumento estratégico para que un pueblo delegue sus responsabilidades), la necesidad de la libertad de crítica (como forma de contracontrol sobre el poder), y la legitimidad y peligro del uso de la violencia. Kazan llegó a declarar que su intención con "¡Viva Zapata!" fue elaborar una metáfora de lo que había sucedido con los comunistas en la Unión Soviética y de cómo sus líderes llegaron a ser reaccionarios y represivos en lugar de avanzados y progresistas.

No obstante "¡Viva Zapata!" marcó un punto de inflexión en su filmografía ("Lazos humanos" 1945, "La barrera invisible" 1947, "Pánico en las calles" 1950, "Un tranvía llamado deseo" 1951) y en su vida personal. Ese mismo año, 1952, ante las presiones del Comité de Actividades Norteamericanas, se convirtió en delator de sus antiguos compañeros (fue miembro del partido comunista 19 meses, de 1934 a 1936, abandonándolo por su oposición al estalinismo). Nunca mostró arrepentimiento por este acto, e incluso ahondó en la justificación del mismo con sus dos siguientes títulos: "Fugitivos del terror rojo" (1953, el título lo dice todo), y "La ley del silencio" (1954), en la que Marlon Brando se convierte en delator policial de su familia mafiosa, la cual controla los astilleros (en la realidad en esos astilleros trabajaban muchos obreros comunistas con una importante presencia sindical). Su colaboración le permitió seguir en la industria a costa de truncar la carrera (y la vida) de sus viejos camaradas (John Garfield llegó a suicidarse), realizando, eso si, títulos ciertamente notables como la mencionada "La ley del silencio", la del siguiente año "Al este del edén" (1955), o "Esplendor en la hierba" en 1961; y sin olvidarse del cine social en títulos como "Un rostro en la multitud" (1957), "Rio salvaje" (1960), "América, América" (1963), o "Los visitantes" (1972); pero quedó estigmatizado hasta el final de sus días por sus compañeros de profesión.

Independientemente de la vida de su autor, viendo "¡Viva Zapata!", más de medio siglo después, no se puede negar la calidad de su conjunto, ni dejar de valorar en su justa medida la valentía de su mensaje, uno de los escasos ejemplos de cine crítico y de compromiso social de la meca del cine en tiempos de guerra fría.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
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